Cabalgatas marca NOM

Estamos en 1983. El flamante nuevo ministro de Educación, José María Maravall, suelta esa frase lapidaria que desde entonces lleva marcando la educación —tomaron al asalto la Educación batueca y aún no se han bajado de ese cielo—: «Hay que secuestrar el alma de los niños». Desde la LODE parida por Rubalcaba y Marchesi hay que decir que han conseguido ampliamente su objetivo. Vino una LOGSE e incluso, en 2006, aún vino una LOE zapatera. Hoy España es educacionalmente de izquierdas. Han conseguido que incluso los votantes del PP —salvo cuando eran mayoría social— se sientan raros votando a su propio partido, porque esa educación les ha robado esa total independencia emocional.

¿Y en qué se ha traducido esa hegemonía educativa, cultural y educacional? Bien, como era de esperar, tanta hegemonía ha devenido en corrupción, en «vieja política», en «casta». La izquierda y la derecha han borrado sus límites de tal modo que, como diría Orwell,

Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

La famosa nueva política no es mejor. Tal y como dice el autor de la entrada anterior, las juventudes de los partidos no aspiran a otra cosa que a suceder a sus mentores en el reparto del pastelazo. No han aprendido a gobernar, ni a poner los intereses «del pueblo» o de «la gente» por delante de los suyos propios o los de su partido. Ah, el Partido. Die Partei hat immer recht. No se discute el Fuhrerprinzip, ya se trate de un partido socialdemócrata (PP) o comunista (Podemos).

Esta ciudadanía obediente que ha intentado crear la vieja política es la que la nueva política saca a la calle para moverla como marionetas conforme a sus intereses. Así, ahora nos encontramos indefensos. Claro que puede usted protestar en las redes sociales: puede ciscarse en el político de turno (cada vez hay más insultadores y menos razonadores en las RRSS) y probablemente, una vez haya usted manifestado su desacuerdo con Fulano o con Mengano, ahí quedará todo.

La nueva política consiste en mantener a ustedes en el redil social. A los políticos nuevos les da igual que protesten ustedes en redes sociales. Al contrario: les encanta, porque así les tienen más controlados. Lo que les preocuparía es que saliesen a la calle, como han demostrado las feminazis contra unas mujeres de VOX. A Carmena y a su troupe anticatólica les preocuparía y mucho que «la gente» organizara una manifestación contra el Ayuntamiento, aunque fuese por la suciedad que en la Villa y Corte campa por sus respetos…


Todo lo anterior explica muchas cosas. La primera, que la famosa Kabalkutre madrileña (pero también de Barcelona, Valencia o Sevilla), no es para nada un hecho inocente. Si fueran «laicistas» como dicen, es posible que no hubiera habido cabalgata; pero manteniéndose en el respeto constitucional a todas las creencias religiosas, tal vez hubieran permitido que se hubiera podido organizar de forma privada. Sin embargo, son anticatólicos porque usando dinero de todos, lo que han hecho es ofender las creencias religiosas de muchos madrileños, barceloneses, valencianos o sevillanos. Entérense, podemitas descerebrados: la cabalgata no es un acto «municipal», sino religioso católico. Y como tal, no se puede obviar su simbología y su relación con Jesucristo. Es, sencillamente, la conmemoración de la adoración del niño Jesús por tres magos, que la tradición piadosa ha convertido en “reyes”.

Lo que han hecho Doña Rojelia y sus conmilitones allí donde corresponda es sencillamente burlarse de los católicos. Pero no sólo eso. Han insertado un recuerdo horrible en la memoria de los niños. Les han arrebatado su infancia travistiendo a los «Reyes Magos» en cómicos de la legua y tristes payasos, alguno de los cuales ha dicho incluso «odiar a los Reyes Magos». Es verdad que toda esta mierda (y perdonen el exabrupto) comenzó con las cabalgatas acomplejadas de Gallardón, mal aconsejado probablemente por alguien de la Logia. Primaba el aggiornamento municipal. Pero está claro ahora que estamos sufriendo una escalada de ataques contra la religión… católica. A los demás, especialmente a los moros, no hay que cabrearlos. Y los podemitas no van a cejar.

Ubi sunt?

Preguntaría por los políticos de la oposición municipal, pero es que no he oído crítica alguna a este hecho atroz por parte del estamento político. A los políticos de la hoy oposición sólo les preocupa su trasero, gordo o fino. «No se meten» en materia de religión para no verse llamados «meapilas», «nacionalcatólicos» u otras sandeces semejantes que profieren los anticatólicos a falta de argumento alguno. Hasta los liberales están desaparecidos: se escudan en que «hay libertad» (pero es con ira, señora) y ahí queda todo. Hay más miedo al escrache anticatólico (llamemos a las cosas por su nombre) que a proclamar la verdad.

Preguntaría a la Iglesia dónde estaba. Pero me imagino el plan. Después de la caña que le dieron al obispo Reig Pla por decir unas cuantas verdades —iluso: creería que la libertad de expresión va en ambos sentidos, como creería cualquier persona normal— sobre el colectivo LGTB que a éste no le gustaron, imagino al purpurado de turno:

—Hijo mío, son tiempos difíciles. Hay que rezar mucho y no desesperar. Hemos de practicar la virtud de la misericordia, que para eso el Papa ha declarado este año como de la…

—Entonces, Ilustrísima, ¿no van a protestar ni a ejercer algún tipo de acción legal? —pregunta uno, ya amostazado—.

—No, hijo. Todos buscamos a Dios, aunque sea por caminos extraviados. Hay que comprender a esas pobres ovejas descarriadas. Aparte, estaríamos entrando y saliendo de los Tribunales todos los días, y gastando un dinero que no tenemos y…

Pero uno ya no escucha más. La sensación de desamparo es total. Porque luego resulta que esos purpurados y demás próceres eclesiásticos son los que sacan el hacha contra los divorciados y vueltos a casar. «¡No tienen derecho a comulgar!», declaran enfáticamente, llenos de virtuosa indignación. O a lo mejor sí, como en Alemania; pero sólo si uno paga el correspondiente impuesto religioso. O que luego son tan comprensivos con la homosexualidad dentro de la Iglesia, por motivos no demasiado confesables.

Es verdad que algunos comunicadores y «líderes de opinión» sí han manifestado una opinión contraria a estos ataques: Carlos Herrera, Hermann Tertsch, Federico Jiménez Losantos… Sí hay ciudadanos de a pie que manifiestan su enfado; pero eso a Doña Rojelia y a sus mariachis se la trae al pairo. Saben que no recibirán contestación alguna desde instancias políticas y/o religiosas, que sería lo preocupante. Y es precisamente esa ausencia de reacción lo que «les anima a seguir trabajando en la misma línea con denodado ardor».

No abrigo muchas esperanzas. Sólo espero que alguna vez dejemos de ser «la gente» o «el pueblo», y nos convirtamos en ciudadanos. Pero de los de verdad. No de ésos que te dicen que si eres provida no entras en el club, por feo.

Fúrbo, más fúrbo

Cuentan que Shostakovich, asistiendo a los ensayos de su Novena sinfonía en 1945, susurró «¡Circo, más circo!». La obra, frente a lo que había pretendido el establishment soviético (una magna obra de glorificación de la victoria soviética frente al nacionalsocialismo invasor y del Padrecito, que valientemente había dirigido sus huestes… desde Kuybischev, hoy Samara), era una especie de broma que no gustó nada y tres años después del estreno le hicieron la autocrítica, como ocurre en los regímenes comunistas, hasta que se convirtió en vaca sagrada y por tanto intocable.

En las Batuecas, no obstante, poca broma. Todo encaja con el control de agenda, que es cosa seria. Así, para desviar la atención del respetable sobre el rovell de l’ou (o la armendriya, que dirían en más abajo de Despeñaperros), salen unas declaraciones de Gerard Piqué, independentista confeso. El mundo del fúrbo se ha dividido en dos: los que le pitan y los memos que «piden respeto». Sepan ustedes dos cosas: primera, que me la repampinfla si Federico me critica por decir «fúrbo» en vez de «fútbol». Para mí, mientras no cambie el orden en la esencia verdadera de lo que es —a saber: negocio-espectáculo-deporte—, seguirá siendo fúrbo.

Y en segundo lugar, que esos furborregos que tanto berrean por el escándalo de las declaraciones-deposiciones de ese jugador, calentados por la prensa deportiva y el espectáculo de luz y sonido que son los bloques de «deportes» en los desinformativos, poca cuenta se dan de otras cosas que ocurren al abrigo de miradas indiscretas y, sobre todo, de periodistas curiosos.

Verán. Me ha llegado una información vía correo electrónico acerca de algo de lo que se habla muy poco. Y que si se ha hablado algo es porque el hedor era tal que resultaba imposible de tapar. El tema es, ni más ni menos, que el tinglado que tiene montado la RFEF, alias Villarland.

De entrada —y cómo no—, están metidos los partidos políticos hasta el cuello. Hay toda una riada de recursos privados y públicos (me importan más estos últimos porque son el dinero de todos) de circulación absolutamente opaca y que, de acuerdo con la información, no sería de extrañar que acabasen en las arcas de algunas empresas o partidos. La información se refiere a la Federación Gallega de Fútbol. Pero igual podría tratarse de cualquier otra, vista la relajación de controles que existe en el sector y de la que el CSD ni habla, ni se entera. Empecemos.

Los cursos para la obtención del título de Técnico Deportivo se configuran desde el Ministerio de Educación y se imparten tanto en centros públicos como privados. Es decir, es una enseñanza perfectamente reglada. A su vez, esto supone, conforme al art. 33 de la Ley 10/1990 del Deporte, que las CC.AA. asumen el compromiso de fomentar esta enseñanza reglada y oficial, así como la única legitimada para otorgar el citado título.

Las CC.AA. tienen transferida la competencia de Educación, que comprende además las parcelas de Cultura y Deporte (gracias, Aznar, por contribuir a la tensión de la cohesión nacional). Además, Galicia tiene su propia Ley del Deporte (Ley 3/2012), en cuyo art. 72 se menciona la exigencia de título oficial. Por tanto, ningún otro que no sea reconocido por la RFEF o el CSD valdría a los efectos legales.

La información denuncia que en Galicia tanto Ayuntamientos como Diputaciones como la Administración autonómica se han puesto a la tarea de fomentar una formación no oficial, otorgada por la Federación Gallega de Fútbol sin soporte legal y contraviniendo incluso lo establecido por la ley del deporte gallega.

Esto podría quedarse simplemente en un galimatías político y administrativo, a resolverse entre los órganos que correspondieran. Pero, por supuesto, hay más. Resulta que el presidente de la Federación Gallega de Fútbol es el presidente provincial del PP de Pontevedra. Une a esa condición las de expresidente de la Diputación Provincial de Pontevedra y la de imputado en varios casos de corrupción. De acuerdo siempre con la información recibida, durante el reciente proceso de elección del presidente de dicha Federación nada menos que Feijóo habría llamado la noche anterior de las elecciones a la Diputación y al PP de Ourense para que saliese el que tenía que salir, que no es otro que el candidato del PP. Y eso, a pesar de que las votaciones daban al parecer ganador al candidato del PSOE, presidente a la sazón que optaba a la reelección.

Les dejo aquí enlaces de prensa sobre la cuestión.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/deportes/2014/12/11/villar-concedio-creditos-territoriales-forma-irregular/0003_201412G11P52994.htm

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/03/28/galicia/1427569633_094762.html

http://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2014-12-19/la-federacion-de-futbol-gasto-24-millones-en-una-escuela-fantasma-en-arabia-saudi_592639/

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/10/23/galicia/1414094737_412374.html

No obstante y como les decía, de esto sólo se habla cuando tiene color político —para condenar estas cosas la Justicia ni está ni se la espera—. Y siempre lo destapa un medio de comunicación de los adversarios. Los demás, callados. ¿Por qué? Porque como dijo una vez Jesús Álvarez, hijo, «son noticias pagadas, tío». Cosa total y absolutamente cierta, además. Recuerdo muy bien los tiempos en que el taekwondo salía en las noticias de «deportes». Éramos una potencia mundial y disputábamos sin manías el trono a Corea del Sur. Nombres como el de Ireno Fargas, uno de nuestros mejores deportistas de la especialidad, estaban siempre en candelero ¿Dónde estaba el misterio? En que el presidente nacional de entonces, hace 20 años, destinaba una partida para pagar esas noticias. Desaparecida la partida, desaparecidas las noticias. Y todo así.

Y ahora, todos los furborregos pueden seguir entretenidos peleándose entre ellos. Unos poniendo su foto en alguna red social con la leyenda: «Soy español y del Madrí», como si lo segundo aportara algún tipo de plus. Y los otros, «Sóc indepen i del Barça». Pueden estar a favor o en contra del payaso millonario de Piqué. Total: si el CSD sólo es capaz de multar con 6.000 euros unos insultos a un símbolo nacional (al Rey), ¿por qué iba a tomar cartas en este otro asunto, más espinoso y menos comprensible? Parafraseando la canción: «Unos, a dur la faixa; y los otros, a fer caixa». Y todo en un magma de corrupción porque no hay nadie de importancia que no esté pringado hasta las orejas.

Halal Majrit

Me ha producido sumo placer la lectura de la Tercera del ABC de hoy, firmada por Serafín Fanjul. Y al mismo tiempo desasosiego, porque retrata una realidad bien evidente. Éste sería un caso en que tres pequeños gestos (la eliminación de la cruz en el escudo de un equipo de fútbol, la de la corona y el cambio de denominación de su estadio) es significativo de hechos que ocurren a mayor profundidad y tienen un mayor aunque —por ahora— inadvertido efecto. Sigue leyendo

Verdi: Misa de Réquiem

Por el compadre Noatodo me entero de que el bicentenario de Verdi se cumplió el jueves pasado. Así que, para no ser menos que él y aunque nos pasemos en tres días de la fecha, aquí les dejo a ustedes, para su entero goce y disfrute, la mejor ópera del compositor italiano. Dejo dicho también que no lo hago por chinchar, pero la versión que aquí proponemos es de absoluta referencia: Das Wunder al frente de la orquesta y coro de la Scala de Milán, con unos solistas míticos tanto individual como conjuntamente: Leontyne Price, Fiorenza Cossotto, Luciano Pavarotti y Nicolai Ghiaurov

Ripalda progresista

¿Eres progresista?
Sí, soy progresista desde el seno materno pese a que haya dado más bandazos que Tamames y Tierno (q.e.p.d.).

¿Qué significa ser progresista?
Ser progresista significa ser partidario de las fuerzas de progreso.

¿Cuáles son las fuerzas de progreso?
Las fuerzas de progreso son todas aquellas que defienden el avance del género humano concretado en sus más altas conquistas; como el aborto y la eutanasia, el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio entre sí y a adoptar menores, la reivindicación de la prostitución como libérrima virtud cívico solidaria, la legalización de las drogas y la difusión de la ética del cine de Almodóvar.

¿Qué es el aborto?
El aborto es el derecho que tiene toda mujer a liberarse, por la vía más expeditiva y a cuenta del Estado, de una excrecencia interna provocada por una invasión de fluido seminal procedente de un macho en celo.

¿Cómo consideráis a los que se oponen al aborto?
Unos intolerantes e hipócritas que van los fines de semana a abortar a Londres y después defienden la pena de muerte.

¿Tiene la pena de muerte algo que ver con la eutanasia?
En absoluto; la eutanasia es el derecho a morir en paz que tiene cualquier persona a la que se haya convencido que no debe constituir una carga para su familia o para los presupuestos del Estado. Es especialmente recomendable para enfermos y ancianos en su fase más pejiguera.

¿Qué es un homosexual?
Una persona que ha elegido una opción sexualmente plena, avanzada y de retrocarga, superando la ancestral e irracional tendencia homófoba y animal de intentar emparejarse con los de distinto género.

¿Qué es un homófobo?
Una persona de aparente opción heterosexual que cuenta chistes de gays en tono despectivo, pero que en el fondo de su armario es un homosexual reprimido aunque no quiera reconocerlo.

¿Qué es un heterosexual?
Alguien sexualmente obsoleto.

¿Qué es la prostitución?
Un avanzado derecho de la mujer, del hombre y del género neutro, para autorrealizarse mediante prestaciones sexuales libres y retribuidas.

¿Qué son las drogas?
Son sustancias con efectos benéficos, estimulantes y/o sedantes, como la cocaína, la heroína y el hachís; pero nuestra cultura judeocristiana las reprime, aceptando hipócritamente otras más tóxicas y peligrosas como el tabaco, el té y el café.

¿Quién es Almodóvar?
¡Pidrooo! Almodóvar es un director de cine, manchego, que tras el aspecto físico de Sancho esconde la alta espiritualidad de Don Quijote; es un intelectual que en sus películas con historias de gente sencilla y de la vida real, encarna los valores éticos y estéticos de la posmodernidad.

¿Cómo nos hacemos progresistas?
Nos hacemos progresistas por medio de la ingestión indiscriminada de todo lo que sale de la televisión, por la asimilación de las consignas oficiales, la falta de espíritu crítico y la pereza mental.

¿Cuántos son los mandamientos del progresismo?
Los mandamientos del progresismo son diez.

Primero: Amarás al progreso sobre todas las cosas.
Segundo: No tomarás el nombre de la democracia en vano.
Tercero: Santificarás la democracia en su fiesta electoral, en la que nunca te abstendrás ni emitirás un voto nulo.
Cuarto: Ingresarás en un asilo a tu padre (si lo conoces) y a tu madre (si se deja).
Quinto: Abortarás, harás abortar o defenderás el aborto.
Sexto: Intentarás liarte con todo «lo» que puedas, especialmente con los de tu mismo sexo.
Séptimo: Sólo robarás con amparo en las leyes.
Octavo: No mentirás ni dirás «no sé, no contesto» en las encuestas democráticas y en los sondeos de opinión.
Noveno: No consentirás pensamientos ni deseos contrarios a la democracia y al bendito sistema «que nos hemos dado a nosotros mismos».
Décimo: No codiciarás a la mujer de tu prójimo, salvo que lleguéis a un acuerdo de intercambio de parejas.

¿Y cuáles son los males que amenazan al progresista?
Aquellas conductas o ejemplos que signifiquen una muestra de valores autoritarios y obsoletos como la jerarquía, el rigor, la disciplina, el esfuerzo, el servicio, el sacrificio, la obediencia, la responsabilidad, la moral, el sentido trascendente de la persona, la religión, el pecado, la verdad absoluta, la patria, y otras similares del mismo tonillo dogmático y totalitario.

¿Dónde estuvisteis en Mayo del 68?
Sin ningún género de dudas en París levantando barricadas; y si por edad no pude estar, entonces estuvo mi padre.

Entonces ¿conoces a tu padre?, perdón… ¿Qué es la democracia?
La democracia es el sistema más perfecto de gobierno que ha existido y podrá existir jamás en la tierra, con la excepción de que los electores se equivoquen eligiendo opciones no progresistas o claramente fascistas.

¿Qué es el fascismo?
Fascismo es todo aquello que se enfrenta a las fuerzas de progreso, cuyo máximo exponente fue Franco, que suprimió el régimen de libertad que nos habíamos dado a nosotros mismos (bueno, quiero decir, que nuestros abuelos se dieron a ellos mismos), tras provocar la guerra civil.

¿Qué sucedió en la guerra civil?
Que los militares, la derecha, unos curas y unas monjas levantiscas, se alzaron a traición contra el orden, la paz y el progreso establecido por la Segunda República. Finalmente la ayuda de la Internacional nazifascista les llevó al triunfo sobre el pueblo que únicamente contó con el auxilio de los intelectuales que en las trincheras leían hermosos poemas a los soldados.

¿Qué era la Segunda República?
La Segunda República era un régimen pleno de cultura, justicia, democracia, libertad y tolerancia.

¿Os consideráis republicano?
Sí, aunque también soy partidario de Su Majestad don Juan Carlos que nos trajo la libertad con muchísimo esfuerzo y teniéndose que hacer el bobo delante de Franco (también admiro las camisas de Marichalar y las hechuras de Urdangarín).

¿Qué es la solidaridad?
Apuntarse a una ONG para salvar focas y hablar mucho de los derechos humanos del Tercer Mundo y de países como Cuba.

¿Acaso vais habitualmente a Cuba?
Sí, para ayudar a su población en las carencias y necesidades producidas por el embargo yanqui; llevándoles productos de higiene y entablando un contacto directo e intersexual con sus cálidos habitantes, algunos de las cuales se muestran sumamente abiertos y receptivos.

¿Qué es un intelectual?
Aquel que firma un manifiesto de intelectuales.

¿Qué es la Iglesia?
La Iglesia es un antro cavernario manipulador de conciencias cuyos principales exponentes son la Inquisición, el Vaticano y el Papa.

¿Quién es el Papa?
Un viejo con párkinson que dice misas por la Tele, no quiere jubilarse, atesora riquezas en el Vaticano, engaña a los pobres prometiéndoles parcelas en el cielo y encima no es elegido democráticamente.

¿Sois tolerante?
Soy tolerante; por detrás, mucho más que por delante.

¿Qué es la tolerancia?La tolerancia es aquella virtud cívico solidaria mediante la cual exigimos que se nos respete como progresistas pero rechazamos cualquier manifestación no progresista.

¿Sois liberal?
Cuando tengo que pagar impuestos y en lo relacionado con el ejercicio de algunas funciones procedentes de órganos infra abdominales, soy sumamente liberal.

¿Qué son las Humanidades?
Las Humanidades son instrumentos doctrinarios de la caverna que sirven para imbuir a los escolares de ideas represoras y trasnochadas, como por ejemplo los nefastos conceptos del bien y el mal o el mendaz estudio cronológico de la Historia.

¿Qué son el bien y el mal?
El bien y el mal son conceptos maniqueos utilizados desde antaño para extirpar la libertad y para educar en la represión cultural, favoreciendo todo género de traumas infantiles.

¿Qué es la moral?
La moral es un instrumento sectario y obsoleto utilizado fundamentalmente por la Iglesia y otras estructuras de poder para generarnos un castrador sentimiento de culpa y demás zarandajas fascistoides.

¿Cuáles son las cualidades que identifican a un progresista?
Tolerancia, solidaridad, tercermundismo, nudismo, ludismo y paludismo.

Actualización 13:30:

El comentario del que ha sido extraído este post ha sido censurado de la web de la Gaceta. A los “progres” no hay que cabrearlos. ¡Viva la “corrección política” y el poner siempre la otra mejilla! 😛

Actualización 18:30:

Comentario reaparecido: http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/perroflauta-dicese-que-20121021

Chonispaña

Por si no tuviéramos bastantes disgustos con la prima de riesgo, de la que todo el mundo habla y sólo unos pocos tienen pajolera idea de qué va (parece que algunos la magrean mucho y nos sube que da gusto) o el magreo del Euribor, que ha llegado a interesar a la justicia, la noticia que colea desde hace algunas semanas viene referida a la equipación de nuestros olímpicos. Como ya sabemos de qué va la cosa (es una noticia para distraer después de los recortes), vamos al detalle.

Hete aquí la «gran obra» que los tovarishchi contratados para la cosa han ejecutado. Un diseño salido probablemente de una noche de Stolichnaya y kvas. Mi pregunta es: ¿quién COJONES ha autorizado este diseño con su firma? Porque una cosa es que un diseño no se salga de presupuesto. Estamos en crisis, ya se sabe, y bla-bla-bla. Pero hombre, una cosa es eso y otra que ese diseño te lo puedas encontrar en cualquier mercadillo de tres al cuarto. Segundo (o primero, si lo prefieren ustedes): ¿cómo es que habiendo en España diseñadores de primer orden en eso que los pedantes llaman haute couture, se encarga la equipación a unos extranjeros (que lo mismo me da que sean de Moscú, Yenisseisk o Burkina Faso, oigan). Pero, como digo, teniendo a modistos de la talla de Victorio & Lucchino, Balenciaga o Pedro del Hierro y otros de renombre internacional en casa, no hacía falta encargarle el asunto a nadie de fuera. Claro que igual hubiéramos obtenido un resultado parecido de habérselo encargado a Agatha Ruiz de la Prada, pero al menos hubiera sido de casa. Claro que ya tuvimos un primer aviso con la equipación para el Mundial: color azul celeste, de ninguna tradición en nuestra equipación. Pero al parecer nadie se dio por enterado.

Lo peor de todo es que el desaguisado llega poco después de haber nombrado un Alto Comisionado para la Marca España, que de esta manera ha recibido la primera en la frente. ¿Marca España, dice usted? Qué va, hombre. Estos deportistas representan a Chonispaña, que con esas pintas sólo les faltan el tupé, las patillas hasta la comisura de los labios, el tronkito y Los Chunguitos a todo taco, sin más…

Esto es parecido al percance sufrido por nuestros tenistas de Copa Davis en 2003 en Australia, cuando en vez de sonar el himno nacional, sonó el de Riego.

El cabreo ha sido monumental, naturalmente. Porque una cosa es ser una potencia olímpica de tamaño medio en conjunto, con las debidas excepciones del fúrbo (en que no nos tose nadie) y del baloncesto (sólo los USA y Croacia, salvo sorpresas), y otra cosa es aparecer en la ceremonia inaugural de London como «Los chonis y las jennys» con esa ridícula equipación. Por ello San Iker Casillas y Rafa Nadal, dos rutilantes estrellas de nuestro firmamento deportivo, se han negado –con razón– a ser abanderados vestidos de esa guisa.

Ahora bien: sepan ustedes que yo creo que toda crítica, aunque sea feroz, debe ser constructiva. Hay que proponer una solución alternativa. Y para que vean que no soy malote, sugiero que tal vez tendríamos que recuperar al personaje del Neng de Castefa y vestirlo para la inauguración con esa facha. Total, ya mandamos a Rodolfo Chikilicuatre a Rollovisión, así que de nuevas no nos iba a venir…

Me imagino que al actor Edu Soto le encantaría la propuesta y no sólo por lo crematístico. ¿Se lo imaginan desfilando por el Olympic Stadium de los Londones saludando y diciendo Què passa, nen? Porque en realidad, aplicado el corrector lingüístico, eso es lo que dice. El choni, además, sería declarado varietat lingüística del català oriental, quedando más o menos en la misma situación que el aranés. Y para acabar, El Neng recibiría la correspondiente subvención de la Generalitat por promoció del català arreu del món, aunque se nos caigan los hospitales a cachos y aunque haga relativamente poco que nos hayamos enterado de que algunos hicieron unas cuantas porcades con ellos (sigue aquí). Todo es una fiesta, oigan. Viva Chonispaña

Sentimientos contrapuestos

Bueno, ya está. Se cumplió el pronóstico: somos campeones de todo lo campeonable. Hace dos años expresaba yo a ustedes mi contento porque nuestra selección ganaba por primera vez un Campeonato del Mundo. Tampoco estábamos para muchos cohetes, y el Gobierno, tras haber pactado con la oposición, nos la metió bien metida mientras celebrábamos el triunfo deportivo: el famoso decretazo laboral, al que los sindicatos, encariñados con el Gobierno, contestaron nada menos que tres meses después con quejíos de cachorrillo y zafia propaganda antiempresarial.

Dos años después aquello que dijimos en ese post, hijo de la euforia furbolera, sigue vigente. Sobre todo y a mi entender, estas líneas:

Pero no quiero caer en el «Todos somos…» o en el «Somos cojonudos». El triunfo corresponde por derecho y en exclusiva a los jugadores de la selección y a quienes más cerca estuvieron de ellos: entrenador, preparadores, fisioterapeutas, equipo médico… Lo que sí podemos decir nosotros es «Tenemos una selección cojonuda», porque eso es bien verdad. A nosotros lo que nos cumple es seguir el ejemplo y exigir que España sea una nación fuerte y unida, como la selección. A pesar de que España en lo político sea un circo con diecisiete pistas en las que no falta un payaso que se cae de culo cada cinco minutos. A pesar de que a los directores del circo les interese que esto siga así por mucho tiempo.

No, no vamos a caer en eso. Y si ya entonces lamentábamos que la Nación no siguiera el ejemplo de la selección, hoy he llegado a la siguiente conclusión: que si la Nación estuviese dirigida por personas equivalentes a Vicente del Bosque y su equipo, tal vez fuésemos nosotros los rescatadores, en vez de interpretar el ingrato y desagradecido papel de rescatados. Inversamente, si la Selección hubiera estado dirigida por personas a la altura de nuestros políticos, es muy dudoso que hubiésemos pasado del primer partido de la eliminatoria. ¿Se imaginan ustedes el espectáculo? Todos los jugadores echándose la zancadilla unos a otros e Iker Casillas durmiendo en la portería y pensando: «Pa lo que me pagan…». Y el enano castigador de Platini (¿por qué no sacan en los guiñoles a ése?) con una sonrisa de oreja a oreja, en vez de esta cara:

También es importante recordar que el triunfo de ayer no se fabricó en dos tardes. Es el esplendoroso resultado de la unión de tres factores: un conjunto de muchachos de cualidades físicas y voluntad sobresalientes, un equipo técnico que supo sacar lo mejor de ellos en todos los sentidos (entrenadores) y cuidarlos hasta el más mínimo detalle (equipo médico y psicológico)… y trabajo, trabajo y trabajo. Que no hay dos sin tres… pero también dos y dos son cuatro. Ojalá alguien tuviera la buena idea de aplicar este método a la política, a la universidad, a la empresa…

Retrato certero de anemia cultural

No sabía cómo titular este texto, que he leído en Facebook y que proviene, al parecer, de un profesor universitario (o más arriba), el cual parece saber muy bien de qué habla. Por supuesto, no puedo estar más de acuerdo con él. Pero digo más y me incluyo en el paquete: nos quejamos, sí; ¿pero dónde estamos a la hora de actuar? ¿Será el problema que «hemos dejado la política en manos de los políticos»? ¿Será que la verdadera democracia no ha llegado aún a los partidos (pues sólo desde dentro de ellos se nos permite actuar)? Juzguen ustedes mismos.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo y asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general.

Ha llegado la hora de reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel, y admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana, o en tres o cuatro años, sino que es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional.

Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

El resultado les da igual

Ya saben ustedes que no soy nada furbolero. Básicamente por una razón: porque antes que nada es un negocio en el que se mueven millones de euros sin que a nadie se le mueva un pelo del bigote (y a pesar de que la deuda de los clubes de Primera está calculada en unos 780 millones de euros), en segundo lugar un espectáculo (sobre eso hablaremos más abajo) y, a mucha distancia de los dos anteriores, es un deporte (para ver simplemente deporte, sin negocio ni espectáculo, deben ustedes descender a las catacumbas de las divisiones regionales). Sigue leyendo

La lujuria al servicio del negocio (musical)

Razones de espacio me impedían contestar en Facebook o en su propio blog al compadre Noatodo, así que permitan ustedes que lo haga desde mi propio espacio. Habla él, en el post que les enlazo, de que de un tiempo a esta parte las discográficas clásicas se han empeñado en vendernos la música metiéndonosla por los ojos, tal vez olvidando que salvo cuestiones sinestésicas, la música entra fundamentalmente por los oídos.

Debo aclarar a mi compadre que eso no es en absoluto una novedad hoy en día, y que lo lamentable es que se haya contagiado a una parcela del arte que creíamos «seria». En otras parcelas, como es el caso de la televisión, algunas series históricas han destacado no precisamente por su fidelidad a la trama histórica que relatan, sino por presentar un alto contenido erótico en su desarrollo como ingrediente fundamental de la historia. Éste parece ser el caso de Los Tudor o, últimamente, la saga del gladiador Espartaco. Debo confesarles que, sin ser mojigato en estos asuntos, me dejó ojiplático una declaración del actor Jonathan Rhys-Meyers, protagonista de Los Tudor: «El sexo vende». Es decir: para Mr. Rhys-Meyers es más interesante que una serie aumente el tamaño del sexo de ustedes en vez de su conocimiento histórico. O que humedezca sus partes en vez de su cerebro (caso de que sean señoras y para que no se nos enfaden la Pajina y la Paella). Otro tanto podría decirse de la música llamada ligera o «pop»: con su atuendo, parece que quieren realzar más el hecho de que son objetos sexuales que no personas cuyo oficio primero es cantar.

Pero lo lamentable es que este criterio, aparentemente trivial, esté calando en una parcela del arte que creíamos «seria» y a salvo de estas veleidades antiestéticas (en mi opinión, y creo que mi compadre también coincidirá). En el teatro y en la ópera ya hemos conocido algunas puestas en escena vendidas como «rompedoras» e «iconoclastas»… que sin embargo ponen de manifiesto la indigencia intelectual y espiritual del escenógrafo, disimulada por la atronadora apelación a los bajos instintos del espectador. Espectador que es insultado en su inteligencia, pues es tratado como un animal sin cerebro o con un pene allá donde debiera ubicarse el cerebro.

Dejo aparte la saña con que mi compadre trata el caso de Anne-Sophie Mutter, sólo por el hecho de haber sido la protegida de Das Wunder. Salvado eso, no dejo de darle la razón y temerme que cualquier día nos sacan a Anna Netrebko (en su defecto, a Nathalie Dessay) en paños menores (o sin paños) en unos highlights de La Traviata. O que en otra portada cualquiera aparezca la intérprete de Salomé, de Strauss (Richard), en una postura comprometida con Jokanaan. O que la fiesta en casa del Conde Orlovsky de Die Fiedermaus se convierta en una especie de orgía donde alguien, maliciosa e inesperadamente, apague la luz. O que la escena inicial de Der Rosenkavalier la interpreten dos hombres en vez de dos mujeres (por aquello de la igual-dá de género) y que se pasen el rato haciéndose ojitos.

Ya sé, ya sé que no hay que dar ideas a escenógrafos y directores de escena de resfriado ingenio y peor intención. Pero bien parece que se han apuntado al nietzscheano nichts ist wahr, alles is erlaubt; de forma y manera que lo único que hacen es mostrar bien a las claras un Occidente (una Europa, en nuestro caso) también culturalmente enfermo. Porque créanme ustedes: un área cultural en que los (presuntos) creadores renuncian a seducir al cerebro para apelar a sus instintos más bajos para poder vender su mercancía averiada está enferma.

Un punto final, aunque ya se lo dije en persona a mi compadre. Respecto del enlace a la puesta en escena de In uomini in soldati, Karajan JAMÁS hubiese permitido semejante puesta en escena, zafia e inane. Y muchísimo menos en Salzburgo, su casa.