Parece que en los USA es fácil conseguir un arma. Tan fácil como presentar una identificación y pagar el precio que se pida. Es el mercado. La ley de la oferta y la demanda. Quien vende no pregunta de dónde sale el dinero; quien compra no aduce sus motivos. El dinero lo es todo. No hay mayor control. Pero no solamente eso. Resulta que la política estadounidense se mueve a través de lobbies o grupos de presión, en este caso tan potentes como el de la NRA. Al parecer, ha pasado a la historia lo de «escribiré a mi senador y va a saber usted quién soy yo». Allí los políticos se deben al interés bastardo de la proliferación de armas y por eso la NRA tiene senadores en todos los partidos. Eso, sin contar la protección constitucional a llevar armas de fuego, que también es un punto a favor y contra el que la población, al parecer, no está demasiado en contra. Los intentos de regular ese mercado han fracasado estrepitosamente.
Pues ateniéndose a esas circunstancias, que se jodan. Si no son capaces de movilizar al resto, si ellos mismos creen que son «desgracias menores»… que se jodan.