Jawohl, frau Merkel!


Debo confesarles a ustedes que los del diario Ya se me han adelantado en cuanto al título de este post. Yo quería titularlo Heil Merkel!, pero dudaba dadas las connotaciones poco agradables del mismo. Así que he optado por algo menos hiriente (para ella y para el resto de alemanes, no para nosotros).

En este tipo de visitas oficiales ya se imaginarán ustedes, como yo lo hago, que existen dos tipos de contenidos: los que salen en las noticias y los que no salen. La dicotomía ha sido especialmente evidente en esta visita, aunque ya esperábamos algo así. Al margen de las fotos (pocas) y de las sonrisas forzadas del freak que ocupa temporalmente la Moncloa, frau Merkel ha venido a España a apretar las… tuercas a nuestro Gobierno. O a evaluar su tarea de destrucción de la Nación española, vayan ustedes a saber.

Porque Aznar, por más que a algunos les duela o provoque pesadillas nocturnas, tiene razón. Estamos intervenidos de hecho. Y no vale ponerse chulo y decir «¿Y qué?» como hizo Pepiño cuando se lo afearon. Ni siquiera entonces reconocieron su fracaso como gobernantes. Ustedes ya conocen mi teoría: a ZP y a su troupe no se les ha puesto donde están para que gobiernen, sino para todo lo contrario. Es decir, para macerar el país antes de caer en las garras de París y Berlín. Es nuestro castigo por haber querido codearnos con los grandes, por haber echado el aliento sobre el cogote de la grandeur francesa. Y respecto de los alemanes, qué quieren que les diga: supongo que no se esperaban que die spanischen Untermenschen fuesen tan coriáceos a la hora de negociar en 2004, cuando Niza.

Y al paso que vamos, ostentaremos el dudoso honor de convertirnos en el primer protectorado de la UE en realidad de París y Berlín. Ha sido relativamente fácil, no se crean ustedes. Lo mismo que no se roba un banco si no se recibe ayuda desde dentro, llegar a este punto para el eje París-Berlín no ha sido cosa difícil. Lo difícil, en todo caso, fue colocar a aquellos que tenían que ayudar traicionando a sus propios connacionales. Una vez dentro el virus o troyano, el resto fue coser y cantar. 192 muertos y 1.500 heridos bien valen la sumisión de un país entero. Y ahora, después de 6 años, cuando todo está hecho un circo con 17 pistas y no hay dinero para pagar la fiesta, viene el eje París-Berlín a rescatarnos. ¡Qué oportuno!

Lo más irónico de todo es que el freak ocupante de la Moncloa tildó a frau Merkel de «fracasada» mientras apoyaba a Gerhard Schröder en aquellas famosas elecciones generales alemanas que Herr Schröder recordará por el caluroso apoyo de ZP… y por el batacazo planetario que le siguió. Y ahora, la «fracasada» está diciéndole a ZP hasta cómo tiene que orientarse para mear. Y los taconazos se oyen en toda Europa (más fuertemente en Berlín, claro). Jawohl, frau Merkel para poder dar un solo paso. Será mejor que empecemos a recordar aquella canción que se cantaba durante la Segunda Guerra Mundial…

In Afrika die Negerlein
laufen sie all’zugleich:
«Wir wollen deutsche Neger sein,
wir wollen heim ins Reich!»

Y por si a nuestro presidente se le ocurre aprender alemán, por aquello de no salir en la foto con pinganillo (ya sabemos que para él lo importante es la foto), aquí le dejamos una sugerencia para que vaya empezando. De momento, el Goethe Institut ha experimentado un aumento brutal de matriculaciones, así que él debería dar ejemplo. Aquí va:

P.D.- Les contaré otro secreto. Esto es lo que opinan en el ¿Gobierno? de las medidas de frau Merkel

(shhhh…)

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Gotas que me vais dejando...

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