Concatenación (I)

Como hace muchos días que no damos señales de vida, creo que es llegado el momento de decir alguna cosa personal sobre los acontecimientos de las últimas semanas. Al tomar una cierta distancia, es posible ver una concatenación de hechos. O por lo menos, yo la veo así. Concatenación de hechos cuyo hilo conductor son las famosas encuestas, ya sean las publicadas o esos «trackings internos» de los que los comunicadores hablan como si fueran poco menos que secretos de Estado. Vamos a verlo como lo que realmente ha sido: una gran obra de teatro…

Prólogo: los trackings

Es una pena que la RAE no tenga capacidad de poner multas lingüísticas, como la Generalitat de Cataluña. Y también una suerte: si la RAE pudiera imponer multas a los periodistas y los políticos cada vez que usan una palabra extranjera que tiene correlato español, se pondrían las botas. En una próxima entrada hablaremos de diversas gilipolleces lingüísticas que la RAE se ha comido sin pestañear relativas al «español urgente». Por el momento, detengámonos en la palabra tracking. Lógicamente, en el mundo anglosajón «el conceto es el conceto» y a la lengua inglesa no le viene mal el uso de esa palabra. En las Batuecas, sin embargo, tenemos la palabra sondeo y no necesitamos préstamos de lenguas extranjeras, gracias. Parece ser que el uso de una palabra extranjera convierte a quien lo hace en alguien «menos pueblerino» (los complejos de siempre) y más… ¿inteligente? Hemos de precisar, no obstante, que llamar «sondeo» a lo que hace el Señor Tenazas es una broma de mal gusto, siquiera sea porque a los españolitos nos cuesta un pastón.

Dicho esto, vamos al lío. En Moncloa los sondeos internos son menos favorables que las encuestas publicadas en agosto y septiembre. «¡Hay que hacer algo!», truenan todos. No es que estén preocupados por la situación del país, ni mucho menos: les preocupa que, si las malas perspectivas se cumplen, los «puestos de salir» se reducen y, claro, ellos podrían quedarse fuera. Entonces Sánchezstein, que se cree una especie de «Vickie el vikingo» de dos metros de altura, piensa un momento. Se masca la tensión en el ambiente. De pronto, recibe una revelación, hace chasquear los dedos y dice: «¡Tengo un plan!». Más o menos así:

Los otros no saben si respirar aliviados o echarse a temblar. Al final uno de ellos, como en La muerte de Stalin, se atreve a preguntar, con voz temblorosa: «¿Y… y qué plan es ése?». «Bueno», contesta el interpelado. «Es un plan en varias fases, que considero que activará el voto desengañado de la izquierda y…». Los demás empiezan a pensar: «Ya se pone ampuloso…». «Es bueno, ya lo veréis», les asegura. Ábalos, que ya conoce las genialidades de su jefe, le mira de través como diciendo: «Ya veremos…». Isabel Celaá, la portavoza, suelta a media voz: «Con tal que no salga alguien del ABC, de El Mundo o de Libertad Digital denunciándote por plagio…». «Nah, eso no va a ocurrir. Es totalmente mío», dice el presidente, envalentonado y mirando directamente a Iván Redondo. «Veréis…»

¿Por qué mienten?

Por su interés y dados los últimos acontecimientos dignos de mención acaecidos en España en los últimos tiempos, insertamos este artículo que D. Julián Marías escribió para una Tercera de ABC el 16 de enero de 1997. 22 años ya: y si a D. Julián, caso de vivir, o su hijo Javier, se les ocurriera emprender la tarea de glosarlo adaptándolo a las circunstancias actuales, andarían de susto en muerte, dando saltos en un campo minado. Ya no se trata de que la mentira «sea un arma revolucionaria», como predicaba Lenin en los viejos buenos tiempos; es que la mentira se ha convertido hoy día en instrumento de poder: no utilizada sólo para llegar al poder, sino para permanecer en él.

Reconozco que tengo una aguda sensibilidad para la mentira. La verdad me importa hasta tal grado, que la mentira me deprime y entristece. Por desgracia, su frecuencia es inquietante, y en personas individuales o grupos ha adquirido un carácter que se podría llamar «profesional»: se puede contar con la mentira con la seguridad de que no falte.

La historia es objeto preferente de esa operación, lo que resulta fatigoso y encierra quizá los peligros más graves que nos amenazan. Todo lo que se haga para establecer –o restablecer– la verdad histórica me parece tan precioso como necesario. Pero, aunque existen, se cuentan con los dedos los que se entregan a fondo a tan urgente tarea.

La voluntad de mentir se concentra especialmente en la presentación del pasado cercano y del presente, sobre todo en sus dimensiones intelectuales, culturales en general. Casi todo el mundo considera necesario decir que España –o más– ha sido un desierto, y se ha acuñado la expresión «páramo cultural».

Hace veinte años escribí un largo artículo titulado «La vegetación del páramo» (recogido luego en mi libro «La devolución de España», 1977). En él consideraba la actividad cultural de España entre 1941, fecha en que se reanudó tras la Guerra Civil, y 1955, año en que murió Ortega. Era un recuento fragmentario, sin rebuscas ni propósito exhaustivo, de lo que se había hecho, en medio de grandes dificultades, en esos quince años. Resultaba una larguísima lista, impresionante, de «libros libres», fruto de vocaciones admirables; se veía la continuidad, no interrumpida, de los autores existentes antes del feroz corte de la guerra, y la aparición de promociones nuevas, de sorprendente fecundidad, y en la mayoría de los casos, capaces de innovación e independencia. La vegetación del páramo, concluía yo, es bastante frondosa.

Baroja decía con humor que los españoles discuten sobre cuestiones de hecho. Muchos hacen ahora algo mejor: ni siquiera discuten, sino que hacen caso omiso de los hechos. Al cabo de tantos años, casi nadie ha leído el artículo, ni siquiera el libro, agotado hace mucho tiempo. Y el hecho es que, con raras excepciones, cada vez que se habla de lo que ha sido la realidad cultural de España después de la Guerra Civil, se acumulan las mentiras más evidentes, más contrarias a la irrefragable realidad.

Lo más curioso es que a veces las cometen los que dieron frondosidad a la vegetación del páramo, los que con su propia obra desmienten lo que dicen. Hay gran número de autores que surgieron precisamente en aquel tiempo, que florecieron y alcanzaron fama, que contribuyeron a que, a pesar de tantos pesares, España fuese habitable, esperanzadora, interesante, en muy alta proporción creadora.

¿Por qué lo hacen? Tengo una irrefrenable propensión a intentar entender. Hay que distinguir de edades o generaciones. Los jóvenes –y en esta categoría, para estos efectos, son los que no han llegado a los cincuenta años– mienten, diríamos, en nombre de otros. Su motivo principal es la ignorancia: no saben nada, aceptan pasivamente lo que les han dicho y lo repiten como cosa propia.

Hay un curioso grupo, formado por los que empezaron a actuar hacia 1956 –fecha muy significativa–. Tuvieron, ya desde entonces, la voluntad de dar por nulo todo lo que se había hecho antes –es decir, todo lo que se enumeraba en el artículo de que hablo–, para dar la impresión de que con ellos, y sólo con ellos, se iniciaba una resistencia a las presiones oficiales y un intento de independencia.

Finalmente, los decididamente mayores, los que vivieron y escribieron en ese ya lejano período, se pliegan a las presiones dominantes, temen ser acusados de complacencia con ellas si afirman y valoran lo que muchos hicieron precisamente para no aceptarlas, pagando por ello el precio necesario. Algunos tuvieron en efecto esa complacencia para buscar una vida más fácil, lo que al fin y al cabo es humano; otros no. Todos contribuyeron a que no se rompiera la continuidad de una cultura que data ya de un siglo largo –y me refiero a la que es «actual», no a la dilatadísma que constituye el patrimonio milenario de todos los que hablan español a ambos lados del Atlántico–.

En España, desde hace veinte años, han sucedido muchas cosas, buenas y malas, con evidente predominio de las buenas. Sobre todo, el incremento de la libertad, cuyos retrocesos no han sido tan profundos que hayan impedido su posible recuperación. Lo que sigue faltando, y me preocupa extraordinariamente, es el triunfo de la veracidad. La verdad fue, como en todas las guerras, la primera víctima en 1936. Una crisis previa de la veracidad fue la causa últimamente decisiva de la discordia que llevó a la Guerra Civil: se buscan las causas de su origen, y rarísima vez se piensa en esta.

La verdad fue evitada, perseguida durante los decenios siguientes, por el partidismo, la obsesiva politización de los que mantenían su versión interesada de las cosas y los que aspiraban a sustituirla por otra opuesta pero igualmente tendenciosa y deformadora.

Esto es comprensible, pero ¿lo es la perduración de tales actitudes cuando se ha cancelado lo que de siniestro ha tenido una larga época, cuando se puede decir la verdad? Es gravísimo que no se haga, que no se quiera usar la libertad para lo que debe ser su finalidad primaria.

No se abrirá de verdad el horizonte de España mientras no haya una decisión de establecer el imperio de la veracidad, la exclusión de la mentira. Esto, claro es, en todos los órdenes; me estoy refiriendo particularmente a la vida intelectual, porque es lo que conozco mejor y porque es algo «notorio», controlable, que consta y en buena medida queda.

Creo que mentir descalifica al que lo hace, y debe tener la consecuencia inmediata de su desprestigio. Cuando alguien lo hace, los que lo saben deben tomar nota y obrar en consecuencia. Hay que tener en claro a quién estimar, en quién se puede confiar. No es infrecuente el caso de quienes, en cierto momento de su vida, han cedido a las tentaciones dominantes y han renunciado a decir la verdad; ese día han perdido su condición de intelectuales y se han convertido en «militantes» de lo que sea. La proporción es variable según las edades y las regiones españolas, pero el peligro es muy amplio.

Con diversos pretextos, hay gentes dedicadas a lo que llamo la «calumnia de España». Ningún pretexto me parece aceptable para ello; no sólo en nombre de España, sino, todavía antes, en nombre de la verdad.

El fin de la América blanca está asegurado

Original aquí.

Este artículo es continuación de Genocidio blanco por diseño: la destrucción de los blancos de Europa y USA. Una serie de tres artículos estando el tercero aún por publicar; Europa y el futuro de la migración.

El fin de la América del Norte ahora está asegurada. La falta de respuesta de los estadounidenses blancos a su demonización a medida que disminuyen el porcentaje. Parecería que el Occidente blanco está muerto en todos sus sentidos.

El Estado de Derecho está muerto en todo Occidente. La democracia es una estafa. Hay un gobierno oligárquico. Todo se hace para grupos de interés organizados. Nada se hace por la gente. Putin acaba de declarar: “El papel principal de Occidente está terminando“. Qué razón tiene.

Por primera vez, los residentes blancos no hispanos ahora representan menos de la mitad (49.9%) de la población de menores de 15 años de la nación, según estimaciones recientemente publicadas por la Oficina del Censo de los EE. UU., de 2018. Los nuevos datos destacan la creciente diversidad racial de la población general de la nación, para la cual los blancos no hispanos ahora comprenden solo un poco más de las tres quintas partes (60.4%) de todos los residentes. Pero el hecho de que los niños blancos menores de 15 años ya se hayan convertido en una minoría en su grupo de edad pone un signo de exclamación sobre el hecho de que la diversidad de la nación se está filtrando de abajo hacia arriba a medida que la población blanca envejece. Este fenómeno, que se prevé continúe, enfatiza la necesidad de instituciones que se centren en los niños y las familias jóvenes para acomodar de manera proactiva los intereses de las poblaciones con mayor diversidad racial, ya que estos últimos serán actores clave en el futuro demográfico y económico del país.

Los cambios en la composición racial/étnica de la nación para todos los residentes, así como para los niños menores de 15 años, se muestran en la tabla adjunta. Ambas poblaciones muestran proporciones más pequeñas de blancos desde 1980, cuando los afroamericanos eran el grupo no blanco más dominante. Desde entonces, fueron creciendo especialmente grandes en la población hispana, y luego en la población asiática.


Esta población menor de 15 años es parte de la población de la Generación Z, de 21 años o menos en 2018, y ayuda a hacer que esta generación (que es 50.9% blanca) sea más diversa racialmente que los millennials (55.1% blanca) y gen xers (59.7% blanca). La generación Z también es bastante distinta, en términos de su perfil étnico racial, de los babyboomers y las generaciones anteriores, que superan el 70% de blancos. Además de estas disparidades en sus proporciones de población blanca, las generaciones también difieren en su representación de otros grupos no blancos. Mientras que los hispanos son el grupo no blanco dominante para los millennials y gen zers, los negros aún superan en número a los grupos no blancos entre los babyboomers y sus mayores.


Entre los 3.141 condados del país, 672 son minorías blancas de la población menor de 15 años y, en 321 más, otros grupos raciales y étnicos comprenden al menos el 40%. Como se muestra en el siguiente mapa, estos condados prevalecen en grandes partes del sur, suroeste y oeste, ambas costas, y en partes urbanas del interior de la nación. La diversidad juvenil también se está dispersando hacia adentro. Entre las 381 áreas metropolitanas de todos los tamaños, 376 mostraron una disminución desde 2010 en la proporción de blancos en sus poblaciones menores de 15 años, como fue el caso de 2.838 condados.

Hace unos días, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) anunció la asignación de este año: 10 millones de dólares a docenas de organizaciones que preparan a los residentes para la naturalización y “promueven la asimilación de los posibles ciudadanos en la vida cívica estadounidense”. Eso aporta la financiación total para los distintos programas a 92 millones de dólares, según cifras del gobierno. El dinero se ha destinado a “organizaciones que sirven a inmigrantes” en 39 estados y el Distrito de Columbia. La mayoría de los 41 beneficiarios de la subvención de este año recibieron 250.000 dólares, aunque algunos obtuvieron varios miles de dólares menos. Los grupos se extienden por todo el país e incluyen organizaciones sin fines de lucro como Progreso Latino en Central Falls, Rhode Island (subvención de 250.000 dólares), Instituto del Progreso Latino (225.000 dólares) en Chicago, Illinois y Mujeres para mujeres afganas (250.000 dólares) en Fresh Meadows, Nueva York. “Nuestro país da la bienvenida a los inmigrantes legales de todo el mundo que vienen a los Estados Unidos, contribuyen positivamente a nuestra sociedad y participan en la vida cívica estadounidense”, dijo el director de USCIS, Ken Cuccinelli, en un comunicado de la agencia. “Los inmigrantes que se adaptan, adoptan nuestra Constitución, entienden nuestra historia y acatan nuestras leyes aumentan la vitalidad y la fuerza de esta gran nación. A través de este programa de subvenciones, el USCIS continúa apoyando los esfuerzos para preparar a los inmigrantes para convertirse en ciudadanos estadounidenses totalmente concienciados”.

Pero esta disminución en la juventud blanca refleja menores tasas de natalidad blanca. Pero lo más importante a largo plazo, refleja un envejecimiento de la población blanca es que menos mujeres se han reproducido en sus años fértiles. Las proyecciones del censo muestran pérdidas de niños blancos en las próximas décadas, con más jóvenes blancos mayores de 15 años que nacidos o emigrando a los EE. UU.

Es interesante observar cómo el Lobby de Israel puede gestionar y contener los comentarios de grupos en Estados Unidos que normalmente podrían ser críticos de las políticas israelíes con respecto a los Estados Unidos. Un artículo reciente del profesor Andrew Bacevich titulado “Presidente Trump, por favor, ponga fin a la era estadounidense en el Medio Oriente” es un buen ejemplo de cómo funciona la autocensura de los autores.

Y los colegios y universidades no han sido inmunes a la presión para ajustarse a la narrativa pro-Israel. La Casa Blanca, que actúa a través del Departamento de Educación, funciona como una Policía del Pensamiento en nombre del Estado judío. Actualmente está planeando retener algunos fondos federales de la Universidad de Carolina del Norte y Duke porque su programa conjunto de estudios del Medio Oriente no cumple con los supuestos estándares del Gobierno.

En Virginia, por ejemplo, un grupo en la sombra llamado Institute for Curriculum Services (ICS), que en realidad es un “grupo partidista con el respaldo de las organizaciones estatales y locales de defensa de Israel”, está buscando cambiar la información transmitida por la historia y los estudios sociales.

Estas tendencias demográficas dejan en claro que, a medida que las generaciones jóvenes racialmente diversas se vuelvan parte de la fuerza laboral, la base impositiva y la base de consumidores, la nación necesitará equilibrar los distintos intereses y necesidades de estos grupos en áreas como educación, servicios familiares y asequibles, vivienda con los requisitos de salud y apoyo social de una población mayor grande y de rápido crecimiento que entrará en sus años posteriores a la jubilación. De hecho, debe tenerse debidamente en cuenta el punto de inflexión juvenil “blanco minoritario” que se muestra en las nuevas estadísticas del censo. Tiene implicaciones importantes para el futuro de Estados Unidos.

Todas las sociedades y civilizaciones decaen al sucumbir el sustrato biológico que asegura su existencia. Una sociedad puede sobrevivir a una guerra, una hambruna, una peste, una sequía o una catástrofe natural, pero no puede sobrevivir a la modificación de su código genético, a la proliferación de los tipos humanos menos valiosos o a la molicie inducida por un confort demasiado prolongado. Si un sistema económico entra en crisis, si una catástrofe destruye una ciudad o si cae un régimen político, todo eso se puede solucionar. Lo que no tiene solución es la disolución de un pueblo, su mentalidad, su espíritu, su carácter, su identidad y su sangre. En otras palabras, los pueblos no sobreviven a la deformación de sus rasgos originarios o al agotamiento de su pozo genético.

Décadas de flujos masivos ininterrumpidos de inmigrantes del tercer mundo han destruido el crisol y producido en su lugar una Torre de Babel . Las poblaciones multiculturales carecen de un interés común. Son la antítesis de una nación. En todas partes del mundo occidental las naciones están expirando. A Europa no le va mejor, como expondré en el próximo artículo. Y tampoco podemos obviar la influencia israelí.

Itis

Hoy me apetece hablarles de dos enfermedades que padecen los comunicadores cada vez que se acercan unos comicios. Es algo sistemático, que afecta al habla y que, según los casos, puede provocar alguna que otra disonancia cognitiva.

La primera de esas es la encuestitis. Se percibe en la fruición con la que algunos se zambullen en las encuestas, comparando, sopesando, midiendo de arriba abajo, del derecho y del revés los datos que se publican sobre encuestas realizadas. Y luego le hablan a uno con esa unción sobre «las tendencias» de por dónde irá el voto. Vamos, que sólo falta que les hablen de la varianza y la covarianza para explicar los arcanos designios del dios Voto.

Ya les comenté en otra entrada que no me fiaba un pelo de las encuestas. Para empezar, de las del CIS: es una vergüenza que con dinero público (ese que no é de nadien) se propongan encuestas y luego se cocinen para lograr algo que guste al jefe, aunque esté a años luz de la verdad. Y segundo de las otras, porque todas ellas forman un conjunto que, en conjunto, tratan de dirigir el voto señalando un posible vencedor. Parece ser que el efecto oveja sigue funcionando. Si lo usan los comerciales de las empresas eléctricas («todos sus vecinos han contratado con nosotros; ¿por qué usted no lo iba a hacer?»), ¿por qué las empresas de encuestas no lo iban a usar? Eso sí: llame usted «oveja» a Juan Español y verá lo que es bueno. Al final, ¿qué pasa? Que las empresas de encuestas, por diversas razones, fallan en sus predicciones. No están en mejor posición que un arúspice romano que justificara su fallo diciendo algo así como «Eeeeehhh… es que en el último momento una de las palomas cambió de rumbo y eso me confundió». Más vale que en vez de «empresas de encuestas» las llamen casas de apuestas, que sería más ajustado y honesto.

Y la segunda de las enfermedades es la de la discursitis o «síndrome de qué-bien-habla-el-cura». Algunos radiofonistas dicen: «… El otro día Fulano estuvo muy bien en tal mítin (o sesión de control al Gobierno o debate del estado de la canción)». Parecen feligreses a la salida de misa comentando lo inspirado del sermón del páter. También les voy a decir que no me fío un pelo de los discursos. Se dicen tantas cosas en campaña con un micro en la mano… Es tan embriagador estar ante diez mil personas en un «marco incomparable»… que cuando acaba la campaña uno siente algo muy parecido a una resaca. Normalmente, como un piano y con el siguiente efecto:

–Oye (quien pregunta todavía cree que el hoy presidente y antes candidato está igual de accesible que entonces), ¿no dijiste que (por ejemplo) ibas a terminar con el problema catalán de un plumazo? Y lo recuerdo bien, porque lo dijiste en tal sitio el día tal y me afecta de lleno…

El flamante presidente, visiblemente contrariado por la buena memoria de su interlocutor, farfulla algo parecido a esto:

–Eeeehhh… bueno, sí… debí decir algo parecido a esto… Pero lo cierto es que no saqué suficientes votos y necesito a esos cabrones para la investidura, así que eso tendrá que esperar.

–Y entonces, los que vivimos allí, que trabajamos allí y nuestros hijos van al colegio allí, ¿vamos a seguir igual de desamparados que siempre ante el acoso separatista? –insiste el interlocutor–.

Ante esto, el flamante presidente/candidato tiene dos opciones:

–Mi querido amigo, la política en mayúsculas no se ocupa de las limitadas necesidades individuales (pronúnciese esto con aire solemne y engolando la voz, haciendo sentir al interlocutor como un mosquito importuno). Además (añade en tono confianzudo, para suavizar el golpe de lo anterior), esos cabrones de la Banca y de las energéticas me aprietan mucho y tengo que plegarme a sus deseos si quiero una legislatura tranquila. Y los tengo que recibir después que a ti.

O bien:

–Es lo que hay. Ya sabes que, como dijo Tierno Galván, los programas electorales están para no cumplirse. Y yo tenía que ser presidente por narices. Dudo que lo entiendas, pero es así.

Para entonces, uno lleva un rato con la misma expresión facial que Amerigo Bonassera. Se ha quedado como un soufflé aplastado. No sabía mucho de gran cosa, pero ahora sí sabe algo: la próxima vez a ese tío le va a votar su señora madre. Ha perdido su voto, el de su familia y el de sus amigos. Incluso puede que haya perdido las ganas de votar. También es posible que el candidato-presidente dé orden a su guardia pretoriana de impedir subsiguientes contactos con ese importuno u otros del mismo jaez.

Pero esto es lo que nos vende un sector del periodismo (me da igual si vendido o no y también me da igual su color).

Por si a alguien le interesa, le voy a dar mi receta. Consiste en valorar por uno mismo los hechos. Es bastante menos falible que lo de las encuestas y tal, pero tiene tres contras: uno tiene que esforzarse en hacer memoria, tiene que encajar bastantes factores y no siempre los hechos a valorar están disponibles (una parte no pequeña de la información es mercancía averiada y cuesta apartar la hojarasca para ver lo importante). Las palabras se las lleva el viento, son hojarasca otoñal: el frío invernal de los hechos es de verdad, con independencia de la duración de su efecto.

Quizá ustedes, tras llevar a cabo este ejercicio en vez de creerse las mentiras de unos y las apuestas de otros, pierdan la fe en esta especie de democracia de baja intensidad que nos venden como exitosa sucesora de la «dictadura franquista». Pero por lo menos sabrán a qué atenerse y no se llamarán a engaño, en vez de prestarse a esa pulsión tan española de «voto a los hunos para que no ganen los cabrones de los hotros». Quien participa de ese pim-pam-pum no se entera de que, gane la facción del consexo que gane, perdemos todos los demás.

Genocidio blanco por diseño: la destrucción de los blancos de Europa y USA

Original aquí. Hemos modificado alguna cosilla por razón del estilo, pero el contenido y significado siguen intactos.

Los países europeos nunca fueron destinados a ser países de inmigración, y los países de inmigración tradicionales como los EE. UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Argentina también, hasta hace poco, sólo aceptaban inmigrantes europeos. Esto ha cambiado dramáticamente desde mediados de la década de 1960 y muchos países blancos reciben ahora más inmigrantes no blancos que blancos. Se espera que se conviertan en una mayoría no blanca en unas pocas décadas. El nombre «Muhammad» es ahora el nombre más popular para los niños recién nacidos en muchas grandes ciudades de Europa occidental. Se puede demostrar que en todos los casos el cabildeo judío estuvo detrás de este cambio en las políticas de inmigración.

El hombre del futuro lejano será de raza mixta. Las razas y castas de hoy serán víctimas de la creciente superación del espacio, el tiempo y los prejuicios. La futura raza euroasiática-negra, exteriormente similar a los antiguos egipcios, reemplazará la diversidad de los pueblos con una diversidad de individuos.

El feminismo es el mayor contribuyente adicional a la baja tasa de natalidad de los europeos y los judíos son desproporcionadamente dominantes en este movimiento (ver Lista de feministas judías).

Este genocidio suave básicamente consiste en criar a la raza blanca fuera de existencia al promover el multiculturalismo y la inmigración masiva del Tercer Mundo a nuestras tierras blancas. Inevitablemente, a lo largo del tiempo, esto conduciría al mestizaje de los blancos a través del mestizaje con las razas más oscuras de África, Asia y el pueblo islámico de Oriente Medio, tal como la imaginó alegremente el fundador de la Unión Paneuropea, el conde Coudenhove-Kalergi.

El plan Kalergi se moderniza, se adapta a los tiempos. Y así lo podemos constatar en las imposiciones de Kalergi y Soros, o cuando el Papa viajó a los Emiratos Árabes, o el Pacto de Marrakech, o la vergonzosa sentencia de TEDH, o las imposiciones de la Organización de cooperación islámica, son demasiadas evidencias pruebas ante la que los ciudadanos occidentales de educación cristiana estamos indefensos, neutralizados, sin poder hacer nada, los medios y las redes sociales están a favor de ello, sólo destruyendo, encarcelando y embargando todos sus bienes a los instigadores se podría hacer, ¿y quién le pone el cascabel al gato? ¿O no nos queda otra que rendirnos? O tal vez una guerra final en Oriente medio de repercusiones impredecibles hasta una guerra mundial que destruyera para siempre el Estado de Israel, ¿Quiénes ganarían? ¿Cómo sería ese nuevo mundo?

La reciente crisis de “refugiados”, como se está volviendo cada vez más clara para muchos que antes no se daban cuenta de este hecho, también es de creación judía. La destrucción de Libia y el intento de destruir Siria sucedieron de acuerdo con el Plan Oded Yinon, un plan israelí para debilitar a todos los países musulmanes desde Marruecos hasta Pakistán, con el fin de facilitar la hegemonía regional de Israel. Todos esos “refugiados sirios” (el 80% de los cuales no son ni sirios ni refugiados) están dirigidos, no a los ricos estados del Golfo Arábigo, y mucho menos a Israel, sino a Europa y otros países blancos. Las organizaciones judías, el omnipresente George Soros e incluso una organización “humanitaria” israelí llamada IsraAid
están muy involucradas.

Berlín ha superado a Malmö (Suecia) como la capital antisemitismo de Europa, con una amplia variedad de actitudes anti-judías y anti-Israel, cientos de casos de agresión física contra judíos, incluidos rabinos. Los alumnos judíos han tenido que abandonar las escuelas públicas. El treinta y cinco por ciento de los berlineses ven a los israelíes como análogos a los nazis. Anualmente se lleva a cabo una marcha del Día de Al-Quds que llama a la destrucción de Israel. Tanto el municipio como el gobierno federal tienen dos caras sobre el problema del antisemitismo.

Dado que el plan judío de inundar a todos los países blancos con inmigrantes no blancos ha sido un éxito rotundo, los judíos y sus lacayos deben evitar que los blancos indígenas se resistan a su despojo demográfico agudo y recurren a varios medios para neutralizar a la oposición.

Los siguientes argumentos de los medios que utilizan: (1) argumentación, (2) prohibición, (3) discriminación, (4) denigración, (5) desnormativación racial.

(1) Argumentación: Los argumentos a favor de la inmigración masiva no blanca son de tipo económico, cultural y moral. Supuestamente, la inmigración del Tercer Mundo es necesaria para el trabajo que los trabajadores indígenas se niegan a hacer, para el pago de pensiones, para el cuidado de los ancianos o para llenar los vacíos de una economía en crecimiento. Estos argumentos son todos falsos. Pero encontrarás multitud (miles) de “fuentes” que lo desmentirán. Cualquier sociedad desarrolla una economía acorde con su propio tamaño; por lo tanto, por definición, puede proporcionar una fuerza laboral suficiente para sus necesidades. Se alega que la inmigración del Tercer Mundo también sería culturalmente enriquecedora. En realidad, la mayoría de los inmigrantes tienen poca educación, son hostiles a su nuevo país y se concentran en guetos sin integrarse.

Si los argumentos “positivos” fallan, entonces los objetores a la inmigración siempre pueden ser acusados de “racismo”, como si no todos los grupos étnicos tuvieran derechos étnicos legítimos, entre los cuales está el derecho a seguir siendo la mayoría en su propio territorio. La acusación de “racismo” es el arma más fuerte en esta batalla.

(2) Prohibición: las “Comisiones de Derechos Humanos”, “Comisiones de Igualdad Racial”, “Comisiones de Lucha contra la Discriminación”, etc., que sólo existen para cortar de raíz cualquier crítica a la presencia o (mal) comportamiento de los inmigrantes. Resistencia a la agenda de reemplazo racial. En Suecia, incluso las críticas a la política de inmigración del gobierno ahora son punibles.

(3) Discriminación: los inmigrantes y las minorías se ven favorecidos sobre los blancos en lo que respecta a la vivienda y el empleo. Obtienen beneficios que los blancos no obtienen (porque ya son “privilegiados”). Dado que el dinero para estos beneficios debe provenir de algún lugar, los blancos están más sujetos a impuestos que los no blancos, lo que hace que la formación de una familia sea más difícil para ellos, mientras que los no blancos pueden pagar familias más grandes. Por lo tanto, los blancos tienen que esforzarse por su existencia y, en el proceso, trabajar por su propio despojo.

(4) Denigración: para desmoralizar a la población indígena, se niega su historia, se denigra a sus héroes y se declara su cultura como sin valor. Los símbolos nacionales como las banderas están prohibidos porque serían “ofensivos” para los inmigrantes. Los símbolos cristianos no están permitidos porque serían “ofensivos” para los musulmanes.

(5) Desnormativación racial: no encontrará la palabra “desnormativación” en un diccionario. Este término en combinación con el adjetivo “racial” para denotar la política de reemplazar a las personas que son “normativas” para un pueblo de una determinada raza con personas de una raza diferente, lo que provoca una sensación de alienación. En los países blancos, las personas que son normativas, como presentadores de televisión, faltas en concursos de belleza, etc., son reemplazadas por personas de color, de preferencia negras.

La influencia política blanca disminuirá más rápidamente que el porcentaje blanco de la población a medida que los políticos complacen a la creciente mayoría. Uno se pregunta si la minoría blanca tendrá preferencias minoritarias.

Influencia judía en la configuración de la política de inmigración

# Para los EE.UU, ver: Kevin MacDonald: Jewish Participation in Shaping American Immigration Policy, 1881-1965: A Historical Review.

#Para Canadá, ver: YouTube: El lobby judío en Canadá: Movimiento de Inmigración, Comunismo y Derechos Civiles.

#Para Australia, ver: The Occidental Observer, Brenton Sanderson: The War on White Australia: a Case Study in the Culture of Critique.(Partes 1-5).

#Para el Reino Unido, ver: [1] The Occidental Observer, 12 de julio de 2015, Andrew Joyce, The SS Empire Windrush: The Jewish Origins of Muliticultural Britain, y [2]:un informe concluyente sobre el judío innegable y evidente promoción de políticas genocidas maliciosas anti-europeas de inmigración masiva a través del cabildeo a nivel gubernamental. englishnews.org/.

#Para Suecia, ver: Kevin MacDonald, The Occidental Observer, 14 de enero de 2013, The Jewish Origins of Multicultural Sweden.

#Para Irlanda, ver: The Occidental Observer, 2 de marzo de 2013, Camillus, El Ministro extraviado: Alan Shatter, de Irlanda e Israel
Para una impresión absolutamente triste de la Dublín “diversa” moderna, vea YouTube: Dublin Diversity (DIEversity).

En España no hay estos estudios y menos se habla de ello en los medios.

 

Juantxo (y III)

Decía yo en mi anterior entrada que han fallado un montón de cosas en todo este tiempo. La pregunta, además de la clásica de Zavalita (parafraseando: «¿Cuándo se jodieron las Españas»), es «¿qué hemos hecho los españolitos para merecer esto?».

Tenemos una casta política que desde que subió al poder en 1982 (lo de antes fue «de transición»), no ha hecho otra cosa que bajarse los pantalones ante los enemigos de España (externos e internos pagados por los de fuera). Parece ser que a mucha gente le interesa que España no recupere jamás su peso en el mundo. Y sabemos que uno de los primeros en esa lista de nuestros enemigos es Heinrich Kissinger. Hay periodistas todavía valientes a los que no les han rebanado el cuello que hablan de nuestra «transición democrática» como una concesión graciable por someternos al NOM. A partir de aquí, lo que ustedes quieran.

Consumada la «transición política» (que no fue otra cosa que un «pacto entre nada caballeros» para repartirse una España que Franco, por mucho que les joda a unos y a otros, dejó pacificada y lista para otra nueva etapa en su historia), llegó eso que han llamado algunos juancarlismo (más bien habría que llamarlo «juanitismo»), que se tradujo en la transformación de la estructura estatal en «Estado-negocio». En román paladino: «Haga usted como yo: robe y no se meta en política». Recuerda mucho a lo de Dune: «No me importa lo que hagas allí, siempre que mantengas la cuota de especia». Es decir: «No me importa que destroces el país, siempre que asegures la sumisión al NOM».

Como consecuencia, ha crecido a los pechos del Estado una casta política que sabe mucho de intrigar y robar, ya sea para sí o para el partido, y poco de gobernar. Les importa un carajo que exista un divorcio absoluto entre los intereses generales y los suyos propios. Todo sea por no traspasar esa línea roja que les impide ocuparse de esos intereses generales en beneficio de la Nación, porque hay «otros intereses superiores en juego» (¿cuáles y de quién?).

Como consecuencia, asuntos tan importantes para el futuro de la Nación como la educación, la cultura y la comunicación en España han estado dejados de la mano de Dios… y puestos en manos de inútiles, advenedizos o simplemente malvados. Últimamente los titulares de la cosa han pertenecido a la primera categoría, pero es que el monstruo ha crecido tanto que ya no se le puede dominar con «diálogo» y «talante». ¿Quieren una demostración? Las palabras de un señor que –lo siento– me cae gordísimo. Un quídam llamado Andoni Ortúzar.

Imaginen –ya sé que es mucha imaginación, pero les ruego hagan el esfuerzo– que VOX llega a Moncloa sin haberse corrompido en el camino y conservando intactos su idea fundacional y sus principios. E imaginen ahora que ante la desoladora situación en esos tres terrenos, decide recuperar para el Estado las competencias correspondientes. No tengo ninguna duda de que todos los barones y caciques territoriales se cuadrarían y le dirían a Santi Abascal: «Cada uno de nosotros vale tanto como vos; y todos juntos, más que vos». Queda la duda de si Abascal sería capaz, en dado caso, de imitar a Ramiro II, El Monje, y formar una nueva campana de Huesca con todos aquellos que se le opus-ieran. Está bien, no obstante, que Abascal no se achante cada vez que un cenutrio de la izquierda le llama «¡fascista!», como les pasa a los dirigentes del PP, cuyo lema ahora mismo debería ser «Semos tontos, pero honraos». Quizá se lo quiten el día que abandonen la postración en que les dejó Mariano, el Registrador y Soraya, la niña asheshina; pero de momento, como diría don Juan, largo me lo fiáis.

Debería llegar alguien que tuviera claro que para que España recupere su tamaño natural hay que desherbar desapasionadamente, empezando por recuperar esas tres competencias (Interior, Educación y Cultura) en vez de dejarlas como hasta ahora, en manos de ignorantes, sectarios y malvados (o las tres cosas a la vez). Y empezar una tarea de verdadera reconstrucción. Pero quizá sueño demasiado.

En cualquier caso, Navarra está en manos del PNV y sus amigotes del trabajo sucio (gracias, Sánchezstein). Quizá Juantxo se haya preocupado de aprender euskera, ahora que lo impondrán en todo el territorio navarro, vascohablante o no. Y en todo caso, espero que siga siendo buena persona, como a mí me pareció que era cuando le conocí.