El Papa no tiene quien le escriba (I)

Antes de meternos en materia, voy a realizar un ejercicio de imaginación. Voy a imaginarme una conversación telefónica, que podría ir del siguiente tenor. Naturalmente, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… (Interior noche. Suena el teléfono). —¿Diga?—Hola, Federico. Soy Paco Pepe.—¡Hombre, Paco Pepe! ¿Cómo te va por esas sacristías de Dios?—Bueno, lo mismo que a ti por los juzgados del demonio, ya sabes, jeje.—Bueno, bueno. Me pillas cenando. Se me acaba de ocurrir una cosa. ¿Por qué no te vienes a casa y te hago unas migas a la maña y hablamos? Estoy de Rodríguez y eso es … Continúa leyendo El Papa no tiene quien le escriba (I)