«El Estado autonómico ha funcionado»
Alberto Núñez Feijóo, La Gaceta, 9.11.2024
Decíamos, al acabar la entrada anterior, que había que hablar del nivel político. Tarea harto desagradable porque hemos de hablar de personas de poco o ningún nivel y en el que la decepción es la más común de las impresiones. Pero forman parte de la realidad y no tiene por qué gustarnos. Así, pues, vamos al lío.
En primer lugar, tenemos a la alcaldesa de Valencia, María José Català. No es que haya sonado mucho su nombre, pero se ha apresurado a decir dos cosas, hasta cierto punto contradictorias: primera, que «nadie avisó a la Corporación Municipal de lo que se les venía encima»; y segunda, que «no es momento de pedir responsabilidades políticas» y que «ya llegaría ese momento». Bueno, esperemos que no se despiste mucho, no sea que el momento pase y tenga que decir «ya es tarde» (como lo ha sido para los valencianos afectados). Eso sí: autocrítica cero.
Luego tenemos a Carlos Mazón, una de las estrellas rutilantes de este circo político montado sobre la desgracia de los valencianos. La impresión que me ha dado este hombre en las horas cruciales del desastre es de estar tan perdido como lo estuvo Ángel Acebes cuando le cayó encima lo del 11-M. Vamos, que le llovían hostias tortas como panes y no sabía desde dónde. Y luego, la de una persona superada por los acontecimientos a la que dejaron tirada. Naturalmente, los carroñeros «exigen su dimisión y se burlan recordando su pasado como candidato a Eurovisión. Eso sí, él se ha cuidado muy mucho de decir que dimitía. Primera lección aprendida: para dirigir los destinos de una colectividad, grande o pequeña, en los buenos tiempos vale casi cualquiera, mientras que en los malos tiempos valen sólo los que valen. Y nuevamente, autocrítica cero.
Mención especial, dentro del nivel autonómico, merece la Consellera de Justícia e Interior de la Che-neralitá, que atiende por Salomé Pradas. De las informaciones que corren, por lo visto esta senyora tuvo una actuación estelar. También y al igual que Mazón, no es que «los acontecimientos la superaran»: es que le pasaron por encima como un trolebús. Parece ser que era una de las encargadas de dar la alarma… pero no sabía cómo se apretaba el botón: si un pico, o manteniendo el dedo. O peor aún: que no tuviera noticia de la misma existencia del sistema de alarmas. Para rematarlo, cuando tuvo que dar explicaciones lo hizo con una soberbia y una falta de empatía hacia las víctimas que parecía socialista. Nadie duda hoy de que es una de las candidatas a saltar de la barca de la Che-neralitá… ya sea por motivo justificado… o por salvar la cara de un superior.
En otro escalón tenemos la actuación de los ministros de Defensa y de Interior. No me importaría que hubieran cambiado de acera si fueran buenos en lo suyo. Pero es que resulta que confunden interesadamente el «interés general» y el «bien común» con los del Gobierno, por lo que para mí ya no son buenos. Eso explicaría también por qué no se mandaron inmediatamente la UME, el Ejército y las FCSE. En el primer caso, para ayudar a los damnificados, una de sus tareas. En el segundo, la presencia de las FCSE probablemente hubiera reducido el pillaje. Sin embargo, Margaritasellamamiamor no permitió que los militares fueran a Valencia a ayudar, ni de uniforme ni de paisano… inmediatamente. Tardó casi una semana en enviarlos. Y en cuanto a Marlaska, parece ser que las órdenes que tenían los policías era impedir que los voluntarios ayudaran. Todo con un único propósito: que nadie hablara de lo que vio allí para que no nos diéramos cuenta de la magnitud de la tragedia, como en las peores dictaduras bananeras. Lo de rechazar la ayuda de fuera va en el paquete, como la de algún conseller catalán (Espadaler) que rechazó la ayuda que le ofrecieron para luchar contra los incendios porque… la ofrecía el Exèrcit Espanyol. En fin.
De la actuación de los dos «personajes principales» del circo, el clown listo y el tonto, mejor ni hablemos. Para Perro Sanxe, el listo, todo se resume en el cambio climático y poco más. Aplaudiendo a la exministra Ribera, como colofón de su apoyo a la Agenda 2030 y resentido porque Valencia, como en los mejores tiempos de Rita Barberá, cambió de color al azul. Se le ocurre aparecer por Paiporta… y los vecinos, conscientes de quién era el responsable último de su desgracia, le prepararon un recibimiento que tuvo que salir por piernas de allí. Y no paró de huir hasta llegar a la India, donde le aplaudieron poque no le conocían. No le valió haberse traído a los Reyes de escudo. Eso sí: mientras se hable de lo de Valencia, no se hablará de lo suyo con la Justicia ni de lo de su señora, que cada vez lo tiene más complicado pese al ruido mediático.
En cuanto a Núñez Feijóo (el clown tonto, el que recibe los tartazos y se cae de culo con las bofetadas)… bueno, ha quedado bien retratado en este video:
https://www.dailymotion.com/video/x98tvfe
Decir, con la desastrosa gestión de la catástrofe, que «El Estado autonómico ha funcionado perfectamente» y luego apuntarse el tanto de las «solidaridad de las comunidades del PP», le describe perfectamente. Habría que contestarle: «Bueno, pues si eso es lo mejor que puede funcionar el Estado autonómico, no queremos Estado autonómico».
Lo que me lleva a constatar otro detalle: todos los políticos se han escondido. Los que han dado la cara han sido las gentes sencillas: unos, en la zona, ayudando a los lugareños a limpiar el barro; otros, desde muy diversos puntos del país, enviando aquello que se pedía y necesitaba. Los políticos, casta o ya directamente chusma, han perdido la oportunidad (otra más) de demostrar que no viven en una puta burbuja y que comprenden el dolor de esas gentes sencillas. Por poner un ejemplo: durante las inundaciones en Sajonia de 2002, Gerhard Schröder era candidato a presidente y estaba de vacaciones. Las interrumpió y se arremangó la camisa. Eso le valió que las encuestas dieran un vuelco y accediera a la Bundeskanzlerie. ¿Ni siquiera por propio interés la chusma política es capaz de moverse? ¿Dónde estaba Santi Abascal, que parece querer derribar molinos (gobiernos) a tuitazos? De los otros ya no espero nada; pero de Abascal, que se postula como «verdadera oposición»… hombreeeee… esperaba algo más. Pudiendo haber mostrado sus bíceps al servicio de las gentes sencillas (doblar el espinazo para ayudar nunca ha hecho daño a nadie), ha quedado como Cagancho en Almagro… o Amurrio, ya puestos. La banderita a secas ya no cuela.
Actualización. Parece que Abascal sí estuvo… en un centro de envío de materiales en Arganda. Quede constancia para que los hooligans de su partido no se pasen diez pueblos tirándome cubos de mierda por haber escrito una inexactitud (a todos nos puede pasar). Constaté yo, de paso, que en las filas de VOX también hay orcos a los que les importa más «aplastar al enemigo» que las víctimas de un hecho luctuoso como el que estamos relatando.
Lo de las maniobras sucias de la clase política es descorazonador y es algo a lo que, por desgracia, nos hemos acostumbrado desde hace años. Tanto los partidos con solera como los alternativos – o toca-ojones – no representan al pueblo al que representan. Unos tienen solera y conocen los entresijos legales que les benefician y ahí siguen insuflando falsas esperanzas mientras se llenan sus bolsillos. Los otros aprenden rápido estas prácticas y no dudan en ponerlas en funcionamiento. Al pueblo, por muy grande que sea la desgracia que les caiga, lo utilizan sin pudor en esa timba de casino que es la política.
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Me queda una entrada sobre este tema. A ver si la termino en breve 🙂
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