¿”Brigadas Internacionales” o la banda de Stalin?

Por su interés, reproducimos este artículo de Teresa Puerto. Original aquí.

Gracias a esa genética embustera, fabricante de MENTIRAS HISTÓRICAS, el socialismo made-in-Spain alcanza siempre el oro del medallero. Por enésima vez el odio guerracivilista de la derrotada izquierda estalinista resucita la milonga de la «rehabilitación de los derrotados de la Guerra inCivil del ´36» y el NADA DEMOCRÁTICO rector José Carrillo de la Universidad Complutense erige un monumento a los «peones estalinistas, malhechores y delincuentes» (brigadista George Orwell dixit) que:

“Ni sois la historia, ni sois la leyenda, ni sois el ejemplo histórico de la solidaridad y tampoco de la universidad de la democracia: sois el ejército de Stalin para imponer en España una DICTADURA COMUNISTA en la ÓRBITA SOVIÉTICA”.

La desclasificación de los Archivos (comunistas) de Moscú tras la perestroika, publicados por la Harvard University Press, son antídoto inagotable contra la mentira zapaterina, carrillista ¡y socialista!

Los Archivos de Moscú y los escritos del autor británico (socialista) George Orwell son dos de la mejores fuentes bibliográficas que hay sobre las BRIGADAS INTERNACIONALES porque Orwell vino engañado como BRIGADISTA a luchar en los frentes de Cataluña y Aragón. Su experiencia allí fue funesta y cuando huyó espantado de España, después de contemplar las masacres ordenadas por el genocida Stalin contra los trotskistas del POUM en Cataluña, escribió sus dos novelas corrosivas contra el Socialismo Real : Rebelión en la granja y 1984, advirtiendo a la sociedad británica de la antidemocrática dictadura socialista que amenazaba Europa.

George Orwell escribe su libro Homenaje a Cataluña para describir lo visto y define —literalmente— a estos los BRIGADISTAS como “peones del estalinismo y estalinistas disfrazados enviados desde Moscú para acabar con los trotskistas del POUM e implantar en España una dictadura marxista-estalinista”.

Los residuos comunistas que quedaron posteriormente desperdigados fueron controlados por el Partido Comunista Francés y por Stalin y se establecieron en el norte de España, al norte de Lérida y en los pasos de Huesca y Navarra: y pronto degeneraron en simples bandoleros en cuya desaparición colaboraron todos los aliados desde 1944; en particular el general De Gaulle, que cortó la agresión comunista contra España desde Francia. Y hasta el mismo Stalin en persona les canceló su apoyo desde Moscú al llamar a capitulo a los jerarcas comunistas españoles en 1948.

“Y hasta la misma policía francesa, tras la victoria de los aliados en octubre 1945, inició la busca y captura de los residuos maquis comunistas exiliados en su territorio francés (No nos robarán la historia, Ricardo de la Cierva, p. 160. Editorial Fénix).

Y todo esto coincide con la segunda fuente histórica que son los Archivos de Moscú, publicados tras la perestroika de Gorbachov por las Universidades de Harvard (USA) y la Sorbona (Francia) y recogidos en el famoso documento internacional El Libro Negro del Comunismo.

El capítulo 2 de dicho libro recoge los documento de la NKVD-KGB soviética sobre la Guerra inCivil española; y, al referirse a las Brigadas Internacionales y a estos residuos de maquis, el comunista alemán Alfred Adolph los define —literal— como «una lista de voluntarios indeseables de los que Stalin y sus servicios se aprovecharon cínicamente». Y en el capítulo desfilan toda la panoplia de comunistas (Líster, el Campesino, Marty, Regler, etc…).

El relato es impresionante y acaba diciendo que: «para Stalin el objetivo fundamental era conseguir el control de la II República española, y, para conseguirlo, tan necesaria era la eliminación de la oposición de izquierdas trotskista y socialista como la franquista». Estos documentos, repito, los ha publicado la prestigiosa Universidad de Harvard y de la Sorbona y coinciden con lo que escribió el socialista desencantado británico George Orwell: él nos contó in person lo que ahora Carrillo, Zapatero, y su Multinacional de la Mentira nos quieren cambiar.