El nuevo tablao (y III)


Me quedaba pendiente hablar de los efectos de las elecciones andaluzas. De entrada, más que de efectos habría que hablar de onda expansiva. En Andalucía ha caído una bomba atómica que amenaza con reconfigurar el tablao nacional. El triunfo de VOX ha pillado a todos los partidos con el pie cambiado. Las reacciones son de lo más variado, así que pasaremos revista un poco para aclararnos.

El que está en mejores condiciones de sacar tajada del triunfo de VOX en Andalucía y, dadas las previsiones, de su aparición en el panorama nacional, es el PP. A fin de cuentas, VOX está formado en su mayor parte por lo que antes era el sector conservador católico del PP y no sería difícil formar una entente entre ambos partidos –lo de que VOX vuelva a la Casa Grande de la derecha vas a tener que dejarlo para otro rato, Pablo: las bofetadas del gallego y su cuadrilla duelen demasiado–. No obstante, al PP hay que recordarle, aunque no sea culpa de su presidente actual, que si el PP hubiera hecho sus deberes en Cataluña y Vascongadas no le hubieran salido el lamparón naranja primero y el lamparón verde después, ambos ya con vida propia.

Por lo que hace a los del ruido y la furia, vamos por partes: PSOE, Podemos y C’s.

Empezando por la pesoe, los que tienen mando en plaza recitan para sus adentros lo de «las barbas de tu vecino». Daba pena Lambán, que al mismo tiempo que pedía a Sánchezstein una «mayor contundencia» contra el separatismo catalán, no se acuerda de promover la derogación de la infame Ley de Lenguas, que convierte al catalán en lengua cooficial de Aragón. Otro tanto le ocurría a García Page, que nunca se acordó de que era español hasta que han llegado los de VOX y al que no le importa hacerse fotos con representantes de regímenes que violan diariamente «los derechos de la mujer» (de paso, de todos los que no son musulmanes; pero en fin, para la progresía que domina los medios de comunicación está claro que ésos no cuentan).

Pero no se acaban ahí los problemas de la pesoe. Si hay justicia, el procés debería pasar factura a Sánchezstein. No es sólo que tenga en su gobierno a una menestra (la Batet) favorable a los presos polítics, qué va. El hecho es que el PSC, en su actual configuración, es un grano en el culo de la Ejecutiva Federal e Iceta, lo más nefasto que le ha caído al PSC encima y que, como sus mentores de la logia, no juega a menos de dos barajas; sin duda, un prodigio de indefinición. Por eso en Cataluña los que antes votaban al PSC ahora votan C’s y los definidos se los ha llevado Ernest Maragall a ERC. Es factible que el PSC, si el sucesor de Sánchezstein es alguien con cara i ulls, acabe subsumido en la pesoe sin más historias y se guarde el discurso de las «nacionalidades y regiones» para mejor ocasión. Bueno, y que lo mismo les pase a Ximo Puig y a Francina Armengol (tal para cual)…

El hecho es que con la zapatiesta que se ha montado (ministros delincuentes y barones acojonados), a Sánchezstein lo único que le preocupa son dos cosas: lo primero, aguantar todo lo que pueda en Moncloa sin convocar elecciones. Y lo segundo, sabiendo que en cuanto convoque elecciones se va, agrandar todo lo posible todos los marrones que heredó de Rajoy, otro personaje que ha entrado en la historia para quedarse en nuestra galería de facinerosos y traidores a España, al lado de don Oppas, Fernando VII o Largo Caballero. A eso se dedica la menestra Celaá (de antepasado maketo, probablemente gallego) con esa ley que dice estar preparando y que esperemos el PP, dirigido por Méndez de Humo en la cosa, no se ponga de perfil. Miedito me dan ambos.

Lo de Pablemos tiene su aquél. Ahora dice que se arrepiente de unas cuantas cosas que dijo en el pasado… en una Comisión parlamentaria que investiga la financiación de los partidos. Me da la risa. Cualquier cosa para que no se hable del pastón que recibió la formación morada de forma directa o por persona interpuesta, que se han puesto ídem. Si el proceso sigue por sus trámites, Podemos perderá el voto del cabreo y quedarán los comunistas de siempre, que con suerte formarán el 10% del total. En cualquier caso, volvamos a las disculpas: no hay más que comparar ese comentario soez de Pablemos con la actitud de Carlos Herrera, exmarido de Mariló Montero. Que yo conozca, nunca ha dicho una palabra más alta que otra de ella y nunca ha hecho de su vida privada carnaza para los medios del ¿corazón? Pues eso. Carlos Herrera me parece un señor y el otro, un payaso con la gracia en los cuartos traseros.

Se me ocurren dos cosas más acerca de Pablemos: la disculpa por referirse al himno nacional como «cutre pachanga fachosa», que esperamos en palmitas. Y la segunda, como premio a la primera. Aunque seguramente Casa Real no está para bromas, digo yo que ya que Pablemos regaló a Su Majestad las cuatro primeras temporadas de Juego de Tronos, él podría corresponder a ese preciado regalo creando un título nobiliario. Yo propongo el título de Baronía de Villatinaja, más que nada porque «barón» lo ha sido mucho: nada menos que dos churrumbeles de una sola tacada a su kamaradoska. Eso es ser muy barón, oigan. Imaginen con qué orgullo colgarían el Real Decreto de concesión en el salón de la mansión. Ahí se acabaría de veras la revolucionaria carrera del tovarishch y de su costilla.

La nota, sin embargo, es para C’s. Después de haber leído las deposiciones declaraciones de su secretario general, Fran Hervías, conocido en la casa como El Hervidero, la verdad es que dan miedito, mucho más que la alarma antifascista de Pablemos. Sobre todo, porque hasta hace cuatro días los fascistas eran precisamente los de C’s. Recuerda a unas viejísimas sevillanas de La Trinca. El famoso trío estaba entonces en la órbita del PSC, lo que explica lo de las «sevillanas» (valen también para el desfile hacia Madrit de los peces gordos de C’s, acompañada de la correspondiente purga)…

Fa poc temps que  arribat
i ja em sento instal·lat.
Fa poc temps que 
 arribat
i ja em sento instal·lat,
Fa poc temps que
arribat
i jo ja dic “feixistes!”

an els que han vingut més tard.

De las razones que se han apuntado para estos exabruptos, todas bastante razonables, me quedo con dos:

a) La primera, que hasta que apareció VOX C’s tomaba votos tanto del PP como del PSC. Aparece VOX y esa fuente se les ha secado. La buena noticia es que, como VOX es, según la expresión consagrada, de extrema-extrema derecha, no va a coger votos del PSC. Como ya no pueden jugar a la ambigüedad –más o menos como Miguel Bosé, que con el tiempo se ha sabido que era de la acera de enfrente y había jugado a la ambigüedad sexual durante años–, se han definido como lo que algunos ya nos olíamos que eran: progres de izquierdas. En lo personal, nunca jamás les votaré por su postura no contraria al aborto.

b) Y la segunda, los ¿consejos? del belga Guy Verhofstadt –un bilderberg, de paso– a Albert Rivera de que «no se junte con malas compañías» y que en cambio se junte al coro de los que apostrofan a VOX como «anticonstitucional». Que ustedes dirán lo que quieran: pero llamar «anticonstitucional» a un partido que precisamente defiende la Constitución… bueno, es que sus detractores no tienen argumentos, aparte de que se quedan sin silla y sin qué-hay-de-lo-mío. Dejo para otra entrada lo de distinguir «Europa» de la «Unión Europea», que tiene mucho que ver con esto…

Por cierto, ¿se imaginan a Albert Rivera cantándole Nena a Inés Arrimadas? Yo tampoco. ¿Será por eso que, a pesar haberle hecho con éxito la campaña a Juanillo Marín, Rivera tiene confinada a la jerezana en Cataluña? Como siempre, el tiempo trae todas las respuestas, con independencia de los dimes y diretes…

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2 comentarios en “El nuevo tablao (y III)

  1. Le digo leyendo con interés Sr. Aguador. Pero no estoy por responder a nada ni a nadie, ni siquiera en redes. Buenos, lo de las redes, sobre todo Twitter, parece un medio tan censurado según para quien que no son merecedoras de ser visitadas.

  2. Bueno, amigo Pablo: yo hace un año que dejé Twitter, convencido de que lo de intoxicar, pelearse y acordarse de la madre del usuario de turno es para gente que tiene mucho, mucho tiempo (ya dejé mis observaciones al respecto aquí), cosa que a mí no me sobra. Y sí: por si faltaba algo, la censura, que para más inri es unidireccional y siempre cae del mismo lado. La tranquilidad de espíritu que gané no es pagada con dinero. En cualquier caso, me alegro de que me sigas leyendo con interés aunque no comentes (todo el mundo es libre de hacerlo, faltaría más).

    Saludos,
    Aguador.

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