Sobre Andalucía, de nuevo

Parece ser que el 2 de diciembre habrá elecciones autonómicas en Andalucía. Los pronósticos, por ahora, dicen que tras los comicios todo va a seguir más o menos igual. A Susana le da igual con quién tenga que pactar siempre que le dejen hacer su política —y mantener el chiringuito que tienen montado los suyos de tejas abajo—, aunque ciertamente Podemos no sea la IU ancilar de la que disfrutaron sus predecesores Chaves y Griñán.

El interés de estas elecciones está más bien por la parte baja: es decir, si VOX podrá horadar el espeso muro en torno al Parlamento andaluz y penetrar en él o no, al margen de las etiquetas estúpidas de «extrema-extrema derecha» y «ultras» que los partidos y los medios del sistema les pegan a todas horas (más o menos como hacen con AfD en Alemania todos los que tienen miedo de perder su mamandurria). Por su historia anterior no es para mí una opción muy simpática; pero la verdad, viendo el patio y cómo la opción que podría ser el PP andaluz está siendo ¿dirigida? por una nulidad como Juanma en vez de serlo por el alcalde de Tomares, que hubiera sido el candidato natural conforme a su exitosa gestión, uno sopesa más las cosas. Por cierto: qué pena que a Juanma, que tanto se afana —por encargo— en no molestar al PSOE, no le mandaran a Madrid, como experto en protocolo que es, a decirle a Sànches que no estorbara en el besamanos del Rey. Y bueno, que si en Andalucía no se puede decir que la reina está desnuda cuando lo cierto es que lo está (aunque no valga ni para portada de revista ligera), apaga y vámonos.

Pero hoy dejaré que otro hable por mí. La entrada que yo podría haber escrito hoy de Andalucía en estos últimos tiempos me la ha dicho, palabra por palabra, D. Luis del Pino el pasado domingo. Escuchen los 12 primeros minutos de este audio y verán lo que quiero decir.