«Escrache»

Sabido es que lo único que sabe hacer bien la izquierda es el agit-prop marxista. Las viejas tácticas, sucias pero efectivas, no han sido abandonadas por nuestra izquierda cateta y troglodita. Vean, si no, la última novedad: el famoso escrache, que todos los medios afines repiten como loros. «Hay que escrachar a Fulano de Tal». ¿Pero qué significa eso? Sigue leyendo

Mi propia opinión sobre el post anterior (II)

Sentado esto, hemos de reconocer que la vivienda es un derecho fundamental y básico de carácter económico que todo individuo posee. La vivienda es nuestra raíz física: donde nos alimentamos, donde formamos una familia, donde descansamos de la diaria presión del mundo cruel (dejemos aparte por ahora el hecho de que hay casos en que donde uno tiene la bronca es en casa y que a veces cuesta volver a ella sin antes haber pasado por el bar).

Descendiendo un poco más, nos encontramos con que en nuestra Constitución el «derecho a una vivienda digna» no se halla entre los derechos fundamentales más dignos de protección (figura en el alejado art. 47 de nuestra Carta Magna y está excluido de la protección directa de los derechos civiles y políticos enumerados en los arts. 14 a 30):

«Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos».

Estamos todos de acuerdo en que si esto fuera verdad, otro gallo nos cantara en España. Sobre todo la parte que dice «[…] regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para evitar la especulación». Entonces, ¿cómo se ha llegado a la situación actual?

Naturalmente, la culpa de todo la tiene el sistema, que se decía en mis juventudes. O sea, el gobierno, Madrit, el ministro del ramo… Vamos a ponernos serios un momento. La culpa de todo este embrollo, en realidad, la tiene quien tenga la potestad (responsabilidad) de autorizar y/o otorgar licencias de edificación que se traducen en feos edificios de viviendas proletarias o construcciones de cristal si se trata de oficinas. Se consideró que esa potestad debía quedar residenciada en los Ayuntamientos, donde uno puede tratar a los políticos «de tú» (trata de tutear a todo un señor alcalde siendo nada más que ciudadano de a pie y ya verás cómo tuerce el gesto, salvo que esté en campaña).

En ése y en otros puntos, el alcalde no es muy diferente del encomendero de las Américas. El encomendero recibía las leyes del Rey Cristianísimo en un rollo o legajo. Lo levantaba por encima de su cabeza y pronunciaba solemnemente estas palabras: «Se acata, pero no se cumple». El símil vale hoy también allí donde ha arraigado el nacionalismo, puesto que los nacionalistas se sienten invadidos. Y así hoy, la geografía nacional se halla salpicada de «escándalos» urbanísticos, sin importar el color político del gobierno municipal, tal como apuntaban la amiga Schwan y el amigo CLD. Recalificaciones imposibles, construcción de edificaciones allí donde la ley lisa y llanamente no lo permite… Chanchullos, que diríamos a nivel coloquial.

Se supone que a nivel municipal existe un mayor conocimiento del político que ha de regir los destinos de la corporación. Y que los conciudadanos votan también con más conocimiento de causa. Y puede ocurrir que uno pueda votar al partido X en las generales, pero como resulta que el candidato a alcalde de su ciudad no le inspira confianza, no le vote. El gobierno municipal es verdaderamente el que nos merecemos. Y la culpa, finalmente, de que nos encontremos un alcalde que recalifica para los amiguetes, finalmente es sólo nuestra. Aunque, de hecho, el funcionamiento real de la política municipal daría para varios posts.

Mi propia opinión sobre el post anterior (I)

He estado tentado de borrar el post anterior, en vista de las acertadas críticas que amablemente me han dirigido algunos amigos y colegas blogueros. Uno tiene la tentación, sobre todo cuando cae en la cuenta de que ha caído en la trampa de la doble argumentación progre (exponer una verdad y colarte la morcilla progre cuando tú estás todavía bajo el efecto de esa verdad). Sin embargo, es algo que no haré, por más que deje bien sentado que únicamente suscribo lo que de verdad tenga ese post que es, sin duda, la parte referida al dinero. Quizá hubiera debido de dejar un comentario de respuesta y punto; no obstante, después pensé que la extensión del comentario justificaba otro post. Pero vamos por partes, que dijera Jack el Destripador.

Lo primero de todo es decir que Forges tiene su parte de razón. Él «sitúa la acción» en 1979, cuando hacía ya un año que teníamos Constitución (ésa de la que dentro de tres días celebraremos su aniversario y en la cual, debido a sus diarias violaciones media España ha dejado de creer) y dos de democracia real. Pero también hubiera podido situarla en 1969 y no pasaba nada, vamos. Y casi con mayor motivo porque en 1969 aún no había estallado la crisis del petróleo (lo haría en 1973) y los egipcios aún se estaban lamiendo las heridas del garrotazo del Yom Kippur de 1967. Pero claro: el credo progre impide alabar al régimen franquista aunque hubiera hecho algo bien, por más que destacados progres de hoy fuesen los hijos del régimen de ayer. Que ya lo dice el tango: cuarenta años no es nada. Pero prosigamos.

Es muy difícil negar que quien gobierna realmente nuestras vidas hoy en día es el Banco. El sacrosanto Banco, que siempre crece. A mí me da rabia cuando sale por la televisión el presidente de una entidad bancaria (cuando los sacan por la televisión: el verdadero poder no suele aparecer mucho por los medios), con gesto compungido disimulado o sin disimular «reconociendo» ante los accionistas reunidos en Junta General que «en este ejercicio económico hemos crecido un dos por ciento menos que en el ejercicio anterior y sólo hemos ganado mil millones de euros». Oiga, amigo: me toma usted el pelo, ¿verdad? ¡¡Sólo mil millones de euros!! ¿Y de cuánta sangre, sudor y lágrimas de mileurista están formados esos mil millones? Puede sonar demagógico, pero claro: te salen con el argumento de que un Banco no es una Hermanita de la Caridad y parece como que el hecho de que las empresas existan única y exclusivamente para ganar dinero es definitivo y que no hay progre que lo enmiende (entre otras razones, porque no son pocos los progres que tienen buenas cuentas corrientes, aquí o en el extranjero). En fin, que suena como lo que en estas fechas está ocurriendo (primeros de mes, claro): del Banco vienes y al Banco has de volver.

Resumiendo esta parte, digamos que efectivamente es muy difícil que hoy un joven recién salido de la Universidad (algún día hablaremos de la Universidad), trabajando en algo para lo que no se preparó y cobrando bastante menos de lo que cobraría si trabajara en algo relacionado con lo que estudió pueda independizarse así, por las buenas. Hasta aquí, toda la razón al señor Forges. La morcilla progre está muy bien disimulada, en la última frase de su artículo:

[… ]La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera (yo no los compraré)… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir’.

Aquí entraríamos en la segunda parte de la argumentación, que es de paso la parte más progre del post y por la que casi «pido disculpas». Según la argumentación el mercado es malo malísimo para regular los precios. Esto es lo que dicen los neokeynesianos y los marxistas, cada uno por diferentes razones, claro está. Los neokeynesianos desconfían del mercado porque siempre están esperando que la mano correctora del Gobierno enderece lo que el mercado, abusando de la libertad, podría torcer; los marxistas, porque creen en su Plan Quinquenal, en donde se regula hasta la forma correcta de presentar los informes de resultados de las empresas socialistas en el supuesto paraíso de los trabajadores.

Macromanifestación 23/12/07

La nómina de mi padre (Artículo de Forges en El País)

‘La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella. Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120m2.

Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso.

En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades de un peón de obra:

38.000 pts./mes x 14 meses = 532.000 pts.

El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales. En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (¡¡¡¡14 anualidades!!!!) de un ingeniero informático.

200.000 pts./mes x 175 meses=35.000.000 pts.

Los jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80.

2.500.000 pts./mes x 14 meses = 35 Mill. de pts.

Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979.

200.000 pts./mes x 14 meses = 2.800.000 pts.

No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979. Está claro que los pisos no van a pasar a costar 30 veces menos de la noche a la mañana, de 35 a 3 millones. También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga. Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo. Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrán evitar:

1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2, 4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 – 45 años, pero 5 años no suponen prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco, sino La Caixa, BSCH, Banc de Sabadell o, en general, ‘la banca’. Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador.

2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1).

Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra. Eso fue válido para ti en 1979 —incluso era valido para algunos jóvenes en 1999—, pero no en 2006. En 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho. El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril (podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años). El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo. La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir y es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera (yo no los compraré)… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir’.

Forges, EL PAÍS, 2/5/2006

Nota: Tenemos que hacernos oír, todos juntos somos más fuertes!

RAZÓN: Después de la primera sentada por una vivienda digna se han convocado muchas otras, todas ellas desorganizadas y disgregadas en unas pocas ciudades. Este es un problema a nivel estatal, es por eso que se convoca una Macro-Manifestación, no una macro-sentada, para el *SABADO 23 DE DICIEMBRE A LAS 17:00 HORAS*, se convoca con tanta antelación para que se difunda lo máximo posible, se ruega a todo el que reciba este mensaje que lo difunda de todas las formas que se le ocurran, panfletos, mails, foros de internet, cartas a los medios de comunicación, a todo tipo de asociaciones…

CÓMO SE REALIZARÁ: Esta manifestación se hará en forma de marcha cortando el tráfico por las principales calles del estado español ya que ha quedado claro que las simples sentadas no son atendidas, aunque nunca se abandonará el espíritu pacífico con el que esta iniciativa ha nacido. Si la policía detiene la marcha, se volverá al punto inicial pacíficamente, sin enfrentamientos, y se esperará a que se pueda reanudar, en el caso de no poder hacerse, se convertirá en una sentada más pero se habrá llamado más la atención. Debido a las fechas navideñas de la MACRO-MANIFESTACIÓN el eslogan principal ‘No podemos volver a casa por navidad porque todavía no nos hemos marchado de ella.’

CIUDADES CONVOCADAS: (Si la tuya no está, ponla):

Madrid: Puerta del Sol

Huesca: Plaza Navarra

Girona: Plaça de correus DEVESA

Barcelona: Plaça Catalunya

Zaragoza: Plaza del Pilar

Salamanca: Plaza Mayor

Valladolid: Plaza Mayor

Iruña: Plaza del Castillo

Vigo: Puerta del Sol

Elche: Plaça Baix Collado

Villalba (Madrid): Plaza del Ayuntamiento

A Coruña: Plaza de Maria Pita

Toledo: Plaza de Zocodover

Córdoba: Plaza de las Tendillas

Palencia: Plaza Mayor

León: Plaza de San Marcelo

Bilbo: Plaza del Teatro Arriaga.

Granada: Fuente de las Batallas

Badajoz: Plaza de San Francisco

Málaga: Plaza de la Constitución

Sevilla: Plaza Nueva

Valencia: Plaza de San Agustín

Albacete: Plaza del Altozano

Talavera de la Reina: PZ EL PAN

Santa Cruz de Tenerife: Plaza Weyler

DONOSTIA: Alderdi Eder.

CALAHORRA: en el ayuntamiento.

Huelva: Plaza de las Monjas

Alcalá de Henares (Madrid) Plaza Cervantes

Si crees que eres libre es que no has volado lo suficiente como para encontrarte con tus rejas.

Todos unidos
(a ver si los políticos se dan cuenta de que los políticos sordos no deben hacer política).

Nota de Aguador.- Recibido de un correo electrónico que me mandaron. El artículo de Forges no es de hoy precisamente, pero sigue estando de actualidad ahora que dicen que «la burbuja inmobiliaria ha explotado». Muestra, de paso, la subordinación de los gobiernos, autonomías y ayuntamientos a los intereses de la banca, sin que importe el color del gobierno de que se trate. Y en un asunto tan serio y un derecho tan básico como la vivienda, el Gobierno —no importa su color— debería deberse a quien gobierna, no a quien le paga las campañas. ¿O no? Por otro lado, si tiene razón hay que dársela, aunque publique en El País