Desastres IV/3

El problema ahora ya no es el frente sanitario: el Gobierno ha renunciado de facto a controlar nada. Hoy ya nos queda claro que las CC.AA., que en su mayor parte tienen la Sanidad transferida desde 1986 (gràcies, ministre Lluch), cuando han tomado medidas, lo han hecho contra el parecer del Gobierno… que, por no parecer, no parece ni Gobierno al no tener ningún parecer, salvo el de «jostidiar a las comunidades del PP» (particularmente Madrid, que es la que les cae más cerca). Ciñéndonos a los hechos, recojo aquí una serie de cuestiones gracias a este blog:

  • El Portal de Transparencia suspende sus actividades durante el estado de alarma. En este blog le dedicamos mucho tiempo a la Ley de Transparencia y Buen Gobierno en su día, aprobada con retraso y muchas limitaciones durante el mandato de Rajoy; pero el tiempo ha demostrado que no se buscaba ni transparencia ni buen gobierno. La suspensión implica, por ejemplo, que no se pueda saber qué empresas han intervenido en las gestiones de muchas de las compras fallidas de las últimas semanas.

Comentario: Aunque es verdad que la «transparencia» y el buen gobierno» brillan por su ausencia en el gobierno Sánchezstein, tampoco nos queda claro si dicho portal funcionó de verdad en la etapa de los antecesores que lo crearon. Nos inclinamos a pensar que tampoco, a pesar del bombo y platillo que se le dio. Es un organismo orwelliano (o bradbruyano, si ustedes quieren), creado para una función totalmente contraria a la presunta.

  • El 15 de abril se presenta el anteproyecto para reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El nuevo sistema “liberará a los jueces y magistrados de la investigación de los delitos para que puedan centrarse en el ejercicio de su jurisdicción”. Pregunto con mi desconocimiento de la materia: ¿esto significa que la instrucción quedará en manos de la Fiscalía, dependiente de Dolores Delgado? Anterior Ministra de Justicia con el PSOE y actual Fiscal General del Estado. ¿Y por tanto supone la supresión de la figura de los Jueces Instructores Independientes? ¿Este es el momento?

Respuesta: Sí a la primera, no a la segunda. Corre por el Ministerio un Anteproyecto de LECrim que ya apuntaba en este sentido, el de quitar la instrucción de las causas penales a los Jueces y Magistrados para entregársela sin más a los Fiscales. Se podría argumentar que el Ministerio Fiscal, salvo en los procesos de la Ley del Menor, no tiene una incidencia intensa en el proceso penal: de acuerdo con la LECrim actual sus competencias apenas son de informe, de recepción de denuncias y realización de actividad instructora (siempre subordinada a la que lleve el Juez o Magistrado competente) y de formulación de escritos de acusación, con lo que puede tomar postura por la apertura de juicio oral o sobreseimiento en su caso.

Pero lo cierto es que, como bien se dice en la pregunta, al ser el Ministerio Fiscal que obedece a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica (art. 2 EOMF), se deja en manos del Ministerio Fiscal toda posibilidad de incoar un proceso penal. Si añadimos que la actual titular de la Fiscalía General del Estado es, de hecho, persona totalmente inidónea para ocupar ese cargo por su demostrado sectarismo y su sumisión perruna (que no “dependencia”) a los dictados políticos, el cuadro que se presenta no es muy halagador.

En cuanto a la segunda de las cuestiones, es verdad que en nuestro blog hemos criticado la pervivencia de una ley cuyo armazón básico data nada menos que de 1882 y que, al decir de Cervantes describiendo el rocín de don Quijote, tiene «más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela». Pero sin duda este momento, en que vivimos una situación totalmente extraordinaria y de dudosa constitucionalidad en ciertos extremos, no es el momento de iniciar los trabajos de redacción de una Ley que incide tan directamente en los derechos de las personas cual es la Ley por la cual se decide su responsabilidad ante la producción de hechos de relevancia penal.

Comentario: Esto no tiene nada de particular, en realidad. Echado el año a perder por el confinavirus, tal vez hubiera habido que arbitrar otra solución para salvar la calidad de la enseñanza recibida en el presente curso escolar. Pero este Gobierno, empeñado en que el respetable no perciba su ineptitud, se quita problemas de encima diciendo «Hala, todos aprobados». Ni qué decir tiene que el mismo propósito luce en la mayoría de Comunidades Autónomas, con las competencias transferidas y habiendo renunciado totalmente el Estado a la «alta inspección» que debería desde luego ejercer. Sobre todo, en aquellas en que ya está en marcha una dinámica separatista. De cualquier manera, el sistema escolar actual es un fracaso, con las debidas excepciones; cabe esperar que los niños salgan de él «igual de burrros» (o sea, con el detector de fascistas incorporado) que siempre, cosa probable si se siguen las directrices de la titular, que nunca vio una «ezkuela puvlica de kalida» ni por el forro. Ni ella, ni los anteriores (no nos olvidemos del funesto Méndez de Humo).

Comentario: Espero que esto no se apruebe. Significa condenar a la miseria a buena parte de la población y, en especial, aquella que ha tenido que irse a su casa como consecuencia de un ERTE (figura a la que, tras el confinavirus, se le podría caer la T en muchos casos). Es, además, otro ladrillo en la frente de la antigua clase media, hoy ya no «en peligro», sino en proceso de extinción.

Sobre esta cuestión, de constitucionalidad discutida, hablaremos en una próxima entrada.

Para finalizar, sólo me queda decir una cosa a aquellos que el 10 de noviembre pasado votaron izquierda sin saber demasiado bien qué votaban o simplemente «por no votar a la derecha» (o si son militantes o palmeros pro bono de esos partidos) y no les gusta el actual estado de las cosas: disfruten de lo que han votado.

Desastres (IV/2)

Dónde estamos

A estas alturas ya es palmaria la absoluta inepcia de este ¿Gobierno? Ni pueden, ni saben (y a lo mejor tampoco quieren) gestionar la crisis. Esto nos devuelve a la distinción que mencionamos en este blog con alguna regularidad: la distinción entre “mandar” y “gobernar”. En estos últimos meses, particularmente desde el 12-13 de enero, hemos sido testigos de una esplendorosa demostración de lo primero. A este ¿Gobierno? lo único que le ha importado es aparecer en el BOE: me refiero a que aparezca el nombre del ministro que se trate en el real decreto que se firme. Del resto que implica esa aparición, no saben o no quieren saber nada.

Sabemos de dónde venimos. Recordemos que es gracias a Mariano, que hoy no es más que un señorito de provincias, de los de purito y partida en el Casino, el mismo que se echó unas risas con Felipe tras salir de Moncloa, el que nos encaró a la situación en la que estamos: un presidente que sólo quiere figurar y al que no le importa echarse en brazos de los enemigos de España (básicamente los mismos que en 1936: separatistas y comunistas) para poder seguir haciéndolo. Y todavía le da más igual si debido a ello la casta política está podomizando al país. Si Mariano hubiera dimitido los españoles hubiéramos ido a elecciones y hubiéramos podido decidir que no queríamos a Sánchezstein. Pero sin duda, a alguien no le convenía que los españoles pudiésemos decidir. Por eso se montó el artilugio de la «moción de censura»; y la casta política, a la que un servidor cada vez más considera HMV,

cambió un presidente plasmático por otro sencillamente plasta y malvado. Tampoco cabe olvidar la responsabilidad (irresponsabilidad, cabría decir) de la vicetodo, ese arácnido completamente desarrollado, la que llamaba a los programas para poner y quitar tertulianos. Fueron sus actos los que permitieron el control total por parte de la izquierda del espacio mediático, cuando menos el televisivo. La cosa tiene su gravedad si consideramos que Soraya acabó convirtiéndose en la chica de los recados del Bilderberg. Pero de ello ya hemos hablado, así que lo dejaremos aquí.

Desastres (IV/1)

De dónde venimos

Llevamos oficialmente con la crisis «del coronavirus» casi un mes, que parece mentira. Entre los que no se acuerdan y los que no se quieren acordar, poca gente recordará esta fecha si no la mira por ahí: 14 de marzo de 2020. Pero ésa, a estas alturas, no es más que una fecha más, aunque los que tenemos un poco más de memoria recordamos todavía que ese mismo día, hace 16 años, hubo unas elecciones tras un atentado, el más luctuoso de nuestra historia reciente, que cambió el sentido de la marcha. Y desde entonces España funciona, por así decir, con un grupo electrógeno, no con la corriente continua o alterna normal. Lo que a su vez nos hace recordar las ominosas palabras de Heinrich Kissinger: «España, cuando es importante, es peligrosa».

Retrocedamos un poco en el tiempo, no obstante. Conviene hacerlo porque ello pone mucho más en perspectiva la incompetencia e incapacidad de este desgobierno. Para mí son particularmente interesantes los días 12-13 de enero: rebuscando un poco, resulta que fue en esos días en que se «constituyó», por decirlo de alguna manera, la banda de ignorantes y sectarios que hoy nos desgobierna. Y digo bien: ignorantes, porque desconocen la realidad que han de administrar; y sectarios, porque no van a dejar que esa realidad desconocida, por sí misma o a través de los «fachas del PP o de VOX», les estropee sus planes. Aunque a estas alturas yo me pregunto de quién son esos planes, porque sé seguro que de ellos no son. Que sea «casualidad» o no, dependerá de lo que opine cada cual. En lo que a mí se refiere, no lo creo en absoluto una «casualidad».

El hecho es que ya por entonces la OMS empezaba a lanzar sus advertencias sobre el coronavirus (el nombrecito se las trae, desde luego). La «gripilla», no obstante, ya había estado dando coletazos antes, en las vacaciones de Navidad. Familias hubo que lo pasaron sin enterarse —a Dios gracias—: en aquel momento nadie decía nada y todo quedó en un «catarro un poco fuerte», con vómitos, fiebre y poco más. Nada digno de reseñar. Pero a partir de la fecha citada, algunos países empezaron a tomar medidas muy duras y restrictivas: son los países que se han visto más o menos libres de la plaga: en Europa, Austria, Hungría, Polonia… y los escandinavos, que curiosamente salen poco o nada en las noticias. Del otro lado, los países latinos: Italia, Francia… y nosotros, claro. Aquí no se tomaron medidas cuando se debieron haber tomado. Lo que enlaza con el hecho de que hasta el 12-13 de enero no se formó el Gobierno (dos meses tardaron en repartirse el pastel). Y luego, lo que es la primera receta del desastre: no dejar que la realidad estropee tus planes, aunque sean ideas de bombero.

Volviendo al asunto, el COVID-19 ha arramblado con todo: con el procés (parece que han arriado las cubanas y están encerraditos y estelats), con las feminazis pijas y sus palmeros y mamporreros, que el 8 de marzo salieron a manifestarse al grito de «¡El machismo mata más que el coronavirus!» y con los derechos de reunión y manifestación del artículo 21 de nuestra Constitución. Ahora, claro, ya no dicen eso, pues se ha demostrado sobradamente que las entre 50 o 60 muertes promedio al año «provocadas por el machismo» no tienen punto de comparación con los entre 15.000 o 20.000 muertos reconocidos oficialmente que en un mes ha provocado el COVID-19, llevándose por delante a personas tan dispares (entre los de presencia pública) como Gabriel Moris o Luis Eduardo Aute (ayer mismo, Enrique Múgica, exministro con Felipe). ¿Dónde están ahora las pedorras y pedorros que berreaban esa consigna? ¿Dónde estás, Anabel Alonso? ¿Has conseguido más papeles y bolos por hacerle ese favor al Gobierno? Supongo que ahora estará tan encerradita en su casa como un servidor.