Pablo Hasél

Como la entrada que yo iba a escribir de este personaje ya me la han escrito aquí, dejaré que ustedes la lean y se enteren bien de quién es este senyor.

Permítanme, no obstante, comentar unas cosillas. Para empezar, repite el patrón de todo comunista egregio: es de familia bien, de «casa bona», que diríamos en Cataluña. Nada de padre proletario de «facciones duras y rostro ennegrecido por el humo de las fábricas» salido de una novela de Dickens. Más bien padre acomodado, y con unos modestos problemillas civiles con la chica de la venda, la balanza y la espada.

En casa nunca faltó de nada. El niño, por supuesto, no iba a colegio público: ¡puags, qué asco de plebe! Qué va. Fue al Colegio Claver, de los jesuitas de Lleida, donde se educaba a la élite provincial y donde algunos, gracias al esfuerzo de nuestros padres, pudimos asistir también. Dice su biografía «no autorizada» que a los 14 años ya era un bandarra y que hacía novillos para escribir rimas y poemas. Algo así como eso que cantaba hace años El Último de la Fila: «Se hacen parapetos con poemas» («Canta por mí, porque yo estoy en chirona»). No sé si la vida le mintió; pero como es sabido, los hijos superan siempre a sus padres. Y si el padre había tenido problemas civiles, él los iba a tener penales, no faltaba más.

Lo del apodo también tiene su gracia. Cuentan que tomó su apodo de un cuento árabe en el que aparecía un revolucionario que quemaba el palacio del jeque y bla-bla-bla y se llamaba Hasel (sin acento). ¿Puede ser que el Che leyera el mismo cuento muchos años antes? Seguro, porque también era de casa bona y además fue a la Universidad (médico). Que el comunismo le convirtiera en un bestia era cosa previsible, vista la historia. Pero en fin, nuestro Pau Rivadulla no ha dejado de ser un burguesito con ínfulas y no ha llegado a cambiar de país para hacerse jefazo en una república bananera. Supongo que alguien, en algún momento, le avisaría de la similitud fonética del flamante apodo con otro pseudónimo, «Sven Hassel»; de modo que, para no identificarse con «ese tipo», escritor de éxito de novelas con escenarios de la Segunda Guerra Mundial y biografía muy discutida (hay quien dice que incluso fue nazi), cambió su apodo y puso un acento en la é. Porque él es muy de izquierdas; tanto, como su tía Mercé, diputada por IC-V en tiempos.

Para no alargar más el cuento, fíjense si nos ha salido señorito el niño que ha ido a la cárcel y quiere imponer sus condiciones: nada de compartir celda («mi ego no cabe en este espacio tan pequeño») y nada de compartir tareas en la cárcel («yo soy antifascista, no un puto esclavo de los lacayos de los poderosos»).

Finalmente, me quedo con estas dos frases del artículo que les citaba al principio:

«Como hijo de papá que siempre ha sido, transgredió la ley sin pensar que la ley reaccionara» (rasgo común en todos ellos). Bueno, y creyendo que papi, o mami, o la tieta, o los amigos de ellos le iban a sacar las castañas del fuego en caso necesario.

«No va a prisión por ausencia de libertad de expresión. Va por reincidente, violento y, sobre todo, por simple».

Todo el follón que se ha montado por alguien que, en su arte y según los estándares del género, no es cosa mayor, no parece sino el preludio de su vuelta a la marginalidad una vez le hayan extraído toda la utilidad política (¿?) que pueda tener. Todos los números para ser un juguete roto. Aunque no dudo de que acabe con el riñón bien cubierto. El mozo ya tiene sus 32 añazos; pero con sus antecedentes familiares y sus méritos de guerra, ya tendrá quien le coloque. A diferencia de tantos comerciantes que a lo mejor no pueden pagar los destrozos que los amiguetes y adosados (entendiendo por tales los que se apuntan a un bombardeo con tal de armar la gorda) de este bandarra han provocado allí por donde han pasado y que, a lo peor, tendrán que cerrar su negocio.

Dejaremos para otro día el debate de si debe existir un delito de «injurias a la Corona». Lo que yo sé seguro es que, si algún día Cataluña se hace «independent», en un futuro Codi Penal de la Nació Catalana no dejará de existir un «delicte d’injúries al President de la Generalitat»…

Novedades catalanas

Nuevamente hace muchos días que no digo nada, así que hoy toca hablar de lo que toca. De las elecciones catalanas, la verdad, me da mucha pereza, especialmente por lo esperable de los resultados tanto por arriba como por abajo. ¿Acaso no era esperable que ganase esa criatura mítica llamada «independentismo moderado» (que ni es «independentismo», ni mucho menos «moderado»)? Criatura de dos brazos. Por un lado el PSC (tonto el que creía que el PSC era de loz nueztroz). Como yo dije en su momento, se quitaron la careta en 2008 y no hace mucho otros, como Miquel Giménez, han acabado de redondear el perfil. Estar a la orden es lo que tiene. Los pactos es lo de menos: gana el «independentismo» (hablemos claro: separatismo). Que además esto lo financie George Soros o no simplemente porque quiere que España se parta en cuatro cachos… no sé hasta qué punto es relevante si nadie hace nada.

Lo incomprensible del asunto es que a Sánchezstein la jugada le ha salido redonda. Tiene su aquél que Illa, el peor ministro de Sanidad que «vieron los siglos y esperan ver los venideros» (y mira que los hemos tenido malos, ¿eh?), desde que semos una mococracia, haya obtenido un resultado que le permite codearse en pie de igualdad con ERC y juntos, tentar a otro partido para formar otro monstre dels tres caps, como el que unió a Montilla, a Pérez Díez (aka Carod-Rovira) y a Joan Saura, el ecosocialista (comunista) encadellat a una pija mallorquina que, como conseller de Interior, le guardaban la vila los Mossos. Y no solamente eso, sino que mete a Miquel Iceta, un separatista redomado, en la cartera de Política Territorial y Administraciones Públicas. Lo dicho: jugada redonda.

Lo que nos lleva a la parte de abajo. El concepto de «vencedor moral» es un concepto más bien chorras; pero aquí viene bien aplicarlo a VOX, aunque se deba, casi a partes iguales, a méritos propios y a fallos ajenos. El mérito de VOX ha sido presentarse con valentía y presentar un programa que, en líneas generales, todo constitucionalista puede defender. Y hacerlo soportando las presiones y agresiones de los macarras separatistas. Sí, esos macarras, chulos, gamberros y alborotadores separatistas que extienden la vista y, que aunque no lo sepan, con esa mirada cantan esto…

So die braune Heide geht
gehört das alles mir…

El fallo de los otros dos partidos presuntamente constitucionalistas es no haberse presentado con la misma valentía. Han sido víctimas, a mi entender, de una lastimosa dependencia orgánica de Madrit, que ahora mismo no tiene siquiera una sombra de liderazgo. El censo electoral ha castigado, además, el chusco episodio de que la chica que dejaron de retén en Cataluña cuando todos los demás se largaron, Lorena Roldán, se pasara al PP, quedando solamente el fiel escudero Carrizosa para atajar el desastre que él sabía de sobra que se avecinaba (y recibir los tortazos, claro).

En cuanto al PP… bueno, la cosa se pone espesa. García Albiol, que a mí no me parecía mal candidato, fue apartado de un plumazo en cuanto empezó a mostrar un discurso robusto frente al separatismo nacionalista (fallo imputable a Madrit, no a él). Se ha quedado de alcalde de Badalona y seguramente lo hará bien, lo que nos hace pensar qué habría pasado si, coincidiendo las alineaciones planetarias, hubiera acabado como President. En cuanto a Fernández… bueno, es el candidato que quería Madrit. ¿Pero es el que necesitan los constitucionalistas catalanes?

Entiendo que lo que pasa en Madrit tiene culpa en lo que pasa en el PP catalán. Dijimos en su momento que a Pablo Casado le sobra educación y le faltan liderazgo y mala leche bien dirigida. Porque mala leche, desde luego, no le falta: el discursito que se marcó en las Cortes contra Abascal sólo porque le dieran unas migajas del CGPJ entraría en la «historia universal de la infamia». Y sin embargo, esa misma mala leche, que también le sobra para zancadillear a Díaz Ayuso, le falta para llamar a capítulo a Núñez Feijóo y pedirle cuentas acerca de su actuación más nacionalista que la del BNG. Da la impresión de que en el PP manda «alguien», pero que no es Pablo Casado.

Y así, Alejandro Fernández, que iba a ser esto…

se ha quedado en esto otro…

o sea, má shushurrío que un bisté engordao con clembuteró.

Y ahora, compañeros en la desgracia (los hostiones han sido de reglamento), están planteándose la reunificación PP/Cs. En esto consistía, ya lo vemos, el giro al centro. Es el giro a la progrez insignificante, porque ese estandarte ya lo llevan otros. Es pedir la hora y poner cara de Borjamari: «¿Nos dejáis que seamos fans vuestros? Porfa, porfa, porfaplis, o sea, ¿no?». Lo extraño es que representaría, si Dios no lo remedia, la vuelta a la política de Albert Rivera, al que creíamos trabajando de verdad, cuidándose de su descendencia (noble ocupación que nada tiene que envidiar a vivir de administrar la cosa pública). Albert Rivera volvería al útero político del que salió hace la friolera de 15 años para tomar las riendas de algo que ya entonces molestaba profundamente al nacionalismo separatista catalán. Sabio el merengue que decía «sorpresas te da la vida».

Funeral masónico de Estado gaseoso

Como hace muchas, muchas lunas que no dábamos señales de vida, aparecemos hoy con esta explicación más que plausible de lo que ocurrió ayer 16 de julio, que hubiera debido ser sin más la festividad de la Virgen del Carmen y que el desgobierno masónico que padecemos convirtió en un aquelarre por algunas «víctimas del coronavirus» —ni siquiera por todas—, obviando que el día 6 de julio ya hubo uno que sí fue por todas ellas (no sólo por las víctimas «católicas», como algunos indocumentados están haciendo correr por ahí).

Malo cuando la Logia ya no se esconde y realiza demostraciones de poder como la de ayer.
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Cerrojo

Acabamos de enterarnos de que la Comisión encargada de redactar una nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal se ha reunido por primera vez. Y que se espera que la tengan lista antes de final de año. Ya dijimos en su momento que era necesaria una nueva LECrim, adaptada a los tiempos y a los nuevos medios, poniendo como ejemplo la ZPO alemana de 1987. Pero repetimos aquí que, aun siendo verdaderamente necesaria una ley procesal penal nueva, éste no era el momento. Entonces, si no es el momento (particularmente debido a las turbulencias económicas y sociales creadas a partir de un timo sanitario), cabe preguntarse por qué se ha iniciado el proceso codificador de todos modos. Sigue leyendo

LA SOCIEDAD CAUTIVA

Por su interés, cuelgo este artículo de Consuelo Madrigal, Fiscal de Sala del TS y ex-Fiscal General del Estado con el Gobierno Rajoy. Mira que yo critiqué a esta señora cuando ejercía de «Fiscala General del Gobierno» (al parecer no se espera otra cosa de esa figura que sumisión a los dictados del Ejecutivo). Pero este artículo escrito hoy en El Mundo, de algún modo, me reconcilia con ella. Sólo lamento que ejerza esa finura en las distinciones y en la atribución de responsabilidades en estas circunstancias, en las que ya no es necesario «ser valiente». Igual que esos generales que, cuando se jubilan —y no antes—, escriben un articulillo en ABC en tono crítico por la situación del Ejército y exculpatorio de su propia actuación (o más bien de la falta de ella…). Claro: antes no podían hablar. Para muestra y escarmiento de revoltosos potenciales, el caso de Edmundo Bal. Sigue leyendo

Desastres IV/3

El problema ahora ya no es el frente sanitario: el Gobierno ha renunciado de facto a controlar nada. Hoy ya nos queda claro que las CC.AA., que en su mayor parte tienen la Sanidad transferida desde 1986 (gràcies, ministre Lluch), cuando han tomado medidas, lo han hecho contra el parecer del Gobierno… que, por no parecer, no parece ni Gobierno al no tener ningún parecer, salvo el de «jostidiar a las comunidades del PP» (particularmente Madrid, que es la que les cae más cerca). Ciñéndonos a los hechos, recojo aquí una serie de cuestiones gracias a este blog:

  • El Portal de Transparencia suspende sus actividades durante el estado de alarma. En este blog le dedicamos mucho tiempo a la Ley de Transparencia y Buen Gobierno en su día, aprobada con retraso y muchas limitaciones durante el mandato de Rajoy; pero el tiempo ha demostrado que no se buscaba ni transparencia ni buen gobierno. La suspensión implica, por ejemplo, que no se pueda saber qué empresas han intervenido en las gestiones de muchas de las compras fallidas de las últimas semanas.

Comentario: Aunque es verdad que la «transparencia» y el buen gobierno» brillan por su ausencia en el gobierno Sánchezstein, tampoco nos queda claro si dicho portal funcionó de verdad en la etapa de los antecesores que lo crearon. Nos inclinamos a pensar que tampoco, a pesar del bombo y platillo que se le dio. Es un organismo orwelliano (o bradbruyano, si ustedes quieren), creado para una función totalmente contraria a la presunta.

  • El 15 de abril se presenta el anteproyecto para reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal. El nuevo sistema “liberará a los jueces y magistrados de la investigación de los delitos para que puedan centrarse en el ejercicio de su jurisdicción”. Pregunto con mi desconocimiento de la materia: ¿esto significa que la instrucción quedará en manos de la Fiscalía, dependiente de Dolores Delgado? Anterior Ministra de Justicia con el PSOE y actual Fiscal General del Estado. ¿Y por tanto supone la supresión de la figura de los Jueces Instructores Independientes? ¿Este es el momento?

Respuesta: Sí a la primera, no a la segunda. Corre por el Ministerio un Anteproyecto de LECrim que ya apuntaba en este sentido, el de quitar la instrucción de las causas penales a los Jueces y Magistrados para entregársela sin más a los Fiscales. Se podría argumentar que el Ministerio Fiscal, salvo en los procesos de la Ley del Menor, no tiene una incidencia intensa en el proceso penal: de acuerdo con la LECrim actual sus competencias apenas son de informe, de recepción de denuncias y realización de actividad instructora (siempre subordinada a la que lleve el Juez o Magistrado competente) y de formulación de escritos de acusación, con lo que puede tomar postura por la apertura de juicio oral o sobreseimiento en su caso.

Pero lo cierto es que, como bien se dice en la pregunta, al ser el Ministerio Fiscal que obedece a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica (art. 2 EOMF), se deja en manos del Ministerio Fiscal toda posibilidad de incoar un proceso penal. Si añadimos que la actual titular de la Fiscalía General del Estado es, de hecho, persona totalmente inidónea para ocupar ese cargo por su demostrado sectarismo y su sumisión perruna (que no “dependencia”) a los dictados políticos, el cuadro que se presenta no es muy halagador.

En cuanto a la segunda de las cuestiones, es verdad que en nuestro blog hemos criticado la pervivencia de una ley cuyo armazón básico data nada menos que de 1882 y que, al decir de Cervantes describiendo el rocín de don Quijote, tiene «más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela». Pero sin duda este momento, en que vivimos una situación totalmente extraordinaria y de dudosa constitucionalidad en ciertos extremos, no es el momento de iniciar los trabajos de redacción de una Ley que incide tan directamente en los derechos de las personas cual es la Ley por la cual se decide su responsabilidad ante la producción de hechos de relevancia penal.

Comentario: Esto no tiene nada de particular, en realidad. Echado el año a perder por el confinavirus, tal vez hubiera habido que arbitrar otra solución para salvar la calidad de la enseñanza recibida en el presente curso escolar. Pero este Gobierno, empeñado en que el respetable no perciba su ineptitud, se quita problemas de encima diciendo «Hala, todos aprobados». Ni qué decir tiene que el mismo propósito luce en la mayoría de Comunidades Autónomas, con las competencias transferidas y habiendo renunciado totalmente el Estado a la «alta inspección» que debería desde luego ejercer. Sobre todo, en aquellas en que ya está en marcha una dinámica separatista. De cualquier manera, el sistema escolar actual es un fracaso, con las debidas excepciones; cabe esperar que los niños salgan de él «igual de burrros» (o sea, con el detector de fascistas incorporado) que siempre, cosa probable si se siguen las directrices de la titular, que nunca vio una «ezkuela puvlica de kalida» ni por el forro. Ni ella, ni los anteriores (no nos olvidemos del funesto Méndez de Humo).

Comentario: Espero que esto no se apruebe. Significa condenar a la miseria a buena parte de la población y, en especial, aquella que ha tenido que irse a su casa como consecuencia de un ERTE (figura a la que, tras el confinavirus, se le podría caer la T en muchos casos). Es, además, otro ladrillo en la frente de la antigua clase media, hoy ya no «en peligro», sino en proceso de extinción.

Sobre esta cuestión, de constitucionalidad discutida, hablaremos en una próxima entrada.

Para finalizar, sólo me queda decir una cosa a aquellos que el 10 de noviembre pasado votaron izquierda sin saber demasiado bien qué votaban o simplemente «por no votar a la derecha» (o si son militantes o palmeros pro bono de esos partidos) y no les gusta el actual estado de las cosas: disfruten de lo que han votado.

Desastres (IV/2)

Dónde estamos

A estas alturas ya es palmaria la absoluta inepcia de este ¿Gobierno? Ni pueden, ni saben (y a lo mejor tampoco quieren) gestionar la crisis. Esto nos devuelve a la distinción que mencionamos en este blog con alguna regularidad: la distinción entre “mandar” y “gobernar”. En estos últimos meses, particularmente desde el 12-13 de enero, hemos sido testigos de una esplendorosa demostración de lo primero. A este ¿Gobierno? lo único que le ha importado es aparecer en el BOE: me refiero a que aparezca el nombre del ministro que se trate en el real decreto que se firme. Del resto que implica esa aparición, no saben o no quieren saber nada.

Sabemos de dónde venimos. Recordemos que es gracias a Mariano, que hoy no es más que un señorito de provincias, de los de purito y partida en el Casino, el mismo que se echó unas risas con Felipe tras salir de Moncloa, el que nos encaró a la situación en la que estamos: un presidente que sólo quiere figurar y al que no le importa echarse en brazos de los enemigos de España (básicamente los mismos que en 1936: separatistas y comunistas) para poder seguir haciéndolo. Y todavía le da más igual si debido a ello la casta política está podomizando al país. Si Mariano hubiera dimitido los españoles hubiéramos ido a elecciones y hubiéramos podido decidir que no queríamos a Sánchezstein. Pero sin duda, a alguien no le convenía que los españoles pudiésemos decidir. Por eso se montó el artilugio de la «moción de censura»; y la casta política, a la que un servidor cada vez más considera HMV,

cambió un presidente plasmático por otro sencillamente plasta y malvado. Tampoco cabe olvidar la responsabilidad (irresponsabilidad, cabría decir) de la vicetodo, ese arácnido completamente desarrollado, la que llamaba a los programas para poner y quitar tertulianos. Fueron sus actos los que permitieron el control total por parte de la izquierda del espacio mediático, cuando menos el televisivo. La cosa tiene su gravedad si consideramos que Soraya acabó convirtiéndose en la chica de los recados del Bilderberg. Pero de ello ya hemos hablado, así que lo dejaremos aquí.

Desastres (IV/1)

De dónde venimos

Llevamos oficialmente con la crisis «del coronavirus» casi un mes, que parece mentira. Entre los que no se acuerdan y los que no se quieren acordar, poca gente recordará esta fecha si no la mira por ahí: 14 de marzo de 2020. Pero ésa, a estas alturas, no es más que una fecha más, aunque los que tenemos un poco más de memoria recordamos todavía que ese mismo día, hace 16 años, hubo unas elecciones tras un atentado, el más luctuoso de nuestra historia reciente, que cambió el sentido de la marcha. Y desde entonces España funciona, por así decir, con un grupo electrógeno, no con la corriente continua o alterna normal. Lo que a su vez nos hace recordar las ominosas palabras de Heinrich Kissinger: «España, cuando es importante, es peligrosa».

Retrocedamos un poco en el tiempo, no obstante. Conviene hacerlo porque ello pone mucho más en perspectiva la incompetencia e incapacidad de este desgobierno. Para mí son particularmente interesantes los días 12-13 de enero: rebuscando un poco, resulta que fue en esos días en que se «constituyó», por decirlo de alguna manera, la banda de ignorantes y sectarios que hoy nos desgobierna. Y digo bien: ignorantes, porque desconocen la realidad que han de administrar; y sectarios, porque no van a dejar que esa realidad desconocida, por sí misma o a través de los «fachas del PP o de VOX», les estropee sus planes. Aunque a estas alturas yo me pregunto de quién son esos planes, porque sé seguro que de ellos no son. Que sea «casualidad» o no, dependerá de lo que opine cada cual. En lo que a mí se refiere, no lo creo en absoluto una «casualidad».

El hecho es que ya por entonces la OMS empezaba a lanzar sus advertencias sobre el coronavirus (el nombrecito se las trae, desde luego). La «gripilla», no obstante, ya había estado dando coletazos antes, en las vacaciones de Navidad. Familias hubo que lo pasaron sin enterarse —a Dios gracias—: en aquel momento nadie decía nada y todo quedó en un «catarro un poco fuerte», con vómitos, fiebre y poco más. Nada digno de reseñar. Pero a partir de la fecha citada, algunos países empezaron a tomar medidas muy duras y restrictivas: son los países que se han visto más o menos libres de la plaga: en Europa, Austria, Hungría, Polonia… y los escandinavos, que curiosamente salen poco o nada en las noticias. Del otro lado, los países latinos: Italia, Francia… y nosotros, claro. Aquí no se tomaron medidas cuando se debieron haber tomado. Lo que enlaza con el hecho de que hasta el 12-13 de enero no se formó el Gobierno (dos meses tardaron en repartirse el pastel). Y luego, lo que es la primera receta del desastre: no dejar que la realidad estropee tus planes, aunque sean ideas de bombero.

Volviendo al asunto, el COVID-19 ha arramblado con todo: con el procés (parece que han arriado las cubanas y están encerraditos y estelats), con las feminazis pijas y sus palmeros y mamporreros, que el 8 de marzo salieron a manifestarse al grito de «¡El machismo mata más que el coronavirus!» y con los derechos de reunión y manifestación del artículo 21 de nuestra Constitución. Ahora, claro, ya no dicen eso, pues se ha demostrado sobradamente que las entre 50 o 60 muertes promedio al año «provocadas por el machismo» no tienen punto de comparación con los entre 15.000 o 20.000 muertos reconocidos oficialmente que en un mes ha provocado el COVID-19, llevándose por delante a personas tan dispares (entre los de presencia pública) como Gabriel Moris o Luis Eduardo Aute (ayer mismo, Enrique Múgica, exministro con Felipe). ¿Dónde están ahora las pedorras y pedorros que berreaban esa consigna? ¿Dónde estás, Anabel Alonso? ¿Has conseguido más papeles y bolos por hacerle ese favor al Gobierno? Supongo que ahora estará tan encerradita en su casa como un servidor.

Desastres (II)

Pues nada, ya tenemos Gobierno. O más bien debería decir «desgobierno», habida cuenta de cómo hasta ahora se han manejado los asuntos de la res publica (aviso para produtos LOGSE y otras hierbas: en latín no existen los acentos). Todo parece una reedición de la guerra civil, pero en la política: los unos contra los otros y todos contra el «enemigo común». Parafraseando a Leon Uris (El peregrino, 1984):

“Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina básica de la vida árabe comunista: era yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan; el clan contra la tribu el Partido; el Partido contra el mundo, y todos juntos contra los infieles la derecha”.

De todo lo cual no resulta otra cosa que una acción de gobierno totalmente desorganizada. Claro: ¿qué se puede esperar de un Herr Doktor Betrug, cuya habilidad máxima es engolar la voz para decir: «Ana: no voy a poder dormir teniendo a Pablo Iglesias en el Gobierno»? Tampoco es que últimamente se le vea muy pálido y ojeroso, pero en fin. Veníamos a decir en la anterior entrada que este ¿Gobierno? se ha conformado con pedazos (cuotas) de distinta procedencia. Un gobierno patchwork, desde luego. El expediente de agrandar Direccioncillas Generales hasta convertirlas en Ministerios ha resultado muy «rentable». Otra cosa es, además, que a su frente hay personas que no tienen ni idea de la cosa y cuyo «programa» se basa en las cuatro consignas sectarias con las que llegaron a este Gobierno.

Pero si por algo se ha distinguido este Gobierno es por el generoso uso de la mentira, que es una de las señas de la identidad de eso que aún hoy se llama «izquierda» y que fue consagrada por Lenin: «La mentira es un arma revolucionaria». Uno no puede por menos de recordar a Rubalcaba, hoy perdido allá en el limbo rojomasónico…

… y ver cómo destaca, cual estrella rutilante en el oscuro firmamento gubernamental, el flamante Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que deberían llevarlo a balos a Meco. Su nombre es «Ábalos, José Luis Ábalos». Claro que, si en España no existe el perjurio como delito, ¿cómo no va a poder mentir un Ministro? El problema es que nos partiríamos la caja de risa si esto hubiera ocurrido en cualquier república bananera; pero como nos ha ocurrido a nosotros ya no tiene tanta gracia. O sí. Vayan ustedes a saber si a Delcy le dijo, nada más verla con el maletín de los lingotes: «Tus ojos son como dos sartenes: cuando los veo se me fríen los huevos».

A no mucha distancia le sigue la actual administradora de la tienda Presupuehtoh Shiki (antes conocida como «Ministerio de Hacienda») que atiende por Marisú, trianera y olé. ¿Y qué hace una señora de formación básicamente médica en Presupuehtoh Shiki? Probablemente, lo mismo que hubiera hecho su antecesor, catedrático de Hacienda Pública e ilustre desaparecido político en el de Sanidad: jeringar. Pero eso de jeringar resulta que a ella le ha ido de ida y vuelta. Porque la señora se ha puesto primero a jugar al trile: «La bolita, la bolita… ¿dónde está la bolita?». La bolita son los diversos dineros que se adeudan a algunas Comunidades Autónomas, particularmente a Castilla-La Mancha (Emiliano, que ésa es de los tuyos. A ver qué haces…). Y ahí están las Comunidades Autónomas y Marisú al dame-dame y al ara-te-doy-ara-te-kito. Que, total, para dárselo a los de la ceba, «no hace falta tanto rollo, so capullo», como diría el matón que se enfrentó a Tom Highway.

Y la vuelta es que ha dicho, aunque no con estas palabras: «Jemo d’armonisá loh ingresoh públicoh. Por consiguiente, hay que subí loh impuehtoh» (particularmente el ISD, que es la espina que le quedó clavada al criptosocialista Montoro). Y ahí ha saltado como una leona Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, y le ha dicho: «¡Que no! ¡Por aquí se va a Madrid!», con la chulería de Gran Vía de Nati Mistral. Y Marisú, muy a su pesar, ha tenido que envainársela. Mientras tanto, rumia su rencor por lo bajo y le sale la matasanos que lleva dentro: «Ea, que no te preocupeh, prenda. Er día que te pille te ví a meté un jeringazo que te van a salí ronshah verdeh por tol cuerpo». Más o menos como Mandatela, que quería ver a Esperanza Aguirre corgá d’una catenaria.

Desastres (I)

Como hace muchas lunas que no hemos escrito nada en el blog, es hora de dar señales de vida. Y lo vamos a hacer a partir de lo que un servidor considera desastres de los últimos tiempos.

El primer desastre ha sido el electoral. Ningún partido obtuvo la mayoría absoluta, así que nadie pudo formar gobierno nada más terminar los comicios. Pero lo que quedó claro es que lo que podríamos llamar «bloque de izquierdas» superaba en votos al llamado «bloque de derechas». La cuestión estaba, entonces, en cómo se podrían poner de acuerdo los del «bloque de izquierdas» para sentar al espadón de Mojácar en Moncloa.

Parecía más complicado que un sudoku nivel killer. Pero llegaron a un acuerdo, vaya que sí. La ambición del espadón era tan enorme que arrasaba con todo, cumpliéndose así el famoso dicho del padre fundador: «Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones». No le ha importado bajarse los pantalones para conseguir lo que quería, ni tampoco usar de rehenes al resto de los españoles.

También se puede ver desde otro punto de vista. Digamos que, en realidad, no se podría encontrar una neurona en el cerebro de nuestro inefable presidente ni con un sónar flotando en el océano de fatuidad que discurre entre sus orejas. En tal caso, él no sería más que un peón en un plan de más amplio calado, cuya última finalidad es la demolición de España, no sólo política, sino cultural y espiritualmente. «España» es un estorbo en los planes de algunos para llegar a un dominio absoluto del planeta (sí, ya sé que me pongo «conspiranoico», pero me da igual). Han acabado casi con toda resistencia a esos planes.

El tema que me preocupa es que al votante socialista todo eso le da igual. Es lo de siempre: «que ganen los míos y que le den a los otros. Hagan lo que hagan los míos está bien». Los otros son «fascistas, nacionalcatólicos, nostálgicos del franquismo» y bla-bla-bla. Es la guerra; y al estilo musulmán, al «fascista» se le puede dar muerte allí donde se le encuentre. La educación, la cultura y la comunicación, conquistadas por la izquierda mamporrera y bien aleccionadas, cumplen la función de apagar las voces disidentes. Por tanto, los votantes fanáticos no tienen nada que criticar… y los que sí piensan, entienden que más vale mantener la boca cerrada.

Por consiguiente, a buena parte de ese electorado «de izquierdas» le da igual que aquellos con los que Sánchez quería hacer negocio busquen montarse su chiringuito sobre las humeantes ruinas de España… con lo cual les harían un favor a los enemigos exteriores de España —que también tenemos, por desgracia, aunque eso poco importe a la parte cenutria de la votancia izquierdista—. Por eso no les ha importado el denigrante espectáculo de ver cómo los presuntos «aliados» ponían el cazo en perjuicio de España. ¿Quieres Prisiones? Toma Prisiones. Moltes gràcies! Y tú, ¿quieres la Seguridad Social? Nada, toma la Seguridad Social. Ezkerrik asko! (de verdad, son ellos los que dan asko).

Pues nada, aunque les importe muy poco, señores votantes de izquierda, gran rebaño fácil de conducir… disfruten de lo que han votado.