El cambio era esto (I)

Una breve mirada al circo nacional me ha llevado a darme cuenta de que en todo este paripé con el que llevamos tres meses y dos días (por hoy) a dos de sus payasos hay dos palabras que no se les caen de la boca: el «cambio» y el «progreso», con sus variantes. Bueno, eso y que los dos quieren finiquitar con un «gobierno de cambio y de progreso el gobierno de Mariano Rajoy«.

En alguna entrada anterior hemos hablado de que lo que tiene Pdr Snchz no es exactamente «ambición», sino necesidad de ser Presidente. Recuerda a cierto gag en un programa que presentaba en tiempos —fíjense si hace de ello— Silvia Tortosa. En ese gag intervenían la citada presentadora y Bigote (hoy «Edmundo») Arrocet. Si no recuerdo mal, el humorista hacía su entrada en tromba en escena. Silvia le preguntaba: «¿Pero dónde vas tan deprisa, Bigote?»:

—Huy, Silvita, mira lo que me han hecho (y aquí contaba una retahíla de desgracias que unos malos le habían causado).

—¿Y te vengaste?

—¡Cómo! Es que si no me vengo, me matan.

Pues ése es el punto de Pdr Snchz. Susana Díaz sigue afilando la cuchilla noche tras noche. El consejo que parecen haberle dado es «paciencia y barajar». A pesar del apoyo de C’s, sabe que está sentada sobre el polvorín de los EREs, aunque la juez asignada al caso le está echando bolaños en desbrozarle el camino, sin duda. Si fuera Alaya, Susana podría echarse a temblar. ¿Pero qué es un juez molesto por cumplidor de su deber, que es aplicar la ley le toque a quien le toque, inmune a los insultos y amenazas de los matones del sindicato? Para el español medio, un milagro; y para el CGPJ, al que desde 2012 y gracias a Gallardón nombran los políticos en su totalidad, una cagada de mosca en una ventana. No ha costado nada que ella misma pidiera el traslado a la Audiencia Provincial… porque es que ya estaba jodiendo mucho.

Por si faltara algo, la vieja guardia no está a favor de Pdr Snchz. Pero llegan tarde. Lo mejor que pueden hacer es mutis por el foro, como Alfonso Guerra. El mismo que, después de tronar durante años contra la derechona, se fue en silencio porque los jóvenes ya no le escuchaban. Y porque gracias a la educación que promovieron, sus jóvenes son ahora más radicales, tanto en el trinque como en la revolución. Y tan radicales son que algunos se han ido a Podemos porque lo del PSOE ya les sonaría a «carcundia» y «hay que renovarse, chaval». Choca bastante ver a Rodríguez Ibarra, en tiempos el bellotari, escribir una Tercera en ABC, igual que choca ver a Corcuera meterle zascas y con razón al burguesito de Alberto Garzón. Pero el tiempo es lo que tiene: que no perdona a nadie y que nos quita la tontería de encima.