El protoculo


Pues menuda noticia: la menestra Rubiana, la Chacona, está preparando una modificación del protocolo del 12 de octubre. Se conoce que a su jefe ZP, para quien lo importante «es la foto», no le ha gustado que el pueblo de Madrid manifestara libremente el rechazo a su persona con gritos y pitos. Por eso la Chacona quiere modificar el protocolo, al efecto de que el pueblo de Madrid (no «unos ultraderechistas», como algunos han dicho) estropee la foto a ZP.

Son varios los detalles que llaman la atención, en todo caso:

Primero. El más reducido espacio para público respecto de años pasados, así como su mayor distancia de la tribuna de autoridades.

Segundo. El hecho de que unas pantallas que estaban instaladas para que el público pudiera seguir el acto, se apagaron en el preciso momento en que tenía lugar el homenaje a los caídos. Por eso los pitos y abucheos siguieron, y de ahí quedó la foto (ésa sí) de «no respetan ni a los muertos». Hay que ser muy cenutrio para no imaginar que si el público hubiera sabido el detalle, hubiesen callado en el acto.

Tercero. Parece ser que el Rey «lamenta» los abucheos a ZP. No recordamos que el compañero Juanca tuviera nada que decir ante la campaña de agit-prop desatada en los días 11 a 14 de marzo de 2004, que desembocó en el triunfo del partido más antiespañol que ha conocido la democracia antes y después de Franco. Creo que ni siquiera Largo Caballero, el Lenin español, llegó a decir la gilipollez (peligrosa tal como está el patio, pero gilipollez principalmente) de que «el concepto de nación española es un concepto discutido y discutible».

Cuarto. Siendo discutible que participen las Fuerzas Armadas (y dejando de lado que «sea un coñazo» o que «recuerde a los desfiles de la Victoria») en el día que es de la Hispanidad (las FF.AA. tienen su día el 30 de mayo), éste sería un buen día para hermanarse con los países del otro lado del charco, a donde los españoles fuimos a hacer fortuna (algunos de ellos muestran serios indicios de que deberían ser reconquistados).

Teniendo en cuenta estos antecedentes, resulta que ZP es, junto con toda su patrulla, quien reclamaba a Aznar que «oyese la voz de la calle». ¿Voz de la calle? Sólo cuando ellos movilizaban al personal, claro. Ahí está la famosa plata-deforme Nunca Máis, de la que nunca máis se supo (y del dinero que recibieron para sus actividades, al parecer, tampoco). Lo mismo se diga de las protestas del No a la guerra. Fue una decisión discutible, pero se votó en Cortes, que se supone que nos representan. Claro que para la patulea izquierdista, las Cortes sólo son buenas cuando hacen lo que ellos dicen, nunca en otro caso.

Llegado ZP a Moncloa, resulta que se ha vuelto sordo. Desoyó todas las manifestaciones que se hicieron contra su política (algunas muy numerosas). Desoyó «la voz de la calle» que se manifestó en contra del aborto o a favor de la familia (esos capillitas y ultramontanos de mierda, ya se sabe). Y ahora, carcomido hasta el tuétano por el síndrome monclovita, no escucha ni a los propios. Y ha decidido que no le gusta que el pueblo madrileño vaya a silbarle y pitarle. Ese mismo pueblo al que todos los años él insulta en los Presupuestos dotando a la CAM de una partida «para vigilancia de costas y playas».

Pero la cosa va algo más allá. En su afán de borrar al pueblo al que dice representar de las instituciones, el Gobienno de Zetapenko está preparando una ley por la cual se limitará la posibilidad de ejercitar la acción popular. No pueden borrarla porque la acción popular está específicamente prevista en el art. 125 de la Constitución y modificar eso es demasiado vistoso, aparte de necesitar una mayoría que no tienen; pero es un primer paso para vaciarla de contenido. ¿Su importancia? Sin ella determinados casos (caso Pretoria, caso Palau, o caso GAL, entre otros) jamás hubiesen llegado a sustanciarse, con el consiguiente disgusto del Fiscal General del Gobierno, Conde-Pumpido. El mismo que no tiene prisa en procesar a José Aloevera Bono, pese a que de las informaciones periodísticas surgidas se puede decir con certeza que «hay caso».

Pues así está el protoculo. Se empieza por echar al pueblo de la vida pública… y se acaba encarcelándolo por pensar en voz alta (thoughtcrimes, ya saben…).

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Un comentario en “El protoculo

  1. ¡Que estupendo Articulo! ¡Poco más puedo añadir, ¡Desde luego a mi cuando estaba viendo el Desfile, no me pareció bien lo de los abucheos, por falta de respeto hacia Los Caidos y familiares! ¡No sabia que desde fuera la gente no pudo ver nada en ese momento y, claro, tal como está el Patio habia que abuchear como fuese y donde fuese, porque ZP,se lo merece! ¡Pero que ahora quieran arreglar esto a gusto del Desgobierno, haciendo una ley de Protocolo ¡es por lo menos AntiDemocratico! ¡Porque no lo hacen ni por Caidos y familiares, lo hacen porque a ellos no les conviene que todo el mundo se entere que nadie traga ya a ZP! Así es que para que haya una proxima vez pronto, y alzando la moral a los que alli estaban y como Valientes gritaron (Ojalá yo hubiera podido estar)! Les saludo Atentamente
    Lupus

Gotas que me vais dejando...

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