Adiós, Maduro… ¿Hola, democracia? (I)

Admitamos una cosa de buen principio: si Venezuela, ese bello país hermano, fuera un secajo y no hubiera más que arena, como ocurre, un suponer, en Palestina, no estaríamos hablando de ella. Nada importarían las «violaciones de derechos humanos» y todos esos «valores» que desde la UE se afanan en poner en valor, como dicen…