Estocada (a la) Monumental


Bien, pues los nacionalistas ya han conseguido un objetivo más. Con la pasividad de un Gobierno enemigo de España (no el Gobierno de España que aparece pomposamente en la propaganda oficial). Ellos, pasito a pasito, van borrando el rastro de todo lo que en Cataluña nos identifica como parte de España. Primero fue el toro de Osborne (supongo que porque no estaba rotulado almenys en català); ahora ya, por fin, los toros de verdad, los de capote, puya, banderilla y estoque.

A nadie debería escapársele que ésta es una prohibición puramente política, cuya raíz no es otra que el desprecio por una parte de la casta política del fenómeno taurino como signo de identidad español. No hay en realidad otra cosa. No presten atención ustedes a las argumentaciones acerca de «lo que sufre el toro», porque aquí lo que ha ocurrido es que en verdad, bienintencionados o no, los animalistas se han convertido en los tontos útiles del nacionalismo y del izquierdismo más cazurro y enemigo de España (sí, me lo oirán repetir muchas veces en esta entrada).

Y les digo esto porque las críticas se pueden extender tanto ratione materiae como ratione loci. En el primero de los casos, si lo que importa es «el sufrimiento del animal», ¿por qué no se prohíbe la pesca deportiva? ¿Acaso el pez no sufre desde que muerde el anzuelo hasta que efectivamente muere? Es un sufrimiento atroz. Pero sin embargo a los animalistas parece importarles poco el asunto, centrados como están en el toro. ¿Veremos a los animalistas organizar una caravana hacia Asturias al inicio de la temporada de pesca, para protestar por la pesca del campanu? Ustedes, como yo, saben la respuesta: no. Como tampoco se organizarán (ni las permitirán) concentraciones a favor de la eliminación de los correbous o toros embolados, porque es una tradició catalana y eso, naturalmente «es distinto».

De las críticas ratione loci pondremos un ejemplo: ¿se atreverían los animalistas a armar bulla en la puerta de la Plaza de las Ventas o en La Maestranza? También ustedes saben la respuesta. Por eso en Madrid prácticamente nadie mete ruido con estas cosas. Y en Sevilla el PSOE, que conoce muy bien a su grey (como que tiene a media región subsidiada, por lo menos), sabe que no debe tocar ese punto si no quiere padecer una sangría importante de votos, y por ello no se les ha oído ni mijita en contra de la barbaridad que se ha cometido en tierras catalanas.

Conociendo, pues, el fondo, no queda mucho por hacer. El sistema judicial es desgraciadamente muy lento («la justicia que tarda no es justicia») y mucho más si el asunto está teñido fuertemente de color político, así que un recurso ante el Tribunal Constitucional tardará de promedio 3 años. Plazo en el cual en la Monumental puede haberse hecho de tó. Hasta poner los cimientos de una mezquita, que según el rumor, sería la más grande de Europa. En cuanto a lo estrictamente político, el que más (y mejor) ha levantado la voz ha sido Albert Rivera, presidente de Ciutadans. Se ha encontrado con el silencio ovino y vendido del PSC, porque éstos están pensando en la posibilidad de llegar a pactos puntuales con CiU y no es cuestión de quemar el puente antes de tiempo. Y la hostilidad manifiesta de los demás grupos del Parlament (salvo el PP, que es quien ha presentado el recurso contra el decreto prohibidor), lo que evidencia que se trata de una cuestión política y no de otra cosa.

Para los nacionalistas la estrategia estaba clara, a saber, contar con dos pasividades:

  1. la pasividad de la mal llamada sociedad civil catalana, so pena de crucificarla con el mantra español = facha (nadie quiere ser hoy facha, pese a que padres y abuelos de quienes gritan eso sí lo fueron y además a gusto).
  2. la pasividad de Madrit: estar en un tiempo de descuento es lo que tiene. Que puedes permitirte el lujo de no pronunciarte, con independencia de que los que realicen la burrada sean los que te hayan apoyado durante tu mandato.

Luego, lo demás viene rodado. No importa que el cierre de la plaza cueste lugares de trabajo y sobre todo, una indemnización de 300 millones de euros (así más o menos se calcula). No la van a pagar sólo los que querían cerrar la plaza, sino todos los catalanes. Tampoco importa cuántas camas de hospital se podrían tener y/o mantener con ese dineral. A los nacionalistas lo que les importa es la construcción nacional. Y si se mueren ustedes por falta de una conveniente atención hospitalaria pública (sí, ésa que los políticos, mientras son políticos, no huelen ni por el forro), estén ustedes tranquilos: les enterrarán con una esquelita redactada en un nivell C absolutamente estándar, normalizado y bendecido por el IEC.

A quien en noviembre votó CiU y se queja ahora de estas y otras prohibiciones que vendrán, le digo que “disfrute de lo que votó”. A los demás, que habrá que fajarse un poco más en la defensa de nuestros derechos. Poco a poco no podremos salir de casa sin permiso. Que será verdad aquello de hòsties vingueren i de casa ens tragueren.

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Un comentario en “Estocada (a la) Monumental

  1. Es una pena que la sociedad civil catalana no reaccione ante estos atropellos, comprendo que hay miedo pero es que llegará un momento en que Cataluña no solo perderá su caracter español sino también su caracter catalán (por lo de las mezquitas). En Vascongadas pasa algo parecido, el miedo a que te tilden de facha hace que muchos votos sean para el PNV al que muchos tienen como “partido moderado”.

    Son muchos años de comedera de tarro pero creo que todo caerá por su propio peso, al menos que esta crisis sirva para que algunos le vean las orejas al lobo.

    Un cordial saludo.

Gotas que me vais dejando...

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