Por qué es tan difícil escribir sobre este Gobierno

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Para quienes tenemos claro que este Gobierno miente casi siempre y no tiene más intención que construirse una democracia adjetivada a su medida, es muy difícil escribir sobre sus atropellos. Sobre todo porque lo que algunos empiezan a decir ahora nosotros lo escribimos desde hace años. La izquierda que nos ha tocado, al menos desde que Zapatero llegó aquel marzo fatídico a la Moncloa, está más cómoda con un etarra que no le mate que con la derecha, que en su imaginario empieza en Vox y termina en Ciudadanos o en Margarita Robles.

Ese es el origen de todos los males y la explicación a la deriva antidemocrática que estamos viendo. La izquierda española –y cuanto más votado el partido, más grande es la responsabilidad– ha recuperado explícitamente la II República como modelo, y es natural que siga sus pasos en la destrucción de la convivencia mediante la creación de un Frente Popular que margine a la derecha, aunque algo hemos avanzado cuando no se recurre como entonces al asesinato.

Las pruebas de lo que estoy diciendo son tan evidentes a estas alturas que da apuro comentarlas. Con cada vez más virulencia, la alianza de progreso se consolida a ojos de todos con pactos para expulsar a los reaccionarios de la vida pública. Lo vimos con más claridad que nunca en el acuerdo con Bildu. Y cuando aún no lo habíamos digerido nos lo vuelve a dejar claro la pinza con ERC para aplicar un 155 fiscal a la comunidad española que mejor funciona.

El objetivo es claro: perpetuarse en el poder en forma de régimen, como reconoce el vicepresidente de Agenda 2030.

El objetivo es claro: perpetuarse en el poder en forma de régimen, como reconoce el vicepresidente de Agenda 2030, y hacer la vida imposible a todo aquel al que hayan designado como “el otro”, como comprobamos con el ataque gratuito a la concertada y la educación especial separada y privada.

Es muy difícil escribir opinión sobre este Gobierno porque apenas hay matices en la toxicidad de su agenda. Porque ya lo hemos dicho todo sobre sus intenciones, y porque la hoja de ruta hacia sus metas tiene la sutileza de una excavadora avanzando sobre una pista de grava. El trabajo del buen escritor, y de alguna forma del buen político, es desvelarle fundamental al lector, o al votante.

¿Y queda algo por desvelar en el aciago desempeño de este Gobierno? Tomen por ejemplo este titular reciente de Libertad Digital: «El Gobierno justifica su pacto con ERC porque Madrid “rompe la unidad de España”». El subtítulo acababa de describir la canallada: «La vicepresidenta Carmen Calvo acusa a Ayuso de ‘deslealtad’ con su “asimetría fiscal”. Y confirma “decisiones importantes” en materia tributaria».

No hay glosa o discurso de denuncia, por brillantes que sean, capaces de hacer más evidente el cinismo y la mala fe de este tipo de razonamientos y acciones. Esto hace difícil escribir artículos de opinión para este Gobierno, como decía. Y deja a los votantes sin excusas en las próximas elecciones. Todos, sin excepción, votaremos sabiendo lo que nos estamos jugando.

Comentario nuestro. El artículo, cómo no, está bien escrito. Sin embargo, ¿sirven de algo esas atinadas razones en la situación actual? No, en mi opinión. ¿Por qué?

a) Tenemos un “Gobierno de Payasos Asesinos” (una recua de clones de Pennywise) que se ve con tres años por delante aún para llevar a cabo sus planes. Unos planes que ni siquiera son suyos, sino que vienen de arriba, por más que periodistas valientes como Federico no se atrevan ni a mentar la bicha, por si las flies…

b) Tenemos una oposición que «ni está, ni se la espera» (más preocupada, en unos casos, de «hablar con todos» y en otros, de salvar su trasero/escaño, que de defender la Nación y la Constitución);

c) Tenemos un electorado inerme ante la propaganda machacona sobre el «virus», que en realidad es apenas más fuerte que una gripe; pero que tras un buen lavado el cerebro, al respetable le han hecho creer que es apenas menos mortífero que el tristemente famoso Ebola.

Con estos mimbres, me permito opinar que se están sentando las bases para un problema social y político para muchos años, si no se frena en seco. Será conveniente, antes de que ya no se pueda, guardar memoria de los hechos de unos y de las omisiones de otros. Y actuar en consecuencia, alejándonos del ensimismamiento inútil y la pasividad criminal. Por lo menos, si salimos de este agujero negro, que no valga la excusa del «yo sólo cumplía órdenes», que tan bien funcionó en Nürnberg…

Últimos tiempos (y II)

Ignorancia, incompetencia y sostenella

Y volviendo al ruedo nacional, lo que a mí y a ustedes nos faltaba por ver: resulta que al frente de la «gestión de la pandemia» (o sea, a la «vigilancia de la plaga») ponen a un tipo que en realidad ni siquiera es especialista en la materia. Y, para blindarlo de las acusaciones de ignorancia y/o incompetencia, lo nombran por la vía de la libre designación (es decir, que no tiene obligación de demostrar nada, tan sólo el cariño del ministro del ramo). Luego uno tiene que escuchar sandeces como ésta: «Da igual que no tenga la formación y/o experiencia necesarias. A uno lo nombran y ya está, ¿no? A nadie le amarga un dulce. Es un cargo “político” (como si eso lo tapara todo). ¿Tiene que demostrar que posee la formación necesaria? No. ¿Tiene experiencia? Sí. Pues eso».

Al hilo de esa sandez, yo les hago una pregunta: ¿ustedes se subirían a un coche con un señor al volante que dicen de él que «tiene mucha experiencia», pero que no tiene el carnet de conducir? No, ¿verdad? Porque saben muy bien que:

  1. Le pueden meter una multa de mil pares de narices si le pillan.
  2. La multa se la pueden meter también a ustedes.
  3. En el peor de los casos puede ocurrir que uno de los dos (o los dos) ingrese cadáver en un hospital.

Y ya si nos ponemos leguleyos, nos preguntamos lo siguiente: ¿es «alto cargo» Fernando Simón? Responderemos a esta pregunta en dos tiempos. En primer lugar acudiremos al BOE, concretamente a la Orden SSI/298/2013, de 13 de febrero, por la que se resuelve la convocatoria de libre designación, efectuada por Orden SSI/5/2013, de 2 de enero. En ésta se nos informa de lo siguiente:

Puesto de procedencia

Puesto adjudicado

Ministerio, Centro Directivo,

Provincia: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación. Madrid.

Nivel: 29.

Complemento específico: 19.626,88 euros.

N.º de orden: 1.

Código puesto: 4979276.

Puesto de trabajo: Director. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Nivel: 29.

Sorprende un poco que Simón fuera nombrado como «Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias»… por el PP (siendo menestra de la cosa nada menos que Ana Mato). Pero si vamos a los hechos, tenemos lo siguiente. Si es «alto cargo», entraría en alguna de las muchísimas categorías que establece el art. 1.2 de la Ley 3/2015, lo que le obligaría a cumplir los requisitos del art. 2 de la citada ley: «honorabilidad, formación y experiencia», además de una declaración jurada al estilo de L’Oréal, «porque yo lo valgo, o sea».

Si, por otro lado, no es alto cargo, resulta que le afecta el contenido de la Orden SSI/5/2013, de 2 de enero, por la que se convoca la provisión de puesto de trabajo por el sistema de libre designación. En su base tercera leemos lo siguiente:

Además de los datos personales, número de Registro de Personal y destino actual, los aspirantes deberán acompañar a su escrito un currículum vítae en el que harán constar:

a) Títulos académicos.

b) Puestos de trabajo desempeñados, tanto en la Administración Pública, como en la Empresa Privada, en su caso.

c) Estudios y cursos realizados, conocimiento de idiomas y cuantas otras circunstancias estime el aspirante oportuno poner de manifiesto.

A la citada solicitud podrán los aspirantes acompañar, en todo caso, aquellas publicaciones, informes o cualquier otra documentación que permita apreciar las especificaciones del puesto.

Si, como dicen algunos medios, este señor ni siquiera ha hecho el MIR de su especialidad (virología o epidemiología: corríjanme si me equivoco), no es más que un médico de «medicina general» y, todo lo más, podrá recetar aspirinas y poner alguna que otra inyección. Es decir, no tiene la formación específica necesaria para ocupar ese puesto. Cabe decir aún más: que miente y les engaña como un bellaco el que diga que para el cargo que ocupa Simón «no es necesario demostrar formación ninguna, porque es un cargo de “libre designación”» y que «vale con la experiencia (¿eeeeeeh?)»

Y ahora este señor se ha encastillado en que no dimite y reta a los que no le quieren a que pidan su cese. Dado que es un cargo de «libre designación», o sea, «de confianza», habrá que entender que caerá cuando se den dos circunstancias:

  1. Cuando su posición en el cargo resulte insostenible dada su gestión y, por tanto, caiga en desgracia ante el Ministro del que dependa como tal cargo de confianza.
  2. Que el Ministro del que dependa caiga en desgracia ante el Presidente del Gobierno, con lo que el cese o dimisión del Ministro acarrearía la de sus «cargos de confianza». No se nos ocurre en qué pifia podría incurrir el ministro Illa que le acarreara la caída en desgracia ante Sánchezstein (¿acabar en los Tribunales, tal vez?); pero teniendo en cuenta lo que sabemos de este último, es algo que podría ocurrir y de la noche a la mañana. Claro que también es verdad que cayó la menestra que le nombró y él no cayó con ella.

Siguiendo con el símil automovilístico, la situación en que nos coloca Simón con su encastillamiento sería la de ir montado en un automóvil con ese señor que va al volante sin carnet, incrementa su velocidad hasta 200 km/h y se niega a aminorarla. Lo mejor que les puede pasar a ustedes es que le pillen y le impongan una multa. La reacción de la casta va más o menos por estos carriles:

«¡Olé tú! ¡Así se hace! ¡Pisa, moreno, pisa con garbo…! (pero esperemos que la dicha dure y no se la pegue antes de tiempo)».

«Bueno, es que a nosotros que conduzca ese señor no nos va ni nos viene. Nos preocupa más la meteorología y el estado de la carretera. Pero apoyamos, ¿eh?, apoyamos para que no nos llamen «antipatriotas»…

«A ver, a nosotros nos preocupa que ese automóvil sea de gasolina de 96 octanos. Nosotros preferiríamos que usara uno diésel, que es más ecológico y económico…».

«A nosotros nos da igual todo. Si se la pega, miel sobre hojuelas. Y si no, también porque va por el mal camino que a nosotros nos interesa…».

Luego hay unos, pero que van por el carril bici y nadie les hace caso.

Y mientras discutimos si son «galgos» o «podencos», nos la van metiendo doblada con una Ley de hedukazion que va a condenar a nuestros hijos, si Dios no lo remedia, al infantilismo y la ignorancia, con lo cual el futuro del país quedará comprometido. Y lo más lamentable es que, después del miserable discurso de Pablo Cansado dirigido contra Santiago Abascal, un servidor de ustedes ve al PP votando a favor de la propuesta socialcomunista, entre otras, de que los maestros puedan meter mano (en todos los sentidos) a nuestros hijos, sin que nadie diga ni mú. Resistiéndose un poco, claro, pero sólo para la galería («Nosotros no somos como ésos de VOX»). Y después votando sin remordimiento de conciencia.

Esto es España, señores. ¡Viva Estepaís!

Últimos tiempos (I)

Han pasado últimamente tantas cosas incomprensibles en estas Batuecas de nuestros pecados que no he tenido más remedio que ponerme a escribir. A veces me siento como Winston Smith, que cometió el delito de tener memoria y no sólo eso, sino también el de guardarla por escrito, como una especie de placer culpable y solitario. Qué duda cabe que, como decía la copla, los tiempos que corren ya no son los que corrían. Claro que no: ahora los que corren no son los tiempos, sino todos nosotros, disidentes y perseguidos por un Gobierno al que le empiezan a crecer los colmillos.

Como dije en mi entrada sobre la crisis, en un lejano 2013, Occidente en general y España en particular han sufrido un ataque sin precedentes, destinado a minar todo el bienestar, la libertad y la prosperidad económica que se disfrutaron durante años. También tengo conciencia de que España ha sido, como durante nuestra guerra incivil, campo de pruebas y tubo de ensayo de experimentos totalitarios. Este ataque sin precedentes ha afectado prácticamente a todos los elementos del país. Vamos, que «de estos polvos vienen estos lodos». Pueden atribuirlo ustedes a la actividad de las manchas solares, a las conjunciones planetarias (especialmente la de finales de 2019), al abandono de la fe y consiguiente afiliación al ateísmo o a la caída de la hoja de un árbol cualquier día en cualquier parte de nuestro atribulado mundo. Pero lo cierto es que la deriva totalitaria en lo que antes se llamaba pomposamente el «mundo libre» es un hecho.

Lo que observamos es que, además se ha dado una vuelta de tuerca: la «moral política» ha dejado de importar. Como diría Humpty-Dumpty: «Lo que importa es quién manda y nada más». A partir de ahí, todo lo que importa es ser quien manda, «por medios legales… o no». Ahí es donde la moral se va por el retrete. Si hubiera una mayoría con nociones de historia no permitiría algunas de las cosas que se han visto en las elecciones americanas, recordando que lo más terrible de la época hitleriana no fue sólo el famoso genocidio organizado (de judíos, pero no sólo de ellos), sino el nauseabundo poso que dejó esa etapa en el inconsciente nacional alemán (recubierto además por la pátina comunista en ciertos territorios) y en cómo se tratan los alemanes unos a otros. Si hubiera memoria, como digo, estas algaradas no se hubieran permitido.

Al huracán Trump hay que añadir, a mi entender, dos factores: uno directo y otro indirecto. El factor directo es la cantidad de enemigos que se ha agenciado Mr. Trump en eso que hoy se conoce como el Deep State en los USA y «cloacas del Estado» en nuestras Batuecas. Naturalmente allí tienen un tamaño mayor, como corresponde a una potencia imperial. En cualquier caso, ya saben: cuanto más profundo desciende uno, más pestilente es el olor. Y el indirecto, a mi entender, es el que no hace mucho acabamos de saber: que las famosas movidas de los hermanos del «Black Lives Matter» han sido promovidas (hace tiempo) por… el PCCh. La izquierda cultural, agazapada en las universidades, se siente ya lo bastante fuerte para mutar en izquierda social. Y de ahí a «izquierda política», un paso. No tengo ninguna duda de que hoy en día McCarthy se hubiera puesto las botas dando caza a «bastardos comunistas» («¿Crees que un bastardo comunista va a mirar la hora que es para haceros un agujero entre las cejas?»), que hubiera dicho Tom Highway

El hecho es que el panorama de Trump se va aclarando. No sé si terminará en repetición de elecciones o en declaración como vencedor de Trump sin necesidad de acudir a la elección por el famoso colegio de compromisarios». Pero lo cierto es que la posición de Joe Biden y, sobre todo, la de la que sería la presidenta de facto, Ké-mala Harris, se está volviendo harto comprometida. Si se avanza en la investigación y se descubre un pastelazo mayor, resulta que no va a salpicar sólo a Biden y a Harris. Todos aquellos que esperaban volver a vivir del cuento como con Obama y toda la ingeniería social montada sobre esa base se irán al carajo. Y habrá mucha gente furiosa, lo que augura más disturbios en las calles… pagados o no por el PCCh. De todos modos, a una persona furiosa (llena de ira genuina o prestada: eso es indiferente) tampoco hay que pagarle mucho para que arme follón, ¿verdad?

No es improbable que, con la trayectoria anterior de Trump, se acabe la coronafarsa. Vamos a ver a quién se arrima la UERSS (que no «Europa»), que en materia de política exterior parecen los payasos de la tele (e incluso éstos cosechan más respeto que aquélla): si a Trump o a China. Que Dios nos ampare si es a ésta última.

El cambio de régimen en USA abre camino a políticas más nefastas. 2ª parte

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En mi artículo de ayer y por lo extensivo que habría sido, me deje para hoy está ampliación que espero deseo la hagan circular. Gracias.

La repentina y publicitada coronación de Biden por parte de los medios sin que haya resultados finales (va a haber recuentos en todos los Estados clave y hay anunciadas diez demandas) y sin que Trump haya concedido, indica que los demócratas están muy nerviosos.

La semana pasada pensaba que todo estaba perdido. Pero esta escenificación tan caótica, que empezó con Biden saliendo a hablar la noche electoral mientras la CNN no se explicaba los buenos números de Trump, indica que alguien tiene mucha prisa por hipnotizar a la opinión pública.

¿Para qué, si la victoria ha sido limpia y clara y en enero Biden jurará su cargo como presidente, pase lo que pase? Para mí está claro que es un aviso a los jueces y al GOP: «No se os ocurra invalidar el resultado aunque tengáis razón, porque nuestros votantes no lo van a aceptar».

Es decir, están creando una alucinación en la que Biden ya es el presidente de EEUU (¡proclamado por la prensa y la UE!) en previsión de que todo se tuerza para asustar a quienes a partir de ahora tienen que tomar las decisiones: el Tribunal Supremo y las legislaturas estatales.

Porque si creyeran que su victoria ha sido limpia y segura, lo lógico sería esperar y dejar que Trump se cueza en su propia salsa hablando de conspiraciones y fraudes mientras ellos esperan pacientemente el resultado del proceso constitucional, como hizo Al Gore en 2000.

Eso es lo que hace el ganador de unas presidenciales. Esperar a ser nombrado. Todo lo demás, lo que estamos viendo, la guerra psicológica, el bloqueo informativo, la censura, las prisas por coronarse antes de que hablen quienes tienen que hablar.

La noche de las elecciones, Trump y su equipo de campaña se reunieron en el edificio Eisenhower, al oeste de la Casa Blanca, para seguir el escrutinio los resultados.

¿Y qué hay ahí? Una instalación de información sensible compartimentada(SCIF) Del tipo utilizado por la división de seguridad cibernética de inteligencia del Ejército. Estaban monitoreando el fraude en tiempo real.

Sabían por el rastreo qué estados estaría usando las máquinas de votación manipuladas con HAMMER & SCORECARD. (Software desarrollado para que la CIA manipular los recuentos de votantes de forma remota en elecciones extranjeras).

Dennis Montgomery, un ex contratista de la CIA/DOD/DHS/NSA/FBI, convertido en denunciante diseñado y construido el software llamado “The Hammer”. Según un artículo de The American Report en 2019, este software fue diseñado como una “herramienta de vigilancia extranjera” con muchas salvaguardias en su lugar con el fin de evitar que se utilice como una herramienta de espionaje nacional. 

El Dr. Charlie Ward (Agente de cambio de divisas y contratista de hoteles – Trump Insider) describe el despliegue de esta Operación Sting para atrapar a los involucrados en el robo de elecciones.

La Guardia Nacional estaba trabajando las 24 horas del día en al menos 16 estados para atrapar a estos delincuentes on line.  Y todos los Estados involucrados en la manipulación de los votos y resultados están en la lista.

Se ordenó que todas las papeletas recibidas después de la fecha límite en PA sean segregadas de las recibidas a tiempo. Habrá una auditoría por cada papeleta. Los recuentos los realizan las mismas personas / juntas electorales que el primer recuento.

Los legisladores estatales eligen electores. Los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso del Estado de Pensilvania. ¿Adivina quién controla las dos cámaras legislativas estatales en los otros estados indecisos? ¡Lo adivinaste! ¡Republicanos! ¡Jaque Mate!

Si yo fuera alguno de estos funcionarios demócratas involucrados en este colosal fraude electoral, buscaría asilo en un país sin extradición de inmediato.

Las herramientas utilizadas por el Departamento de Estado para encontrar el fraude electoral en otros países muestran indicadores de fraude estadísticamente significativos en MI, WI y PA. Los datos a favor de Biden son virtualmente imposibles en regiones de carreras estrechas.

Según CBS News, el presidente Trump no planea aceptar en caso de que los medios declaren a Joe Biden el ganador de la elección, y eligieron al 46o presidente de los Estados Unidos. La campaña de Trump y sus principales asesores pidieron múltiples demandas con el argumento de que el conteo de votos en curso resultaría en el recuento de votos emitidos ilegalmente.

Según algunos analistas, los miembros de la ley de Biden violan la ley de Benford. Todos los conteos de los otros candidatos siguen la ley de Benford en todo el país, excepto la de Biden cuando se pone en una carrera apretada. Biden claramente falla una prueba aceptada para atrapar el fraude electoral, utilizado por el Departamento de Estado y contadores forenses.

Los analistas ejecutaron los datos con Allegheny usando la prueba de 2o dígito de Mebane con Trump vs Biden. La diferencia fue significativa. Simplemente no funciona. Biden es sospechoso, muchas desviaciones significativas. En Trump sólo hubo 2 desviaciones, pero ninguna es significativa en el nivel del 5%. El X-asís es el dígito en cuestión, el eje Y es el % de las observaciones con ese dígitoVer gráficos

En Pensilvania, Trump lideró por casi 800.000 votos en la noche de las elecciones después de que la mayoría de los estadounidenses se dirigieron a la cama. En el transcurso de las últimas 72 horas, el liderazgo del presidente Trump se redujo a menos de 95.000 votos en el estado keystone, y luego Joe Biden tomó la iniciativa.

Según Político, fueron las papeletas encontradas en las instalaciones postales las que pusieron a Biden en la cima de Pensilvania. Los trabajadores postales encontraron más de 1.000 papeletas en las instalaciones de Filadelfia el jueves y 300 en Pittsburgh. Las papeletas de Filadelfia y Pittsburgh formaron parte de más de 2.000 papeletas descubiertas en docenas de instalaciones postales en los dos estados y aceleradas a los funcionarios electorales, de conformidad con la orden judicial de un juez.

Aquí hay una lista de más de 14.000 personas muertas que votaron en el condado de Wayne (Detroit) o estamos registrados para votar.

Quizás lo más surrealista o llamativo sea el caso del campeón mundial de boxeo Joe Frazier: habría votado este año en Pensilvania. Pero se saltó la campaña para Joe Biden porque lleva muerto desde 2011.

Como no podía ser menos la OMS, con la que Trump rompió relaciones, retiró la financiación y acusó de estar controlada por China, felicita ahora a Biden y espera mejorar el trato: “Felicitamos al presidente electo, Joe Biden, y a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, y esperamos trabajar con su Administración muy estrechamente”, manifestó.

En el mundo de la inteligencia denominamos “indicios y alertas” a esta clase de comportamientos. La conducta mostrada es un indicativo (si bien no una garantía) de la intención subyacente. ¿Acaso el presidente Trump está acabado? ¿Quizá ya ha tenido bastante? No lo sé.

Por el momento, China y Rusia se abstienen de felicitar a Joe Biden en espera de los resultados oficiales y la corte suprema ha encargado se investiguen todas la denuncias.

Lo que sí sé es que, si verdaderamente quiere poner en cuestión los resultados en Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania, Míchigan, Wisconsin, Nevada y Arizona (puede que incluso en Virginia), el presidente Trump debe volver a la campaña y celebrar mítines en esos estados. La mejor manera de motivar al electorado, a quienes cuentan los votos y a los jueces que deciden en los tribunales es dar la cara.

Creo que ya falta poco muy poco si finalmente se impone Biden y aún con Trump para implementar lo que ya se empieza a conocer como “RESET o RESILENCIA” este será mi próximo artículo.

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El cambio de régimen en USA abre el camino a políticas más nefastas y agresivas.


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Estados Unidos tiene un problema con su sistema electoral, por el que los votos no eligen directamente al presidente, sino a 538 compromisarios repartidos por estados que luego eligen al candidato ganador.

Este sistema da mucho poder a los ciudadanos de ciertos estados clave, como Pensilvania, y permite que gane un candidato con menos votos que su adversario, como pasó con Trump en 2016. Además, tiene su origen en la esclavitud y aún mantiene un sesgo favorable a los blancos.

Los 538 compromisarios que conforman el Colegio Electoral, y no la ciudadanía, son los encargados de elegir al presidente y vicepresidente de Estados Unidos. Este sistema electoral, de orígenes profundamente racistas, ha sido muy criticado debido a su falta de representatividad y porque otorga una importancia desmedida a ciertos estados. Sin embargo, el bloqueo político en el Congreso ha impedido su abolición. Dieciséis estados han acordado otorgar sus compromisarios al candidato ganador del voto popular; si finalmente suman una mayoría, podrían poner fin a una reliquia política que silencia a millones de votantes.

El número de grandes electores del colegio electoral es igual a 538: corresponde al número de miembros que tiene en el congreso (435 en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado) más los 3 grandes electores del distrito de Columbia. Cada uno de los 50 estados tiene 2 senadores y un número de representantes que depende de su población. En la elección presidencial todos los votos de un estado (salvo en Maine y Nebraska) van al candidato que ha obtenido la mayoría de los votos en el estado (“winner-takes-all“). En esos dos estados los votos se reparten proporcionalmente al voto popular.

El reparto de los escaños en la cámara de los representantes se actualiza cada diez años, después del censo que requiere la Constitución. El último censo se ha realizado en 2020. Según las primeras estimaciones de la Oficina del Censo (US Census Bureauunos 17 estados podrían ver su número de escaños afectado por el nuevo censo: Texas ganaría 3 escaños, Florida 2, y otros 5 estados ganarían 1 escaño, mientras 10 estados perderían 1 escaño.

07 de noviembre de 2020: “Information Clearing House”– Parece que los poderes facticos finalmente están logrando deshacerse del presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Si bien las políticas internas de Trump han sido tanto a favor de los muy ricos como las de sus predecesores, sus políticas exteriores eran notablemente diferentes. Un régimen de Harris (Biden) volverá a los “negocios como de costumbre” y será más agresivo. Esa es la razón por la que yo, por mi parte, extrañaré a Trump.

Desde que Donald Trump entró en el escenario político fue peleado por el establecimiento de inteligencia militar-medios de comunicación con campañas despiadadas diseñadas para cambiar de régimen:

De pronto desaparece y ni se nombra el “Russiagate”. El propósito de estas provocaciones de guerra de información era deslegitimar la elección de Trump, presentar insensiblemente a los demócratas como los guardianes de la integridad electoral de Estados Unidos, y por lo tanto dar forma poderosa a las percepciones públicas antes de las elecciones de 2020. Presentando a Trump como un corrupto infractor de la ley y aspirante a dictador que se aferrará al poder a toda costa.

Ahora, como parece que Joe Biden puede ganar la presidencia, ya no es necesario promover las falsas historias de ‘Russiagate’.

Bryan MacDonald @27khv – 10:37 UTC ? 7 de noviembre de 2020 (Increíble lo rápida que murió la narrativa de la “intromisión rusa”, en los EE.UU., una vez que se hizo evidente que el candidato “correcto” iba a ganar las elecciones, ¿no?. Después de todo, la gente que lo empujó no quiere deslegitimar la próxima presidencia de Joe Biden.)

Inteligencia cruda – Meduza habló con todas las fuentes probables detrás del ‘Dossier Steele’. El informe que transformó para siempre a Donald Trump en un “agente ruso” parece cada vez menos convincente.

Desde una perspectiva internacional, Trump ciertamente no es el peor presidente de todos los tiempos:

Sin Trump, el escenario mundial será más inestable. Trump fue bueno para la paz mundial. No inició una guerra en ninguna parte, lo cual no es algo que pueda decirse de la mayoría de sus predecesores. Trump era un maestro del engaño, un absurdo intento de golpe de Estado en Venezuela, un espantoso asesinato político en Irak, pero de hecho sabía dónde detenerse cuando Irán hizo llover cien misiles sobre las bases estadounidenses en Irak.

Fue el firme restablecimiento del dominio del Estado de Seguridad y el complejo militar-industrial. El aislacionismo instintivo de Trump lo convirtió en un enemigo de los intereses del Estado de seguridad, que pasó mucho tiempo tratando de socavar a su presidente.

Con Biden, un títere, significa guerra e invasiones. Con Trump no se comenzó ninguna guerra, él continuó las viejas y retirándose con poco control. Sin Trump, no tengo la más mínima duda de que Siria habría sido bombardeada hasta la Edad de Piedra, exactamente como Libia, y millones de personas más habrían muerto. Hillary habría matado a muchas más personas. Simplemente no estadounidenses.

La política exterior de Harris (Biden) será mucho más agresiva que la de Trump:

La campaña de Biden ha trabajado incansablemente durante el año pasado para canalizar la imagen de Joe Biden como una “persona seria”, particularmente en asuntos de política exterior. Biden, de acuerdo con esta narrativa , es un estadista anciano que comprende las complejidades de la política internacional. Trump, por el contrario, se presenta como un toro inepto en una tienda de loza que sólo habla el lenguaje de “fuego y furia”. Sólo Biden, nos dicen, puede devolver la estabilidad en todo el mundo.

Judicial Watch ha presentado en la Corte Suprema de los EE.UU. una demanda en donde se habrían encontrado más de 1,8 millones de falsos censados con derecho a voto.

En otras palabras, las tasas de registro de esos condados superaron el 100% de los votantes elegibles. El estudio encuentra ocho estados que muestran tasas de registro en todo el estado que superan el 100%: Alaska, Colorado, Maine, Maryland, Michigan, Nueva Jersey, Rhode Island y Vermont.

El estudio de septiembre de 2020 recopiló los datos de registro más recientes publicados en línea por los propios Estados. Estos datos se compararon entonces con las estimaciones de población quinquenales más recientes de la Oficina del Censo, recopiladas por la Encuesta de la Comunidad Americana (ACS) de 2014 a 2018. Las encuestas de ACS se envían a 3,5 millones de direcciones cada mes, y sus estimaciones de cinco años se consideran las estimaciones más fiables fuera del censo decenal. 

Algo inaudito: medios USA como FOX, CNN, CBC, cortan el discurso del aún Presidente Trump por —según ellos— mentir, cuando ya se están constatando “las trampas” en los votos, de igual forma actúa Twitter y Facebook.

Palabras del presidente Trump sobre las elecciones

EL PRESIDENTE: Buenas noches. Me gustaría brindarle al pueblo estadounidense una actualización de nuestros esfuerzos para proteger la integridad de nuestras muy importantes elecciones de 2020. Si cuenta los votos legales, gano fácilmente. Si cuenta los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección. Si cuenta los votos que llegaron tarde, los estamos analizando con mucha atención. Pero muchos votos llegaron tarde.

Queda por ver que dirá la justicia estadounidense de las cientos de demandas existentes pero como denuncia Judicial Watch es precisamente en Pensilvania donde mayor fraude se habría producido. Incluso ya corren voces de que podría haber una guerra civil.

Los Estados Unidos de América han salido muy divididos, tanto o más que en España. Ha ganado el NOM.