¡Gibraltar español!


Escribo estas líneas con rabia, así que anticipadamente pido disculpas a ustedes si me sale algún exabrupto. La noticia de la semana ya no es un caso de corrupción para variar. Todos quietos, todos muts i a la gàbia, que podríamos decir en Cataluña. La última noticia, la prisión de la Munarca, ha sido deglutida a tal velocidad que ha sido vista y no vista.

Y después de la mediocre e insuficiente comparecencia de Mariano, en la que habló más para convencer a RbCb y a su bancada que a nosotros, que esperábamos algo más y no aclaró nada, que en eso sí fue previsible, había que activar un poco el verano al efecto de que los batuecos olvidáramos semejante horror. ¿De qué manera? Despertando un asunto que aparentemente está dormido, pero que sigue fastidiando en plan gota malaya: Gibraltar.

Vaya por delante que me caen mal. Me repatea oírles decir «Nozotro zemo zúrdito de Zu Grazioza Mahehtá Izabé la Zegunda» con ese recochineo gaditano tan suyo. En segundo lugar, todo el mundo (everybody all over the world) sabe que los llanitos, si no fuera por el contrabando primero y el blanqueo de dinero a través de sociedades fantasma (es fama que en Gibraltar hay más sociedades fantasma domiciliadas que personas físicas residentes), no se comerían una mierda pinchá en un palo. Aclarado cuál es su medio de subsistencia, no queda más remedio sino tratarles de bergantes con patente de corso concedida por «su graciosa Majestad».

Let’s see how I can screw up the Spanish assholes today…

En segundo lugar, Mr. Picardo (apellido que parece más propio de insecto picaó) se ha propuesto, por sí o por orden superior, convertirse en un grano en el culo de los españoles en general y de los limítrofes pescadores gaditanos en particular. Con regularidad aparece en los medios españoles la noticia de alguna picardía que les ha hecho Picardo a los pescadores, con falsas excusas y acompañándose de algunos buques de la Royal Navy –que en Gibraltar deberían llevar izada la Jolly Roger– frente a las modestas patrulleras de la Benemérita. Lo de los bloques de cemento allí donde los pescadores faenaban no tiene nombre, además de tener como mira la ampliación de su aeropuerto a costa de nuestras aguas territoriales.

Todo este conglomerado de circunstancias, unido al histórico contencioso que se mantiene con Inglaterra ha llevado a España a mantener distintas posturas: firmeza con Franco (verja cerrada, 1965), bajada de pantalones con Felipe (verja abierta, 1985, año de otras varias pifias legales) y ahora, según parece, nuevamente firmeza, aunque no sabemos hasta dónde y cuándo (Margallo). Por de pronto, ya ha dicho break is over, así que cabe esperar algún tipo de firmeza y no la bajada de pantalones que en su momento denunciamos con Curro Morotinos Catavinos, el llorón.

Pero lo peor de todo no es eso. Fíjense ustedes que on the british side del contencioso, Gobierno y oposición aparcan las trifulcas domésticas y presentan un frente común. Conservadores o laboristas, antes que eso son ingleses. Y defienden lo que creen es suyo, con razón o sin ella. Awesome! Del lado español… bueno, del lado español pintan bastos. Frente a un Gobierno que, por una vez, pretende defender los intereses pesqueros de ciudadanos suyos en aguas propias, lo de mantener una posición común es simplemente pure sci-fi. Y no solamente eso: no es que se pongan del lado de Gibraltar en la trifulca, cosa incomprensible; sino que en realidad lo que hacen es defender a su hermano pequeño, pues Picardo es otro socialista. Pertenece al Partido Socialista Laborista de Gibraltar, que eso ya lo dice todo. Con ello matan dos pájaros de un tiro: defienden los intereses de un partido hermano y le dan un garrotazo a Mariano después que éste los eludiera en el Senado. Como la socialista alcaldesa de La Línea, que se ha posicionado a favor de los llanitos con un par, olvidando a sus propios conciudadanos y los intereses de éstos. Así ya nos entendemos todos. Y los british se estarán descojonando en sus casas viendo el circo que tenemos montado aquí.

Con estas actuaciones uno se plantea varias preguntas. La primera y principal, ¿cómo es posible que los socialistas todavía lleven la “E” en sus siglas, a la vista de semejantes actuaciones? La segunda ahí va: ¿La Junta de Andalucía está y se le espera, o es que está demasiado ocupada intentando torpedear el caso de los EREs y no ha hecho puñetero caso a los pescadores? Tercera, dirigida precisamente a éstos: ¿cómo es que ante tamaña desidia de las Administraciones más cercanas a ellos no han organizado las correspondientes manifestaciones, que tan deprisa suelen montar “contra el PP” y le hacen culpable hasta de la bomba de Hiroshima?

Mientras Mariano se preocupa únicamente de losh garbanzosh, se le escapa o simplemente desprecia el daño que hizo ZP al sentimiento nacional. Algo de lo que los british van sobrados y que es lo que probablemente haga, si no hay una reacción más unificada, que el contencioso termine con Margallo recitando (y actuando) los versos finales de este soneto del gran Cervantes

Esto oyó un valentón y dijo: «Es cierto
cuanto dice voacé, seor soldado,
y el que dijere lo contrario miente».

Y luego, in continente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

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Gotas que me vais dejando...

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