La más que probable página 1…

… del libro de poemas que estoy tratando de “definir” desde hace como unos tres años. Ahí va esa muestra:

Urna

Atrapado en círculos infinitos de agua
Cada segundo es sólo una vuelta más.

Mis manos son mi límite
Y tocan la dura superficie
De un cristal invisible.

Veo el mundo,
Abigarrado, multicolor, multiforme
A través de ese cristal.
Mis ojos son enormes ventanas
Por donde el mundo entra y se desvanece
Cuando intento tocarlo.

Me sé prisionero.
Golpeo furiosamente el cristal,
Pero no se rompe.
Está hecho de años, de muchos años,
De muchos círculos de agua
Y resiste.

Pero hay que romperlo.

Bloguitis

Parece que a los socialistas se les ha despertado la vena tecnológica. Hasta tienen televisión propia, donde además de cantarse a sí mismos y a sus fieles las bondades, loas y alabanzas del “socialismo bien entendido” y se dedican, cómo no, a atacar al PP. Pero le dernier cri (que diría Segolène Royal) entre los socialistas de postín es “retratarse” en un blog. Particularmente, Pepiño Blanco; y hoy me entero de que Jordi Sevilla estrena blog también, aunque en el caso del señor Sevilla llama más la atención por su condición de ministro, es decir, de administrador de poder (que ya sabemos que está en manos de Polanco: ¿para qué nos vamos a engañar?).

¿A qué obedece esta repentina bloguitis que ha atacado a los jerarcas socialistas? Se me ocurren dos razones muy poderosas y relacionadas entre sí: visibilidad y cercanía (virtuales, por supuesto). Está comprobado que la televisión sufre un rechazo cada vez mayor entre la población. No sólo porque se convierte en caja de resonancia del consumismo reinante (los cortes publicitarios impiden a estas alturas seguir con atención una película), sino también porque la televisión permite un control y una manipulación mayúsculos.

Así que poco a poco se ha ido produciendo una especie de fenómeno migratorio hacia la Red. La Red es hoy una gran plaza pública donde cualquiera, siguiendo unas mínimas normas de respeto, puede verter las opiniones que mejor le parezcan sobre los asuntos que mejor considere, igual que un servidor hace escribiendo estas líneas.

Ahora bien: el aspecto que interesa destacar aquí es que a través de la blogosfera el pensamiento más o menos conservador que fue barrido de la televisión y casi de la radio y de los periódicos ha cobrado nueva fuerza. En la blogosfera se debaten los temas, pueden circular libremente la información y la verdad; lo que sirve para fortalecer a los participantes. La blogosfera, en fin, permite que cada uno pueda pensar por uno mismo, algo que desde luego impide la televisión.

Ello redunda en que quienes no comulgamos con la ortodoxia izquierdista oficial no nos doblegamos ni nos convencemos ante las ruedas de molino con que el poder nos trata de hacer comulgar y seguimos manteniendo una postura bien crítica en vez de convertirnos en fieles borregos. Y la coherencia, finalmente, crea y fomenta el seguimiento. Y también la capacidad de hacer recapacitar a otras personas. Quizá sienten que están perdiendo cuota de control, incluso entre sus propios. Entre paréntesis: resulta curioso que los socialistas, tan aficionados a criticar y burlarse cuando están en la oposición, no toleren las críticas y las burlas cuando están mandando.

Pero a lo que vamos, que no nos vamos a desviar. Esta ofensiva bloguera se parece bastante a lo del desembarco de Normandía. Hay que romper la resistencia ideológica de la derecha. Hay que intoxicar la blogosfera para que ni en ella tenga la derecha paz, tranquilidad y descanso. No importa que lo que se diga pueda ofender e insultar a la derecha (hay “libertad”, ¿no?). La derecha es el enemigo a batir y todo vale con tal de batirlo, al igual que ocurre en prensa, radio y televisión. Hay que ahogar el discurso de la derecha, no tanto porque sea la derecha, sino porque los contraopinantes, por su sola condición de contraopinantes, ofenden y hay que eliminarlos también, aunque sea sólo virtualmente. El único punto bueno de esa cercanía y esa visibilidad es que al menos, uno puede dirigirse a ellos y preguntarles directamente. Aunque no tenga la esperanza de que le contesten.

A estas alturas, supongo que Carmen Rigalt no se atreverá a criticarlos como hizo en su infame artículo aparecido en El Mundo del día 1 de febrero de 2005. Vivir para ver…

Regreso

Siempre creí que eso de volar con frecuencia en avión era para niños bien, ejecutivos agresivos e intrépidos exploradores. Nunca creí formar parte de ninguna de esas tres categorías. Pero ya veo que eso empieza a cambiar. El avión se me está haciendo un medio de transporte tan habitual como el camión. Y pasarme quince horas en un cascarón atravesando el Atlántico casi que ya no tiene novedad alguna. Más bien al contrario: fastidia cuando se convierte en costumbre. Pareciera como que uno tiene un pie en cada continente y eso es precisamente lo que impide a-sentarse.
Así que ahora las cosas están en el punto del regreso. Vuelvo a casa; pero a diferencia de la vez anterior, establezco ya un lazo que espero duradero con México, el país que me ha visto verdaderamente “tratar de nacer”.
No sabría decir si desde que estoy fuera de mi país lo amo más. Es un tópico. Pero sí es cierto que las malas noticias, como la quema del bosque gallego, duelen más y uno siente la impotencia de que lejos de casa menos se puede hacer. Siempre nos queda Internet, es cierto; el derecho al pataleo, incluso en un blog humilde como éste, está más que ganado a pulso. Y es cierto también que las buenas noticias me hacen sacar pecho como español, aunque se trate del último trofeo que ganó Rafa Nadal como tenista o Fernando Alonso como corredor de Fórmula 1.
Y ahora volveré a escribir la historia en primera persona, como español dentro de España y una ventana al mundo que dejo abierta para que aquellas personas que en el momento presente ocupan mi corazón puedan seguir asomándose a la realidad que vivo y que yo mismo soy.
Saludos a todos.

Abajo el telón

Finalmente, terminaron la obra y la incertidumbre, la zozobra y el escándalo. Por fin México tiene un presidente electo (que no proclamado) en la persona de Felipe Calderón Hinojosa. Viéndolo con cierta distancia, lo que a mí me resulta claro es que Calderón ganó muchos puntos presentándose como un hombre de orden, el mismo que apenas ayer hablaba de “concordia”, “pacto” y “acuerdo”.

Por el contrario, Andrés Manuel López Obrador jugó la carta populista y perdíó. Sobre todo para los vecinos y comerciantes del Paseo de la Reforma, AMLO no es ahora sino un chiquillo caprichoso que no se salió con la suya. Quedan ahora muy lejos las irregularidades del proceso electoral. Irregularidades que, por lo demás, parece ahora que no fueron suficientemente relevantes o manifiestas como para anular el proceso electoral.

Así las cosas, Felipe Calderón Hinojosa avanza pasito a pasito, esperando que “las instituciones” (permeadas todas ellas por el PAN, desde luego), den un veredicto favorable a sus intereses. En cambio AMLO, como todo izquierdista que se respete, sale a la conquista de la calle, creyendo que el poder de la calle puede inclinar la balanza en su favor. Y AMLO, por desgracia para él, se equivoca. No sólo no consigue lo que pretende, sino que además, a los ojos de la República entera, pierde “talla” como estadista y político, degradándose al nivel de un vulgar agitador de masas. Y lo peor de todo es que parece que pudo haber tenido razón en denunciar las irregularidades del proceso.

No hace mucho pasé por delante del changarro del PRD en la Plaza de la Catedral aquí en Morelia. Se me pusieron los pelos de punta al leer una “resolución” de AMLO en la cual prácticamente se “invitaba” a la secesión, a la división del país, por no aceptarse el resultado electoral ni la designación de Felipe Calderón como presidente. Para mí eso es señal de una persona que, aun pudiendo habido tener razón, en el momento presente ha perdido el norte. Y las personas comunes, los mexicanos de la calle, si es cierto que no quieren más pobreza, menos aún quieren soflamas acerca de la revolución mexicana (qué cerca suena eso de la “revolución bolivariana”).

Los mexicanos corrientes quieren, a mi entender, lo siguiente: unas condiciones laborales decentes y estables, una buena educación para sus hijos, una vivienda digna de tal nombre, un sistema de salud que no los deje tirados en la calle cuando están enfermos porque no pueden pagar y que a cualquier hora del día o de la noche que transiten no corran el riesgo de ser atracados, apuñalados o secuestrados. Cualquier Gobierno que cumpla esas condiciones, en México o fuera de México, está destinado a durar muchos años, no importa si es democrático o no.

Debo reconocer que cuando oía hablar a Calderón ayer en una entrevista de un medio de comunicación, torcí el gesto. Bonitas palabras ésas de “pacto”, “conciliación”, “acuerdo”. Pero Calderón, quien todavía no ha respondido por su mala gestión en asuntos turbios de su pasado, no debería olvidar que el “pacto”, la “conciliación” y el “acuerdo” son con el pueblo, no con las grandes empresas que han apoyado y pagado su campaña. Parafraseando al gran Antonio Machado…

Mexicanito que vienes al mundo,
te guarde Dios;
uno de los dos candidatos
ha de helarte el corazón.

Los otros niños cantores de Morelia

Estos niños no cantan en ningún auditorio. No van bien vestiditos, bien peinaditos. Ni siquiera son güeritos y de ojos azules. Tampoco tienen acompañamiento orquestal, puesto que su único instrumento es una botella estriada, que van raspando para darse ritmo. Sus voces, aunque desafinadas, suenan potentes para su corta edad. Y bueno, no son una bola de veinte niños, sino que más bien son dos: uno que lleva la “voz desafinada número 1” y el más pequeño, que lleva los “coros desafinados”, que para qué contar. “Si gusta cooperar…”. Pues claro. Uno hace lo que puede como Dios le da a entender para ganarse el pan de cada día.

Ahora bien, voy a plantear una pregunta aquí en mala onda: el que estos chamacos estén en la calle cuando por edad deberían estar en la escuela, ¿no es acaso un fracaso de la política social del estado de Michoacán? ¿Dónde están los programas sociales de AMLO aplicados en el estado de Michoacán? Recordemos que aquí gobierna el PRD, “supuestamente de izquierdas” y su eslógan en campaña: “primero, los más pobres”. Que la derecha panista decepcione a los más pobres es normal, habitual y casi que ni siquiera es noticia. Pero sí es muy significativo que sea el PRD quien les dé la espalda. Decididamente, el gobierno del Estado de Michoacán es un gobierno indiferente.