- Los datos económicos, que indican una desaceleración económica sin capacidad de innovación (datos recogidos por el Financial Times).
- El constante y fuerte flujo de inmigrantes, que ha distorsionado las relaciones laborales y está creando crecientes tensiones sociales. Flujo, además, facilitado por la irresponsable política migratoria del mudo de Béjar.
- La constante revisión a la baja de los planes de Educación. La tribu progre que rige los destinos educativos de la Nación está emperrada en crear ovejas en vez de personas; propósito aún más evidente en aquellas comunidades «históricas», que además se emperran en hurtar la realidad histórica y sustituirla por su propia mitología.
- La entrega con armas y bagajes de una empresa del sector estratégico (energía) a los paisanos de Don Corleone y Don Lucchesi.
- El constante adelgazamiento del Ejército, que dentro de poco impedirá repeler agresiones a nuestras fronteras y al que este Gobierno (no sólo, pero también) quiere convertir en una especie de ONG de interposición.
- La mala gestión del «cierre del grifo agrícola»: ya se sabía que en 2007 se acabarían las subvenciones vía PAC, y se está gestionando de la peor manera posible.
- Y finalmente, los pactos con ETA, que siguen o parecen seguir fielmente una «hoja de ruta»: la Juani, ANV, Navarra…
Aceptando la tesis de que «el PSOE tiene un proyecto», falta la siguiente pregunta: ¿a quién beneficia? Cui bono fuit?, que tronaba Cicerón en el foro romano. ¿A quién beneficia la destrucción de la organización territorial, de los valores, de la educación, de la industria, etc.? Dudo mucho que a nadie de este país beneficie esa destrucción. Ni siquiera a los propios socialistas les ha de beneficiar, puesto que río revuelto es pan para hoy y hambre para mañana. Así que lo que cabe suponer es que hay otros intereses entremezclados, que difícilmente saldrán a la luz. Sería interesante saber de quién provienen estas «instrucciones».
O lo podríamos plantear de otra forma: la desgracia de un país suele beneficiar a sus vecinos. En nuestro caso, señaladamente, dos: Marruecos y Francia. No debemos olvidar que Chirac siempre fue un cher ami de Mohamed VI. Resonaría aquí el eco de los tiempos de Carlos V, en los que a Francisco I, rey de Francia, no le importaba aliarse con la morisma para tratar de fastidiarnos. Sólo que, según parece, la balanza se inclinaría del lado de Francia.
Por ahora, Francia es un enigma en lo que a nosotros respecta. En cuanto a Marruecos, a mí se me revuelven las tripas cada vez que veo que Mohamed VI recibe a Zapatero con una sonrisa de pasta dentífrica y ante mapa de Marruecos en el que se incluyen el Sáhara, Canarias, Ceuta y Melilla.
En fin, es para reflexionar…
hola aguador¡¡ cuanto tiempo. Asi que hoy politica no? buff, mal tema para mi. aunque confieso que soy de izquierda. Por cierto, ahora me doy cuenta de que eres de tarragona. Estuve alli todo el mes de febrero.saludos
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