El himno


The show must go on. Esto cantaba Queen cuando el llorado y recordado Farouk Bulsara (Freddie Mercury para los amigos) estaba en las últimas debido al traicionero sida. Él fue el único que me convenció de que el rock duro podía no ser una serie de berridos sobreagudos con acompañamiento eléctrico y abundante percusión y ya no está.

Traigo a colación esta estupenda canción de Freddie porque no parece sino que en el circo electoral cada día hay que presentar algo nuevo para que el personal se distraiga mientras ahí fuera la vida se pone más dura y más cara. Desde el primer día del año, la carga continua contra la Iglesia. Les escoció la manifestación del 30-D y ahora les escuece que la Iglesia no entre al trapo de sus provocaciones (la última, la de la Voguemomia: «No toleraremos tutelas morales»; a lo que yo contestaré, si se me permite, con lo siguiente: «ni la suya tampoco, doña; así que no se canse con lo de la EpC»). Y como la Iglesia no les ha hecho la propaganda gratis, han enfilado hacia los símbolos nacionales.

No hace muchos días, Z apareció perorando rodeado de seis banderas seis y repartiendo carnés de patriotismo (a la izquierda le encanta repartir carnés de lo que sea, siempre que sea ella quien reparta), viniendo a decir que «quien critica al gobierno no es buen español». Franco hacía exactamente igual, pero ningún socialista se levantó entonces para decirle que eso no estaba bien, ni tampoco ningún socialista le recordará ahora que ese tic es franquista.

Y ahora le ha tocado al himno. Un himno que desde su creación jamás tuvo letra. El intento más esforzado para calzarle una letra correspondió a José María Pemán, del que ahora nadie se acuerda por fascista. Y han adoptado la letra de un señor anónimo que gana un concurso público patrocinado por la $GAE, entre otras (seguro que cobró el canon por adelantado a los participantes). Un concurso no oficial, porque como todo el mundo sabe, la $GAE es una entidad privada.

Dejando por ahora aparte otras implicaciones, hemos de considerar la letra del himno. Con todos los respetos para su autor, un himno debe inspirar ardor guerrero, o, si se quiere, motivación para la lucha por los colores de uno, sea en contienda bélica o deportiva. Sí, ardor guerrero, ése del que tanto se burlan aquí en Cataluña. Claro que si vamos a mirar, «Els Segadors» (que hoy debería actualizar su título y llamarse Els Robadors) está lleno de ese ardor guerrero que tanta burla les provoca cuando se refiere a España. Y el Eusko Gudariak, otro tanto. Y eso es precisamente lo que le falta a esta letra: ardor guerrero. Miren, si no…

Catalunya, tremolant,
deixarem ben buida i neta.
Endarrera aquesta gent
que robar-ho tot no ens deixa.
Bon cop de Mas!
Bon cop de Mas,
defensors de la ceba!
Bon cop de Mas!

Uno se imagina a Artur Mas vestido de trabucaire y a Carod Rovira de Joan Serra, cada uno con sus huestes, a cual más feroz, defendiendo el sacrosanto oasi, en el que sólo ellos y Montilla —porque no les ha quedado más remedio que tolerarlo— pueden meter mano. Todos cantando el himno y el trabuco en la mano derecha o izquierda según sea la hueste.

Los himnos de Francia, Alemania o Estados Unidos rebosan de ardor guerrero, pero es que allí el panorama es otro. En Francia, Alemania, Estados Unidos o incluso México, todos son miembros de la misma nación. Por eso se pudo escribir una letra que los representara a todos y que fuera orgullosamente agresiva y por eso lo cantan todos con el mismo ardor. España, en cambio, desde que estamos en democracia, es la Rue del Percebe, 13. Se han dado tantas alas a los nacionalismos y ha habido tanta pasividad y tanta dependencia por parte de los Gobiernos centrales que en la democracia han sido que ahora es «normal» que aparezca un sujeto como el indecible Joan Tardà afirmando que España «no es su nación». Como normal es que saliese Z diciendo esa chorrada de que «el concepto de Nación es discutible y discutido».

Y así nos metemos de lleno en la corrección política, tan cara a la izquierda. No hay que cabrear a nadie, porque a la que glosas las glorias pasadas de España ya eres un «asqueroso nacionalista español» y un franquista, y un nazi (todo a la vez, porque los de izquierdas y especialmente los trolls no paran en barras a la hora de insultar). Por no poderse hablar, no se puede hablar ni de la independencia, porque enfadaríamos por igual a nacionalistas y a franceses. En Euskadi no sé cómo la llamarán, pero aquí en Cataluña la «guerra de la Independencia» se llama guerra del Francès, un rótulo muy aséptico y nada «patriótico-españolista».

La letra no es cosa mayor, ciertamente. Vistas las dos intentonas anteriores, me quedo con la de Pemán (asumo que, sin serlo, me llamarán «franquista» y cosas peores), que, aparte de mayor musicalidad, tiene lo que comentaba antes: ardor patriótico, que es lo que hace que a uno le emocione cantarlo y le prepare para la contienda deportiva o bélica. La actual sí, tiene mucho talante y parece hecha a propósito para los chavales que van a estudiar la EpC. Pero dudo mucho que a mí y a mucha más gente nos sorprendan cantando esa letra. Por mucho que la cante Plácido y vendan el CD y la $GAE se cobre el canon.

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6 comentarios en “El himno

  1. Con Z de ZipoteCon Z de Zoplapoyas Con Z de ZócabrónjejejAcabo de volver de mis “vacaciones” hoy y he leído tu artículo en MAZP MAX y siguiendo con la parodia me ha parecido “Zupremo”…Un abraZo aguado jeje

  2. Es que tienes razon, con querer ser tan aséptica para todos, lo que es, es un churro y no mueve a nada.Me quedo cien veces con la de Pemán antes que con esta. Y ya está bien de tildar de mal poeta a Pemán por quedarse en España cuando otros se fueron.Hay poetas de su generación que lo único que pueden enarbolar es su republicanismo. Ya está bien.

  3. Amiga Schwan:La mala suerte de Pemán no fue quedarse, sino quedarse en el bando “equivocado”…xDDDDDDDDDSaludos,Aguador

  4. Los himnos de los estados modernos nacieron todos allá por los siglos XVIII y XIX. Era otra época, eso explica por ejemplo que en la Marsellesa se hable de “a las armas ciudadanos, formad los batallones, que la sangre impura llene nuestros surcos”… ¿Os imagináis una letra de este tipo para nuestro himno?Poner una letra ahora al himno es una tontería. Además, en un país donde nadie toma el café igual, es una utopía pensar en que nos vamos a poner de acuerdo en esto.Aparte de esto, la letra esta me parece cumbayá total. Un auténtico bodrio en plan alianza de civilizaciones.Un saludo

Gotas que me vais dejando...

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