Pablo Hasél

Como la entrada que yo iba a escribir de este personaje ya me la han escrito aquí, dejaré que ustedes la lean y se enteren bien de quién es este senyor.

Permítanme, no obstante, comentar unas cosillas. Para empezar, repite el patrón de todo comunista egregio: es de familia bien, de «casa bona», que diríamos en Cataluña. Nada de padre proletario de «facciones duras y rostro ennegrecido por el humo de las fábricas» salido de una novela de Dickens. Más bien padre acomodado, y con unos modestos problemillas civiles con la chica de la venda, la balanza y la espada.

En casa nunca faltó de nada. El niño, por supuesto, no iba a colegio público: ¡puags, qué asco de plebe! Qué va. Fue al Colegio Claver, de los jesuitas de Lleida, donde se educaba a la élite provincial y donde algunos, gracias al esfuerzo de nuestros padres, pudimos asistir también. Dice su biografía «no autorizada» que a los 14 años ya era un bandarra y que hacía novillos para escribir rimas y poemas. Algo así como eso que cantaba hace años El Último de la Fila: «Se hacen parapetos con poemas» («Canta por mí, porque yo estoy en chirona»). No sé si la vida le mintió; pero como es sabido, los hijos superan siempre a sus padres. Y si el padre había tenido problemas civiles, él los iba a tener penales, no faltaba más.

Lo del apodo también tiene su gracia. Cuentan que tomó su apodo de un cuento árabe en el que aparecía un revolucionario que quemaba el palacio del jeque y bla-bla-bla y se llamaba Hasel (sin acento). ¿Puede ser que el Che leyera el mismo cuento muchos años antes? Seguro, porque también era de casa bona y además fue a la Universidad (médico). Que el comunismo le convirtiera en un bestia era cosa previsible, vista la historia. Pero en fin, nuestro Pau Rivadulla no ha dejado de ser un burguesito con ínfulas y no ha llegado a cambiar de país para hacerse jefazo en una república bananera. Supongo que alguien, en algún momento, le avisaría de la similitud fonética del flamante apodo con otro pseudónimo, «Sven Hassel»; de modo que, para no identificarse con «ese tipo», escritor de éxito de novelas con escenarios de la Segunda Guerra Mundial y biografía muy discutida (hay quien dice que incluso fue nazi), cambió su apodo y puso un acento en la é. Porque él es muy de izquierdas; tanto, como su tía Mercé, diputada por IC-V en tiempos.

Para no alargar más el cuento, fíjense si nos ha salido señorito el niño que ha ido a la cárcel y quiere imponer sus condiciones: nada de compartir celda («mi ego no cabe en este espacio tan pequeño») y nada de compartir tareas en la cárcel («yo soy antifascista, no un puto esclavo de los lacayos de los poderosos»).

Finalmente, me quedo con estas dos frases del artículo que les citaba al principio:

«Como hijo de papá que siempre ha sido, transgredió la ley sin pensar que la ley reaccionara» (rasgo común en todos ellos). Bueno, y creyendo que papi, o mami, o la tieta, o los amigos de ellos le iban a sacar las castañas del fuego en caso necesario.

«No va a prisión por ausencia de libertad de expresión. Va por reincidente, violento y, sobre todo, por simple».

Todo el follón que se ha montado por alguien que, en su arte y según los estándares del género, no es cosa mayor, no parece sino el preludio de su vuelta a la marginalidad una vez le hayan extraído toda la utilidad política (¿?) que pueda tener. Todos los números para ser un juguete roto. Aunque no dudo de que acabe con el riñón bien cubierto. El mozo ya tiene sus 32 añazos; pero con sus antecedentes familiares y sus méritos de guerra, ya tendrá quien le coloque. A diferencia de tantos comerciantes que a lo mejor no pueden pagar los destrozos que los amiguetes y adosados (entendiendo por tales los que se apuntan a un bombardeo con tal de armar la gorda) de este bandarra han provocado allí por donde han pasado y que, a lo peor, tendrán que cerrar su negocio.

Dejaremos para otro día el debate de si debe existir un delito de «injurias a la Corona». Lo que yo sé seguro es que, si algún día Cataluña se hace «independent», en un futuro Codi Penal de la Nació Catalana no dejará de existir un «delicte d’injúries al President de la Generalitat»…

Novedades catalanas

Nuevamente hace muchos días que no digo nada, así que hoy toca hablar de lo que toca. De las elecciones catalanas, la verdad, me da mucha pereza, especialmente por lo esperable de los resultados tanto por arriba como por abajo. ¿Acaso no era esperable que ganase esa criatura mítica llamada «independentismo moderado» (que ni es «independentismo», ni mucho menos «moderado»)? Criatura de dos brazos. Por un lado el PSC (tonto el que creía que el PSC era de loz nueztroz). Como yo dije en su momento, se quitaron la careta en 2008 y no hace mucho otros, como Miquel Giménez, han acabado de redondear el perfil. Estar a la orden es lo que tiene. Los pactos es lo de menos: gana el «independentismo» (hablemos claro: separatismo). Que además esto lo financie George Soros o no simplemente porque quiere que España se parta en cuatro cachos… no sé hasta qué punto es relevante si nadie hace nada.

Lo incomprensible del asunto es que a Sánchezstein la jugada le ha salido redonda. Tiene su aquél que Illa, el peor ministro de Sanidad que «vieron los siglos y esperan ver los venideros» (y mira que los hemos tenido malos, ¿eh?), desde que semos una mococracia, haya obtenido un resultado que le permite codearse en pie de igualdad con ERC y juntos, tentar a otro partido para formar otro monstre dels tres caps, como el que unió a Montilla, a Pérez Díez (aka Carod-Rovira) y a Joan Saura, el ecosocialista (comunista) encadellat a una pija mallorquina que, como conseller de Interior, le guardaban la vila los Mossos. Y no solamente eso, sino que mete a Miquel Iceta, un separatista redomado, en la cartera de Política Territorial y Administraciones Públicas. Lo dicho: jugada redonda.

Lo que nos lleva a la parte de abajo. El concepto de «vencedor moral» es un concepto más bien chorras; pero aquí viene bien aplicarlo a VOX, aunque se deba, casi a partes iguales, a méritos propios y a fallos ajenos. El mérito de VOX ha sido presentarse con valentía y presentar un programa que, en líneas generales, todo constitucionalista puede defender. Y hacerlo soportando las presiones y agresiones de los macarras separatistas. Sí, esos macarras, chulos, gamberros y alborotadores separatistas que extienden la vista y, que aunque no lo sepan, con esa mirada cantan esto…

So die braune Heide geht
gehört das alles mir…

El fallo de los otros dos partidos presuntamente constitucionalistas es no haberse presentado con la misma valentía. Han sido víctimas, a mi entender, de una lastimosa dependencia orgánica de Madrit, que ahora mismo no tiene siquiera una sombra de liderazgo. El censo electoral ha castigado, además, el chusco episodio de que la chica que dejaron de retén en Cataluña cuando todos los demás se largaron, Lorena Roldán, se pasara al PP, quedando solamente el fiel escudero Carrizosa para atajar el desastre que él sabía de sobra que se avecinaba (y recibir los tortazos, claro).

En cuanto al PP… bueno, la cosa se pone espesa. García Albiol, que a mí no me parecía mal candidato, fue apartado de un plumazo en cuanto empezó a mostrar un discurso robusto frente al separatismo nacionalista (fallo imputable a Madrit, no a él). Se ha quedado de alcalde de Badalona y seguramente lo hará bien, lo que nos hace pensar qué habría pasado si, coincidiendo las alineaciones planetarias, hubiera acabado como President. En cuanto a Fernández… bueno, es el candidato que quería Madrit. ¿Pero es el que necesitan los constitucionalistas catalanes?

Entiendo que lo que pasa en Madrit tiene culpa en lo que pasa en el PP catalán. Dijimos en su momento que a Pablo Casado le sobra educación y le faltan liderazgo y mala leche bien dirigida. Porque mala leche, desde luego, no le falta: el discursito que se marcó en las Cortes contra Abascal sólo porque le dieran unas migajas del CGPJ entraría en la «historia universal de la infamia». Y sin embargo, esa misma mala leche, que también le sobra para zancadillear a Díaz Ayuso, le falta para llamar a capítulo a Núñez Feijóo y pedirle cuentas acerca de su actuación más nacionalista que la del BNG. Da la impresión de que en el PP manda «alguien», pero que no es Pablo Casado.

Y así, Alejandro Fernández, que iba a ser esto…

se ha quedado en esto otro…

o sea, má shushurrío que un bisté engordao con clembuteró.

Y ahora, compañeros en la desgracia (los hostiones han sido de reglamento), están planteándose la reunificación PP/Cs. En esto consistía, ya lo vemos, el giro al centro. Es el giro a la progrez insignificante, porque ese estandarte ya lo llevan otros. Es pedir la hora y poner cara de Borjamari: «¿Nos dejáis que seamos fans vuestros? Porfa, porfa, porfaplis, o sea, ¿no?». Lo extraño es que representaría, si Dios no lo remedia, la vuelta a la política de Albert Rivera, al que creíamos trabajando de verdad, cuidándose de su descendencia (noble ocupación que nada tiene que envidiar a vivir de administrar la cosa pública). Albert Rivera volvería al útero político del que salió hace la friolera de 15 años para tomar las riendas de algo que ya entonces molestaba profundamente al nacionalismo separatista catalán. Sabio el merengue que decía «sorpresas te da la vida».

Seré breve (o no)

Este es un tiempo en que la ciudadanía comienza a ser acosada por todas partes y se están creando los brotes que germinarán en una guerra social total (ya saben: «A río revuelto…»). Ya no sólo es acoso por internet, en redes sociales, en blogs (hasta para este humilde blog, mío y de ustedes hay asignado un troll, de partido o de gobierno, me da igual, que cada vez que escribo algo que a sus jefes no les gusta, hace acto de presencia). Hemos llegado al acoso presencial en supermercados, que ya es lo último. Los gilipollas tamaño SLM («Súbase La Mascarilla… o tendré que pedirle que abandone el local») se reproducen como setas, ya sea por efecto de Filomena o por otro motivo cualquiera. Que, además, ésta haya sido la oportunidad que han aprovechado los resentidos, los frustrados y los que nunca han sido nada en la vida para hincharse como bueyes y creerse con derecho a tocar las narices (u otra cosa) al respetable no es una desgracia menor.

Por ello ─y por si queda alguien que use más de una neurona respecto de este tema de la coronafarsa: hay muchos, muchas y muches que funcionan con esto como ovejas zombies─, se me ha ocurrido rescatar un dicho de cierto inglés al que yo, antes de leer esa frase, desconocía, pero cuya frase va muy adecuada para estos tiempos que corren:

El que no quiere razonar es un fanático.

El que no puede razonar es un tonto.

El que no se atreve a razonar es un esclavo.

(Sir William Drummond)

Se sorprendería mucho Sir William de ver que, tras cuarenta años de socialdemocracia en España, en la que hunos y hotros han colaborado con mayor o menor entusiasmo, la coronafarsa ha demostrado que se puede (sí, se puede) convertir a muchos españolitos de a pie en las tres cosas a la vez. Y tengo noticias de que en Alemania (y no precisamente de Leipzig, que es de donde alguno las recibía), están igual, si no peor: allí ahora algunos les pueden acosar por no llevar la mascarilla correcta. Va a ser que en ciertas partes de Alemania ya no se aceptan las mascarillas de tela. Ahora hay que llevar la KN-95 o la FPP2 o 3. Made in China, naturalmente.

Van a conseguir vaciar los supermercados y que todo el mundo haga la lista de la compra por internet. Lo cual, a su vez, provocará olas de despidos en el sector, a no ser que una cajera se pueda reconvertir en moza de almacén (el negocio del futuro es la distribución, al parecer). Y puede que a esa cajera o responsable que les echó del «local» con cajas destempladas se la acaben ustedes encontrando en la cola del paro o la beneficencia, que es a donde nos quieren llevar a los ex-clase media los que cortan el bacalao en Europa. Sí, ésos mismos (nuestro presi enmig de tots) que tanto se afanan en besar el reluciente (o peludo, vayan ustedes a saber) trasero de Xi Jingping (él encantado, por supuesto, de que las débiles democracias le hagan el rendez-vous). Y pensarán ustedes, como pensaría yo: «Mira pa lo que hemos quedao. Tanto correr para acabar en el mismo sitio…».

Como prometí que iba a ser breve, lo dejo aquí. El próximo día, más preguntas.

¿Pero qué coño de políticos tenemos?


Artículo corregido. Original aquí.

Acudir al tópico de que actualmente, en nuestro mundo globalista, mandan las grandes empresas mundiales es algo sencillo de afirmar y damos el tema por zanjado. Es decir, no ha lugar a discusión posible: o a ver quién se lo discute a Jeff Bezos, Bill Gates, los jeques árabes, Rothschild, Rockefeller, la Reina Isabel II, etc.

Damos datos mareantes en muchos miles de millones, curiosidades y detalles de productividad de estos gigantes que influyen tanto en las vidas de la gente y así los periodistas hacemos un artículo la mar de chulo y a otra cosa mariposa que es la hora de plegar.

Sin embargo, el público en general que recibe esta información de la prensa y los medios audiovisuales, se ha habituado a ello y lo ve como algo normal dentro del mundo matrix que nos ha tocado vivir. Nos encogemos de hombros y decimos: “Bueno, si es lo que hay, no se puede hacer nada; unos pocos tienen el dinero de todo el planeta”.

Entonces, que alguien me explique: ¿para qué coño vamos a votar?

Yo soy español y en España tenemos 350 diputados y 265 senadores con ideologías para todos los gustos; pero una cosa les iguala: ninguno está por encima de los gigantes financieros a día de hoy y eso les convierte realmente en incapaces: no se rebelan frente a lo que hacen mal las élites mundiales.

Para que se hagan una idea, es un mundo patético el de nuestros dirigentes políticos, donde vemos a todo un presidente de la Generalitat dedicarle un tuit de agradecimiento a un futbolista (Messi) que cobra 100 millones de euros brutos al año, y encima está a disgusto y se quiere marchar. Bueno, le podría haber ofrecido directamente la presidencia de la Generalitat: seguro que peor no lo haría. A lo mejor acababa con el problema okupa, que tanto afecta a Cataluña.

No obstante, y pese a tener el bastón de mando, el poder económico global deja que los políticos hagan su paripé: unas veces por dar vidilla (si no, vaya aburrimiento); otras, provocadas por intereses que les beneficien. Así, nos hacen creer unos días que son de derechas y otros días de izquierdas. Algo al respecto puede decir George Soros, que no se esconde en decir que se hace el progre para ganar dinero y aquí no pasa nada.

Así, en España, los políticos ya sabían que esto iba a pasar. Llevan años inventando cuestiones para entretenerse y para justificar los numerosos cargos políticos y los inmerecidos sueldazos que cobran. La independencia ha sido uno evidente, para evitar hablar de los temas que realmente importan.

Unos dicen que hay «fascistas» por todos lados y teorías conspiranoicas en las que Franco aún vive y mueve los hilos. Estos tipos de políticos tienen además a sus periodistas a sueldo todo el día escribiendo «que viene el coco». Y digo yo: ¿tanto pánico les da ver a Abascal haciendo pesas con una camiseta de la Legión?

Otros vemos tíos con coletas y perilla que van a nacionalizar las empresas, como Pablo Iglesias, o que amenazan con que el PP ya nunca más se sentará en el Consejo de Ministros. Pero se debe tener en cuenta también que son todos hijos de ricos y lo hacen para entretenerse y aumentar su riqueza todavía más, además de bañarse en la piscina de su mansión. El capitalismo se ríe de estos comunistas, los utiliza para sus fines; y luego, que «digan, digan, digan», como decía Jordi Pujol. Por cierto: su ídolo, el salsero dictador Maduro, también hace pesas, pero éste en chándal un tanto hortera.

Luego, los indepes. Vamos a ver, señores: si descontamos a todos los que se han apuntado al carro para vivir del cuento (que seguro que todos los catalanes tenemos algún familiar o conocido), no queda ni el tato.

Pero los que han montado está escandalosa situación en España, empezando por Pujol, ya sabían que lo de la independencia era una utopía. De hecho, si Jeff Bezos (Amazon) hubiese querido, ya habría una Cataluña independiente incluso antes de que la Mare Superiora Ferrusola llevara sus sacos de millones a Andorra.

Por eso dejan que hablen, que se manifiesten, que el golpista y prófugo Puigdemont diga tonterías… cobrando a base de bien, eso sí. Pero cuidado: si hacen algo que perjudique mínimamente los intereses económicos de nuestras poderosas empresas irán un tiempo a la sombra (como así ocurrió en el pasado).

No hay nadie por encima del poder capital global que rige nuestro planeta. No existe ley que pueda someterlos. Ellos tienen el poder de poner o quitar gobiernos, crear guerras de la nada, arruinar naciones, ¿soltar virus? En definitiva: cualquier cosa, como la lámpara de los deseos. Si no, que se lo digan a Soros con las revoluciones de colores.

Sólo que vean que pueden sacar un rédito económico y tener más poder, lo harán. No les va a temblar el pulso. Y lo cierto es que actualmente no les puede parar nada, porque es parte del videojuego que es la vida. Es lo que está prefijado en nuestro destino.

Por eso les digo: fascistas, bolcheviques o separatistas que creen que un día vivirán en un país bucólico, no se esfuercen ustedes. No va a pasar nada: el mundo sigue una tendencia cada vez más global, según la cual las lenguas minoritarias desaparecerán y se impondrá el inglés y el chino, que después de un virus vendrá otro, luego la contaminación hará desaparecer países en vez de crearlos. De hecho, ya está pasando.

Y al final, aunque suene a broma, terminaremos votando a marcas comerciales para que gobiernen territorios como si fuesen fábricas. Si no, miren cómo silencian temas las redes sociales cuando no les interesa que se expandan por ser políticamente incorrectos. Será un tiempo Amazon, otro Microsoft, Google, Apple… Y no pasará nada, no es algo alejado de la realidad. En cierto modo, ya están reemplazando a políticos incompetentes faltos de ideales que velan por sus propios intereses en una partitocracia. O incluso puede ocurrir que salga un Stalin en Occidente, como en su día apareció, y le dé por aniquilar al personal sólo por creerse superior.

Pero no les quepa la menor duda que, cuando estas multinacionales tengan todo el poder absoluto, ya no tendrá sentido la existencia de la clase política, ni de los periodistas que les hacen de palmeros a los partidos políticos para tener curro asegurado. Entonces, con suerte, tendrán trabajo en una cadena de reciclaje de baterías de litio. Y de momento, el 1% de la población mundial (es decir, los más ricos del planeta) han aumentado su riqueza. Así que mal paso no llevan.

Y después de ver lo que está pasando con la COVID-19 parece que esta transición se está adelantando y nadie se lo esperaba. Empezamos a creernos las películas de los años 80. Ya son la farmacéuticas las que cortan el bacalao mundial y no el quinto poder, “los medios”, hoy ya siervos de las farmacéuticas.

Total, que iba escribir sobre nuestra despreciable clase política; pero es que de cualquier forma esta otra noticia también afectará a todo ser humano por debajo del nivel que “ellos” creen.

Y por si fuera poco, como ya publiqué en “El Vaticano con Dios o contra Dios”, ahora nace “El Consejo para el Capitalismo Inclusivo”, ¿inclusivo para quién?… Para los que queden después de la gran limpieza humana. ¿cuántos quedarán?

Porque anda que si repasamos quiénes la forman ya es para echarse a temblar; “Entre los miembros fundadores del Consejo se encuentran los gestores de un patrimonio de 10,5 billones de dólares y más de 200 millones de trabajadores en el mundo. Estamos hablando de Lynn Forester de Rothschild, fundadora del Consejo y socia gerente de Inclusive Capital; el presidente y director ejecutivo de Mastercard, Ajay Banga; el presidente de The Rockefeller Foundation, Rajiv Shah, o el presidente de la junta directiva de Allianz SE, Oliver Bäte, para desplegar un sistema de «capitalismo inclusivo» que ponga en marcha principios éticos en las políticas empresariales y de inversión. JA!!!

La prueba del algodón

Hoy nos enteramos de una sandez que profirió Javier Maroto, el del amoto. El portavoz en el Senado del Partido Campesino Polaco, sección española, vino a comparar la «violencia de género» con los asesinatos terroristas. Vino a decir que «las mujeres asesinadas lo eran sólo por ser mujeres», de igual manera que «los guardias civiles eran asesinados por ETA por el solo hecho de ser guardias civiles». Se conoce que la sena le sentó mal. En todo caso, lo que hay que lamentar es que ni siquiera Deusto, «probablemente, la mejor universidad del mundo», pudiera hacer nada por este espécimen. Como dice el dicho, «él entró en la universidad, pero la universidad no entró en él».

Parece mentira que siendo vasco y en principio no nacionalista hable de esa manera de la ETA. Y que con sus palabras, se cisque y reviente en sus compañeros asesinados por esa colección de pistoleros aplaudidos por el PNV («Nosotros recogemos las nueces que ellos hacen caer sacudiendo el árbol de la puta España»). Claro que escuchando a otro de sus camaradas, Borja Sémper (a éste no creo que le hubieran aceptado en los Marines), uno se hace a la idea. Otro como Basagoiti, al final: portazo y a la empresa privada, donde uno cobra buen dinerito y no necesita dar cuenta de sus opiniones políticas cada cinco pasos.

La mayor virtud del PP-de-Casado es una ofensiva capacidad para el olvido veloz. Del «jefe» ya no vamos a hablar: ha guardado en un cajón y muy al fondo eso de la «España de los balcones». Ahora trata de hacerse bienquisto del poder, llevado de la manita por el campeón de lanzamiento de hueso de aceituna, laminando a los molestos y colocándose en la misma situación que Marruecos respecto del Islam «radical»: ejerce de tapón frente a la «derecha extrema» (hoy decir que te sientes orgulloso de formar parte de España y defender la vida y la familia desde una postura católica es ser de «derecha extrema». Alabat sigui Déu).

Al PP-de-Casado lo único que le importa es seguir en la pomada: es decir, que le sigan teniendo en cuenta allí donde se reparta algo de importancia, ya sean entradas en cargos políticos o administrativos, o salidas a través de las consabidas «puertas giratorias». Parece que hoy en día, en política, si no tienes poder para colocar a alguien en la Administración o en una gran empresa no eres nadie. Y bueno, también en la TeleSecta (hoy, todas las cadenas generalistas). Que si mandan a alguien, le dejen decir por lo menos «Hola, soy Fulano de Tal y soy del PP» antes de darle leña hasta que hable inglés en vez de «Te queremos, Fulano».

Por todo eso Maroto puede decir lo que dice y quedarse tan pancho. También él quiere hacerse bienquisto del poder, dentro y fuera de su partido: ya tiene algún punto por ser homosexual y no esconderse; pero naturalmente hace falta más. Eso es, para un estudiante de postgrado, como tener la carrera monda y lironda. Luego, hay que coleccionar másteres como un miembro de la SS o de la NKVD coleccionaba cadáveres: es decir, muchos y muy deprisa. Supongo que eso significa ser ecologista a lo Greta Zumbada (por cierto: qué buena noticia que esa niñata haya desaparecido de los titulares). Naturalmente, implica también tragarse en pepitoria el pollo de la «mitología del género», con huesos y todo. El aborto es un derecho y la adopción homosexual una obligación, ¡faltaría más! También implica aceptar sin chistar la religión de la Pachamama, porque «lo de ser católico ya está desfasao y además no aceptan a los gays». Se llevarían él y algunos indocumentados una sorpresa de la cantidad de gays que hay metida en la Curia. Pero eso, como diría mi viejo profesor de Economía Política, en Pere Mir (nada que ver con El señor de los anillos), «són figues d’un altre paner».

¿Y la famosa prueba del algodón? Como dirían en las películas, «no se preocupe su Señoría, que ya llegamos». Lo que ha dicho Maroto, él, que exige la prueba del algodón a los demás, es la prueba del algodón de las cotas de indignidad a que está llegando la cúpula del PP mientras mendiga que le tengan en cuenta para «lo que sea». Lo lamento por los que creían de verdad en el PP; pero tras esta operación grouchomarxista, ya no hay por dónde agarrarlo.

Para los nostálgicos, dejo aquí la verdadera prueba del algodón. Si no me equivoco, el mayordomo que siempre quedará en nuestra retina fue interpretado por dos personas: por un lado, quien ponía el físico, el actor y escritor inglés Peter Bland; y por el otro, quien le ponía la voz en español, el excelente actor de doblaje barcelonés Joaquín Díaz. Seguramente los cinéfilos ya sepan que fue la voz habitual nada menos que de Jack Lemmon, así que ahí lo dejamos.

Es una pena que no podamos contar con él para un remake imposible: el de La extraña pareja, que Mr. Lemmon interpretó junto a Walter Matthau y que hoy podría contar en su elenco con Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, cómo no…

Por qué es tan difícil escribir sobre este Gobierno

Original aquí

Para quienes tenemos claro que este Gobierno miente casi siempre y no tiene más intención que construirse una democracia adjetivada a su medida, es muy difícil escribir sobre sus atropellos. Sobre todo porque lo que algunos empiezan a decir ahora nosotros lo escribimos desde hace años. La izquierda que nos ha tocado, al menos desde que Zapatero llegó aquel marzo fatídico a la Moncloa, está más cómoda con un etarra que no le mate que con la derecha, que en su imaginario empieza en Vox y termina en Ciudadanos o en Margarita Robles.

Ese es el origen de todos los males y la explicación a la deriva antidemocrática que estamos viendo. La izquierda española –y cuanto más votado el partido, más grande es la responsabilidad– ha recuperado explícitamente la II República como modelo, y es natural que siga sus pasos en la destrucción de la convivencia mediante la creación de un Frente Popular que margine a la derecha, aunque algo hemos avanzado cuando no se recurre como entonces al asesinato.

Las pruebas de lo que estoy diciendo son tan evidentes a estas alturas que da apuro comentarlas. Con cada vez más virulencia, la alianza de progreso se consolida a ojos de todos con pactos para expulsar a los reaccionarios de la vida pública. Lo vimos con más claridad que nunca en el acuerdo con Bildu. Y cuando aún no lo habíamos digerido nos lo vuelve a dejar claro la pinza con ERC para aplicar un 155 fiscal a la comunidad española que mejor funciona.

El objetivo es claro: perpetuarse en el poder en forma de régimen, como reconoce el vicepresidente de Agenda 2030.

El objetivo es claro: perpetuarse en el poder en forma de régimen, como reconoce el vicepresidente de Agenda 2030, y hacer la vida imposible a todo aquel al que hayan designado como “el otro”, como comprobamos con el ataque gratuito a la concertada y la educación especial separada y privada.

Es muy difícil escribir opinión sobre este Gobierno porque apenas hay matices en la toxicidad de su agenda. Porque ya lo hemos dicho todo sobre sus intenciones, y porque la hoja de ruta hacia sus metas tiene la sutileza de una excavadora avanzando sobre una pista de grava. El trabajo del buen escritor, y de alguna forma del buen político, es desvelarle fundamental al lector, o al votante.

¿Y queda algo por desvelar en el aciago desempeño de este Gobierno? Tomen por ejemplo este titular reciente de Libertad Digital: «El Gobierno justifica su pacto con ERC porque Madrid “rompe la unidad de España”». El subtítulo acababa de describir la canallada: «La vicepresidenta Carmen Calvo acusa a Ayuso de ‘deslealtad’ con su “asimetría fiscal”. Y confirma “decisiones importantes” en materia tributaria».

No hay glosa o discurso de denuncia, por brillantes que sean, capaces de hacer más evidente el cinismo y la mala fe de este tipo de razonamientos y acciones. Esto hace difícil escribir artículos de opinión para este Gobierno, como decía. Y deja a los votantes sin excusas en las próximas elecciones. Todos, sin excepción, votaremos sabiendo lo que nos estamos jugando.

Comentario nuestro. El artículo, cómo no, está bien escrito. Sin embargo, ¿sirven de algo esas atinadas razones en la situación actual? No, en mi opinión. ¿Por qué?

a) Tenemos un “Gobierno de Payasos Asesinos” (una recua de clones de Pennywise) que se ve con tres años por delante aún para llevar a cabo sus planes. Unos planes que ni siquiera son suyos, sino que vienen de arriba, por más que periodistas valientes como Federico no se atrevan ni a mentar la bicha, por si las flies…

b) Tenemos una oposición que «ni está, ni se la espera» (más preocupada, en unos casos, de «hablar con todos» y en otros, de salvar su trasero/escaño, que de defender la Nación y la Constitución);

c) Tenemos un electorado inerme ante la propaganda machacona sobre el «virus», que en realidad es apenas más fuerte que una gripe; pero que tras un buen lavado el cerebro, al respetable le han hecho creer que es apenas menos mortífero que el tristemente famoso Ebola.

Con estos mimbres, me permito opinar que se están sentando las bases para un problema social y político para muchos años, si no se frena en seco. Será conveniente, antes de que ya no se pueda, guardar memoria de los hechos de unos y de las omisiones de otros. Y actuar en consecuencia, alejándonos del ensimismamiento inútil y la pasividad criminal. Por lo menos, si salimos de este agujero negro, que no valga la excusa del «yo sólo cumplía órdenes», que tan bien funcionó en Nürnberg…

Últimos tiempos (y II)

Ignorancia, incompetencia y sostenella

Y volviendo al ruedo nacional, lo que a mí y a ustedes nos faltaba por ver: resulta que al frente de la «gestión de la pandemia» (o sea, a la «vigilancia de la plaga») ponen a un tipo que en realidad ni siquiera es especialista en la materia. Y, para blindarlo de las acusaciones de ignorancia y/o incompetencia, lo nombran por la vía de la libre designación (es decir, que no tiene obligación de demostrar nada, tan sólo el cariño del ministro del ramo). Luego uno tiene que escuchar sandeces como ésta: «Da igual que no tenga la formación y/o experiencia necesarias. A uno lo nombran y ya está, ¿no? A nadie le amarga un dulce. Es un cargo “político” (como si eso lo tapara todo). ¿Tiene que demostrar que posee la formación necesaria? No. ¿Tiene experiencia? Sí. Pues eso».

Al hilo de esa sandez, yo les hago una pregunta: ¿ustedes se subirían a un coche con un señor al volante que dicen de él que «tiene mucha experiencia», pero que no tiene el carnet de conducir? No, ¿verdad? Porque saben muy bien que:

  1. Le pueden meter una multa de mil pares de narices si le pillan.
  2. La multa se la pueden meter también a ustedes.
  3. En el peor de los casos puede ocurrir que uno de los dos (o los dos) ingrese cadáver en un hospital.

Y ya si nos ponemos leguleyos, nos preguntamos lo siguiente: ¿es «alto cargo» Fernando Simón? Responderemos a esta pregunta en dos tiempos. En primer lugar acudiremos al BOE, concretamente a la Orden SSI/298/2013, de 13 de febrero, por la que se resuelve la convocatoria de libre designación, efectuada por Orden SSI/5/2013, de 2 de enero. En ésta se nos informa de lo siguiente:

Puesto de procedencia

Puesto adjudicado

Ministerio, Centro Directivo,

Provincia: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación. Madrid.

Nivel: 29.

Complemento específico: 19.626,88 euros.

N.º de orden: 1.

Código puesto: 4979276.

Puesto de trabajo: Director. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Nivel: 29.

Sorprende un poco que Simón fuera nombrado como «Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias»… por el PP (siendo menestra de la cosa nada menos que Ana Mato). Pero si vamos a los hechos, tenemos lo siguiente. Si es «alto cargo», entraría en alguna de las muchísimas categorías que establece el art. 1.2 de la Ley 3/2015, lo que le obligaría a cumplir los requisitos del art. 2 de la citada ley: «honorabilidad, formación y experiencia», además de una declaración jurada al estilo de L’Oréal, «porque yo lo valgo, o sea».

Si, por otro lado, no es alto cargo, resulta que le afecta el contenido de la Orden SSI/5/2013, de 2 de enero, por la que se convoca la provisión de puesto de trabajo por el sistema de libre designación. En su base tercera leemos lo siguiente:

Además de los datos personales, número de Registro de Personal y destino actual, los aspirantes deberán acompañar a su escrito un currículum vítae en el que harán constar:

a) Títulos académicos.

b) Puestos de trabajo desempeñados, tanto en la Administración Pública, como en la Empresa Privada, en su caso.

c) Estudios y cursos realizados, conocimiento de idiomas y cuantas otras circunstancias estime el aspirante oportuno poner de manifiesto.

A la citada solicitud podrán los aspirantes acompañar, en todo caso, aquellas publicaciones, informes o cualquier otra documentación que permita apreciar las especificaciones del puesto.

Si, como dicen algunos medios, este señor ni siquiera ha hecho el MIR de su especialidad (virología o epidemiología: corríjanme si me equivoco), no es más que un médico de «medicina general» y, todo lo más, podrá recetar aspirinas y poner alguna que otra inyección. Es decir, no tiene la formación específica necesaria para ocupar ese puesto. Cabe decir aún más: que miente y les engaña como un bellaco el que diga que para el cargo que ocupa Simón «no es necesario demostrar formación ninguna, porque es un cargo de “libre designación”» y que «vale con la experiencia (¿eeeeeeh?)»

Y ahora este señor se ha encastillado en que no dimite y reta a los que no le quieren a que pidan su cese. Dado que es un cargo de «libre designación», o sea, «de confianza», habrá que entender que caerá cuando se den dos circunstancias:

  1. Cuando su posición en el cargo resulte insostenible dada su gestión y, por tanto, caiga en desgracia ante el Ministro del que dependa como tal cargo de confianza.
  2. Que el Ministro del que dependa caiga en desgracia ante el Presidente del Gobierno, con lo que el cese o dimisión del Ministro acarrearía la de sus «cargos de confianza». No se nos ocurre en qué pifia podría incurrir el ministro Illa que le acarreara la caída en desgracia ante Sánchezstein (¿acabar en los Tribunales, tal vez?); pero teniendo en cuenta lo que sabemos de este último, es algo que podría ocurrir y de la noche a la mañana. Claro que también es verdad que cayó la menestra que le nombró y él no cayó con ella.

Siguiendo con el símil automovilístico, la situación en que nos coloca Simón con su encastillamiento sería la de ir montado en un automóvil con ese señor que va al volante sin carnet, incrementa su velocidad hasta 200 km/h y se niega a aminorarla. Lo mejor que les puede pasar a ustedes es que le pillen y le impongan una multa. La reacción de la casta va más o menos por estos carriles:

«¡Olé tú! ¡Así se hace! ¡Pisa, moreno, pisa con garbo…! (pero esperemos que la dicha dure y no se la pegue antes de tiempo)».

«Bueno, es que a nosotros que conduzca ese señor no nos va ni nos viene. Nos preocupa más la meteorología y el estado de la carretera. Pero apoyamos, ¿eh?, apoyamos para que no nos llamen «antipatriotas»…

«A ver, a nosotros nos preocupa que ese automóvil sea de gasolina de 96 octanos. Nosotros preferiríamos que usara uno diésel, que es más ecológico y económico…».

«A nosotros nos da igual todo. Si se la pega, miel sobre hojuelas. Y si no, también porque va por el mal camino que a nosotros nos interesa…».

Luego hay unos, pero que van por el carril bici y nadie les hace caso.

Y mientras discutimos si son «galgos» o «podencos», nos la van metiendo doblada con una Ley de hedukazion que va a condenar a nuestros hijos, si Dios no lo remedia, al infantilismo y la ignorancia, con lo cual el futuro del país quedará comprometido. Y lo más lamentable es que, después del miserable discurso de Pablo Cansado dirigido contra Santiago Abascal, un servidor de ustedes ve al PP votando a favor de la propuesta socialcomunista, entre otras, de que los maestros puedan meter mano (en todos los sentidos) a nuestros hijos, sin que nadie diga ni mú. Resistiéndose un poco, claro, pero sólo para la galería («Nosotros no somos como ésos de VOX»). Y después votando sin remordimiento de conciencia.

Esto es España, señores. ¡Viva Estepaís!

Últimos tiempos (I)

Han pasado últimamente tantas cosas incomprensibles en estas Batuecas de nuestros pecados que no he tenido más remedio que ponerme a escribir. A veces me siento como Winston Smith, que cometió el delito de tener memoria y no sólo eso, sino también el de guardarla por escrito, como una especie de placer culpable y solitario. Qué duda cabe que, como decía la copla, los tiempos que corren ya no son los que corrían. Claro que no: ahora los que corren no son los tiempos, sino todos nosotros, disidentes y perseguidos por un Gobierno al que le empiezan a crecer los colmillos.

Como dije en mi entrada sobre la crisis, en un lejano 2013, Occidente en general y España en particular han sufrido un ataque sin precedentes, destinado a minar todo el bienestar, la libertad y la prosperidad económica que se disfrutaron durante años. También tengo conciencia de que España ha sido, como durante nuestra guerra incivil, campo de pruebas y tubo de ensayo de experimentos totalitarios. Este ataque sin precedentes ha afectado prácticamente a todos los elementos del país. Vamos, que «de estos polvos vienen estos lodos». Pueden atribuirlo ustedes a la actividad de las manchas solares, a las conjunciones planetarias (especialmente la de finales de 2019), al abandono de la fe y consiguiente afiliación al ateísmo o a la caída de la hoja de un árbol cualquier día en cualquier parte de nuestro atribulado mundo. Pero lo cierto es que la deriva totalitaria en lo que antes se llamaba pomposamente el «mundo libre» es un hecho.

Lo que observamos es que, además se ha dado una vuelta de tuerca: la «moral política» ha dejado de importar. Como diría Humpty-Dumpty: «Lo que importa es quién manda y nada más». A partir de ahí, todo lo que importa es ser quien manda, «por medios legales… o no». Ahí es donde la moral se va por el retrete. Si hubiera una mayoría con nociones de historia no permitiría algunas de las cosas que se han visto en las elecciones americanas, recordando que lo más terrible de la época hitleriana no fue sólo el famoso genocidio organizado (de judíos, pero no sólo de ellos), sino el nauseabundo poso que dejó esa etapa en el inconsciente nacional alemán (recubierto además por la pátina comunista en ciertos territorios) y en cómo se tratan los alemanes unos a otros. Si hubiera memoria, como digo, estas algaradas no se hubieran permitido.

Al huracán Trump hay que añadir, a mi entender, dos factores: uno directo y otro indirecto. El factor directo es la cantidad de enemigos que se ha agenciado Mr. Trump en eso que hoy se conoce como el Deep State en los USA y «cloacas del Estado» en nuestras Batuecas. Naturalmente allí tienen un tamaño mayor, como corresponde a una potencia imperial. En cualquier caso, ya saben: cuanto más profundo desciende uno, más pestilente es el olor. Y el indirecto, a mi entender, es el que no hace mucho acabamos de saber: que las famosas movidas de los hermanos del «Black Lives Matter» han sido promovidas (hace tiempo) por… el PCCh. La izquierda cultural, agazapada en las universidades, se siente ya lo bastante fuerte para mutar en izquierda social. Y de ahí a «izquierda política», un paso. No tengo ninguna duda de que hoy en día McCarthy se hubiera puesto las botas dando caza a «bastardos comunistas» («¿Crees que un bastardo comunista va a mirar la hora que es para haceros un agujero entre las cejas?»), que hubiera dicho Tom Highway

El hecho es que el panorama de Trump se va aclarando. No sé si terminará en repetición de elecciones o en declaración como vencedor de Trump sin necesidad de acudir a la elección por el famoso colegio de compromisarios». Pero lo cierto es que la posición de Joe Biden y, sobre todo, la de la que sería la presidenta de facto, Ké-mala Harris, se está volviendo harto comprometida. Si se avanza en la investigación y se descubre un pastelazo mayor, resulta que no va a salpicar sólo a Biden y a Harris. Todos aquellos que esperaban volver a vivir del cuento como con Obama y toda la ingeniería social montada sobre esa base se irán al carajo. Y habrá mucha gente furiosa, lo que augura más disturbios en las calles… pagados o no por el PCCh. De todos modos, a una persona furiosa (llena de ira genuina o prestada: eso es indiferente) tampoco hay que pagarle mucho para que arme follón, ¿verdad?

No es improbable que, con la trayectoria anterior de Trump, se acabe la coronafarsa. Vamos a ver a quién se arrima la UERSS (que no «Europa»), que en materia de política exterior parecen los payasos de la tele (e incluso éstos cosechan más respeto que aquélla): si a Trump o a China. Que Dios nos ampare si es a ésta última.

El cambio de régimen en USA abre camino a políticas más nefastas. 2ª parte

Original aquí

En mi artículo de ayer y por lo extensivo que habría sido, me deje para hoy está ampliación que espero deseo la hagan circular. Gracias.

La repentina y publicitada coronación de Biden por parte de los medios sin que haya resultados finales (va a haber recuentos en todos los Estados clave y hay anunciadas diez demandas) y sin que Trump haya concedido, indica que los demócratas están muy nerviosos.

La semana pasada pensaba que todo estaba perdido. Pero esta escenificación tan caótica, que empezó con Biden saliendo a hablar la noche electoral mientras la CNN no se explicaba los buenos números de Trump, indica que alguien tiene mucha prisa por hipnotizar a la opinión pública.

¿Para qué, si la victoria ha sido limpia y clara y en enero Biden jurará su cargo como presidente, pase lo que pase? Para mí está claro que es un aviso a los jueces y al GOP: «No se os ocurra invalidar el resultado aunque tengáis razón, porque nuestros votantes no lo van a aceptar».

Es decir, están creando una alucinación en la que Biden ya es el presidente de EEUU (¡proclamado por la prensa y la UE!) en previsión de que todo se tuerza para asustar a quienes a partir de ahora tienen que tomar las decisiones: el Tribunal Supremo y las legislaturas estatales.

Porque si creyeran que su victoria ha sido limpia y segura, lo lógico sería esperar y dejar que Trump se cueza en su propia salsa hablando de conspiraciones y fraudes mientras ellos esperan pacientemente el resultado del proceso constitucional, como hizo Al Gore en 2000.

Eso es lo que hace el ganador de unas presidenciales. Esperar a ser nombrado. Todo lo demás, lo que estamos viendo, la guerra psicológica, el bloqueo informativo, la censura, las prisas por coronarse antes de que hablen quienes tienen que hablar.

La noche de las elecciones, Trump y su equipo de campaña se reunieron en el edificio Eisenhower, al oeste de la Casa Blanca, para seguir el escrutinio los resultados.

¿Y qué hay ahí? Una instalación de información sensible compartimentada(SCIF) Del tipo utilizado por la división de seguridad cibernética de inteligencia del Ejército. Estaban monitoreando el fraude en tiempo real.

Sabían por el rastreo qué estados estaría usando las máquinas de votación manipuladas con HAMMER & SCORECARD. (Software desarrollado para que la CIA manipular los recuentos de votantes de forma remota en elecciones extranjeras).

Dennis Montgomery, un ex contratista de la CIA/DOD/DHS/NSA/FBI, convertido en denunciante diseñado y construido el software llamado “The Hammer”. Según un artículo de The American Report en 2019, este software fue diseñado como una “herramienta de vigilancia extranjera” con muchas salvaguardias en su lugar con el fin de evitar que se utilice como una herramienta de espionaje nacional. 

El Dr. Charlie Ward (Agente de cambio de divisas y contratista de hoteles – Trump Insider) describe el despliegue de esta Operación Sting para atrapar a los involucrados en el robo de elecciones.

La Guardia Nacional estaba trabajando las 24 horas del día en al menos 16 estados para atrapar a estos delincuentes on line.  Y todos los Estados involucrados en la manipulación de los votos y resultados están en la lista.

Se ordenó que todas las papeletas recibidas después de la fecha límite en PA sean segregadas de las recibidas a tiempo. Habrá una auditoría por cada papeleta. Los recuentos los realizan las mismas personas / juntas electorales que el primer recuento.

Los legisladores estatales eligen electores. Los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso del Estado de Pensilvania. ¿Adivina quién controla las dos cámaras legislativas estatales en los otros estados indecisos? ¡Lo adivinaste! ¡Republicanos! ¡Jaque Mate!

Si yo fuera alguno de estos funcionarios demócratas involucrados en este colosal fraude electoral, buscaría asilo en un país sin extradición de inmediato.

Las herramientas utilizadas por el Departamento de Estado para encontrar el fraude electoral en otros países muestran indicadores de fraude estadísticamente significativos en MI, WI y PA. Los datos a favor de Biden son virtualmente imposibles en regiones de carreras estrechas.

Según CBS News, el presidente Trump no planea aceptar en caso de que los medios declaren a Joe Biden el ganador de la elección, y eligieron al 46o presidente de los Estados Unidos. La campaña de Trump y sus principales asesores pidieron múltiples demandas con el argumento de que el conteo de votos en curso resultaría en el recuento de votos emitidos ilegalmente.

Según algunos analistas, los miembros de la ley de Biden violan la ley de Benford. Todos los conteos de los otros candidatos siguen la ley de Benford en todo el país, excepto la de Biden cuando se pone en una carrera apretada. Biden claramente falla una prueba aceptada para atrapar el fraude electoral, utilizado por el Departamento de Estado y contadores forenses.

Los analistas ejecutaron los datos con Allegheny usando la prueba de 2o dígito de Mebane con Trump vs Biden. La diferencia fue significativa. Simplemente no funciona. Biden es sospechoso, muchas desviaciones significativas. En Trump sólo hubo 2 desviaciones, pero ninguna es significativa en el nivel del 5%. El X-asís es el dígito en cuestión, el eje Y es el % de las observaciones con ese dígitoVer gráficos

En Pensilvania, Trump lideró por casi 800.000 votos en la noche de las elecciones después de que la mayoría de los estadounidenses se dirigieron a la cama. En el transcurso de las últimas 72 horas, el liderazgo del presidente Trump se redujo a menos de 95.000 votos en el estado keystone, y luego Joe Biden tomó la iniciativa.

Según Político, fueron las papeletas encontradas en las instalaciones postales las que pusieron a Biden en la cima de Pensilvania. Los trabajadores postales encontraron más de 1.000 papeletas en las instalaciones de Filadelfia el jueves y 300 en Pittsburgh. Las papeletas de Filadelfia y Pittsburgh formaron parte de más de 2.000 papeletas descubiertas en docenas de instalaciones postales en los dos estados y aceleradas a los funcionarios electorales, de conformidad con la orden judicial de un juez.

Aquí hay una lista de más de 14.000 personas muertas que votaron en el condado de Wayne (Detroit) o estamos registrados para votar.

Quizás lo más surrealista o llamativo sea el caso del campeón mundial de boxeo Joe Frazier: habría votado este año en Pensilvania. Pero se saltó la campaña para Joe Biden porque lleva muerto desde 2011.

Como no podía ser menos la OMS, con la que Trump rompió relaciones, retiró la financiación y acusó de estar controlada por China, felicita ahora a Biden y espera mejorar el trato: “Felicitamos al presidente electo, Joe Biden, y a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, y esperamos trabajar con su Administración muy estrechamente”, manifestó.

En el mundo de la inteligencia denominamos “indicios y alertas” a esta clase de comportamientos. La conducta mostrada es un indicativo (si bien no una garantía) de la intención subyacente. ¿Acaso el presidente Trump está acabado? ¿Quizá ya ha tenido bastante? No lo sé.

Por el momento, China y Rusia se abstienen de felicitar a Joe Biden en espera de los resultados oficiales y la corte suprema ha encargado se investiguen todas la denuncias.

Lo que sí sé es que, si verdaderamente quiere poner en cuestión los resultados en Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania, Míchigan, Wisconsin, Nevada y Arizona (puede que incluso en Virginia), el presidente Trump debe volver a la campaña y celebrar mítines en esos estados. La mejor manera de motivar al electorado, a quienes cuentan los votos y a los jueces que deciden en los tribunales es dar la cara.

Creo que ya falta poco muy poco si finalmente se impone Biden y aún con Trump para implementar lo que ya se empieza a conocer como “RESET o RESILENCIA” este será mi próximo artículo.

ANTERIOR

El cambio de régimen en USA abre el camino a políticas más nefastas y agresivas.


Original aquí.

Estados Unidos tiene un problema con su sistema electoral, por el que los votos no eligen directamente al presidente, sino a 538 compromisarios repartidos por estados que luego eligen al candidato ganador.

Este sistema da mucho poder a los ciudadanos de ciertos estados clave, como Pensilvania, y permite que gane un candidato con menos votos que su adversario, como pasó con Trump en 2016. Además, tiene su origen en la esclavitud y aún mantiene un sesgo favorable a los blancos.

Los 538 compromisarios que conforman el Colegio Electoral, y no la ciudadanía, son los encargados de elegir al presidente y vicepresidente de Estados Unidos. Este sistema electoral, de orígenes profundamente racistas, ha sido muy criticado debido a su falta de representatividad y porque otorga una importancia desmedida a ciertos estados. Sin embargo, el bloqueo político en el Congreso ha impedido su abolición. Dieciséis estados han acordado otorgar sus compromisarios al candidato ganador del voto popular; si finalmente suman una mayoría, podrían poner fin a una reliquia política que silencia a millones de votantes.

El número de grandes electores del colegio electoral es igual a 538: corresponde al número de miembros que tiene en el congreso (435 en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado) más los 3 grandes electores del distrito de Columbia. Cada uno de los 50 estados tiene 2 senadores y un número de representantes que depende de su población. En la elección presidencial todos los votos de un estado (salvo en Maine y Nebraska) van al candidato que ha obtenido la mayoría de los votos en el estado (“winner-takes-all“). En esos dos estados los votos se reparten proporcionalmente al voto popular.

El reparto de los escaños en la cámara de los representantes se actualiza cada diez años, después del censo que requiere la Constitución. El último censo se ha realizado en 2020. Según las primeras estimaciones de la Oficina del Censo (US Census Bureauunos 17 estados podrían ver su número de escaños afectado por el nuevo censo: Texas ganaría 3 escaños, Florida 2, y otros 5 estados ganarían 1 escaño, mientras 10 estados perderían 1 escaño.

07 de noviembre de 2020: “Information Clearing House”– Parece que los poderes facticos finalmente están logrando deshacerse del presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Si bien las políticas internas de Trump han sido tanto a favor de los muy ricos como las de sus predecesores, sus políticas exteriores eran notablemente diferentes. Un régimen de Harris (Biden) volverá a los “negocios como de costumbre” y será más agresivo. Esa es la razón por la que yo, por mi parte, extrañaré a Trump.

Desde que Donald Trump entró en el escenario político fue peleado por el establecimiento de inteligencia militar-medios de comunicación con campañas despiadadas diseñadas para cambiar de régimen:

De pronto desaparece y ni se nombra el “Russiagate”. El propósito de estas provocaciones de guerra de información era deslegitimar la elección de Trump, presentar insensiblemente a los demócratas como los guardianes de la integridad electoral de Estados Unidos, y por lo tanto dar forma poderosa a las percepciones públicas antes de las elecciones de 2020. Presentando a Trump como un corrupto infractor de la ley y aspirante a dictador que se aferrará al poder a toda costa.

Ahora, como parece que Joe Biden puede ganar la presidencia, ya no es necesario promover las falsas historias de ‘Russiagate’.

Bryan MacDonald @27khv – 10:37 UTC ? 7 de noviembre de 2020 (Increíble lo rápida que murió la narrativa de la “intromisión rusa”, en los EE.UU., una vez que se hizo evidente que el candidato “correcto” iba a ganar las elecciones, ¿no?. Después de todo, la gente que lo empujó no quiere deslegitimar la próxima presidencia de Joe Biden.)

Inteligencia cruda – Meduza habló con todas las fuentes probables detrás del ‘Dossier Steele’. El informe que transformó para siempre a Donald Trump en un “agente ruso” parece cada vez menos convincente.

Desde una perspectiva internacional, Trump ciertamente no es el peor presidente de todos los tiempos:

Sin Trump, el escenario mundial será más inestable. Trump fue bueno para la paz mundial. No inició una guerra en ninguna parte, lo cual no es algo que pueda decirse de la mayoría de sus predecesores. Trump era un maestro del engaño, un absurdo intento de golpe de Estado en Venezuela, un espantoso asesinato político en Irak, pero de hecho sabía dónde detenerse cuando Irán hizo llover cien misiles sobre las bases estadounidenses en Irak.

Fue el firme restablecimiento del dominio del Estado de Seguridad y el complejo militar-industrial. El aislacionismo instintivo de Trump lo convirtió en un enemigo de los intereses del Estado de seguridad, que pasó mucho tiempo tratando de socavar a su presidente.

Con Biden, un títere, significa guerra e invasiones. Con Trump no se comenzó ninguna guerra, él continuó las viejas y retirándose con poco control. Sin Trump, no tengo la más mínima duda de que Siria habría sido bombardeada hasta la Edad de Piedra, exactamente como Libia, y millones de personas más habrían muerto. Hillary habría matado a muchas más personas. Simplemente no estadounidenses.

La política exterior de Harris (Biden) será mucho más agresiva que la de Trump:

La campaña de Biden ha trabajado incansablemente durante el año pasado para canalizar la imagen de Joe Biden como una “persona seria”, particularmente en asuntos de política exterior. Biden, de acuerdo con esta narrativa , es un estadista anciano que comprende las complejidades de la política internacional. Trump, por el contrario, se presenta como un toro inepto en una tienda de loza que sólo habla el lenguaje de “fuego y furia”. Sólo Biden, nos dicen, puede devolver la estabilidad en todo el mundo.

Judicial Watch ha presentado en la Corte Suprema de los EE.UU. una demanda en donde se habrían encontrado más de 1,8 millones de falsos censados con derecho a voto.

En otras palabras, las tasas de registro de esos condados superaron el 100% de los votantes elegibles. El estudio encuentra ocho estados que muestran tasas de registro en todo el estado que superan el 100%: Alaska, Colorado, Maine, Maryland, Michigan, Nueva Jersey, Rhode Island y Vermont.

El estudio de septiembre de 2020 recopiló los datos de registro más recientes publicados en línea por los propios Estados. Estos datos se compararon entonces con las estimaciones de población quinquenales más recientes de la Oficina del Censo, recopiladas por la Encuesta de la Comunidad Americana (ACS) de 2014 a 2018. Las encuestas de ACS se envían a 3,5 millones de direcciones cada mes, y sus estimaciones de cinco años se consideran las estimaciones más fiables fuera del censo decenal. 

Algo inaudito: medios USA como FOX, CNN, CBC, cortan el discurso del aún Presidente Trump por —según ellos— mentir, cuando ya se están constatando “las trampas” en los votos, de igual forma actúa Twitter y Facebook.

Palabras del presidente Trump sobre las elecciones

EL PRESIDENTE: Buenas noches. Me gustaría brindarle al pueblo estadounidense una actualización de nuestros esfuerzos para proteger la integridad de nuestras muy importantes elecciones de 2020. Si cuenta los votos legales, gano fácilmente. Si cuenta los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección. Si cuenta los votos que llegaron tarde, los estamos analizando con mucha atención. Pero muchos votos llegaron tarde.

Queda por ver que dirá la justicia estadounidense de las cientos de demandas existentes pero como denuncia Judicial Watch es precisamente en Pensilvania donde mayor fraude se habría producido. Incluso ya corren voces de que podría haber una guerra civil.

Los Estados Unidos de América han salido muy divididos, tanto o más que en España. Ha ganado el NOM.