Resaca electoral (I)

 


Como siempre, actualidad manda y, aunque tengo en mente terminar lo que empecé acerca del famoso Brexit, se han cruzado en el camino y algo hay que decir, aunque no sea totalmente original.

No tengo mucho que añadir a lo que ya dije en mi post de diciembre, mutatis mutandis. Sí quisiera que fijaran ustedes la atención en dos hechos.

Lo primero de todo, que lo que se dice «ganar», no ha ganado nadie. Por más que las terminales mediáticas —como 13TV, por ejemplo— nos traten de imbéciles —o peor, de niños de teta—, una cosa es «ser la lista más votada» y otra muy distinta «formar gobierno». Y que la LOREG dice claramente que para formar gobierno se necesita una mayoría de escaños, que no de votos, Supongo que esto repateará a los trolls y palmeros pro bono de Génova. Y que por repetir eso me van a llover las críticas y demás. Pero me da igual. Los 137 escaños obtenidos por el PP-de-Rajoy quedan muy lejos de los 176 escaños que son la mayoría absoluta. Y por mucho que hayan machacado lo de “hemos ganado las elecciones”, una mentira mil veces repetida no se convertirá en una verdad. Cuando se modifique la LOREG —no hay huevos para eso—, veremos. Pero mientras tanto, ni hablar.

Y el segundo hecho que quiero hacerles notar, igual que en diciembre, es la elevada abstención para lo que es una consulta de fuste como unas elecciones generales: un 30%, nada menos. Que una persona de cada tres haya decidido que ir a votar no merece la pena debería hacer reflexionar a nuestros ¿líderes? políticos. Tiene su trampa, no obstante: en nuestro sistema, la abstención favorece al partido que está en el poder. Así que, aunque no han votado, le han hecho el favor a Mariano.

Teniendo estos dos hechos en cuenta ya pueden ustedes poner en perspectiva los resultados electorales y compararlos con el esfuerzo que han hecho los candidatos. Cosa que haremos en el siguiente post.