¿«Sindicato de Estudiantes»?


En esta Guía de perplejos que es la España actual, en que no pasa lo que uno esperaría que haya de pasar y pasa lo que uno no esperaría, ha emergido al protagonismo noticioso (por las razones que a alguien convengan) una especie de organismo autodenominado Sindicato de Estudiantes, nombre un tanto chocante para un grupo humano de esa naturaleza. Para empezar, porque la Ley Orgánica de Libertad Sindical reserva esa denominación para las organizaciones de trabajadores y para nadie más (art. 1.1 LOLS). Tampoco será ocioso recordar qué se considera «trabajador» en nuestro ordenamiento jurídico:

«(Persona que) presta sus servicios retribuidos por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección de otra persona, física o jurídica, denominada empleador o empresario.» (art. 1.1 ET).

Aceptado esto, convendremos en que la denominación es absolutamente engañosa, aunque comprensible a efectos propagandísticos: «Asociación de Estudiantes» sería mucho más cercano a la verdad, pero no tiene la pegada de la palabra «Sindicato», que evoca «la lucha de la clase obrera por sus derechos» y toda esa retórica hueca tan del gusto del comunismo rancio. El paseo más completo por esa organización, vía Elentir. De ahí, pues, las manifestaciones, las algaradas y demás. Ítem más: debido a su carácter no laboral (que tampoco lo ganan por analogía in bonam partem), estos muchachos no convocan huelgas (mecanismo de conflicto colectivo reservado nuevamente y en exclusiva a los trabajadores), sino parones, a los que por eso mismo no se les puede aplicar el RD 17/1977 de relaciones laborales.

Tras ese paseo, se queda uno con una sensación de grima y miedo. Resulta que ese sindicato-que-no-es-un-sindicato es un instrumento de extrema izquierda, con los infatigables Marx, Engels y Lenin (parece ser que nadie les ha afeado aún que en su santoral laico tenga cabida ese asesino) cabalgando en las portadas de sus páginas web y perfiles de Facebook. Y miedo también: ¿quién quiere una juventud sin ideales, presta solamente a armar la revolución frente a la imposición fascista del Estado? Porque claro: para estas pobres gentes, hasta el Estado mismo es una imposición (gracias, Lenin)… salvo que sean ellos los que manden. Debe de ser que ya empieza a quedar lejos la caída del Muro, que fue también el derrumbamiento de la mentira del paraíso de los trabajadores que nos contaban Carrillo & friends.

¿Y a dónde nos lleva esta línea? Pues… a que ellos no «mandan» sino que manda el «PP fascista, opresor y torturador de la clase trabajadora». Y que por lo tanto, es «legítimo» manifestarse contra un gobierno «de la derecha». Legitimidad manifestadora inversamente proporcional a la legitimidad del Gobierno que no es de su cuerda. Pasan por alto que en las Batuecas no es la oposición quien gana las elecciones, sino el Gobierno quien las pierde. Pasan por alto que ese partido, por más que nos disguste lo que hace, se alzó con una mayoría absoluta (aunque estén dilapidando miserablemente ese capital). Claro que la democracia sólo les gusta a éstos cuando ganan. Cuando pierden, de democracia ni pum.

Les adjunto una entrevista al actual secretario de la cosa, un señor llamado Tohil Delgado, que sólo porque está estudiando una segunda carrera (es Licenciado en Sociología… anda, como la Pajina, y ahora cursa estudios de Antropología en la UNED) puede ser considerado «estudiante». No me cuesta nada imaginar que cuando termine esa segunda carrera, que el «Estado fascista, opresor y torturador» le permite estudiar sin más límite que el pago de la correspondiente matrícula, los de IU le inviten a formar parte de la casta. O incluso los de la pesoe, que andan muy necesitados de caras nuevas. Igual que cuando las movilizaciones de Valencia, el PSPV invitó al cabecilla a una «visita guiada» al Parlamento valenciano. Seguro que el pollo pensaría: «Un día, uno de esos asientos será mío».

Finalmente, lo de «Estudiantes». A la vista de lo activo del «sindicato», tal vez fuera más correcto hablar no tanto de «estudiantes» cuanto de «matriculados en centros educativos». Estudiantes concienciados de clase, pero evidentemente sin clase ninguna, nada conscientes de que su obligación principal es estudiar. Y me dirá alguno: «¡Eh, que los estudiantes tienen derecho a protestar y manifestarse!». Claro que sí. ¿Pero por qué nunca les he visto protestar por un sistema que prefiere la igualdad a la excelencia, que premia al vago y castiga al trabajador? ¿Por qué nunca les he visto protestar por un sistema que desincentiva la voluntad de aprender? ¿Por qué nunca les he visto protestar por un sistema en que el profesor no tiene autoridad ninguna frente a alumnos que no solamente no quieren estudiar, sino que fastidian a quienes sí quieren?

Que, además, la novedad de las últimas algaradas (nada de «huelgas», ya saben) sea que los mismos padres de una asociación llamada CEAPA apoyen esas manifestaciones ya es lo último y demuestra hasta qué punto hizo daño la LODE de los 80 y la LOGSE de los 90. Y lo que da miedo de verdad es la repetición de consignas de un tiempo que ya creíamos pasado: el tiempo en que se quemaban iglesias y conventos, y en el que «mineros sudorosos violaban a las monjas» (Afusiladora a lo Grandes dixit).

Lo raro, visto lo visto, es que no promuevan la enseñanza del ruso, como hacían en las colonias (estas sí) soviéticas, en que obligaban a estudiar al menos dos años de ruso. Así, al menos, podrían leer a su venerado Lenin en su idioma original (mira que es jodío el cirílico) y enterarse de lo bestia que fue ese tío….

Santoral laico del Sindicato de Estudiantes (de izquierda a derecha): Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Este… falta uno, ¿verdad? 😛

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2 comentarios en “¿«Sindicato de Estudiantes»?

  1. San Stalin.

    Aún me acuerdo como, de niña, miraba con un cierto repelús a “los mayores” que empezaban con asambleas, corritos de patio y pelis de arte y ensayo, no sé porque intuía que esa generación nos iba a dar algún que otro disgusto pero no imaginé que iban a ser imitados de esta forma, con la desventaja de que estos “concienciados” de ahora son bastante más analfabestias. Llenan el hueco que hay en sus vidas con implantes que otros les han puesto, como los replicantes, solo que no se dan cuenta de lo que son, esclavos.

  2. Así es, Candela. Y esclavos a gusto que es lo que más les gusta a las tiranías “light” de nuestros días. Son unos hijos de la LOGSE; y los hijos de éstos, dignos sucesores. Con el tiempo, igual tenemos un disgusto más fuerte, si el Gobierno sigue de perfil (bajo).

Gotas que me vais dejando...

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