Crónica del Capitán que mandaba la formación en el Colegio de Guardias Jóvenes en el funeral del guardia Fernando Trapero Blázquez.

Copio aqui el muy emotivo relato del funeral por los dos últimos Guardias Civiles asesinados por ETA que recoge el amigo Cerrajero en su blog y yo transmito igualmente a aquellas personas de bien que lean mi blog.

Fue un día muy gris y muy triste. Frío, como corresponde al otoño tardío de estepa castellana que es Valdemoro. Después de haber velado su cadáver la tarde y noche anterior en la capilla ardiente, que fue instalada en el Salón de Actos, llegó la hora del funeral. Los turnos de escolta del féretro fueron establecidos desde que llegó. Siempre, cada 15 minutos: Un componente del Gao, un Policía Nacional, otro de la Jefatura de Información y un Polilla de mi Compañía. Fueron unas horas llenas de pena, de inmensa pena, donde nadie era capaz de encontrar consuelo. Una de las innumerables coronas que acompañaban al féretro era de mi Compañía. Los Polillas habían hecho entre ellos, sin que nadie les dijese nada, una colecta y habían recaudado 139 euros que se habían gastado en una sencilla corona que significaba su homenaje a quien entregó lo más valioso que poseía, su propia vida, por España, tal y como había jurado en nuestro Patio apenas tres años antes.

A las 9,30 reuní a los 125 alumnos de mi Compañía en la ‘Planilla’. (Aclarar que en este Curso, que acaba en febrero, no tenemos más que una Compañía de Polillas). Les insuflé ánimos (¡¡yo, qué no tenía consuelo!!). Todos nos juramentamos que el acto, por lo que respecta a nosotros iba a salir impecable. A las 11,00 formación en el Patio del Corralillo. Y a las 11,30, la entrada en el Patio de Armas. Ya estaba lleno. Había incontables micrófonos, cámaras de TV, Unidades móviles y periodistas La Compañía de Honores, con Escuadra, Banda y Música estaba formada por Secciones.. Y a las 11,40 hizo su entrada en el Patio, a los acordes del Himno Nacional y con las armas presentadas…Ella, nuestra Bandera, portada por el Teniente Molina, que ocupó su puesto en formación en el lugar que le concede el Reglamento de Actos y Honores Militares: A la derecha del Capitán. Era Ella, la misma que el Polilla Fernando Trapero había jurado el día 27 de noviembre de 2004 como componente de la 87ª Promoción del Colegio. Yo tuve que dar las voces reglamentarias: ‘¡¡¡A la Bandera, presenten armas!!! – ¡¡¡ Guardias Civiles, Viva España!!!. Constaté que no sólo contestaron desgarradoramente mis Alumnos, mi Compañía, el reglado ¡Viva! Más, mucho más de ‘medio patio’ gritó con nosotros, un VIVA que salía del alma, del corazón, de las conciencias.

A las 12,00 en punto ordeno al Cornetín que toque ‘Atención General y firmes’. Entraban en el Patio SS.MM los Reyes, acompañados de los Príncipes de Asturias. No hubo Honores Militares porque el verdadero protagonista del día era Fernando Trapero Blázquez. Cuando la Familia Real dio el pésame a los afligidos padres y ocuparon su lugar reservado, al lado del Evangelio, el Cornetín toca ‘de frente, paso lento’. Y aparece el féretro portado a hombros de sus compañeros de Promoción. La Banda de Música interpreta la Marcha Fúnebre de Chopin. Y el Patio era un puro sollozo que encogía el alma. El día se volvía más triste y más gris, por momentos. Era el primer día verdaderamente invernal de este otoño casi atípico en Valdemoro. No hubo sol y por tanto tampoco excepciones para pasar más o menos frío según la ubicación de cada uno en el Patio. Todos iguales.

La Santa Misa se desarrolla casi en un suspiro. La homilía del Vicario General Castrense fue preciosa. La entrega de medallas por parte del Rey fue impresionante. Pero más impresionante fue la entrega de esas mismas medallas, del sombrero y de la bandera a esos padres atribulados por parte del Jefe de Información. Los momentos álgidos de la ceremonia se iban acercando casi sin respiro. No me preguntéis de dónde me salió la voz de ¡¡¡’Guiones y Banderines de la Guardia Civil, rindan homenaje a los que dieron su vida por España’!!! previo a La Muerte No Es El Final. Me salió del fondo del alma, saqué fuerzas de donde no tenía, porque me iba derrumbando, me sentía tan triste que no paraba de reñir en mi interior con Dios ¿Porqué Señor, porqué? ¡¡Les quedaba a los dos TODA la vida por vivir!! Regresa la Banderín de mi Compañía del monolito y me dice entre dientes: ‘No puedo más, mi Capitán, no’ Y yo le digo de la misma forma ¿Cómo crees que estoy yo?. Aguanta niña. El Teniente Abanderado me dice ‘Estoy llorando paisano’ (Ambos somos de Albacete) y le contesto: ‘A mí no me quedan lágrimas’. Y eso creía yo, porque cuando empezamos a cantar el Himno del Cuerpo ya no puedo más y me derrumbo. No físicamente, que los viejos Polillas estamos hechos de una madera creo que especial, no. Me derrumbo emocionalmente. Y las lágrimas me afloran por los ojos, me resbalan por las mejillas. Estoy al límite: esto es demasiado.

Y llega el momento más difícil, yo me lo temía e incluso lo había pronosticado. Cuando los Polillas cogen el féretro, me vuelvo y le ordeno al Cornetín: ‘Toca presenten y entrada al Himno Nacional’ y me contesta una voz de 20 años, humilde y sana… que apenas puede contener un profundo sollozo que le sale del alma: ‘Si puedo mi Capitán, si puedo…’ Y le contesto, todo ello en voz muy tenue porque estamos en formación: ‘Tienes que poder Polilla, él se lo merece’. Suena el Cornetín como si lo tocase el mismo Arcángel San Gabriel. Suena la Marcha Real y entonces, un escalofrío, que nada tenía que ver con la gélida temperatura ambiental, nos sacude a todos cuantos llenamos el Patio. El Comandante Director Músico se pone enfrente de la formación para dirigir la Banda que comienza con los acordes del ‘Adiós Polilla’ mientras sus compañeros de Promoción, escoltados por la Escuadra de Tapones (ya sabéis, tapones en nuestro argot, Gran Gala oficialmente). Ni memoria ni persona recuerda momento más triste y emotivo. Ya nadie disimulaba ni falta que hacía. ‘Adiós Polilla, ya del Colegio te vas…’ Impresionante. Y cuando creíamos que ya no nos quedaban más lágrimas, que nos habíamos quedado secos, resulta que no, que nuestra capacidad de generarlas estaba siendo puesta a prueba.

Miro a mi izquierda y veo a mi Banderín inconsolable, a mi Cornetín, detrás llorando como una magdalena y cuando miro a mi izquierda veo que el Teniente Abanderado, mi buen Molina, estaba igual o peor que yo. Mientras canto con el alma. Como todos los Polillas que estábamos en el Patio, me fijo en que el Comandante Director Músico, al mismo tiempo que dirigía a la Banda tampoco podía contener sus lágrimas, Creo que todos mirábamos, de forma alternativa, el féretro y el cielo. Porque el consuelo que debía de venir del Cielo ¡¿De dónde si no?¡ tardaba en llegar. ‘Adiós Polilla’, el impagable regalo que el Maestro Grau hiciera al Colegio hace más de 25 años sonaba más que a canto, a oración. ‘Adiós Polilla, no dejes de recordar que España entera puso en ti su confiar… Adiós Polilla…’ Nunca una canción que nació con vocación de marcha tuvo mayor significado emocional en una despedida, un adiós como éste para el que no fue compuesta. Son las paradojas de la vida, las cosas no son a veces como nos parecen o como deseamos. Adiós, Fernando: descansa en paz y que los que han cometido este crimen tan horrendo y el de tu compañero Raúl no tengan nunca ni el descanso ni el perdón. Ni ellos ni quienes les alientan, les ayudan, les ‘comprenden’, o los justifican y están dispuestos a pactar con ellos otra cosa distinta que no sea cuándo y dónde entregan las armas para someterse al imperio de la Ley.

Dios mío, danos consuelo, que ya no podemos más. Que es una prueba demasiado grande, que ya son 207 muertos los que nos han hecho estos canallas en casi 40 años… que esto es una prueba demasiado grande. Entonces el relator me saca de mi aturdimiento cuando dice ‘La Compañía de Honores se retira del Patio’. Mando derecha y de frente. No suena marcha alguna, tan sólo los tambores. Nadie estaba para fiestas. Nos vamos a la puerta de la Escuela de Especialización. Allí, en la intimidad, despedimos a la Bandera que ha estado tan triste como nosotros, porque ‘uno de los nuestros’, había cumplido lo que le juró no ha mucho en el Patio: ‘Entregar, si preciso fuera, hasta la última gota de su sangre en defensa de la Patria’. Inmediatamente, una de las tres Secciones de la Compañía se embarca en el microbús rumbo a El Tiemblo para asistir al sepelio de Fernando. Allí, en el Cementerio, hermanados todos los Polillas de cualquier edad y condición, por expreso deseo del padre, vuelven a cantar más con el corazón que con la voz, que la mayoría ya tenían rota. ‘Adiós Polilla…’ Y cuentan los que asistieron, que allí estaba el pueblo entero y que nadie tenía consuelo.

Que Dios te bendiga Fernando, Polilla, discípulo, amigo… Y a nosotros que nos dé fuerzas para seguir en esta lucha en la que tantas veces nos sentimos tan solos. Que tu memoria, la de tu compañero, nuestro compañero Raúl Centeno y la de los demás Guardias Civiles que han sido víctimas de tanta maldad a lo largo de tantos años, pervivan entre nosotros por siempre.

Creo que desde que enterré a mi padre, allá en 1970, cuando apenas me faltaban tres meses para salir del Colegio, nunca había vivido una mañana tan triste y tan desconsoladora.

Diplomacias


La diplomacia es el arte de decir lo contrario de lo que se piensa de modo que parezca lo segundo. Ya conocen el chiste: cuando un diplomático quiere decir «sí», en realidad está diciendo «quizá». Cuando dice «quizá» quiere decir «no». Y si dice «no», es que no se trata de un diplomático. Pues aquí les dejo una muestra…

Amistades comprometedoras


Pues ya ven lo que ocurre. Es lo que tiene ser hermosa (y verdaderamente, Cristina Fernández de Kirchner es hermosa como mujer: su esposo habrá sido montonero, terrorista o lo que sea… pero desde luego tuvo buen gusto cuando se casó con ella): que todo el mundo te va detrás. Esperaremos a ver qué tal lo hace como presidenta de una de las naciones más castigadas por la corrupción, la violencia y el FMI. Mientras tanto, disfruten de su bonito primer plano (el resto de la foto es circunstancial…).

Relaciones internacionales 1

Pues nada, que hay que ver las cosas que pueden llegar a suceder en una toma de posesión (o en la posesión de una toma, que en este mundo loco, loco, loco todo puede llegar a suceder…) y, ciertamente, nada es lo que parece

Tonto, pero no absoluto

Tomamos prestado del amigo Jesús Salamanca este post, que a mí me parece muy interesante.

Se suele decir que los viejos, los niños y los menos avispados dicen las verdades cuando menos conviene y en el momento más inoportuno. Pues eso mismo es lo que leo en la bitácora de ‘Pepiño’ Blanco, don José. También ha dicho algunas verdades que han sentado muy mal en el seno del Partido Popular y, particularmente, entre sus dirigentes. Según él, perdieron las elecciones de 2004 porque no supieron trabajar y, además, mintieron a la población.

Vayamos por partes. Nadie duda que no supieron estar a la altura de las circunstancias. Por aquel entonces, hasta las encuestas menos creíbles daban una mayoría absoluta al PP. Y quienes no se la daban, sabían que se quedaría en puertas. De ahí que lo vieran todo tan claro y se relajaran en las costumbres. El resultado es el que todos conocemos, con los condicionantes que se produjeron: atentado brutal, mentiras a la población, ocultamiento de datos, ‘cuchillada’ socialista a la democracia, cacerolada sociata y lo peor de todo: muertos, muchos muertos, ninguna seguridad y exceso de prepotencia aznarista. Todo ello, sazonado con especial ridículo de Angelito Acebes, dio con los ‘populares’ de bruces en la calle.

El grueso del PP se encontró a la intemperie y con el problema de tener que colocar a los suyos en los aledaños de los gobiernos autonómicos, llegando a amenazar a muchos funcionarios para que abandonaran los puestos de libre designación que ocupaban en muchas comunidades autónomas. Había que colocar a los estómagos agradecidos como fuera. En muchos casos fueron los directores generales quienes se guardaron y tragaron el marrón de tener que hablar con sus asesores menos dóciles y que no seguían la disciplina de partido, como sucedió en varias consejerías de Castilla y León. De momento lo dejamos así; de los directores generales implicados iremos hablando y desgranando hechos poco conocidos de aquí a las elecciones generales. El ridículo suele ser su fiel compañera, como lo es la muerte para el legionario.

El secretario de Organización del PSOE,Pepiño’ Blanco, don José, ha dado los detalles que precisaba la noticia. «Hay dos cosas que los votantes no perdonan a los partidos: la primera es que les engañen. La segunda, que no suden la camiseta, que no den todo lo que tienen y lo mejor que tienen. El Partido Popular perdió en 2004 unas elecciones que creía tener ganadas por caer en ambos errores». La exposición de ‘Pepiño’ coincide con lo que suele repetir Pedro J. Ramírez y que ya hemos citado en alguno de nuestros artículos. Por lo visto, Mariano Rajoy está rodeado de «vagos que no pegan ni sello. Y menos aún en fin de semana».

Si a esa vagancia que hoy es una realidad contrastada, sumamos cómo se las gastan algunos alcaldes ‘peperos’ en su actitud con los ciudadanos, como es el caso del alcalde salmantino, no es de extrañar que el PP vaya en franco retroceso en las encuestas. Rajoy ha dejado tirados a sus votantes y a la AVT recientemente. Y en la derecha no perdonan esas frivolidades. Que se lo pregunten al alcalde Lanzarote y a la desconfianza que ha generado en su partido, tras el intento de subir impuestos en vísperas electorales. No solo se la ha envainado, sino que ha tenido que bajar a recogerla y limpiarla, arrastrando su indignidad por la hermosa ciudad charra.

En algunas comunidades, los ‘peperos’ están excesivamente acomodados. Las elecciones generales son para que se ganen los garbanzos quienes van al Parlamento y al Senado. A los procuradores regionales no les gusta que les hagan trabajar en aquello que no les compete y que en gran medida desconocen. Incluso, directores generales que repiten legislatura tras legislatura desaparecen de la escena para que no les reclamen sacrificios. Algo parecido es lo que hacen muchos senadores cuando llegan elecciones autonómicas. Es lo que llaman desde fuera ‘solidaridad pepera’; es decir, no dejes la espalda a mi vista y menos las patas del sillón sin protección.

Ahí radica la diferencia entre PSOE y PP. Los primeros ya han empezado a sudar la camiseta, como les pidió el presidente Rodríguez hace dos semanas, mientras que en el Partido Popular ni siquiera la han desempolvado todavía.

Comentario nuestro. Se suele decir «del enemigo, el consejo». Y aunque sólo sea por esta vez, Pepiño parece haber percibido correctamente lo que ocurre en las filas del PP, mientras ponen sus barbas a remojar. De los dos errores que menciona Pepiño, el PSOE ha cometido los dos también. Pero el PP cometió sobre todo el primero, el de creer que «lo tenía todo ganado». Y particularmente, en Castilla y León, pareciera que Juan Vicente Herrera se cree eterno y que se retirará cuando tenga ganas de «disfrutar de un bien merecido solaz tras años de fructífero servicio al Partido, a la Comunidad Autónoma y a España».

No sé hasta qué punto Rajoy está sudando la camiseta. Pero con declaraciones como la de los últimos días («Yo no se lo voy a exigir»), uno se queda perplejo y duda entre votar al PP tapándose la nariz o simplemente no ir a votar. Tal vez hagamos un acto de fe y recemos a la Verge de Montserrat para que ilumine al dirigente popular y no le permita decir semejantes… barbaridades. También va un aviso para Rajoy: «según qué amigos se tienen, no hacen falta enemigos». Y a buen entendedor pocas palabras han de bastarle. Y si no es así, que deje paso.

Viñeta 1


Hay que ver en qué cosas piensan sus señorías mientras el presidente va desgranando su último discurso como tal. Y opiniones, como se ve, para todos los gustos…


P.D.- Se recomienda descargar la foto para poder apreciarla mejor.

«Serenidad y firmeza»

Hace ya mucho tiempo ya que no se oyen estas palabras. Se oían mucho durante el gobierno de Suárez. El ritual era siempre el mismo. Acudía uno al entierro de una víctima de ETA, si la víctima era lo bastante pública para no poder enterrarla de noche y a escondidas. La viuda y/o los deudos, rotos por el dolor. Todos los cargos públicos, de manos cruzadas al frente, el gesto serio o compungido, a gusto del consumidor, la cabeza baja. El sacerdote, llevado de la unción extática del momento, recitando el Salmo 29 (El Señor es mi pastor, nada me falta). El pueblo callado. Y, cuando finalizaba el «servicio» religioso, las declaraciones del ministro del ramo que, con gesto decidido, decía algo así como que «la sociedad iba a enfrentarse al terrorismo con serenidad y con firmeza». Y, por supuesto, dando la impresión de que se creía sus palabras.

Tengo que decir que a lo primero me las creía, porque a fin de cuentas, uno es joven, idealista e indocumentado y quiere creer que no hay problema que no tenga solución, aunque sea mágica. Con el tiempo, en cambio, nos hemos ido haciendo un poco más viejos y —esperamos— un poco más sabios, de tal forma que cuando veía al ministro del ramo y a quienes le acompañaban con ese mismo gesto y recitando cual jaculatoria esas mismas palabras, me enrabiaba. Muy especialmente, después de que el terrorismo presenta elementos que, lejos de ser parte de su solución eran y son parte del problema:

    • a) En primer lugar, la fluida comunicación «subterránea» entre la ETA y el PNV, hoy extendida también a ERC, puesto que con ETA fue a hablar Carod Rovira (o Pérez Carod, según se mire). Arzallus hacía el favor de denominar «chicos de la gasolina» a los jarraitxus y borrokalaris de cuarta mientras dejaba que el negocio educacional fuese cayendo en manos de ETA (con lo cual el medio escolar, por increíble que parezca, se convierte en cantera de terroristas). Y ETA, naturalmente, «respetaba» a los políticos jelkides, mientras Mayor Oreja veía disminuir un día sí y otro también sus efectivos.
    • b) En segundo lugar, el regalo envenenado que nos dejó la Transición: todo se puede resolver mediante consenso. Suárez tenía la manía del «consenso» (que Yale y Julen Sordo trocaron en consexo en su Diccionario del pasota). Pactó cuestiones con los nacionalistas que, creo sinceramente, de haber estado Aznar en el lugar de Suárez ni siquiera se hubiesen planteado. Y es que a ETA le «encanta» la negociación. Le encanta la negociación porque eso a los etarras los promueve a una especie de «interlocutores nacionales». También supone réditos políticos para quien negocia con ellos, puesto que aplicando la dialéctica del consexo, digo, consenso, quien «negocie» con ellos es una especie de «señor de dragones» en el sentido que le daba Ursula K. Le Guin («Un señor de dragones es alguien con quien los dragones aceptan hablar»). Esa misma fama tuvo Rafael Vera hasta que le pillaron de marrón por lo del GAL y «unas cositas de su suegro».
    • c) El hecho de que en Francia haya sido un santuario para ETA desde los tiempos de Giscard d’Estaing (política que, por cierto, continuó también con Mitterrand, presunto cher ami de Felipe González.

Ni qué decir tiene que es un mito de la democracia española el que cada nuevo inquilino de la Moncloa debe negociar con ETA. No debe apartarse de la negociación por más que sus predecesores hayan fracasado estrepitosamente en el intento. Era algo parecido a lo siguiente: hay cambio de gobierno, con o sin elecciones y, claro, hay que negociar. El Gobierno manda negociadores al País Vasco (o a Francia, o a Argel, o a Suiza). Y los emisarios etarras, muy en su papel, diciéndoles a los gubernamentales: «Ah, ¿ustedes son los nuevos? Vaya, han tardado poco en enviarles. La otra vez tardaron más. Pasen, siéntense y tomen este poquito de txakolí riojano y estos trocitos de txistorra de Nafarroa antes de sentarnos a negociar. Están ricos-ricos, ¿eh?»

Sin embargo, se daba en aquellos momentos una situación que contemplada desde la distancia temporal, se nos antoja diabólica: el Gobierno español, de rodillas ante ETA escuchando sus «condiciones», (que además no han variado un ápice en cuarenta años de historia sangrienta) y procurando ceder lo justito para que el Partido no tenga que pagar precio político alguno y para que «ETA no mate o mate poquito», en función de lo que se ceda. Y el PNV mediando aparentemente entre ambos y recogiendo las nueces, lo que ciertamente le convierte en parte del problema y no de la solución. Quizá por ello Arzallus dijo aquello de que «A ETA no hay que derrotarla» y monseñor Setién se dedicaba a «equiparar» a los familiares de los presos etarras con los familiares de las víctimas, en un discurso verdaderamente criminal y que nos lleva a preguntarnos qué se le habría perdido a Setién (y por lo menos a buena parte del clero vasco) con ETA.

Aznar, sin embargo, rompe con esta malhadada tradición. Se sienta a hablar con los etarras, sí. Hace gestos de buena voluntad, sí, como es de ley en toda negociación. Pero cuando se convence de que los etarras (y aún los peneuvistas) no son gente de fiar, rompe la negociación y se dedica a perseguirlos con la ley en la mano. Y mientras tanto, sucede Ermua. Miguel Ángel Blanco es asesinado sin piedad, lo cual acaba de convencer a Aznar de que no cabe ninguna negociación con los terroristas ni con quienes los jalean y apoyan, ya sea claramente o a escondidas. Por eso Aznar logró la expulsión del PNV de la Internacional Demócrata Cristiana (el PNV, desde el momento en que se sirve de ETA, ya no es un partido democrático y mucho menos cristiano).

Y no solamente no negocia, sino que saca adelante la Ley de Partidos, que impide a las formaciones políticas bajo las cuales se camufla la mano etarra tener presencia en las instituciones, tanto autonómicas como nacionales. Igualmente, saca adelante el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo, que ya firmó ZP como secretario general del PSOE bendecido por Felipe (Bono resultó ser demasiado perro viejo y mucho menos maleable a primera vista que ZP; además, no tenía rival suficiente en Castilla-La Mancha).

Hoy parece que hemos retrocedido a la situación anterior a 1997. Volvemos a ver manifestaciones «silenciosas» y con las cabezas gachas. ¿Pues saben qué? No me da la gana de ir a una manifestación donde hay que estar en silencio y con la cabeza gacha, no sea que los etarras (y aún los peneuvistas) se cabreen y carguen contra los españoles «que no les dejan ser lo que ellos quisieran». Hacía mucho que ETA no se encontraba tan «bien». Y eso no lo cambia el hecho de que ZP haya detenido a unos cuantos terroristas con las elecciones generales en el horizonte —y sólo por eso, pues bien se ha visto que durante los tres años precedentes los de la ETA eran hombres de pazzzz—.

¿Y las víctimas de ETA? Totalmente ignoradas por el desgobierno de ZP. Por eso, a Francisco José Alcaraz le «tocó la lotería» el día que la ETA asesinó a su hermano (Sorrocloco dixit) y para Pepiño y demás corifeos es «un terrorista» sólo porque en ejercicio de sus derechos constitucionales organiza manifas contra el Gobierno, ¡qué descaro!, ¿no? Por eso Rubalcaba puede decir que el último atentado de ETA fue «fortuito» y que además se desarrolló «un tiroteo» entre los guardias civiles y los etarras. Se puede mentir hasta cierto punto: pero conociendo a la ETA, el atentado tuvo de fortuito lo que un servidor de físico nuclear. Y en segundo lugar, mal pudo haber un tiroteo entre etarras y guardias civiles si éstos iban desarmados porque nadie se preocupó de solicitar que pudieran portar armas o de otorgarles el permiso, dada la ralea de criminales a los que estaban vigilando.

Pues lo dicho. Que no quiero volver a oír esa chorrada de la «serenidad y firmeza». Que ya que no puedo ver muertos a esos asesinos etarras porque me lo impide la Constitución —sí, esa que celebramos hoy— ni desearlo, porque soy cristiano, por lo menos, que caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Quiero ver que se combate a ETA. Que su derrota lo sea sin diálogo (¿de qué hay que dialogar con ellos? Que me lo aclare alguien, aunque sea progre) y se termine esta pesadilla para quienes sólo deseamos vivir en paz en nuestra propia casa. Aunque mucho me temo que si la ETA desaparece, algunos tendrán serios problemas para mantener su discurso político.

Mi propia opinión sobre el post anterior (II)

Sentado esto, hemos de reconocer que la vivienda es un derecho fundamental y básico de carácter económico que todo individuo posee. La vivienda es nuestra raíz física: donde nos alimentamos, donde formamos una familia, donde descansamos de la diaria presión del mundo cruel (dejemos aparte por ahora el hecho de que hay casos en que donde uno tiene la bronca es en casa y que a veces cuesta volver a ella sin antes haber pasado por el bar).

Descendiendo un poco más, nos encontramos con que en nuestra Constitución el «derecho a una vivienda digna» no se halla entre los derechos fundamentales más dignos de protección (figura en el alejado art. 47 de nuestra Carta Magna y está excluido de la protección directa de los derechos civiles y políticos enumerados en los arts. 14 a 30):

«Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos».

Estamos todos de acuerdo en que si esto fuera verdad, otro gallo nos cantara en España. Sobre todo la parte que dice «[…] regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para evitar la especulación». Entonces, ¿cómo se ha llegado a la situación actual?

Naturalmente, la culpa de todo la tiene el sistema, que se decía en mis juventudes. O sea, el gobierno, Madrit, el ministro del ramo… Vamos a ponernos serios un momento. La culpa de todo este embrollo, en realidad, la tiene quien tenga la potestad (responsabilidad) de autorizar y/o otorgar licencias de edificación que se traducen en feos edificios de viviendas proletarias o construcciones de cristal si se trata de oficinas. Se consideró que esa potestad debía quedar residenciada en los Ayuntamientos, donde uno puede tratar a los políticos «de tú» (trata de tutear a todo un señor alcalde siendo nada más que ciudadano de a pie y ya verás cómo tuerce el gesto, salvo que esté en campaña).

En ése y en otros puntos, el alcalde no es muy diferente del encomendero de las Américas. El encomendero recibía las leyes del Rey Cristianísimo en un rollo o legajo. Lo levantaba por encima de su cabeza y pronunciaba solemnemente estas palabras: «Se acata, pero no se cumple». El símil vale hoy también allí donde ha arraigado el nacionalismo, puesto que los nacionalistas se sienten invadidos. Y así hoy, la geografía nacional se halla salpicada de «escándalos» urbanísticos, sin importar el color político del gobierno municipal, tal como apuntaban la amiga Schwan y el amigo CLD. Recalificaciones imposibles, construcción de edificaciones allí donde la ley lisa y llanamente no lo permite… Chanchullos, que diríamos a nivel coloquial.

Se supone que a nivel municipal existe un mayor conocimiento del político que ha de regir los destinos de la corporación. Y que los conciudadanos votan también con más conocimiento de causa. Y puede ocurrir que uno pueda votar al partido X en las generales, pero como resulta que el candidato a alcalde de su ciudad no le inspira confianza, no le vote. El gobierno municipal es verdaderamente el que nos merecemos. Y la culpa, finalmente, de que nos encontremos un alcalde que recalifica para los amiguetes, finalmente es sólo nuestra. Aunque, de hecho, el funcionamiento real de la política municipal daría para varios posts.

Mi propia opinión sobre el post anterior (I)

He estado tentado de borrar el post anterior, en vista de las acertadas críticas que amablemente me han dirigido algunos amigos y colegas blogueros. Uno tiene la tentación, sobre todo cuando cae en la cuenta de que ha caído en la trampa de la doble argumentación progre (exponer una verdad y colarte la morcilla progre cuando tú estás todavía bajo el efecto de esa verdad). Sin embargo, es algo que no haré, por más que deje bien sentado que únicamente suscribo lo que de verdad tenga ese post que es, sin duda, la parte referida al dinero. Quizá hubiera debido de dejar un comentario de respuesta y punto; no obstante, después pensé que la extensión del comentario justificaba otro post. Pero vamos por partes, que dijera Jack el Destripador.

Lo primero de todo es decir que Forges tiene su parte de razón. Él «sitúa la acción» en 1979, cuando hacía ya un año que teníamos Constitución (ésa de la que dentro de tres días celebraremos su aniversario y en la cual, debido a sus diarias violaciones media España ha dejado de creer) y dos de democracia real. Pero también hubiera podido situarla en 1969 y no pasaba nada, vamos. Y casi con mayor motivo porque en 1969 aún no había estallado la crisis del petróleo (lo haría en 1973) y los egipcios aún se estaban lamiendo las heridas del garrotazo del Yom Kippur de 1967. Pero claro: el credo progre impide alabar al régimen franquista aunque hubiera hecho algo bien, por más que destacados progres de hoy fuesen los hijos del régimen de ayer. Que ya lo dice el tango: cuarenta años no es nada. Pero prosigamos.

Es muy difícil negar que quien gobierna realmente nuestras vidas hoy en día es el Banco. El sacrosanto Banco, que siempre crece. A mí me da rabia cuando sale por la televisión el presidente de una entidad bancaria (cuando los sacan por la televisión: el verdadero poder no suele aparecer mucho por los medios), con gesto compungido disimulado o sin disimular «reconociendo» ante los accionistas reunidos en Junta General que «en este ejercicio económico hemos crecido un dos por ciento menos que en el ejercicio anterior y sólo hemos ganado mil millones de euros». Oiga, amigo: me toma usted el pelo, ¿verdad? ¡¡Sólo mil millones de euros!! ¿Y de cuánta sangre, sudor y lágrimas de mileurista están formados esos mil millones? Puede sonar demagógico, pero claro: te salen con el argumento de que un Banco no es una Hermanita de la Caridad y parece como que el hecho de que las empresas existan única y exclusivamente para ganar dinero es definitivo y que no hay progre que lo enmiende (entre otras razones, porque no son pocos los progres que tienen buenas cuentas corrientes, aquí o en el extranjero). En fin, que suena como lo que en estas fechas está ocurriendo (primeros de mes, claro): del Banco vienes y al Banco has de volver.

Resumiendo esta parte, digamos que efectivamente es muy difícil que hoy un joven recién salido de la Universidad (algún día hablaremos de la Universidad), trabajando en algo para lo que no se preparó y cobrando bastante menos de lo que cobraría si trabajara en algo relacionado con lo que estudió pueda independizarse así, por las buenas. Hasta aquí, toda la razón al señor Forges. La morcilla progre está muy bien disimulada, en la última frase de su artículo:

[… ]La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera (yo no los compraré)… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir’.

Aquí entraríamos en la segunda parte de la argumentación, que es de paso la parte más progre del post y por la que casi «pido disculpas». Según la argumentación el mercado es malo malísimo para regular los precios. Esto es lo que dicen los neokeynesianos y los marxistas, cada uno por diferentes razones, claro está. Los neokeynesianos desconfían del mercado porque siempre están esperando que la mano correctora del Gobierno enderece lo que el mercado, abusando de la libertad, podría torcer; los marxistas, porque creen en su Plan Quinquenal, en donde se regula hasta la forma correcta de presentar los informes de resultados de las empresas socialistas en el supuesto paraíso de los trabajadores.

Macromanifestación 23/12/07

La nómina de mi padre (Artículo de Forges en El País)

‘La nómina de mi padre en diciembre de 1979 era de 38.000 pesetas. Él trabajaba como peón en una obra. En ese mismo momento le ofrecieron comprar una casa. Le pedían un total de 500.000 pesetas por ella. Decidió no arriesgar y continuar viviendo en régimen de alquiler, en unas condiciones muy buenas. Se trataba de una casa modesta pero muy bien ubicada, en pleno centro de un pueblo cercano a Barcelona. A los pocos meses mi padre y mi madre compraron un terreno en otro pueblo de la misma provincia y en menos de cinco años de esfuerzo ya habían levantado y pagado una vivienda de 120m2.

Han pasado 27 años. En 2006 y en el mismo pueblo donde viven, un piso modesto de 75m2 a las afueras no se encuentra por menos de 35 millones de pesetas, y estoy siendo muy generoso.

En el año 1979 el coste de un piso era del orden de 14 mensualidades de un peón de obra:

38.000 pts./mes x 14 meses = 532.000 pts.

El sueldo en 2006 de un universitario recién titulado en ingeniería informática sin experiencia profesional no llega a las 200.000 pesetas mensuales. En el año 2006 una vivienda modesta cuesta 175 mensualidades (¡¡¡¡14 anualidades!!!!) de un ingeniero informático.

200.000 pts./mes x 175 meses=35.000.000 pts.

Los jóvenes de hoy necesitaríamos cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales para estar en igualdad de condiciones con nuestros padres que compraron una vivienda a principios de los años 80.

2.500.000 pts./mes x 14 meses = 35 Mill. de pts.

Los pisos en el año 2006 deberían costar 2,8 millones de pesetas para que los jóvenes de hoy estemos en igualdad de condiciones con nuestros padres en 1979.

200.000 pts./mes x 14 meses = 2.800.000 pts.

No encuentro adjetivo alguno en el año 2006 para calificar lo que mi padre consideró arriesgado en 1979. Está claro que los pisos no van a pasar a costar 30 veces menos de la noche a la mañana, de 35 a 3 millones. También está claro que no voy a cobrar 2,5 millones de pesetas mensuales, por muy buen trabajo que encuentre y por muchos estudios que tenga. Lo primero que se le ocurre a uno es seguir viviendo en casa de sus padres y ahorrar el 100% del sueldo durante los próximos 14 años, para el año 2020 (yo rondaré ya los 40 años de edad) tendré el dinero suficiente para comprar una vivienda al coste del año 2006 pero, por supuesto, no al coste del año 2020. Evidentemente esta ocurrencia la desecha uno antes de hacer cualquier cálculo. Aunque un joven bienintencionado consiga ahorrar 2, 4 o 6 millones con mucho esfuerzo en pocos años, a día de hoy nunca podrán evitar:

1) Pedir un préstamo al banco a 40 o 50 años (si consigues ahorrar 2, 4 o 6 millones puedes reducir el período a 35 – 45 años, pero 5 años no suponen prácticamente nada cuando estamos hablando de medio siglo de pago). Te darás cuenta de que no vives en una democracia sino en una dictadura. El dictador no se llama Francisco Franco, sino La Caixa, BSCH, Banc de Sabadell o, en general, ‘la banca’. Ni siquiera tendrás la libertad de decir lo que piensas a, por ejemplo, tu jefe, no vaya a ser que cierre el grifo y no puedas pagar al dictador.

2) La otra solución es pagar un alquiler de por vida. En este caso el dictador se llamará Juan García, José Pérez o Pablo el arrendador. La situación no es distinta a 1).

Después de esta reflexión ten la delicadeza de no decir a un joven que su problema es que no ahorra. Eso fue válido para ti en 1979 —incluso era valido para algunos jóvenes en 1999—, pero no en 2006. En 2006 sólo consigues cargar con más impotencia, si cabe, al muchacho. El esfuerzo de nuestros padres, sin duda alguna admirable, no era estéril (podían obtener una vivienda de propiedad en un período de 5 años). El mismo esfuerzo realizado por nosotros, los hijos, sólo llega para quizá reducir en 5 años una hipoteca de medio siglo. La vivienda nunca fue un objeto para enriquecerse, sino para vivir y es de lo poco material que sí necesitamos. La ley del libre mercado puede establecer el precio de los televisores de plasma al precio que quiera (yo no los compraré)… pero nunca tuvimos que permitir que esa misma ley fijara el precio de la vivienda, porque todos necesitamos vivir en una y no todos podemos pagarla. Los jóvenes, incluso aquellos que tenemos estudios superiores, no podemos competir’.

Forges, EL PAÍS, 2/5/2006

Nota: Tenemos que hacernos oír, todos juntos somos más fuertes!

RAZÓN: Después de la primera sentada por una vivienda digna se han convocado muchas otras, todas ellas desorganizadas y disgregadas en unas pocas ciudades. Este es un problema a nivel estatal, es por eso que se convoca una Macro-Manifestación, no una macro-sentada, para el *SABADO 23 DE DICIEMBRE A LAS 17:00 HORAS*, se convoca con tanta antelación para que se difunda lo máximo posible, se ruega a todo el que reciba este mensaje que lo difunda de todas las formas que se le ocurran, panfletos, mails, foros de internet, cartas a los medios de comunicación, a todo tipo de asociaciones…

CÓMO SE REALIZARÁ: Esta manifestación se hará en forma de marcha cortando el tráfico por las principales calles del estado español ya que ha quedado claro que las simples sentadas no son atendidas, aunque nunca se abandonará el espíritu pacífico con el que esta iniciativa ha nacido. Si la policía detiene la marcha, se volverá al punto inicial pacíficamente, sin enfrentamientos, y se esperará a que se pueda reanudar, en el caso de no poder hacerse, se convertirá en una sentada más pero se habrá llamado más la atención. Debido a las fechas navideñas de la MACRO-MANIFESTACIÓN el eslogan principal ‘No podemos volver a casa por navidad porque todavía no nos hemos marchado de ella.’

CIUDADES CONVOCADAS: (Si la tuya no está, ponla):

Madrid: Puerta del Sol

Huesca: Plaza Navarra

Girona: Plaça de correus DEVESA

Barcelona: Plaça Catalunya

Zaragoza: Plaza del Pilar

Salamanca: Plaza Mayor

Valladolid: Plaza Mayor

Iruña: Plaza del Castillo

Vigo: Puerta del Sol

Elche: Plaça Baix Collado

Villalba (Madrid): Plaza del Ayuntamiento

A Coruña: Plaza de Maria Pita

Toledo: Plaza de Zocodover

Córdoba: Plaza de las Tendillas

Palencia: Plaza Mayor

León: Plaza de San Marcelo

Bilbo: Plaza del Teatro Arriaga.

Granada: Fuente de las Batallas

Badajoz: Plaza de San Francisco

Málaga: Plaza de la Constitución

Sevilla: Plaza Nueva

Valencia: Plaza de San Agustín

Albacete: Plaza del Altozano

Talavera de la Reina: PZ EL PAN

Santa Cruz de Tenerife: Plaza Weyler

DONOSTIA: Alderdi Eder.

CALAHORRA: en el ayuntamiento.

Huelva: Plaza de las Monjas

Alcalá de Henares (Madrid) Plaza Cervantes

Si crees que eres libre es que no has volado lo suficiente como para encontrarte con tus rejas.

Todos unidos
(a ver si los políticos se dan cuenta de que los políticos sordos no deben hacer política).

Nota de Aguador.- Recibido de un correo electrónico que me mandaron. El artículo de Forges no es de hoy precisamente, pero sigue estando de actualidad ahora que dicen que «la burbuja inmobiliaria ha explotado». Muestra, de paso, la subordinación de los gobiernos, autonomías y ayuntamientos a los intereses de la banca, sin que importe el color del gobierno de que se trate. Y en un asunto tan serio y un derecho tan básico como la vivienda, el Gobierno —no importa su color— debería deberse a quien gobierna, no a quien le paga las campañas. ¿O no? Por otro lado, si tiene razón hay que dársela, aunque publique en El País

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