Juicio al símbolo

Pues nada. Que ahora, para distraer al personal, el Gobierno se ha inventado la treta de desempolvar el caso de la Púnica, que creíamos que la cosa había acabado con Paquito Granados y sus conexiones diversas. De pronto, resulta que no. Resulta que hay elecciones –pese a los dimes y diretes de unos y otros–…

Verano blues (y III)

¿Y a qué nos lleva todo lo anterior? En mi caso, a una indefinible sensación blue: se ha perdido otro año y seguimos atascados en la misma rutina «en funciones». Oiga usted: que llevamos en ello desde 2014. Los números empiezan a no cuadrar, al parecer; las pensiones de los babyboomers están en peligro y…

Verano blues (II)

El segundo pico informativo ha sido la investidura de Isabel Díaz Ayuso como flamante nueva presidenta de la Comunidad de Madrid. Con ello se puede decir que se ha cerrado un círculo: el PP ha retenido la presidencia de la comunidad y ha recuperado la alcaldía, aunque esto último haya sido «en compañía de otros»…

Verano blues (I)

Se acaba la parte más calurosa del verano y viene el «inicio del curso político», que las cotorras profesionales con derecho a micro ya anuncian como «muy calentito». Recapitulando un poco la cosa, el verano nos ha dejado dos picos informativos, si es que se pueden llamar así. El primero hay que situarlo en Navarra.…

“Gente casi perfecta”

Hace unos días terminé de leer el libro Gente casi perfecta, de Michael Booth, periodista inglés afincado en Dinamarca y casado con una danesa. Da una panorámica interesante de esa región europea, pues se pasea con mayor o menor extensión por cada uno de los países cuya agrupación de forma genérica llamamos «Escandinavia». Naturalmente, habla…

El Director

Acabo de leer el libro El Director, de David Jiménez García, flamante exdirector El Mundo, diario que por extrañas razones recuerda al banquillo eléctrico de Jesús Gil. Es un libro que se lee rápido –no llega a las 300 páginas–, en el que se nota que el autor es periodista: «mantiene la tensión del relato»,…

Integrista

Las mañanas de Federico casi nunca dejan de depararme sorpresas. Ahora resulta que un servidor, por defender la vida y la familia frente al aborto (y el divorcio-capricho y la eutanasia) y la ingeniería social LGTB, es un integrista católico. Por pedir que el Estado ayude a las familias numerosas soy una especie de monstruo…