Ladrones (I)

En este convulso mundo actual han florecido toda clase de ladrones, ya lo saben ustedes. Amigos de lo ajeno, que se decía antes. Sólo que en otros tiempos los que ustedes y yo podríamos conocer se llamaban «Isabelo Pérez Pérez, El Pernales» (de hecho, todavía la LECrim —1882— obliga a consignar en las sentencias y autos los apodos por los que sean conocidos los reos), cuyas infracciones de derecho común podrían parecer honestas al lado de los actuales «Don Fulano Pérez, Director General de Tal y Cual, S.A.» o incluso «Diputado o Senador por el Partido Z». La gente protesta —pero poco más— y oye con agrado los cantos de sirena de aquellos que «pueden prometer y prometen» (de cumplir ni hablemos… o ni Pablemos, si ustedes quieren).

Pero hay un robo aún mucho mayor que se está perpetrando ante nuestras narices. Un robo que —debo suponer— están todos los partidos de acuerdo porque nadie protesta. No hay manifestaciones, no hay ruido. Como dice el celebérrimo merengue:

Y créanme gente que aunque hubo ruido nadie salió, 

no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró…

Es lo que podríamos llamar el robo de la memoria. Lagente cada vez recuerda menos lo que aprendió de pequeña. Y lo que es peor: desde las instancias culturales controladas por ya saben ustedes quién, se nos dice qué debemos recordar y cómo.

Observen en este sentido esas series «históricas» que ahora le ha dado por perpetrar a TVE. Cuando al poder le interesa que uno deje de ver una cuestión importante de una manera contraria a los intereses de aquél, aflora el dinero para filmar la correspondiente película (Mar adentro, para la eutanasia), o Isabel y Carlos (como revisión progre de algunos de los momentos estelares de nuestra historia). Así, tiemblo cuando se enfrenten a Felipe II. Series que dan una visión sesgada y naturalmente progre de la historia. Carlos V no es una figura egregia de nuestra historia, sino un saco de hormonas flamenco que llegó incluso a beneficiarse a su abuelastra. Al socaire de la humanización, lo presentan como un mozalbete de bragueta suelta. Es desandar el camino que se anduvo con el Cien figuras españolas, pero pasándose de frenada. Imagínense si alguna productora francesa perpetrara algo parecido con Napoleón. Toda Francia se sentiría ofendidísima por el trato que se hubiera dispensado al héroe corso. Obviamente, nadie se atreve a perpetrar algo así. Pero en España, lo que acertadamente llama Hermann Tertsch las «gentes de la cultura», son de otra pasta. Lógico.

Cabalgatas marca NOM

Estamos en 1983. El flamante nuevo ministro de Educación, José María Maravall, suelta esa frase lapidaria que desde entonces lleva marcando la educación —tomaron al asalto la Educación batueca y aún no se han bajado de ese cielo—: «Hay que secuestrar el alma de los niños». Desde la LODE parida por Rubalcaba y Marchesi hay que decir que han conseguido ampliamente su objetivo. Vino una LOGSE e incluso, en 2006, aún vino una LOE zapatera. Hoy España es educacionalmente de izquierdas. Han conseguido que incluso los votantes del PP —salvo cuando eran mayoría social— se sientan raros votando a su propio partido, porque esa educación les ha robado esa total independencia emocional.

¿Y en qué se ha traducido esa hegemonía educativa, cultural y educacional? Bien, como era de esperar, tanta hegemonía ha devenido en corrupción, en «vieja política», en «casta». La izquierda y la derecha han borrado sus límites de tal modo que, como diría Orwell,

Doce voces gritaban enfurecidas, y eran todas iguales. No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

La famosa nueva política no es mejor. Tal y como dice el autor de la entrada anterior, las juventudes de los partidos no aspiran a otra cosa que a suceder a sus mentores en el reparto del pastelazo. No han aprendido a gobernar, ni a poner los intereses «del pueblo» o de «la gente» por delante de los suyos propios o los de su partido. Ah, el Partido. Die Partei hat immer recht. No se discute el Fuhrerprinzip, ya se trate de un partido socialdemócrata (PP) o comunista (Podemos).

Esta ciudadanía obediente que ha intentado crear la vieja política es la que la nueva política saca a la calle para moverla como marionetas conforme a sus intereses. Así, ahora nos encontramos indefensos. Claro que puede usted protestar en las redes sociales: puede ciscarse en el político de turno (cada vez hay más insultadores y menos razonadores en las RRSS) y probablemente, una vez haya usted manifestado su desacuerdo con Fulano o con Mengano, ahí quedará todo.

La nueva política consiste en mantener a ustedes en el redil social. A los políticos nuevos les da igual que protesten ustedes en redes sociales. Al contrario: les encanta, porque así les tienen más controlados. Lo que les preocuparía es que saliesen a la calle, como han demostrado las feminazis contra unas mujeres de VOX. A Carmena y a su troupe anticatólica les preocuparía y mucho que «la gente» organizara una manifestación contra el Ayuntamiento, aunque fuese por la suciedad que en la Villa y Corte campa por sus respetos…


Todo lo anterior explica muchas cosas. La primera, que la famosa Kabalkutre madrileña (pero también de Barcelona, Valencia o Sevilla), no es para nada un hecho inocente. Si fueran «laicistas» como dicen, es posible que no hubiera habido cabalgata; pero manteniéndose en el respeto constitucional a todas las creencias religiosas, tal vez hubieran permitido que se hubiera podido organizar de forma privada. Sin embargo, son anticatólicos porque usando dinero de todos, lo que han hecho es ofender las creencias religiosas de muchos madrileños, barceloneses, valencianos o sevillanos. Entérense, podemitas descerebrados: la cabalgata no es un acto «municipal», sino religioso católico. Y como tal, no se puede obviar su simbología y su relación con Jesucristo. Es, sencillamente, la conmemoración de la adoración del niño Jesús por tres magos, que la tradición piadosa ha convertido en “reyes”.

Lo que han hecho Doña Rojelia y sus conmilitones allí donde corresponda es sencillamente burlarse de los católicos. Pero no sólo eso. Han insertado un recuerdo horrible en la memoria de los niños. Les han arrebatado su infancia travistiendo a los «Reyes Magos» en cómicos de la legua y tristes payasos, alguno de los cuales ha dicho incluso «odiar a los Reyes Magos». Es verdad que toda esta mierda (y perdonen el exabrupto) comenzó con las cabalgatas acomplejadas de Gallardón, mal aconsejado probablemente por alguien de la Logia. Primaba el aggiornamento municipal. Pero está claro ahora que estamos sufriendo una escalada de ataques contra la religión… católica. A los demás, especialmente a los moros, no hay que cabrearlos. Y los podemitas no van a cejar.

Ubi sunt?

Preguntaría por los políticos de la oposición municipal, pero es que no he oído crítica alguna a este hecho atroz por parte del estamento político. A los políticos de la hoy oposición sólo les preocupa su trasero, gordo o fino. «No se meten» en materia de religión para no verse llamados «meapilas», «nacionalcatólicos» u otras sandeces semejantes que profieren los anticatólicos a falta de argumento alguno. Hasta los liberales están desaparecidos: se escudan en que «hay libertad» (pero es con ira, señora) y ahí queda todo. Hay más miedo al escrache anticatólico (llamemos a las cosas por su nombre) que a proclamar la verdad.

Preguntaría a la Iglesia dónde estaba. Pero me imagino el plan. Después de la caña que le dieron al obispo Reig Pla por decir unas cuantas verdades —iluso: creería que la libertad de expresión va en ambos sentidos, como creería cualquier persona normal— sobre el colectivo LGTB que a éste no le gustaron, imagino al purpurado de turno:

—Hijo mío, son tiempos difíciles. Hay que rezar mucho y no desesperar. Hemos de practicar la virtud de la misericordia, que para eso el Papa ha declarado este año como de la…

—Entonces, Ilustrísima, ¿no van a protestar ni a ejercer algún tipo de acción legal? —pregunta uno, ya amostazado—.

—No, hijo. Todos buscamos a Dios, aunque sea por caminos extraviados. Hay que comprender a esas pobres ovejas descarriadas. Aparte, estaríamos entrando y saliendo de los Tribunales todos los días, y gastando un dinero que no tenemos y…

Pero uno ya no escucha más. La sensación de desamparo es total. Porque luego resulta que esos purpurados y demás próceres eclesiásticos son los que sacan el hacha contra los divorciados y vueltos a casar. «¡No tienen derecho a comulgar!», declaran enfáticamente, llenos de virtuosa indignación. O a lo mejor sí, como en Alemania; pero sólo si uno paga el correspondiente impuesto religioso. O que luego son tan comprensivos con la homosexualidad dentro de la Iglesia, por motivos no demasiado confesables.

Es verdad que algunos comunicadores y «líderes de opinión» sí han manifestado una opinión contraria a estos ataques: Carlos Herrera, Hermann Tertsch, Federico Jiménez Losantos… Sí hay ciudadanos de a pie que manifiestan su enfado; pero eso a Doña Rojelia y a sus mariachis se la trae al pairo. Saben que no recibirán contestación alguna desde instancias políticas y/o religiosas, que sería lo preocupante. Y es precisamente esa ausencia de reacción lo que «les anima a seguir trabajando en la misma línea con denodado ardor».

No abrigo muchas esperanzas. Sólo espero que alguna vez dejemos de ser «la gente» o «el pueblo», y nos convirtamos en ciudadanos. Pero de los de verdad. No de ésos que te dicen que si eres provida no entras en el club, por feo.

¿Qué habéis hecho con nuestros hijos?

Dado que los peperos y sus palmeros no debaten más que de «economía», hoy quiero traer a su consideración un tema que normalmente no aparece en los debates, ni del estado de la canción ni, por desgracia, de otro tipo. Es un tema fundamental y quizá por eso no se presta al pim-pam-pum de hunos y hotros. Sigue leyendo

Derecho de barricada

Carta publicada en El Mundo ayer, 25 de octubre. Curiosamente, aniversario de la Revolución Rusa… en el calendario juliano, vigente en Rusia en 1917. Cabe esperar que el 7 de noviembre, que es la fecha correspondiente en el calendario gregoriano, pueda haber también algún tipo de movida. Ya se sabe: «todo sirve a la Revolución»…

Soy un tipo violento. Profesor de la Complutense por más señas. Ayer llego a mi Facultad y me la encuentro cerrada, con una barricada o persianas metálicas en cada acceso. Estamos en huelga por decreto. Un puñado de estudiantes, no más de 30 o 40, están distribuidos en las puertas del edificio y bloquean desde dentro con mobiliario cruzado cualquier intento de entrar en él.

Apelo a mi libertad individual para llegar siquiera a mi despacho, donde me esperan un puñado de tareas urgentes al servicio de los estudiantes (certificados de admisión en el doctorado o tonterías parecidas por las que algunos viajan de lejos o negocian dispensas laborales para resolverlas). El puñado de revolucionarios que me toca en suerte me dice que su «derecho a la educación es inalienable» y por ello no pueden permitir que nadie cometa la «indignidad moral» de saltárselo. Yo decido saltármelo, empujo el mobiliario y paso dentro. Mientras seis o siete me rodean para evitar que avance un paso más, otro me acusa de violencia y de causar destrozos en el mobiliario público (un par de papeleras se han caído al intentar yo abrirme camino). Cinco minutos antes encontré averiado el dispositivo eléctrico de entrada al aparcamiento de empleados. Se conoce que esa parte no es material público y la plancha de cristal roto atravesada contra una escalera lateral, tampoco.

Podrían haberme partido la cara, pero tengo suerte: resulta que invocan a Gandhi. Se me ocurre defender a voz en grito la libertad individual y algunos sacan sus cámaras y me fotografían. Les digo que eso sí que es violencia y me responden que es sólo periodismo. Me afean incluso que un profesor en la materia no sepa algo tan básico. Por cierto, que varios de los refuerzos que han acudido a reorganizar la barrera se tapan la cara con bufandas o pasamontañas, no vaya a ser que yo haga también periodismo con ellos. Les recuerdo que las fotos de identificación en las manifestaciones eran típicas de la secreta franquista, del KGB, la Stasi o la policía de Pinochet y se indignan por mis odiosas comparaciones. Pienso que los polis represivos pueden copiar el hallazgo y decir que practican fotoperiodismo cada vez que toman imágenes de quienes causan disturbios. Al fin y al cabo la retórica también es pública y nadie tiene derecho a quedársela para sí solo. A todo esto, se me va el hilo de lo que escucho mientras me fijo en las cámaras y móviles que utilizan mis antagonistas para pasarme luego por sus redecillas sociales. A mí me costaría permitirme cualquiera de los modelos que utilizan, con mi congelado y disminuido salario desde hace cinco años. Pero, como me increpa alguno, ellos son hijos de madres trabajadoras que no pueden pagar las matrículas y yo alguien despreciable que vive sin necesidades.

Me dejan por imposible y camino hasta mi despacho por pasillos a oscuras. La toma de la Bastilla también ha previsto que los cuadros de luces queden cortados mientras las señoras de la limpieza hacen lo que pueden en penumbra, porque a ellas la huelga, a diferencia de los estudiantes, les supondría una jornada sin salario. En vista de que no podré ni encender el ordenador, acudo a la entrada. El panorama es el mismo. La decana y la gerente están delante del piquete, pero guardan un silencio franciscano. Al menos intentan que los devotos de Gandhi no cambien de icono sobre la marcha y se organice, como alguien está recordando, lo del miércoles en otra Facultad: derribo de mesas y hasta de cafés con leche a quienes no se mostraban suficientemente solidarizados. Resulta que, en nuestro caso, la cafetería es el único lugar accesible, remanso de paz en la retaguardia porque probablemente a mitad de la acción algo habrá que respetar y será la hora del bocadillo.

No me ponen trabas para salir por la puerta principal, pero tras mi paso una cadena humana se apiña para impedir que ningún otro ose utilizar el edificio público a capricho privado. Un estudiante intenta penetrar y es rodeado y repelido hasta que desiste. Me vuelve a dar otro ataque de violencia antiuniversitaria y les increpo otro poco por su tufo bolchevique, ante lo cual me cae otra lluvia de fotos. Sintiéndome un poco la estrella del día –unos cuantos profesores y funcionarios siguen la escena a prudente distancia y muda actitud–, decido irme, pues no en balde las nuevas tecnologías me permitirán la estupidez de seguir trabajando desde casa los múltiples asuntos que tengo que atender para mis estudiantes.

Por el camino pienso en un detalle que olvidé preguntar a los huelguistas: ¿contra quién ejercen su protesta? Aunque, cargado de prejuicios como estoy, creo saber la respuesta. Nuestro Rector, en cambio, debe estar bien a salvo de semejante afrenta. Como carece de una uve doble en su apellido no será motivo de wertgüenza. Porque además, cada vez que puede, manifiesta su simpatía con quienes ejercen en nombre de todos el poder de cerrar centros y pisotear los derechos individuales de los universitarios a los que dice servir. En ésta y en anteriores ocasiones sus pactos sindicales para los servicios mínimos jibarizados contribuyen todo lo que esté en su mano para que el titular del campus sea el de la indignación contra el Gobierno.

Al parecer no cabe indignarse con que, so capa de los recortes, nuestro rectorado pretenda cobrar dos veces las tasas de algunas asignaturas en los másteres, y hasta le moleste que algunos profesores defiendan el derecho de los estudiantes para que no se cometa ese abuso. Tampoco parece que sea criticable que a los nuevos estudiantes de doctorado se les cobre 490 euros de matrícula y a cambio el equipo rectoral se niegue a destinar un solo euro al pago de sus actividades formativas. Ya se sabe que el voluntarismo de los profesores y el mantra del «coste cero» tendrán que obrar milagros. El dinero recaudado así –más de 60.000 euros sólo en la Facultad de Ciencias de la Información– sería ilícito que se aplicara finalistamente a actividades del doctorado, tal vez porque sea imprescindible en la nómina de altos cargos más cercanos al Rector.

Pero los chicos de las barricadas no parecen saber nada de esto. Ocupados como están con el Gran Objetivo no pueden distraerse con las incoherencias del pequeño timonel. Así que se afanan y ufanan con la adquisición de nuevas «competencias y habilidades» de la subversión urbana. Lo de conocimientos no es mencionable en el repertorio lingüístico que les han inculcado los pedagogos posmodernos, que tanto les han ayudado a alcanzar su actual grado de clarividencia.

José Luis Dader es catedrático de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

El ataque a la educación y las escuelas Waldorf

Vía Anghara me entero de esto y me explico unas cuantas cositas acerca de la LOGSE y la LOE…

Esta entrada fue escrita y publicada por Mauricio-José Schwarz en su blog El retorno de los charlatanes. Pero a causa de que Banca Triodos fue a chillarle a Google, Blogger ha eliminado la entrada en su dominio .com.es. Pueden leer aquí la versión del propio Mauricio-José. Como soy medio delicadito para estas ondas de la censura y como muestra de apoyo publico íntegramente su entrada. A partir de aquí me callo y cedo la palabra.

Siguen abriéndose escuelas en España regidas por algo que se llama “pedagogía Waldorf”, como “La cabaña del árbol” en Toledo.

Las muñecas sin cara comunes en las escuelas Waldorf. Los niños tienen prohibido dibujar
incluso caritas sonrientes hasta los 7 años.

El concepto “pedagogía Waldorf” parece señalar un origen legítimo en las prácticas de esa disciplina, puesto que “pedagogía” es la “ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza”.

Pero no es así. Es un sistema de indoctrinación esotérico, ocultista y producto de las divagaciones de una sola persona, de quien ya hemos hablado aquí al referirnos a la más visible institución perteneciente a su secta: Banca Triodos, el ocultista y médium austriaco Rudolf Steiner.

La “pedagogía Waldorf” es una serie de principios educativos que Rudolf Steiner, fundador de la secta llamada “antroposofía”, dijo haber conocido no estudiando la enseñanza, ni los procesos cognitivos de los niños, ni lo que funciona o no mejor en un aula, sino poniéndose en trance místico y “consultando” de modo clarividente una especie de biblioteca mística universal esotérica de la sabiduría que llamaba “registro akáshico” y que decía que estaba escrito en el “éter”.

La sede de la antigua fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria. (Foto CC de Stephan Klage, edición de Parzi, via Wikimedia Commons)

La historia del nombre es aún más alambicada Emil Molt, alemán dueño de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria y miembro de la secta, creyendo que Steiner tenía toda la sabiduría del universo, le pidió (en su confusa mente) a su gurú que creara una escuela para los hijos de sus obreros. Steiner simplemente se inventó un sistema educativo a la medida de sus creencias místicas y en 1919 fundó la escuela con objeto de difundir sus enseñanzas y conseguir nuevos y más fieles adeptos a su visión.

La “pedagogía Waldorf” tiene así la fiabilidad de las muchas otras ocurrencias de este siniestro personaje: la agricultura biodinámica, la medicina antroposófica, la arquitectura antroposófica, la eurritmia y otras chifladuras que han sobrevivido y se multiplican gracias a contar entre otras cosas con el apoyo de Banca Triodos, la organización financiera fundada por la secta y de la cual sus dirigentes poseen el 100% de las acciones, como contamos en la entrada Antroposofía, la secta y su banco (Tríodos), claro, para disgusto de los dirigentes de Triodos, que son también los dirigentes de la antroposofía, como Joan Melé, subdirector del banco y expresidente de la Sociedad Antroposófica de España,.

 Waldorf, UNESCO y Federico Mayor

Por supuesto, lo extraño a primera vista es que la UNESCO, al parecer, otorga algún tipo de “reconocimiento” a la pedagogía Waldorf como válida. Y eso anuncian a bombo y platillo las muchas escuelas de la secta.

En realidad (como en el caso de la OMS y las pseudomedicinas) esto no es exacto. Un grupo de adeptos apoyado con todo el poder económico de la secta, llamado “Amigos de la Educación Waldorf”, consiguió que en 1994 se les invitara a presentar la educación Waldorf en la Conferencia Internacional sobre Educación de la UNESCO, dándoles una publicidad excelente.

(Amigos de la Educación Waldorf se ocupa además de la captación de fondos públicos para utilizarlos en la creación de sus escuelas en distintos países, violentando todos los más elementales principios de separación iglesia-estado y utilizando los fondos públicos para los fines privados de una organización religiosa.)

Sin embargo, hay por lo menos un conflicto de intereses en esta historia. El director de la UNESCO por entonces era el español Federico Mayor Zaragoza, quien aparece muy cercano a los proyectos steineritas. Es frecuentemente citado por el ya mencionado expresidente de la Sociedad Antroposófica, Joan Melé, y su blog está considerado por éste “blog amigo”. Habla insistentemente en favor de la educación Waldorf (pero no de otras tendencias pedagógicas, como la Montessori) y actualmente su Fundación Cultura y Paz es uno de los proyectos que cuentan con financiamiento preferente de Triodos Bank, el banco de la secta antroposofista. No es difícil encontrar instancias en que Melé y Mayor actúan a dueto, por ejemplo ofreciendo su visión del futuro económico, basada en las enseñanzas de su gurú Rudolf Steiner. Y si no, lo entrevista Triodos Bank con bombo, platillo y primer plano.

Obviamente no es ningún delito que un director de la UNESCO tenga creencias místico-religiosas, ni mucho menos. Pero si tales creencias han influido en que una organización internacional que encabeza dé pábulo a una práctica sin más bases que la clarividencia de un austriaco alucinado, quizás el “reconocimiento” de la UNESCO no tenga demasiado valor.

Demasiados profesores

Concidentemente, por estos días y en apoyo aparente a la masacre contra la educación pública emprendida por el gobierno extremista español, Andreas Schleicher, director del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), declaró que hay demasiados profesores por alumno en la educación pública española.

Esto por supuesto fue recibido con júbilo delirante por lo que en España se conoce como “la caverna mediática”, un grupo de medios de comunicación y periodistas manipuladores que incluye a militantes del catolicismo integrista, ultraconservadores sociales, neoliberales económicos, nostálgicos del franquismo, neonazis irredentos, anticomunistas de caricatura y derechistas mixtos, todos ellos identificados por tener una colosal capacidad vociferante inversamente proporcional a sus argumentos, y una ausencia total de buena fe.

Pero resulta que Herr Andreas Schleicher también es parte de la secta steinerita. De hecho, es egresado de una escuela Waldorf (no sabemos si es clarividente, pero suponemos que no; si lo fuera no tendría que hacer estudios sino sólo ponerse en trance como Steiner y consultar la sabiduría universal contenida, dicen los miembros de la secta, en el “registro akáshico”, que es donde Steiner aprendió, sin tenerlos que estudiar en libros reales, pedagogía sin haber educado a un niño, agricultura sin haber cosechado un tomate, medicina sin haber tratado a un paciente y economía sin haber trabajado un día en su vida).

En todo caso, la seriedad del programa PISA (inventado por el propio Andreas Schleicher y según el cual las escuelas Waldorf siempre son ejemplos de educación excelente, vaya sorpresa) queda bastante en entredicho. De nuevo, don Andreas puede creer en cualquier religión o superstición, pero ello no debería marcarle el rumbo cuando está al frente de una importante oficina de la OCDE.

Problemas Waldorf

Cada vez son más las escuelas “Waldorf” o antroposóficas de España. Centros educativos donde se cuenta a los padres una historia maravillosa de nuevos procedimientos pedagógicos basados en conocimientos científicos, libertad del niño, respeto a su individualidad, acento en la expresión de su visión personal y demás lugares comunes que ciertamente apelan a la preocupación de cualquier padre ante un sistema educativo lleno de deficiencias.

Su fundador es presentado como “filósofo”, “educador” y “pensador” pero en ningún documento de la pedagogía Waldorf se señala que era un místico que hablaba con fantasmas y que derivó sus conceptos educativos de sus trances clarividentes y para servir a su más amplia secta, la antroposofía (más sobre Steiner y la pedagogía Waldorf en la entrada sobre Triodos).

La pedagogía Waldorf se basa en postulados fantasiosos, irracionales y caprichosos sin ninguna base fuera del delirante mundo del ocultismo steinerita. Así, para empezar, los estudiantes son “identificados” misteriosamente según los cuatro humores que las antiguas supersticiones decían que tenía el ser humano. Cada niño de una escuela Waldorf es marcado como “melancólico, sanguíneo, colérico o flemático” y la educación que reciba será diferente según este “temperamento”.

Los cuatro “temperamentos” según Steiner y sus relaciones con los tres “cuerpos” místicos de los niños (haga clic para verlo en grande). Tomado de DC’s Improbable Science.

Luego está la idea central de la creencia de Steiner: los niños son seres que flotan a la mitad entre el mundo espiritual y el material, es decir, que en ellos el espíritu no está debidamente integrado al cuerpo. Para facilitar que el espíritu encarne debidamente y el niño sea clarividente como Rudolf Steiner, durante los primeros 7 años no debe pensar, no debe tener acceso a la información, no debe conocer hechos. Un ejemplo revelador lo da Grégoire Perra quien, habiendo sido alumno Waldorf, adepto a la secta y profesor Waldorf, dio la alarma sobre los métodos de sutil indoctrinación de los steineritas, por lo que fue demandado por difamación y declarado inocente por la justicia francesa.

Algunos ejemplos de lo que Steiner le indica a los profesores que deben hacer: “No debemos temer hablarle a los niños sobre la Atlántida. No debemos omitir eso. Podemos incluso presentarla en un contexto histórico. Pero entonces tienen que rechazar la geología estándar… la edad de hielo es una catástrofe atlanteana. El antiguo período glacial y las condiciones promedio recientes en Europa no son sino lo que ha ocurrido desde que se hundió la Atlántida”.

Las delirantes enseñanzas Waldorf están destinadas a presentar como realidad las creencias de Steiner en las más diversas supersticiones, desde que los continentes son islas que “flotan en los mares” ancladas por las estrellas, de modo que: “cuando cambian las constelaciones, los continentes cambian”.

Y, sobre todo, se hace cuanto sea posible por impedir que los niños razonen o aprendan hechos. Una profesora Montessori y defensora de la pedagogía basada en la evidencia recuerda su paso por una escuela Waldorf:

En Historia, a los niños se les enseñaba la “historia como un proceso de desarrollo paralelo al desarrollo de los niños, con la civilización occidental en el pináculo”, y los mitos y leyendas antiguos como hechos históricos.

Esto es consistente con el racismo consustancial a las enseñanzas de Steiner. Cuenta además:

En otra ocasión, un alumno de sexto grado me preguntó cómo funcionaba la copiadora de la oficina. Antes de que pudiera abrir la boca, una profesora corrió hacia el niño y le dijo que había un gnomo dormido en la caja, y que cuando se oprimía el botón, se encendía una luz, lo despertaba y él copiaba rápidamente el papel que se ponía frente a él y pasaba la copia por la abertura. Después de que el niño se fue, se me dijo que no podía “envenenar” la mente del niño con “hechos duros y fríos como piedras”.

Y lo peor es que muchos padres no saben nada de esto, creen que inscriben a sus hijos en una forma educativa válida, legítima, honesta y estudiada, con el “apoyo” de la UNESCO y alguna validación académica real, lo cual no es verdad.

De hecho, hay un creciente movimiento de denuncia de las barbaridades sectarias que mueven todas las actividades de la “educación Waldorf”, entre ellas Personas en favor de Escuelas Legales y No Sectarias (PLANS)Waldorf Watch y denuncias varias… desgraciadamente todo ello en inglés, mientras que en el mundo hispanoparlante los steineritas, en todas sus ramas, trabajan con una impunidad casi absoluta.

Para terminar, un detalle curioso es que las escuelas Waldorf hacen un intento constante por disociarse de la secta antroposófica. Una y otra vez hablan de “inspiración” en Steiner pero niegan ser integrantes de la red de su religión. Lo mismo que han tratado de hacer los líderes antroposóficos de Banca Triodos en sus respuestas indirectas a la entrada original, afirmando que “las personas de Banca Triodos” se asocian “libremente” y porque quieren a una visión religiosa, pero que no tienen relación entre sí.

Sin embargo, la relación es imposible de ocultar, no sólo por la estrecha relación de destacados jerarcas antroposofistas con todo el “movimiento” Waldorf, sino porque en sus publicaciones está presente todo el entramado Steiner. Un ejemplo es la revista Nº 13 del sitio oficial de los Colegios Waldorf (pasa lo mismo en las demás), donde encontramos loas arrebatadas al gurú Rudolf Steiner (la educación Waldorf no tiene aportes de nadie más, todo se ajusta a lo que dijo este personaje, sin importar los avances logrados desde 1919 en ciencia, psicología y pedagogía)…


… hasta una reveladora lista de anunciantes, todos ellos parte de la trama antroposófica, la mayoría directamente negocios propiedad de la secta:


  • Alieco es distribuidora de Démeter, la opulenta empresa que “certifica” la agricultura biodinámica obtenida por Steiner también del “registro akáshico”.
  • Asociación de Agricultura Biodinámica, otra marca de Démeter.
  • Cal Valls, empresa de alimentos certificada por Démeter.
  • Centro de Terapia Antroposófica, propiedad de la Fundación Canaria Antroposófica y que ofrece terapias milagrosas para diversas afecciones.
  • Dr. Hauschka, empresa de cosméticos también propiedad de la antroposofía y fundada por Steiner.
  • Editorial ING, especializada en libros antroposóficos para niños.
  • Editorial Rudolf Steiner, la multinacional editorial de la secta.
  • Fundación Círculo de Arte Social, que no tiene nada que ver con el arte ni la sociedad, sino con la meditación antroposófica.
  • Fundación Rudolf Steiner, el eje de las actividades de la secta en España.
  • Triodos Bank, el banco que financia las actividades de la secta.
  • Weleda, empresa de pseudomedicamentos propiedad de la antroposofía.

Por desgracia, sin embargo, difícil será que las autoridades educativas españolas, empeñadas en la destrucción de la educación pública, se preocupen por investigar las prácticas de esta pedagogía que, junto con las demás ramas de la secta antroposófica, siguen creciendo en poder político y económico.

(Postdata: Nada asombrosamente, la entrada dedicada a la Pedagogía Waldorf en la triste Wikipedia en español no menciona nada de esto, ni ninguna crítica, ni a ninguno de quienes se consideran sus víctimas, ni siquiera informa sobre las bases de la “ciencia espiritual” de Steiner, sino que funciona como una pieza publicitaria engañosa más de esa enciclopedia irracional.)

Becas locas

Buenos días, tardes o lo que sea, señores. La izquierda, en su infinito afán de destrozar (pues han demostrado sobradamente que no valen para otra cosa), tiene otro trozo de hueso para roer hasta dejarlo mondo y lirondo. Ayer era la Sanidad; hoy, la Educación, nuevamente. Resulta que el ministro Wert preparaba una normativa para que los estudiantes que quisieran acceder a una beca debían demostrar un rendimiento superior al de la media: concretamente, un 6,5. Por supuesto, los decibelios del berreo social-nacionalista han alcanzado cotas máximas. Los correspondientes ministerios de la verdad echan humo: fotos y vídeos en las redes sociales replicados obedientemente cientos de veces, tertulianos-trolls como Alberto Sotillos o Cristina Guerrero (no lo puedo evitar: esa señora me pone de los nervios), defendiendo en las tertulias lo indefendible, aseverando convencida que «lo que pretende el PP es que los pobres no puedan estudiar» (pedazo de argumento manipulador)…

Ustedes, que son personas avisadas y avispadas, habrán adivinado que la polémica en realidad es artificial. Estoy seguro de que su lógica y su sentido común les dicen que las becas son una ayuda, que básicamente debe cumplir dos condiciones: primera, que el becando demuestre un potencial para el estudio; lo cual se demuestra a través del expediente; segundo, que se acredite insuficiencia de recursos para, por ejemplo, acceder a la Universidad. Eso sería lo fundamental: es de una lógica aplastante y probablemente no habría nada que objetar. Pero, como les comentaba, los correspondientes ministerios de la verdad de la oposición echan humo y han lanzado la antedicha consigna.

Lo que aquí tratan de vendernos, como ya habrán adivinado ustedes, es la igualdad socialista. Sí, desgraciadamente es una igualdad «con apellidos». Igualdad que no consiste, como ustedes ya saben, en igualdad de oportunidades, sino de resultados. Aquí y aquí hemos mencionado el tema. Para no repetirnos, baste decir que al estatismo rampante de los socialistas les basta con que alguien sea pobre (pero no como ellos, que en su mayor parte asistieron a colegios privados) para que sea beneficiario de una beca. No importa que el chaval (o jovenzano) no tenga un expediente suficientemente brillante para justificar la beca, porque al socialismo le horrorizan la excelencia y el esfuerzo, que es lo que hace que cada persona sea distinta. No menos le horroriza que haya quien se crea que por hincar más los codos tiene derecho a una recompensa mayor o, como en este caso, a una ayuda mayor en caso de no disponer de recursos.

Pero no queda ahí la cosa. La picaresca española, siempre tan presente en las relaciones entre Administración y administrados, ha provocado que existan acá y acullá casos de personas que, sin tener derecho a beca (por no tener ese expediente brillante o por no carecer de recursos o por ambos motivos) la han disfrutado en toda la extensión de sus estudios obligatorios o universitarios porque alguien, de suficientemente arriba, se la ha otorgado. Que eso también cuenta, oigan: Wert habrá hecho sus números, no le saldrán las cuentas y habrá dicho «hay que exigir más antes de dar», lo que los socialistas habrán aprovechado para incluirlo en el argumentario general de «los recortes».

Por ahora parece que Wert va a retroceder. El rugido imposible de la falsamente solidaria izquierda ha obligado a que el ministro no se atreva a entrarle al toro. De cualquier modo, reflexionemos: ¿acaso no tienen derecho a recibir una ayuda aquellos que se esfuerzan más y que, gracias a la formación que recibirán, tarde o temprano devolverán a la sociedad con creces aquello que recibieron? Ése es el sentido de otorgar una beca: ayudar a los que se perfilan como intelectualmente mejores. El resto es enredar y marear la perdiz. Y pretender crear una sociedad de mediocres que se puedan gobernar sin demasiadas fricciones. Objetivo que, tras el paripé de la «pelea» entre PP y PSOE, PSOE y PP, persiguen sin excepción todos ellos. Si no, que nos explique el ministro por qué aún no ha abolido la nefasta educación comprensiva, introducida en España vía LOGSE en 1990. Pero me temo –y supongo que ustedes también– que eso será como preguntar al senyor ministre «cuándo van a detener a Josu Ternera»…

Nuevos fachas

Victimisme català pota negra

Victimisme català pota negra

 Terminado el sainete electoral, que a los catalanes nos ha costado carísimo, han quedado dos cosas claras: el poble català no quiere experimentos y por eso el Rei Artur se ha pegado una hostia de campeonato en cuanto a su apuesta personal. Se podrá discutir si el nuevo Parlament es más «independentista» o no que el de 2010 y si la distribución de fuerzas refleja lo que ha votado el poble català; pero lo que no se puede discutir es que el mayor logro del PPC ha sido traspasar el título de fatxa oficial a Albert Rivera y a sus C’s.

¿Por qué esto es así? Bien, no tienen ustedes más que seguir la hemeroteca y ver el recorrido que ha ido haciendo el PPC. Un recorrido, naturalmente, de conveniencia i unió. Desde afirmar la presidenta que riñe a su hijo por hablarle en castellano pasando por apoyar el grupo parlamentario los presupuestos «fumaos» del 2012 (donde se sigue subvencionando la chorrada identitaria mientras se cierran plantas de hospital y «no hay dinero para pagar a los funcionarios»), hasta tener de altos cargos a presuntos implicados en casos recientes de corrupción (operación Mercurio). A esto se le llama integració en l’oasi y lo demás son cuentos.

C’s, en cambio, somos los nuevos fachas. Ya no se trata de los heroicos tiempos de los tres mosqueteros (Rivera, Cañas y De Rivera). Ahora, como tenemos grupo parlamentario propio, irán a por nosotros. Los unos, porque les molesta la presencia en su Catalunya ideal (pastorets, flabiol y barretina calada hasta las cejas) de un partido como C’s que denuncia que el cromo se rompe. Y los otros, porque les recuerda continuamente el discurso que nunca debieron abandonar y abandonaron por la conveniència i la unió. Un discurso que C’s ha sostenido desde el mismo momento fundacional y no sometido a los vaivenes del momento. Pero coño, que Alicia ni siquiera estuvo presente en la manifa del 6 de diciembre, a pesar de que uno de los convocantes era su queridísimo Manel Parra. ¿Lo mejor? Que ahora muchos que a Rivera llamaban despectivamente el Neng quieren hacerse la foto con él. Ése es el mejor premio a la constancia.

Dicho todo lo anterior (y perdonen ustedes el desahogo) vamos a por el facha del momento, que no es otro que el ministro José Ignacio Wert. Parece ser que la LOMCE, que pretende «mejorar la calidad educativa», ha metido las narices en un pilar fundamental de la construcció nacional: la educación (los otros dos son, como es sabido, la cultura y la comunicación, que el nacionalismo conduce con puño de hierro). Pretende asegurar (¡horror!) que quien quiera estudiar en castellano en Cataluña pueda hacerlo, y además, obligar a la Generalitat (¡más horror!) a que pague la plaza de ese niño que quiera estudiar en castellano en Cataluña. Vean, si no, cómo se las gastan los comissaris polítics de la educación:

Ni qué decir tiene que en C’s estamos decididos a luchar contra esa particular programación de mentes infantiles. Y estamos decididos a luchar para que a los niños catalanes no se les prive de la gran riqueza que supone dominar dos lenguas, hoy al alcance sólo de quienes llevan a sus hijos a colegios bilingües o trilingües (los Pujol, los Montilla, los Mas… es decir, toda la oligarquía política y económica catalana), mientras se condena a la antes llamada clase media al monolingüismo y al adoctrinamiento que lo acompaña. Porque lo peligroso no es que «se enseñe sólo en catalán», sino el «contenido» de esa enseñanza.

El problema que tiene el ministro Wert es que intenta ponerle el cascabel a un gato que ha crecido hasta convertirse en fiera corrupia. Y que ha llegado a eso porque se le ha dejado. Ni «alta inspección» ni leches en vinagre durante 30 años: Estado missing. Ya dijo Pujol en algún momento que habían dejado atrás el punto de no retorno. Esperamos del ministro Wert que como ministro del «Gobierno de España», no se arrugue y deje una vez más desamparados a quienes no quieren ser sumergidos en la cosa catalanista. Por más que la LOMCE no sea hoy otra cosa que un Proyecto de Ley. Para eso se le dio la mayoría absoluta. Y recuerde, ministro: el consenso está bien, pero nunca contra el interés general de la Nación española. Es algo que ustedes, señores del Gobierno, no deberían olvidar, aunque ahora la tarea resulte como diez veces más difícil que hace 10 años.

¿«Sindicato de Estudiantes»?

En esta Guía de perplejos que es la España actual, en que no pasa lo que uno esperaría que haya de pasar y pasa lo que uno no esperaría, ha emergido al protagonismo noticioso (por las razones que a alguien convengan) una especie de organismo autodenominado Sindicato de Estudiantes, nombre un tanto chocante para un grupo humano de esa naturaleza. Para empezar, porque la Ley Orgánica de Libertad Sindical reserva esa denominación para las organizaciones de trabajadores y para nadie más (art. 1.1 LOLS). Tampoco será ocioso recordar qué se considera «trabajador» en nuestro ordenamiento jurídico:

«(Persona que) presta sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario.» (art. 1.1 ET).

Aceptado esto, convendremos en que la denominación es absolutamente engañosa, aunque comprensible a efectos propagandísticos: «Asociación de Estudiantes» sería mucho más cercano a la verdad, pero no tiene la pegada de la palabra «Sindicato», que evoca «la lucha de la clase obrera por sus derechos» y toda esa retórica hueca tan del gusto del comunismo rancio. El paseo más completo por esa organización, vía Elentir. De ahí, pues, las manifestaciones, las algaradas y demás. Ítem más: debido a su carácter no laboral (que tampoco lo ganan por analogía in bonam partem), estos muchachos no convocan huelgas (mecanismo de conflicto colectivo reservado nuevamente y en exclusiva a los trabajadores), sino parones, a los que por eso mismo no se les puede aplicar el RD 17/1977 de relaciones laborales.

Tras ese paseo, se queda uno con una sensación de grima y miedo. Resulta que ese sindicato-que-no-es-un-sindicato es un instrumento de extrema izquierda, con los infatigables Marx, Engels y Lenin (parece ser que nadie les ha afeado aún que en su santoral laico tenga cabida ese asesino) cabalgando en las portadas de sus páginas web y perfiles de Facebook. Y miedo también: ¿quién quiere una juventud sin ideales, presta solamente a armar la revolución frente a la imposición fascista del Estado? Porque claro: para estas pobres gentes, hasta el Estado mismo es una imposición (gracias, Lenin)… salvo que sean ellos los que manden. Debe de ser que ya empieza a quedar lejos la caída del Muro, que fue también el derrumbamiento de la mentira del paraíso de los trabajadores que nos contaban Carrillo & friends.

¿Y a dónde nos lleva esta línea? Pues… a que ellos no «mandan» sino que manda el «PP fascista, opresor y torturador de la clase trabajadora». Y que por lo tanto, es «legítimo» manifestarse contra un gobierno «de la derecha». Legitimidad manifestadora inversamente proporcional a la legitimidad del Gobierno que no es de su cuerda. Pasan por alto que en las Batuecas no es la oposición quien gana las elecciones, sino el Gobierno quien las pierde. Pasan por alto que ese partido, por más que nos disguste lo que hace, se alzó con una mayoría absoluta (aunque estén dilapidando miserablemente ese capital). Claro que la democracia sólo les gusta a éstos cuando ganan. Cuando pierden, de democracia ni pum.

Les adjunto una entrevista al actual secretario de la cosa, un señor llamado Tohil Delgado, que sólo porque está estudiando una segunda carrera (es Licenciado en Sociología… anda, como la Pajina, y ahora cursa estudios de Antropología en la UNED) puede ser considerado «estudiante». No me cuesta nada imaginar que cuando termine esa segunda carrera, que el «Estado fascista, opresor y torturador» le permite estudiar sin más límite que el pago de la correspondiente matrícula, los de IU le inviten a formar parte de la casta. O incluso los de la pesoe, que andan muy necesitados de caras nuevas. Igual que cuando las movilizaciones de Valencia, el PSPV invitó al cabecilla a una «visita guiada» al Parlamento valenciano. Seguro que el pollo pensaría: «Un día, uno de esos asientos será mío».

Finalmente, lo de «Estudiantes». A la vista de lo activo del «sindicato», tal vez fuera más correcto hablar no tanto de «estudiantes» cuanto de «matriculados en centros educativos». Estudiantes concienciados de clase, pero evidentemente sin clase ninguna, nada conscientes de que su obligación principal es estudiar. Y me dirá alguno: «¡Eh, que los estudiantes tienen derecho a protestar y manifestarse!». Claro que sí. ¿Pero por qué nunca les he visto protestar por un sistema que prefiere la igualdad a la excelencia, que premia al vago y castiga al trabajador? ¿Por qué nunca les he visto protestar por un sistema que desincentiva la voluntad de aprender? ¿Por qué nunca les he visto protestar por un sistema en que el profesor no tiene autoridad ninguna frente a alumnos que no solamente no quieren estudiar, sino que fastidian a quienes sí quieren?

Que, además, la novedad de las últimas algaradas (nada de «huelgas», ya saben) sea que los mismos padres de una asociación llamada CEAPA apoyen esas manifestaciones ya es lo último y demuestra hasta qué punto hizo daño la LODE de los 80 y la LOGSE de los 90. Y lo que da miedo de verdad es la repetición de consignas de un tiempo que ya creíamos pasado: el tiempo en que se quemaban iglesias y conventos, y en el que «mineros sudorosos violaban a las monjas» (Afusiladora a lo Grandes dixit).

Lo raro, visto lo visto, es que no promuevan la enseñanza del ruso, como hacían en las colonias (estas sí) soviéticas, en que obligaban a estudiar al menos dos años de ruso. Así, al menos, podrían leer a su venerado Lenin en su idioma original (mira que es jodío el cirílico) y enterarse de lo bestia que fue ese tío….

Santoral laico del Sindicato de Estudiantes (de izquierda a derecha): Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Este… falta uno, ¿verdad? 😛

Clavo que sobresale

Vía Noatodo me entero de que una universidad alemana ha denunciado a un estudiante por acabar la carrera demasiado rápido. Fíjense ustedes que la noticia es sorprendente por partida doble: por un lado, que un estudiante acabe una carrera universitaria en la mitad de tiempo de lo que oficialmente cuesta sacarla; por otro, que la Universidad le denuncie. Sigue leyendo