«Asuntos importantes»


En los últimos días parece que hay dos o tres temas que, según la expresión consagrada, son trending topic en las tertulias: la quiniela de ministrables, la inevitable crisis y la herencia envenenada de ZP y sus gobiernos. De los dos, créanme ustedes que me importa bien poco quién va a ser ministro de qué. Les importará a los interesados, que sólo sabrán dónde van ellos (probablemente el cuadro completo lo tendrán solamente Rajoy, su señora Viri y Soraya Sáenz de Santamaría). A los demás, como decíamos en un post anterior, nos toca trabajar para ricos, seguir de pobres. Es de imaginar que Mariano habrá desconectado su iPhone de última generación para que no le coman la oreja el mogollón de aspirantes-a-algo en la cosa pública que pululan por Génova, 13. No obstante, parece que para la mayoría de las tertulias es un asunto con el que se puede rellenar muy bien el tiempo: si irá Fulano para tal Ministerio, si Mengana irá para tal otro…

Tertuliana 1: ¿Pero qué dices? ¿Fulano para Agricultura, Pesca y Alimentación? Si ése en su vida ha empuñado un arado….

Tertuliano 2: Pues yo creo que sí vale porque estuve pescando una vez con él en el Nalón y casi pescó un campanu

Tertuliano 3 (que corta la frase del anterior): Ése lo que pescaría en esa ocasión sería un resfriado. Siempre se mete hasta los muslos en el agua…

Tertuliana 1: Pues por eso me gusta. (Enfática) Porque no le asusta meterse hasta donde haga falta.

O bien:

Tertuliano 1: ¿Mengana para Justicia? ¿Estás segura de que sabe lo que es un otrosí?

Tertuliana 2: Oye, que estudió la carrera de Derecho conmigo y tengo muy buenas referencias de ella. Además, sacó el número 3 en…

Tertuliano 1 (cortándola, con sorna): ¿En qué Universidad? ¿En la de Osuna?

Tertuliana 2 (enfadada): Sin faltar, ¿eh? A ver si te crees que eres el único que lee el Quijote. Que tú, como matasanos, sí que debiste de salir de esa Universidad, doctor Pedro Recio de Mal Agüero.

Tertuliano 1 (poniéndose digno): ¡Esto es intolerable! ¡No permito que me hable nadie en ese tono, y menos una…

Moderador (cortando en seco la trifulca): Bueno, haya paz… ¿vale? Si no hay acuerdo en que esté en Justicia, como tiene seis hijos que le den una Dirección General para Asuntos de la Familia que…

Tertulianos 1 y 2: ¡¡¡Machista!!!

Y no parece sino que mandan ellos más que Rajoy en «el Gobierno y sus Monarquías», poniendo y quitando ministrables al alimón. Sigan ustedes cualquier tertulia televisiva o radiofónica: no se habla de otra cosa (importante).

Se habla algo menos de la herencia envenenada de ZP y sus gobiernos. Ante todo, porque no se conoce en su totalidad ni los efectos a corto y largo plazo que producirá. Lo que sí es cierto es que a día de hoy tenemos una serpiente en la cama, llamada Amaiur. Se lo debemos a ZP y al hipercandidato-uno-y-trino Alfredo, RbCb y «señor Rubalcaba, si no le importa». Se lo debemos a la muy complaciente Sala de Pascual (bien es verdad que los vocales designados por el PP votaron todos en contra, pero no fue suficiente). Los proetarras han podido votar (cosa que jamás debió haber ocurrido) y 300.000 votos los han llevado al Congreso. Chúpate esa, Manolo.

Comenta hoy Dª Gabriela Bustelo en La Gaceta:

Al volver la vista atrás sobre estos siete años largos de Gobierno socialista, vienen a la cabeza dos palabras. En primer lugar, la incredulidad. No ha habido un día, desde que llegó al poder José Luis Rodríguez Zapatero aquella primavera de 2004, en que no haya sentido estupefacción. “¿Cómo es posible?”, era la pregunta que surgía una y otra vez. La segunda palabra es la discordia. Durante estas dos legislaturas España ha sufrido un proceso de ruptura, segmentación y desacuerdo. La discordia no proporciona placer ni utilidad alguna, decía Vives, pero lleva consigo, como un ejército, todas las desventajas y males imaginables. Si el humanista valenciano nos avisaba de ello hace cinco siglos, sus enseñanzas no hicieron mella en Zapatero.

En mi opinión fue posible porque, además de concitar a su alrededor ciertos poderes fácticos, ZP decía: «Haré tal cosa». La oposición real (la de Mariano en aquellos entonces era nula) decíamos: «No se atreverá». El problema es que se atrevía y no pasaba nada, salvo los habituales lamentos nuestros: «¡Se ha atrevido! ¡Habrase visto!», nos lamentábamos. Y nada más: eran las ondas de una piedra en un lago. No había en ese momento una sociedad civil (¿acaso hay más de una, que a la sociedad hay que adjetivarla?), como ha aparecido después, salvo el aguerrido colectivo de víctimas del terrorismo, (bien) dirigido por Francisco José Alcaraz, con quien aprendimos muchos que la calle no era de la izquierda, sino de todos, como siempre hubiera debido ser.

Como decía Jorge Santayana, «quien no conoce su historia está condenado a repetirla». Por ese camino vamos. Ah, y también el del consexo. Pero del consexo hablaremos otro día, que ahora mismo el runrún indica que funciona a pleno rendimiento. Para los hunos y para los hotros.

y
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Gotas que me vais dejando...

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