¿Pero qué coño de políticos tenemos?


Artículo corregido. Original aquí.

Acudir al tópico de que actualmente, en nuestro mundo globalista, mandan las grandes empresas mundiales es algo sencillo de afirmar y damos el tema por zanjado. Es decir, no ha lugar a discusión posible: o a ver quién se lo discute a Jeff Bezos, Bill Gates, los jeques árabes, Rothschild, Rockefeller, la Reina Isabel II, etc.

Damos datos mareantes en muchos miles de millones, curiosidades y detalles de productividad de estos gigantes que influyen tanto en las vidas de la gente y así los periodistas hacemos un artículo la mar de chulo y a otra cosa mariposa que es la hora de plegar.

Sin embargo, el público en general que recibe esta información de la prensa y los medios audiovisuales, se ha habituado a ello y lo ve como algo normal dentro del mundo matrix que nos ha tocado vivir. Nos encogemos de hombros y decimos: “Bueno, si es lo que hay, no se puede hacer nada; unos pocos tienen el dinero de todo el planeta”.

Entonces, que alguien me explique: ¿para qué coño vamos a votar?

Yo soy español y en España tenemos 350 diputados y 265 senadores con ideologías para todos los gustos; pero una cosa les iguala: ninguno está por encima de los gigantes financieros a día de hoy y eso les convierte realmente en incapaces: no se rebelan frente a lo que hacen mal las élites mundiales.

Para que se hagan una idea, es un mundo patético el de nuestros dirigentes políticos, donde vemos a todo un presidente de la Generalitat dedicarle un tuit de agradecimiento a un futbolista (Messi) que cobra 100 millones de euros brutos al año, y encima está a disgusto y se quiere marchar. Bueno, le podría haber ofrecido directamente la presidencia de la Generalitat: seguro que peor no lo haría. A lo mejor acababa con el problema okupa, que tanto afecta a Cataluña.

No obstante, y pese a tener el bastón de mando, el poder económico global deja que los políticos hagan su paripé: unas veces por dar vidilla (si no, vaya aburrimiento); otras, provocadas por intereses que les beneficien. Así, nos hacen creer unos días que son de derechas y otros días de izquierdas. Algo al respecto puede decir George Soros, que no se esconde en decir que se hace el progre para ganar dinero y aquí no pasa nada.

Así, en España, los políticos ya sabían que esto iba a pasar. Llevan años inventando cuestiones para entretenerse y para justificar los numerosos cargos políticos y los inmerecidos sueldazos que cobran. La independencia ha sido uno evidente, para evitar hablar de los temas que realmente importan.

Unos dicen que hay «fascistas» por todos lados y teorías conspiranoicas en las que Franco aún vive y mueve los hilos. Estos tipos de políticos tienen además a sus periodistas a sueldo todo el día escribiendo «que viene el coco». Y digo yo: ¿tanto pánico les da ver a Abascal haciendo pesas con una camiseta de la Legión?

Otros vemos tíos con coletas y perilla que van a nacionalizar las empresas, como Pablo Iglesias, o que amenazan con que el PP ya nunca más se sentará en el Consejo de Ministros. Pero se debe tener en cuenta también que son todos hijos de ricos y lo hacen para entretenerse y aumentar su riqueza todavía más, además de bañarse en la piscina de su mansión. El capitalismo se ríe de estos comunistas, los utiliza para sus fines; y luego, que «digan, digan, digan», como decía Jordi Pujol. Por cierto: su ídolo, el salsero dictador Maduro, también hace pesas, pero éste en chándal un tanto hortera.

Luego, los indepes. Vamos a ver, señores: si descontamos a todos los que se han apuntado al carro para vivir del cuento (que seguro que todos los catalanes tenemos algún familiar o conocido), no queda ni el tato.

Pero los que han montado está escandalosa situación en España, empezando por Pujol, ya sabían que lo de la independencia era una utopía. De hecho, si Jeff Bezos (Amazon) hubiese querido, ya habría una Cataluña independiente incluso antes de que la Mare Superiora Ferrusola llevara sus sacos de millones a Andorra.

Por eso dejan que hablen, que se manifiesten, que el golpista y prófugo Puigdemont diga tonterías… cobrando a base de bien, eso sí. Pero cuidado: si hacen algo que perjudique mínimamente los intereses económicos de nuestras poderosas empresas irán un tiempo a la sombra (como así ocurrió en el pasado).

No hay nadie por encima del poder capital global que rige nuestro planeta. No existe ley que pueda someterlos. Ellos tienen el poder de poner o quitar gobiernos, crear guerras de la nada, arruinar naciones, ¿soltar virus? En definitiva: cualquier cosa, como la lámpara de los deseos. Si no, que se lo digan a Soros con las revoluciones de colores.

Sólo que vean que pueden sacar un rédito económico y tener más poder, lo harán. No les va a temblar el pulso. Y lo cierto es que actualmente no les puede parar nada, porque es parte del videojuego que es la vida. Es lo que está prefijado en nuestro destino.

Por eso les digo: fascistas, bolcheviques o separatistas que creen que un día vivirán en un país bucólico, no se esfuercen ustedes. No va a pasar nada: el mundo sigue una tendencia cada vez más global, según la cual las lenguas minoritarias desaparecerán y se impondrá el inglés y el chino, que después de un virus vendrá otro, luego la contaminación hará desaparecer países en vez de crearlos. De hecho, ya está pasando.

Y al final, aunque suene a broma, terminaremos votando a marcas comerciales para que gobiernen territorios como si fuesen fábricas. Si no, miren cómo silencian temas las redes sociales cuando no les interesa que se expandan por ser políticamente incorrectos. Será un tiempo Amazon, otro Microsoft, Google, Apple… Y no pasará nada, no es algo alejado de la realidad. En cierto modo, ya están reemplazando a políticos incompetentes faltos de ideales que velan por sus propios intereses en una partitocracia. O incluso puede ocurrir que salga un Stalin en Occidente, como en su día apareció, y le dé por aniquilar al personal sólo por creerse superior.

Pero no les quepa la menor duda que, cuando estas multinacionales tengan todo el poder absoluto, ya no tendrá sentido la existencia de la clase política, ni de los periodistas que les hacen de palmeros a los partidos políticos para tener curro asegurado. Entonces, con suerte, tendrán trabajo en una cadena de reciclaje de baterías de litio. Y de momento, el 1% de la población mundial (es decir, los más ricos del planeta) han aumentado su riqueza. Así que mal paso no llevan.

Y después de ver lo que está pasando con la COVID-19 parece que esta transición se está adelantando y nadie se lo esperaba. Empezamos a creernos las películas de los años 80. Ya son la farmacéuticas las que cortan el bacalao mundial y no el quinto poder, “los medios”, hoy ya siervos de las farmacéuticas.

Total, que iba escribir sobre nuestra despreciable clase política; pero es que de cualquier forma esta otra noticia también afectará a todo ser humano por debajo del nivel que “ellos” creen.

Y por si fuera poco, como ya publiqué en “El Vaticano con Dios o contra Dios”, ahora nace “El Consejo para el Capitalismo Inclusivo”, ¿inclusivo para quién?… Para los que queden después de la gran limpieza humana. ¿cuántos quedarán?

Porque anda que si repasamos quiénes la forman ya es para echarse a temblar; “Entre los miembros fundadores del Consejo se encuentran los gestores de un patrimonio de 10,5 billones de dólares y más de 200 millones de trabajadores en el mundo. Estamos hablando de Lynn Forester de Rothschild, fundadora del Consejo y socia gerente de Inclusive Capital; el presidente y director ejecutivo de Mastercard, Ajay Banga; el presidente de The Rockefeller Foundation, Rajiv Shah, o el presidente de la junta directiva de Allianz SE, Oliver Bäte, para desplegar un sistema de «capitalismo inclusivo» que ponga en marcha principios éticos en las políticas empresariales y de inversión. JA!!!

La prueba del algodón

Hoy nos enteramos de una sandez que profirió Javier Maroto, el del amoto. El portavoz en el Senado del Partido Campesino Polaco, sección española, vino a comparar la «violencia de género» con los asesinatos terroristas. Vino a decir que «las mujeres asesinadas lo eran sólo por ser mujeres», de igual manera que «los guardias civiles eran asesinados por ETA por el solo hecho de ser guardias civiles». Se conoce que la sena le sentó mal. En todo caso, lo que hay que lamentar es que ni siquiera Deusto, «probablemente, la mejor universidad del mundo», pudiera hacer nada por este espécimen. Como dice el dicho, «él entró en la universidad, pero la universidad no entró en él».

Parece mentira que siendo vasco y en principio no nacionalista hable de esa manera de la ETA. Y que con sus palabras, se cisque y reviente en sus compañeros asesinados por esa colección de pistoleros aplaudidos por el PNV («Nosotros recogemos las nueces que ellos hacen caer sacudiendo el árbol de la puta España»). Claro que escuchando a otro de sus camaradas, Borja Sémper (a éste no creo que le hubieran aceptado en los Marines), uno se hace a la idea. Otro como Basagoiti, al final: portazo y a la empresa privada, donde uno cobra buen dinerito y no necesita dar cuenta de sus opiniones políticas cada cinco pasos.

La mayor virtud del PP-de-Casado es una ofensiva capacidad para el olvido veloz. Del «jefe» ya no vamos a hablar: ha guardado en un cajón y muy al fondo eso de la «España de los balcones». Ahora trata de hacerse bienquisto del poder, llevado de la manita por el campeón de lanzamiento de hueso de aceituna, laminando a los molestos y colocándose en la misma situación que Marruecos respecto del Islam «radical»: ejerce de tapón frente a la «derecha extrema» (hoy decir que te sientes orgulloso de formar parte de España y defender la vida y la familia desde una postura católica es ser de «derecha extrema». Alabat sigui Déu).

Al PP-de-Casado lo único que le importa es seguir en la pomada: es decir, que le sigan teniendo en cuenta allí donde se reparta algo de importancia, ya sean entradas en cargos políticos o administrativos, o salidas a través de las consabidas «puertas giratorias». Parece que hoy en día, en política, si no tienes poder para colocar a alguien en la Administración o en una gran empresa no eres nadie. Y bueno, también en la TeleSecta (hoy, todas las cadenas generalistas). Que si mandan a alguien, le dejen decir por lo menos «Hola, soy Fulano de Tal y soy del PP» antes de darle leña hasta que hable inglés en vez de «Te queremos, Fulano».

Por todo eso Maroto puede decir lo que dice y quedarse tan pancho. También él quiere hacerse bienquisto del poder, dentro y fuera de su partido: ya tiene algún punto por ser homosexual y no esconderse; pero naturalmente hace falta más. Eso es, para un estudiante de postgrado, como tener la carrera monda y lironda. Luego, hay que coleccionar másteres como un miembro de la SS o de la NKVD coleccionaba cadáveres: es decir, muchos y muy deprisa. Supongo que eso significa ser ecologista a lo Greta Zumbada (por cierto: qué buena noticia que esa niñata haya desaparecido de los titulares). Naturalmente, implica también tragarse en pepitoria el pollo de la «mitología del género», con huesos y todo. El aborto es un derecho y la adopción homosexual una obligación, ¡faltaría más! También implica aceptar sin chistar la religión de la Pachamama, porque «lo de ser católico ya está desfasao y además no aceptan a los gays». Se llevarían él y algunos indocumentados una sorpresa de la cantidad de gays que hay metida en la Curia. Pero eso, como diría mi viejo profesor de Economía Política, en Pere Mir (nada que ver con El señor de los anillos), «són figues d’un altre paner».

¿Y la famosa prueba del algodón? Como dirían en las películas, «no se preocupe su Señoría, que ya llegamos». Lo que ha dicho Maroto, él, que exige la prueba del algodón a los demás, es la prueba del algodón de las cotas de indignidad a que está llegando la cúpula del PP mientras mendiga que le tengan en cuenta para «lo que sea». Lo lamento por los que creían de verdad en el PP; pero tras esta operación grouchomarxista, ya no hay por dónde agarrarlo.

Para los nostálgicos, dejo aquí la verdadera prueba del algodón. Si no me equivoco, el mayordomo que siempre quedará en nuestra retina fue interpretado por dos personas: por un lado, quien ponía el físico, el actor y escritor inglés Peter Bland; y por el otro, quien le ponía la voz en español, el excelente actor de doblaje barcelonés Joaquín Díaz. Seguramente los cinéfilos ya sepan que fue la voz habitual nada menos que de Jack Lemmon, así que ahí lo dejamos.

Es una pena que no podamos contar con él para un remake imposible: el de La extraña pareja, que Mr. Lemmon interpretó junto a Walter Matthau y que hoy podría contar en su elenco con Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, cómo no…

Por qué es tan difícil escribir sobre este Gobierno

Original aquí

Para quienes tenemos claro que este Gobierno miente casi siempre y no tiene más intención que construirse una democracia adjetivada a su medida, es muy difícil escribir sobre sus atropellos. Sobre todo porque lo que algunos empiezan a decir ahora nosotros lo escribimos desde hace años. La izquierda que nos ha tocado, al menos desde que Zapatero llegó aquel marzo fatídico a la Moncloa, está más cómoda con un etarra que no le mate que con la derecha, que en su imaginario empieza en Vox y termina en Ciudadanos o en Margarita Robles.

Ese es el origen de todos los males y la explicación a la deriva antidemocrática que estamos viendo. La izquierda española –y cuanto más votado el partido, más grande es la responsabilidad– ha recuperado explícitamente la II República como modelo, y es natural que siga sus pasos en la destrucción de la convivencia mediante la creación de un Frente Popular que margine a la derecha, aunque algo hemos avanzado cuando no se recurre como entonces al asesinato.

Las pruebas de lo que estoy diciendo son tan evidentes a estas alturas que da apuro comentarlas. Con cada vez más virulencia, la alianza de progreso se consolida a ojos de todos con pactos para expulsar a los reaccionarios de la vida pública. Lo vimos con más claridad que nunca en el acuerdo con Bildu. Y cuando aún no lo habíamos digerido nos lo vuelve a dejar claro la pinza con ERC para aplicar un 155 fiscal a la comunidad española que mejor funciona.

El objetivo es claro: perpetuarse en el poder en forma de régimen, como reconoce el vicepresidente de Agenda 2030.

El objetivo es claro: perpetuarse en el poder en forma de régimen, como reconoce el vicepresidente de Agenda 2030, y hacer la vida imposible a todo aquel al que hayan designado como “el otro”, como comprobamos con el ataque gratuito a la concertada y la educación especial separada y privada.

Es muy difícil escribir opinión sobre este Gobierno porque apenas hay matices en la toxicidad de su agenda. Porque ya lo hemos dicho todo sobre sus intenciones, y porque la hoja de ruta hacia sus metas tiene la sutileza de una excavadora avanzando sobre una pista de grava. El trabajo del buen escritor, y de alguna forma del buen político, es desvelarle fundamental al lector, o al votante.

¿Y queda algo por desvelar en el aciago desempeño de este Gobierno? Tomen por ejemplo este titular reciente de Libertad Digital: «El Gobierno justifica su pacto con ERC porque Madrid “rompe la unidad de España”». El subtítulo acababa de describir la canallada: «La vicepresidenta Carmen Calvo acusa a Ayuso de ‘deslealtad’ con su “asimetría fiscal”. Y confirma “decisiones importantes” en materia tributaria».

No hay glosa o discurso de denuncia, por brillantes que sean, capaces de hacer más evidente el cinismo y la mala fe de este tipo de razonamientos y acciones. Esto hace difícil escribir artículos de opinión para este Gobierno, como decía. Y deja a los votantes sin excusas en las próximas elecciones. Todos, sin excepción, votaremos sabiendo lo que nos estamos jugando.

Comentario nuestro. El artículo, cómo no, está bien escrito. Sin embargo, ¿sirven de algo esas atinadas razones en la situación actual? No, en mi opinión. ¿Por qué?

a) Tenemos un “Gobierno de Payasos Asesinos” (una recua de clones de Pennywise) que se ve con tres años por delante aún para llevar a cabo sus planes. Unos planes que ni siquiera son suyos, sino que vienen de arriba, por más que periodistas valientes como Federico no se atrevan ni a mentar la bicha, por si las flies…

b) Tenemos una oposición que «ni está, ni se la espera» (más preocupada, en unos casos, de «hablar con todos» y en otros, de salvar su trasero/escaño, que de defender la Nación y la Constitución);

c) Tenemos un electorado inerme ante la propaganda machacona sobre el «virus», que en realidad es apenas más fuerte que una gripe; pero que tras un buen lavado el cerebro, al respetable le han hecho creer que es apenas menos mortífero que el tristemente famoso Ebola.

Con estos mimbres, me permito opinar que se están sentando las bases para un problema social y político para muchos años, si no se frena en seco. Será conveniente, antes de que ya no se pueda, guardar memoria de los hechos de unos y de las omisiones de otros. Y actuar en consecuencia, alejándonos del ensimismamiento inútil y la pasividad criminal. Por lo menos, si salimos de este agujero negro, que no valga la excusa del «yo sólo cumplía órdenes», que tan bien funcionó en Nürnberg…

Últimos tiempos (y II)

Ignorancia, incompetencia y sostenella

Y volviendo al ruedo nacional, lo que a mí y a ustedes nos faltaba por ver: resulta que al frente de la «gestión de la pandemia» (o sea, a la «vigilancia de la plaga») ponen a un tipo que en realidad ni siquiera es especialista en la materia. Y, para blindarlo de las acusaciones de ignorancia y/o incompetencia, lo nombran por la vía de la libre designación (es decir, que no tiene obligación de demostrar nada, tan sólo el cariño del ministro del ramo). Luego uno tiene que escuchar sandeces como ésta: «Da igual que no tenga la formación y/o experiencia necesarias. A uno lo nombran y ya está, ¿no? A nadie le amarga un dulce. Es un cargo “político” (como si eso lo tapara todo). ¿Tiene que demostrar que posee la formación necesaria? No. ¿Tiene experiencia? Sí. Pues eso».

Al hilo de esa sandez, yo les hago una pregunta: ¿ustedes se subirían a un coche con un señor al volante que dicen de él que «tiene mucha experiencia», pero que no tiene el carnet de conducir? No, ¿verdad? Porque saben muy bien que:

  1. Le pueden meter una multa de mil pares de narices si le pillan.
  2. La multa se la pueden meter también a ustedes.
  3. En el peor de los casos puede ocurrir que uno de los dos (o los dos) ingrese cadáver en un hospital.

Y ya si nos ponemos leguleyos, nos preguntamos lo siguiente: ¿es «alto cargo» Fernando Simón? Responderemos a esta pregunta en dos tiempos. En primer lugar acudiremos al BOE, concretamente a la Orden SSI/298/2013, de 13 de febrero, por la que se resuelve la convocatoria de libre designación, efectuada por Orden SSI/5/2013, de 2 de enero. En ésta se nos informa de lo siguiente:

Puesto de procedencia

Puesto adjudicado

Ministerio, Centro Directivo,

Provincia: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación. Madrid.

Nivel: 29.

Complemento específico: 19.626,88 euros.

N.º de orden: 1.

Código puesto: 4979276.

Puesto de trabajo: Director. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Nivel: 29.

Sorprende un poco que Simón fuera nombrado como «Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias»… por el PP (siendo menestra de la cosa nada menos que Ana Mato). Pero si vamos a los hechos, tenemos lo siguiente. Si es «alto cargo», entraría en alguna de las muchísimas categorías que establece el art. 1.2 de la Ley 3/2015, lo que le obligaría a cumplir los requisitos del art. 2 de la citada ley: «honorabilidad, formación y experiencia», además de una declaración jurada al estilo de L’Oréal, «porque yo lo valgo, o sea».

Si, por otro lado, no es alto cargo, resulta que le afecta el contenido de la Orden SSI/5/2013, de 2 de enero, por la que se convoca la provisión de puesto de trabajo por el sistema de libre designación. En su base tercera leemos lo siguiente:

Además de los datos personales, número de Registro de Personal y destino actual, los aspirantes deberán acompañar a su escrito un currículum vítae en el que harán constar:

a) Títulos académicos.

b) Puestos de trabajo desempeñados, tanto en la Administración Pública, como en la Empresa Privada, en su caso.

c) Estudios y cursos realizados, conocimiento de idiomas y cuantas otras circunstancias estime el aspirante oportuno poner de manifiesto.

A la citada solicitud podrán los aspirantes acompañar, en todo caso, aquellas publicaciones, informes o cualquier otra documentación que permita apreciar las especificaciones del puesto.

Si, como dicen algunos medios, este señor ni siquiera ha hecho el MIR de su especialidad (virología o epidemiología: corríjanme si me equivoco), no es más que un médico de «medicina general» y, todo lo más, podrá recetar aspirinas y poner alguna que otra inyección. Es decir, no tiene la formación específica necesaria para ocupar ese puesto. Cabe decir aún más: que miente y les engaña como un bellaco el que diga que para el cargo que ocupa Simón «no es necesario demostrar formación ninguna, porque es un cargo de “libre designación”» y que «vale con la experiencia (¿eeeeeeh?)»

Y ahora este señor se ha encastillado en que no dimite y reta a los que no le quieren a que pidan su cese. Dado que es un cargo de «libre designación», o sea, «de confianza», habrá que entender que caerá cuando se den dos circunstancias:

  1. Cuando su posición en el cargo resulte insostenible dada su gestión y, por tanto, caiga en desgracia ante el Ministro del que dependa como tal cargo de confianza.
  2. Que el Ministro del que dependa caiga en desgracia ante el Presidente del Gobierno, con lo que el cese o dimisión del Ministro acarrearía la de sus «cargos de confianza». No se nos ocurre en qué pifia podría incurrir el ministro Illa que le acarreara la caída en desgracia ante Sánchezstein (¿acabar en los Tribunales, tal vez?); pero teniendo en cuenta lo que sabemos de este último, es algo que podría ocurrir y de la noche a la mañana. Claro que también es verdad que cayó la menestra que le nombró y él no cayó con ella.

Siguiendo con el símil automovilístico, la situación en que nos coloca Simón con su encastillamiento sería la de ir montado en un automóvil con ese señor que va al volante sin carnet, incrementa su velocidad hasta 200 km/h y se niega a aminorarla. Lo mejor que les puede pasar a ustedes es que le pillen y le impongan una multa. La reacción de la casta va más o menos por estos carriles:

«¡Olé tú! ¡Así se hace! ¡Pisa, moreno, pisa con garbo…! (pero esperemos que la dicha dure y no se la pegue antes de tiempo)».

«Bueno, es que a nosotros que conduzca ese señor no nos va ni nos viene. Nos preocupa más la meteorología y el estado de la carretera. Pero apoyamos, ¿eh?, apoyamos para que no nos llamen «antipatriotas»…

«A ver, a nosotros nos preocupa que ese automóvil sea de gasolina de 96 octanos. Nosotros preferiríamos que usara uno diésel, que es más ecológico y económico…».

«A nosotros nos da igual todo. Si se la pega, miel sobre hojuelas. Y si no, también porque va por el mal camino que a nosotros nos interesa…».

Luego hay unos, pero que van por el carril bici y nadie les hace caso.

Y mientras discutimos si son «galgos» o «podencos», nos la van metiendo doblada con una Ley de hedukazion que va a condenar a nuestros hijos, si Dios no lo remedia, al infantilismo y la ignorancia, con lo cual el futuro del país quedará comprometido. Y lo más lamentable es que, después del miserable discurso de Pablo Cansado dirigido contra Santiago Abascal, un servidor de ustedes ve al PP votando a favor de la propuesta socialcomunista, entre otras, de que los maestros puedan meter mano (en todos los sentidos) a nuestros hijos, sin que nadie diga ni mú. Resistiéndose un poco, claro, pero sólo para la galería («Nosotros no somos como ésos de VOX»). Y después votando sin remordimiento de conciencia.

Esto es España, señores. ¡Viva Estepaís!

Últimos tiempos (I)

Han pasado últimamente tantas cosas incomprensibles en estas Batuecas de nuestros pecados que no he tenido más remedio que ponerme a escribir. A veces me siento como Winston Smith, que cometió el delito de tener memoria y no sólo eso, sino también el de guardarla por escrito, como una especie de placer culpable y solitario. Qué duda cabe que, como decía la copla, los tiempos que corren ya no son los que corrían. Claro que no: ahora los que corren no son los tiempos, sino todos nosotros, disidentes y perseguidos por un Gobierno al que le empiezan a crecer los colmillos.

Como dije en mi entrada sobre la crisis, en un lejano 2013, Occidente en general y España en particular han sufrido un ataque sin precedentes, destinado a minar todo el bienestar, la libertad y la prosperidad económica que se disfrutaron durante años. También tengo conciencia de que España ha sido, como durante nuestra guerra incivil, campo de pruebas y tubo de ensayo de experimentos totalitarios. Este ataque sin precedentes ha afectado prácticamente a todos los elementos del país. Vamos, que «de estos polvos vienen estos lodos». Pueden atribuirlo ustedes a la actividad de las manchas solares, a las conjunciones planetarias (especialmente la de finales de 2019), al abandono de la fe y consiguiente afiliación al ateísmo o a la caída de la hoja de un árbol cualquier día en cualquier parte de nuestro atribulado mundo. Pero lo cierto es que la deriva totalitaria en lo que antes se llamaba pomposamente el «mundo libre» es un hecho.

Lo que observamos es que, además se ha dado una vuelta de tuerca: la «moral política» ha dejado de importar. Como diría Humpty-Dumpty: «Lo que importa es quién manda y nada más». A partir de ahí, todo lo que importa es ser quien manda, «por medios legales… o no». Ahí es donde la moral se va por el retrete. Si hubiera una mayoría con nociones de historia no permitiría algunas de las cosas que se han visto en las elecciones americanas, recordando que lo más terrible de la época hitleriana no fue sólo el famoso genocidio organizado (de judíos, pero no sólo de ellos), sino el nauseabundo poso que dejó esa etapa en el inconsciente nacional alemán (recubierto además por la pátina comunista en ciertos territorios) y en cómo se tratan los alemanes unos a otros. Si hubiera memoria, como digo, estas algaradas no se hubieran permitido.

Al huracán Trump hay que añadir, a mi entender, dos factores: uno directo y otro indirecto. El factor directo es la cantidad de enemigos que se ha agenciado Mr. Trump en eso que hoy se conoce como el Deep State en los USA y «cloacas del Estado» en nuestras Batuecas. Naturalmente allí tienen un tamaño mayor, como corresponde a una potencia imperial. En cualquier caso, ya saben: cuanto más profundo desciende uno, más pestilente es el olor. Y el indirecto, a mi entender, es el que no hace mucho acabamos de saber: que las famosas movidas de los hermanos del «Black Lives Matter» han sido promovidas (hace tiempo) por… el PCCh. La izquierda cultural, agazapada en las universidades, se siente ya lo bastante fuerte para mutar en izquierda social. Y de ahí a «izquierda política», un paso. No tengo ninguna duda de que hoy en día McCarthy se hubiera puesto las botas dando caza a «bastardos comunistas» («¿Crees que un bastardo comunista va a mirar la hora que es para haceros un agujero entre las cejas?»), que hubiera dicho Tom Highway

El hecho es que el panorama de Trump se va aclarando. No sé si terminará en repetición de elecciones o en declaración como vencedor de Trump sin necesidad de acudir a la elección por el famoso colegio de compromisarios». Pero lo cierto es que la posición de Joe Biden y, sobre todo, la de la que sería la presidenta de facto, Ké-mala Harris, se está volviendo harto comprometida. Si se avanza en la investigación y se descubre un pastelazo mayor, resulta que no va a salpicar sólo a Biden y a Harris. Todos aquellos que esperaban volver a vivir del cuento como con Obama y toda la ingeniería social montada sobre esa base se irán al carajo. Y habrá mucha gente furiosa, lo que augura más disturbios en las calles… pagados o no por el PCCh. De todos modos, a una persona furiosa (llena de ira genuina o prestada: eso es indiferente) tampoco hay que pagarle mucho para que arme follón, ¿verdad?

No es improbable que, con la trayectoria anterior de Trump, se acabe la coronafarsa. Vamos a ver a quién se arrima la UERSS (que no «Europa»), que en materia de política exterior parecen los payasos de la tele (e incluso éstos cosechan más respeto que aquélla): si a Trump o a China. Que Dios nos ampare si es a ésta última.

El cambio de régimen en USA abre camino a políticas más nefastas. 2ª parte

Original aquí

En mi artículo de ayer y por lo extensivo que habría sido, me deje para hoy está ampliación que espero deseo la hagan circular. Gracias.

La repentina y publicitada coronación de Biden por parte de los medios sin que haya resultados finales (va a haber recuentos en todos los Estados clave y hay anunciadas diez demandas) y sin que Trump haya concedido, indica que los demócratas están muy nerviosos.

La semana pasada pensaba que todo estaba perdido. Pero esta escenificación tan caótica, que empezó con Biden saliendo a hablar la noche electoral mientras la CNN no se explicaba los buenos números de Trump, indica que alguien tiene mucha prisa por hipnotizar a la opinión pública.

¿Para qué, si la victoria ha sido limpia y clara y en enero Biden jurará su cargo como presidente, pase lo que pase? Para mí está claro que es un aviso a los jueces y al GOP: «No se os ocurra invalidar el resultado aunque tengáis razón, porque nuestros votantes no lo van a aceptar».

Es decir, están creando una alucinación en la que Biden ya es el presidente de EEUU (¡proclamado por la prensa y la UE!) en previsión de que todo se tuerza para asustar a quienes a partir de ahora tienen que tomar las decisiones: el Tribunal Supremo y las legislaturas estatales.

Porque si creyeran que su victoria ha sido limpia y segura, lo lógico sería esperar y dejar que Trump se cueza en su propia salsa hablando de conspiraciones y fraudes mientras ellos esperan pacientemente el resultado del proceso constitucional, como hizo Al Gore en 2000.

Eso es lo que hace el ganador de unas presidenciales. Esperar a ser nombrado. Todo lo demás, lo que estamos viendo, la guerra psicológica, el bloqueo informativo, la censura, las prisas por coronarse antes de que hablen quienes tienen que hablar.

La noche de las elecciones, Trump y su equipo de campaña se reunieron en el edificio Eisenhower, al oeste de la Casa Blanca, para seguir el escrutinio los resultados.

¿Y qué hay ahí? Una instalación de información sensible compartimentada(SCIF) Del tipo utilizado por la división de seguridad cibernética de inteligencia del Ejército. Estaban monitoreando el fraude en tiempo real.

Sabían por el rastreo qué estados estaría usando las máquinas de votación manipuladas con HAMMER & SCORECARD. (Software desarrollado para que la CIA manipular los recuentos de votantes de forma remota en elecciones extranjeras).

Dennis Montgomery, un ex contratista de la CIA/DOD/DHS/NSA/FBI, convertido en denunciante diseñado y construido el software llamado “The Hammer”. Según un artículo de The American Report en 2019, este software fue diseñado como una “herramienta de vigilancia extranjera” con muchas salvaguardias en su lugar con el fin de evitar que se utilice como una herramienta de espionaje nacional. 

El Dr. Charlie Ward (Agente de cambio de divisas y contratista de hoteles – Trump Insider) describe el despliegue de esta Operación Sting para atrapar a los involucrados en el robo de elecciones.

La Guardia Nacional estaba trabajando las 24 horas del día en al menos 16 estados para atrapar a estos delincuentes on line.  Y todos los Estados involucrados en la manipulación de los votos y resultados están en la lista.

Se ordenó que todas las papeletas recibidas después de la fecha límite en PA sean segregadas de las recibidas a tiempo. Habrá una auditoría por cada papeleta. Los recuentos los realizan las mismas personas / juntas electorales que el primer recuento.

Los legisladores estatales eligen electores. Los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso del Estado de Pensilvania. ¿Adivina quién controla las dos cámaras legislativas estatales en los otros estados indecisos? ¡Lo adivinaste! ¡Republicanos! ¡Jaque Mate!

Si yo fuera alguno de estos funcionarios demócratas involucrados en este colosal fraude electoral, buscaría asilo en un país sin extradición de inmediato.

Las herramientas utilizadas por el Departamento de Estado para encontrar el fraude electoral en otros países muestran indicadores de fraude estadísticamente significativos en MI, WI y PA. Los datos a favor de Biden son virtualmente imposibles en regiones de carreras estrechas.

Según CBS News, el presidente Trump no planea aceptar en caso de que los medios declaren a Joe Biden el ganador de la elección, y eligieron al 46o presidente de los Estados Unidos. La campaña de Trump y sus principales asesores pidieron múltiples demandas con el argumento de que el conteo de votos en curso resultaría en el recuento de votos emitidos ilegalmente.

Según algunos analistas, los miembros de la ley de Biden violan la ley de Benford. Todos los conteos de los otros candidatos siguen la ley de Benford en todo el país, excepto la de Biden cuando se pone en una carrera apretada. Biden claramente falla una prueba aceptada para atrapar el fraude electoral, utilizado por el Departamento de Estado y contadores forenses.

Los analistas ejecutaron los datos con Allegheny usando la prueba de 2o dígito de Mebane con Trump vs Biden. La diferencia fue significativa. Simplemente no funciona. Biden es sospechoso, muchas desviaciones significativas. En Trump sólo hubo 2 desviaciones, pero ninguna es significativa en el nivel del 5%. El X-asís es el dígito en cuestión, el eje Y es el % de las observaciones con ese dígitoVer gráficos

En Pensilvania, Trump lideró por casi 800.000 votos en la noche de las elecciones después de que la mayoría de los estadounidenses se dirigieron a la cama. En el transcurso de las últimas 72 horas, el liderazgo del presidente Trump se redujo a menos de 95.000 votos en el estado keystone, y luego Joe Biden tomó la iniciativa.

Según Político, fueron las papeletas encontradas en las instalaciones postales las que pusieron a Biden en la cima de Pensilvania. Los trabajadores postales encontraron más de 1.000 papeletas en las instalaciones de Filadelfia el jueves y 300 en Pittsburgh. Las papeletas de Filadelfia y Pittsburgh formaron parte de más de 2.000 papeletas descubiertas en docenas de instalaciones postales en los dos estados y aceleradas a los funcionarios electorales, de conformidad con la orden judicial de un juez.

Aquí hay una lista de más de 14.000 personas muertas que votaron en el condado de Wayne (Detroit) o estamos registrados para votar.

Quizás lo más surrealista o llamativo sea el caso del campeón mundial de boxeo Joe Frazier: habría votado este año en Pensilvania. Pero se saltó la campaña para Joe Biden porque lleva muerto desde 2011.

Como no podía ser menos la OMS, con la que Trump rompió relaciones, retiró la financiación y acusó de estar controlada por China, felicita ahora a Biden y espera mejorar el trato: “Felicitamos al presidente electo, Joe Biden, y a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, y esperamos trabajar con su Administración muy estrechamente”, manifestó.

En el mundo de la inteligencia denominamos “indicios y alertas” a esta clase de comportamientos. La conducta mostrada es un indicativo (si bien no una garantía) de la intención subyacente. ¿Acaso el presidente Trump está acabado? ¿Quizá ya ha tenido bastante? No lo sé.

Por el momento, China y Rusia se abstienen de felicitar a Joe Biden en espera de los resultados oficiales y la corte suprema ha encargado se investiguen todas la denuncias.

Lo que sí sé es que, si verdaderamente quiere poner en cuestión los resultados en Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania, Míchigan, Wisconsin, Nevada y Arizona (puede que incluso en Virginia), el presidente Trump debe volver a la campaña y celebrar mítines en esos estados. La mejor manera de motivar al electorado, a quienes cuentan los votos y a los jueces que deciden en los tribunales es dar la cara.

Creo que ya falta poco muy poco si finalmente se impone Biden y aún con Trump para implementar lo que ya se empieza a conocer como “RESET o RESILENCIA” este será mi próximo artículo.

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El cambio de régimen en USA abre el camino a políticas más nefastas y agresivas.


Original aquí.

Estados Unidos tiene un problema con su sistema electoral, por el que los votos no eligen directamente al presidente, sino a 538 compromisarios repartidos por estados que luego eligen al candidato ganador.

Este sistema da mucho poder a los ciudadanos de ciertos estados clave, como Pensilvania, y permite que gane un candidato con menos votos que su adversario, como pasó con Trump en 2016. Además, tiene su origen en la esclavitud y aún mantiene un sesgo favorable a los blancos.

Los 538 compromisarios que conforman el Colegio Electoral, y no la ciudadanía, son los encargados de elegir al presidente y vicepresidente de Estados Unidos. Este sistema electoral, de orígenes profundamente racistas, ha sido muy criticado debido a su falta de representatividad y porque otorga una importancia desmedida a ciertos estados. Sin embargo, el bloqueo político en el Congreso ha impedido su abolición. Dieciséis estados han acordado otorgar sus compromisarios al candidato ganador del voto popular; si finalmente suman una mayoría, podrían poner fin a una reliquia política que silencia a millones de votantes.

El número de grandes electores del colegio electoral es igual a 538: corresponde al número de miembros que tiene en el congreso (435 en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado) más los 3 grandes electores del distrito de Columbia. Cada uno de los 50 estados tiene 2 senadores y un número de representantes que depende de su población. En la elección presidencial todos los votos de un estado (salvo en Maine y Nebraska) van al candidato que ha obtenido la mayoría de los votos en el estado (“winner-takes-all“). En esos dos estados los votos se reparten proporcionalmente al voto popular.

El reparto de los escaños en la cámara de los representantes se actualiza cada diez años, después del censo que requiere la Constitución. El último censo se ha realizado en 2020. Según las primeras estimaciones de la Oficina del Censo (US Census Bureauunos 17 estados podrían ver su número de escaños afectado por el nuevo censo: Texas ganaría 3 escaños, Florida 2, y otros 5 estados ganarían 1 escaño, mientras 10 estados perderían 1 escaño.

07 de noviembre de 2020: “Information Clearing House”– Parece que los poderes facticos finalmente están logrando deshacerse del presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Si bien las políticas internas de Trump han sido tanto a favor de los muy ricos como las de sus predecesores, sus políticas exteriores eran notablemente diferentes. Un régimen de Harris (Biden) volverá a los “negocios como de costumbre” y será más agresivo. Esa es la razón por la que yo, por mi parte, extrañaré a Trump.

Desde que Donald Trump entró en el escenario político fue peleado por el establecimiento de inteligencia militar-medios de comunicación con campañas despiadadas diseñadas para cambiar de régimen:

De pronto desaparece y ni se nombra el “Russiagate”. El propósito de estas provocaciones de guerra de información era deslegitimar la elección de Trump, presentar insensiblemente a los demócratas como los guardianes de la integridad electoral de Estados Unidos, y por lo tanto dar forma poderosa a las percepciones públicas antes de las elecciones de 2020. Presentando a Trump como un corrupto infractor de la ley y aspirante a dictador que se aferrará al poder a toda costa.

Ahora, como parece que Joe Biden puede ganar la presidencia, ya no es necesario promover las falsas historias de ‘Russiagate’.

Bryan MacDonald @27khv – 10:37 UTC ? 7 de noviembre de 2020 (Increíble lo rápida que murió la narrativa de la “intromisión rusa”, en los EE.UU., una vez que se hizo evidente que el candidato “correcto” iba a ganar las elecciones, ¿no?. Después de todo, la gente que lo empujó no quiere deslegitimar la próxima presidencia de Joe Biden.)

Inteligencia cruda – Meduza habló con todas las fuentes probables detrás del ‘Dossier Steele’. El informe que transformó para siempre a Donald Trump en un “agente ruso” parece cada vez menos convincente.

Desde una perspectiva internacional, Trump ciertamente no es el peor presidente de todos los tiempos:

Sin Trump, el escenario mundial será más inestable. Trump fue bueno para la paz mundial. No inició una guerra en ninguna parte, lo cual no es algo que pueda decirse de la mayoría de sus predecesores. Trump era un maestro del engaño, un absurdo intento de golpe de Estado en Venezuela, un espantoso asesinato político en Irak, pero de hecho sabía dónde detenerse cuando Irán hizo llover cien misiles sobre las bases estadounidenses en Irak.

Fue el firme restablecimiento del dominio del Estado de Seguridad y el complejo militar-industrial. El aislacionismo instintivo de Trump lo convirtió en un enemigo de los intereses del Estado de seguridad, que pasó mucho tiempo tratando de socavar a su presidente.

Con Biden, un títere, significa guerra e invasiones. Con Trump no se comenzó ninguna guerra, él continuó las viejas y retirándose con poco control. Sin Trump, no tengo la más mínima duda de que Siria habría sido bombardeada hasta la Edad de Piedra, exactamente como Libia, y millones de personas más habrían muerto. Hillary habría matado a muchas más personas. Simplemente no estadounidenses.

La política exterior de Harris (Biden) será mucho más agresiva que la de Trump:

La campaña de Biden ha trabajado incansablemente durante el año pasado para canalizar la imagen de Joe Biden como una “persona seria”, particularmente en asuntos de política exterior. Biden, de acuerdo con esta narrativa , es un estadista anciano que comprende las complejidades de la política internacional. Trump, por el contrario, se presenta como un toro inepto en una tienda de loza que sólo habla el lenguaje de “fuego y furia”. Sólo Biden, nos dicen, puede devolver la estabilidad en todo el mundo.

Judicial Watch ha presentado en la Corte Suprema de los EE.UU. una demanda en donde se habrían encontrado más de 1,8 millones de falsos censados con derecho a voto.

En otras palabras, las tasas de registro de esos condados superaron el 100% de los votantes elegibles. El estudio encuentra ocho estados que muestran tasas de registro en todo el estado que superan el 100%: Alaska, Colorado, Maine, Maryland, Michigan, Nueva Jersey, Rhode Island y Vermont.

El estudio de septiembre de 2020 recopiló los datos de registro más recientes publicados en línea por los propios Estados. Estos datos se compararon entonces con las estimaciones de población quinquenales más recientes de la Oficina del Censo, recopiladas por la Encuesta de la Comunidad Americana (ACS) de 2014 a 2018. Las encuestas de ACS se envían a 3,5 millones de direcciones cada mes, y sus estimaciones de cinco años se consideran las estimaciones más fiables fuera del censo decenal. 

Algo inaudito: medios USA como FOX, CNN, CBC, cortan el discurso del aún Presidente Trump por —según ellos— mentir, cuando ya se están constatando “las trampas” en los votos, de igual forma actúa Twitter y Facebook.

Palabras del presidente Trump sobre las elecciones

EL PRESIDENTE: Buenas noches. Me gustaría brindarle al pueblo estadounidense una actualización de nuestros esfuerzos para proteger la integridad de nuestras muy importantes elecciones de 2020. Si cuenta los votos legales, gano fácilmente. Si cuenta los votos ilegales, pueden intentar robarnos la elección. Si cuenta los votos que llegaron tarde, los estamos analizando con mucha atención. Pero muchos votos llegaron tarde.

Queda por ver que dirá la justicia estadounidense de las cientos de demandas existentes pero como denuncia Judicial Watch es precisamente en Pensilvania donde mayor fraude se habría producido. Incluso ya corren voces de que podría haber una guerra civil.

Los Estados Unidos de América han salido muy divididos, tanto o más que en España. Ha ganado el NOM.


 

Histeriavirus (I)

Vaya por delante que, si algo bueno me ha traído a mí el COVID-19, es que he reducido mucho mi nivel de «drogonoticias». No sigo el consejo de algún tonto que, cuando estábamos en medio del confina/miento nos decía a unos cuantos y un servidor «¡Ved la tele e informaos!». Después de seis meses, a mí me queda claro que ver la tele es la forma de no informarse. Afortunadamente la sociedad no es todavía una sociedad comunista (o sea, apática, amorfa, alálica y agráfica) y la información y la verdad todavía disponen de canales por los cuales fluir, a pesar de que los oficiales estén cerrados. Y yo me atengo a aquella frase de Lord Northcliffe que decía que «información es todo aquello que alguien no quiere que se sepa en alguna parte. El resto es propaganda».

Hoy en día todavía es posible contrastar las noticias. Todavía Juan Español puede ir a un hospital y constatar que no hay actividad y que se han cerrado salas de UCI porque no hay ninguna emergencia COVID, a pesar de que los medios atruenan con que «se ha producido un repunte brutal de contagios… de ingresos… de muertes…». Bla-bla-bla. Los medios cargan contra los «irresponsables «que montan fiestas de 200 invitados» porque «yo conocí a aaaaaalguien que estuvo en una fiesta de ésas, se contagió del virus y le destrozó los pulmooooones¡Insensaaaaaatos!». Y bla-bla-bla.

Siguiendo la frase, esto es de lo que se habla. En cambio, se habla poco o nada de lo siguiente:

  1. Es un virus de baja letalidad. Es decir, que «mata, pero mata poco». Y antes de que alguien me salga con «¿Y los más de 50.000 muertos, ehhhhh?», insistiremos en algo que se dijo al principio y yo no he vuelto a oír: que ha afectado a personas que ya tenían o bien mucha edad (o muy poca) o bien una patología preexistente. Y no era difícil encontrarse con personas concretas que le explicaban a uno en plan «yo tenía un camarada y el muy p… se murió (de “covid”, claro, no de un ataque al corazón u otra patología preexistente)».
  2. La verdad de los rebrotes. Los medios afectos, que se dividen en totalmente leales y acojonados, no paran de dar la brasa con los rebrotes (verdes) o no. Pero ha salido a la luz que esos rebrotes son pagados. Es decir, que la UE paga por cada positivo que haya en su territorio; lo cual, cómo no, da lugar a la picaresca de los Gobiernos: todo va bien para allegar subvenciones y no tener que freír a los tuyos a impuestos, que es mala propaganda para el negocio. Aquí tienen ustedes algunas explicaciones y preguntas que hacen al caso. No dejo de recordar, también, que la UE pagaba por cada denuncia de violencia de género, para «dar visibilidad y margen de actuación» a las asociaciones del ramo. Misma estrategia, pues.
  3. Lo que ha venido ocurriendo en las residencias de ancianos. No en todas ellas, pero en aquellas donde ocurra. Nadie se atreve a decirlo, pero buena parte de los «fallecidos del coronavirus» lo han sido en residencias. A poco que reflexione uno, no tarda en tropezarse con una palabra, alemana para más señas: Endlösung. Parece ser que alguien recogió la queja de ese bestia de primer ministro japonés, un tal Taro Aso, que se merecería un «garrotaso», y que vino a decir a los ancianos de su país más o menos lo siguiente: «Muéranse deprisa, que son ustedes muchos y nos cuestan mucho dinero». En España sucede que, gracias a la inversión de la pirámide demográfica a partir de los años 80, tenemos hoy un cotizante por cada dos pensionistas. Pensionistas, además, a los que la legislación aplicable en cada momento permitió cotizar al nivel de derechos pasivos máximos. Llevan años diciendo que el sistema de previsión social español es «insostenible»… pero hasta ahora nadie ha propuesto una solución que funcione y que, además, sea respetuosa con los derechos de todos.
  4. Por último, queda mencionar las amenazas (sí, amenazas) a profesionales de la sanidad: como siempre, no en todos los casos, sino sólo allí donde ocurra. ¿Es posible que en algunas residencias se haya obligado a firmar a los profesionales defunciones como «causadas por el Covid» y no por su causa real? ¿Es posible que a algunos ancianos se les haya dejado morir porque «es un coñazo cuidarlos» y porque eso «no nos compensa haber metido mano a una pensión suculenta»? Sí y sí a ambas. De salas cerradas en UCI porque, en realidad, no hay pacientes de Covid (se miente en las cifras de ingresos hospitalarios), de ambulancias que circulan vacías sólo para dar la impresión de que sí es una «pandemia» y de que «hay asunto»… mejor ni hablamos.

(Nada) guapis (II)

Lo que llama desagradablemente la atención es cómo la directora presenta el encaje de la niña, que va de la mano de su transformación. La directora (no sé qué intenciones tendría) parte de la situación de las niñas «desatendidas»: en la mayoría de los casos no hay familia o es monoparental y la madre está demasiado estresada como para ocuparse de una hija que, a trancas y barrancas, deja de ser niña para internarse en el desconocido territorio de la adolescencia. Es decir: nadie las vigila. Y de aquí nos vamos a la presunta “libertad” de la que disfrutan esas niñas de once años, en un ambiente nada promisorio y que en todo caso no les permite salir de ahí.

Al verlas en ese ambiente y según se comportaban, yo pensé en las feminazis: niñas agresivas, maleducadas y que presuntamente «representan» a su edad el ideal de la «liberación femenina» de las mayores. Ahí es donde a mi juicio la tesis empieza a derrumbarse. Ya nos hemos acostumbrado a que las chicas jóvenes realicen un «baile erótico» antes reservado probablemente a las bailarinas exóticas. Pero lo que me parece muy mal es que la directora obligue a realizar esos mismos gestos y evoluciones «erótico-danzantes» a niñas de 11 años. Me recuerda a la época del destape por exigencias del guión: «Hombre, es que el guión lo exige y la escena tal no se entendería sin eso». Ya está mal que chicas jóvenes de «edad legal» parezcan, por efecto de la música, putillas de cuarta. La degradación de la música mal llamada «pop» es algo aparentemente imparable. Pero que se haga parecer eso mismo a niñas de 11 años me parece no sólo degradante sino de mal gusto. Si lo que pretendía la directora era facilitar material para unos buenos pajotes a todos los pederastas que se agazapan en redes sociales y fuera de ellas, enhorabuena, señora: lo ha conseguido.

Eso mismo denunciaba Lolo Rico (fallecida en 2019) en su libro TV, fábrica de mentiras, en el lejano 1994: que tanto los jóvenes de 15 años y los vejestorios de 50 debían tener una misma y uniforme mentalidad. Y ciertamente, si en 1994 empezaba a preocupar ese tema, en estos últimos cinco años es lo que se ha conseguido con las famosas «redes insociales», que han ido más lejos si cabe: niñas de 12 años ya «sintiéndose mayores», que no respetan la sabiduría (mucho menos la autoridad en cuanto mano firme y suave) de sus padres… y vejestorios y vejestorias de 50 o más comportándose como niñatos de 15 años, peleándose ellos por el like de una mujer a la que ambos invitaron a comer y ellas por ver qué foto de su perrito es la más bonita.

Como decía en mi entrada anterior, no sé si el tema se podría haber enfocado de otro modo más delicado. Pienso en la película Cafarnaúm, que es mucho más delicada al tocar el tema de la miseria y de sus consecuencias. Lo que sí sé es que hay otro dilema que la directora plantea y que debería hacernos pensar: ¿qué alternativa tiene una niña de 11 años descuidada por su familia en un ambiente opresivo, del que al parecer no hay más salida que el matrimonio (a partir de la primera menstruación) o la prostitución? La directora lo plantea así: ni apego a la tradición familiar (convierte a la mujer en esclava) ni ruptura total (el mercantilismo ateo, donde no hay límite para lo que se puede comprar o vender y que rompe a la persona por dentro).

Quizá por eso la escena final de la película es una petición de «redención» después de haber mostrado el asco por las dos opciones anteriores, cada una con su porquería: la niña abandona totalmente el ambiente «liberado» y se une a saltar a la comba con otras niñas de su edad. No sabemos si eso quiere decir que vuelve a la tradición familiar; pero sí percibimos el mensaje que la directora pretende enviar «oficialmente»: «Dejad a las niñas ser niñas y no les robéis su infancia». Pero para llegar a esta conclusión la directora nos ha llevado por un camino tortuoso y asqueroso (y en mi opinión innecesario).

De todos modos, el mensaje no es un mal mensaje. Podríamos estar todos de acuerdo con él. Sin embargo, algo chirría en el contexto: el momento. ¿Es casualidad que se haya presentado esta película en Netflix justo cuando la ONU nombra como experta máxima en salud y derechos humanos (o, según la terminología ya consagrada, en el «derecho a la salud sexual y reproductiva») a una persona que está a favor de la prostitución de adolescentes? Hagan sus apuestas.

Yo tengo mi propia solución al respecto, entendida desde una perspectiva católica: por mucho que se empeñen las feminazis, masones, rojelios y otras hierbas, la familia cristiana es un invento que ha funcionado razonablemente bien siempre que se hayan respetado sus condiciones. Más familia, más vida y más atención a los hijos. El sistema se está desmontando y volviendo a montar (ordo ab chaos) para que nuestros hijos —nuestro futuro— queden más desamparados aún. Películas como ésta, formuladas de esta manera, no ayudan. No puedo recomendar esta película de ninguna manera. Defender la infancia y el derecho a ella, sí. Pero así, no.

(Nada) guapis (I)

Esta entrada y la siguiente están dedicadas a mi mujer.

Seguramente ya se habrán enterado ustedes de la polémica generada por Netflix al incluir en su repertorio la película Guapis (Mignonnes, en el título original), que es el debut como directora de quien la ha perpetrado, una quaedam llamada Maïmouna Doucouré. Y, pues, como siempre, uno pica el anzuelo de la curiosidad y se dice: «Bueno, vamos a ver por qué ha causado tanta polémica».

Y la verdad es que la película no defrauda. En dos pinceladas, lo que se puede decir es que nos presentan a una niña de 11 años, de los barrios más depauperados de París, negra y musulmana (la negrilla es importante), en el contexto de una familia musulmana estricta, y que asiste a un instituto de primaria/secundaria, el que corresponde a su edad. Se pinta el ambiente opresivo de su familia y de la religión islámica. Nos muestran también a una niña que es una paria y que “no encaja” en su ambiente escolar porque, de alguna manera, va por libre.

En este contexto surge “una luz”: un concurso de baile para grupos infantiles, al estilo de las girlbands de las mayores (uno no puede dejar de recordar a las famosas Spice Girls, ya talluditas y tal, pero que en su momento y por efecto de la propaganda, fueron «el novamás» del pop y de la «girl revolution»). La directora nos quiere mostrar varias cosas:

  • La rebeldía de la niña frente a una situación opresiva, planteada por el Islam en relación a la mujer. Recordemos que para los musulmanes una ¿mujer? puede entrar en el “mercado matrimonial” a los 12 años o, más exactamente, desde que tiene la regla. Dejemos aparte a los locos tarados fundamentalistas, que se casan con cuarenta años con crías de nueve.
  • El encaje de la niña en su ambiente escolar a través de su integración en el grupo de niñas bailarinas, a las que ve bailar por casualidad y a partir de ese momento empieza a soñar con formar parte de ellas y así liberarse de lo que parece ser un destino marcado de antemano, al que en un momento del metraje habrá que añadir la “desgracia” de que su padre se case con una segunda mujer (Mahoma lo permite, así que allá ellos).
  • El cambio de personalidad de la niña: de ser una niña de once años temerosa de Alá pasa a convertirse, por efecto de la “libertad”, en una especie de monstruo sin límites: no tiene problema en robar el móvil que usa como propio, no tiene problema en hacerse fotos de sus partes íntimas, no tiene problema en agredir a un compañero de clase cuando la llama por lo que es (putilla); y, finalmente, no tiene problema en empujar al Sena a una niña que había vuelto al grupo y que el día del concurso iba a bailar con las otras en lugar de ella, expulsada por el comportamiento anterior.