Cánones y verdades


Transcribo casi palabra por palabra un escrito de Juan César Jover que no tiene desperdicio, ahora que estamos de movilización contra el canon de la SGAE (canon que, por otra parte, protegen y avalan tanto el PSOE como el PP…).

LA VERDAD SOBRE LA SGAE

Juan César Jover

Imaginémonos que somos músicos, y queremos hacer dinerillo con nuestros temas. Llamas a la $$$$ y ¿qué te contestan? “Afíliate y te asesoraremos”. Eso está bien: si no estas dentro, no te dan ni las gracias. Eso se llama ayudar y lo demás son tonterías.

Bueno, no pasa nada. Nos montamos los temas y conseguimos un máster del disco, del cual, ahora, queremos hacer copias. Llegamos alegres y felices a la empresa que hace las copias (da igual cuál elijas), les das tu flamante copia maestra, ellos te miran y esperan. ¿Cómo? ¿Que traerte mi copia maestra, con mis derechos registrados legalmente no es suficiente? Parece ser que no. Por muy legal que te parezca el papelito, el de la $$$$ lo es más; no sólo eso, también es verde. Va a ser lo del color. Tienes que declarar a la $$$$ el número de copias y el precio de distribución, y pagar a la $$$$. “Qué gran riesgo”, pensamos ahora, “qué bien que tenemos grandes compañías que se arriesgan”. ¿De verdad se arriesgan? No: tú no eres una gran compañía, y tienes que ir con el dinero por delante. Es decir: primero pagas y luego cobras. Si fueras una gran compañía sería distinto: primero cobras y luego pagas, lo cual hace las cosas bastante mas fáciles.

Bueno, hemos conseguido los cedés fuera de España. Ahora queremos distribuirlos. Llegamos a la distribuidora, y cuál es nuestra sorpresa cuando ellos también nos piden el papelito de la $$$$; si no, nada de nada.

Hoy es nuestro gran día. El amigo de un amigo nuestro nos ha conseguido una actuación en un bar. Sacaremos dos duros (bueno, ahora diez céntimos) y nos tocará trabajar como esclavos durante horas para tocar delante de cuatro personas, pero no importa. Cuál será nuestra sorpresa al encontrarnos a la gente de la $$$$. ¡Qué alegría! Viene a vernos. Nos acercamos, les saludamos y nos dan un bonito papel. Nos piden que pongamos el nombre de las canciones que vamos a tocar y que se llevan parte del dinero. Si nos negamos, pues nada: llaman a la Guardia Civil, montan un escándalo y no hay concierto. Por supuesto, el dueño del local ya no te deja entrar nunca más.

De momento ya vemos las ayudas prestadas a la hora de sacar nuestro disco al mercado con cierta libertad, intentando no pasar por el aro y sin afiliarnos. Hemos encontrado un gran apoyo en esta querida Sociedad. Ellos dicen que velan por los derechos de los autores, pero el problema es que no nos aclaran de qué autores. Nos afiliamos, porque como dicen algunos autores, “en su momento parecía una buena idea”(?). Ahora podremos vivir tranquilos, pues la gran $$$$ nos protege. Y no debemos preocuparnos por nada, ya que ahora nos protege una sociedad que hace parecer al Padrino un aficionado.

Se pasará por los bares recolectando dinero. Es decir, que a un bar que nos haga el favor de poner un grupo al que nadie conoce, le cuesta dinero. No contento con ello, al pobre señor le cobran el día que compra el aparato, y aparte le cobran por tenerlo en un sitio público funcionando. ¿Cuántas veces le cobran nuestros derechos?

Da igual que sea un bar pequeño, donde tres jubilados juegan a las cartas y sólo se ve el telediario de Televisión Española (pagado con los impuestos de todos), y que ni es música ni es nada. Si está encendido el televisor, ellos pasan y le cobran, y pobre de él como diga que no.

Reconozco que algunos presentadores de telediario son muy buenos, pero para llegar a cantante tienen que practicar un poco más, ponerse música o algo por el estilo, y sobre todo, afiliarse a la $$$$, para que le puedan cobrar al señor del bar.

Vamos, que aquí parece que cobran incluso porque alguien tararee tus canciones en la ducha. Parece que la cosa va bien: nadie quiere ni hablar oír de ti ni de tu disco, nadie quiere pagar por poner la música de un grupo sin nombre, por lo que tu disco no se escucha ni en tu casa (no sea que a tu padre también le cobren: ¡quién sabe a estas alturas!).

También están los cánones: el conocido sobre los CDR, sobre las cintas de vídeo, sobre las cintas de audio, sobre los aparatos grabadores, sobre las fotocopiadoras, y como nos despistemos, sobre los discos duros de los ordenadores y la conexión a Internet.

Bueno, ha llegado el momento de la verdad, de ver el dinero, de ver los minolles como dice nuestro amigo Rafa. ¿Que no hay minolles? ¿Que no vemos ni un duro? Aaaaahhh, es que no nos habíamos enterado: más del 60% de los autores afiliados no cobran porque no llegan a los mínimos ¿Y qué pasa con ese dinero? Grandes secretos de la humanidad. Bien, no nos pongamos nerviosos: esto es una Sociedad y se podrá votar. Ah, ¿que no se puede votar? Pero si me han dicho que hay elecciones y cosas de ésas. Parece ser que tampoco nos enteramos de esa parte: que si no llegas a unos mínimos tampoco tienes derecho a voto. ¿Y por qué hay mas votos que gente que llega a los mínimos? Muchas gracias por explicarnos que a partir de ciertas cantidades tienes derecho a más de un voto, y puedes llegar a cinco votos tú solito. Eso está bien, pero creo que sólo está bien para los de arriba, los de abajo no cobramos y no tenemos derecho a rabiar.

Bien, ¿qué tenemos? Tenemos unas ventas casi nulas, ya que no nos escucha ni el gato del garaje en el que tocamos. Tenemos deudas por todas partes por todo lo que les hemos tenido que pagar. Tenemos a media sociedad española boicoteándonos porque somos socios de la $$$$ y la $$$$ les cae mal (entre otras cosas por los cánones indiscriminados que cobran). No vemos ni un duro y, para colmo, la $$$$ tiene más poder sobre nuestras canciones que nosotros mismos.

Bueno, pues entonces será que hace un bien social. La música es cara, cánones por todas partes, multas, cierre de locales, conciertos que no reportan beneficios a nadie (a nadie mas que a la $$$$), y la limitación de acceso a la música.

Bueno, llegará un momento en que esa música sea de todos. Efectivamente: 70 años tras la muerte del autor. Si tenemos en cuenta que la esperanza de vida actualmente está en torno a los 85 años y en ascenso, y que algunos miembros de grupos sacan sus canciones con menos de treinta años, nos salen unas bonitas cuentas. Todo este bien cultural por el que estamos pagando no será accesible libremente a la sociedad hasta dentro de más de 130 años en algunos casos.

Como podemos ver, la única sociedad a la que ayuda la $$$$ es a sí misma, y sólo a una parte, la de arriba. Desde aquí le mando mi agradecimiento por negarnos el acceso a la cultura y a la música de nuestros días, y por no ayudar a los autores que intentan mejorarla (no sea que lo consigan). Tan sólo les planteo una pregunta: ¿quiénes son los que realmente tendrían que plantearse respetar a los autores? También quiero agradecer a la gente del foro vilecha (http://vilecha.cibertad.org) por todo lo aprendido allí, sin lo cual este artículo no habría sido posible.

Autor: Aguador

Mi vida personal no tiene gran cosa de interesante...

Un comentario en “Cánones y verdades”

Gotas que me vais dejando...

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