Lo que el ruido esconde (II)


Sigo contándoles. Les decía que este ruido mediático ha servido para que Mariano vuelva a ser presidente de las atribuladas Batuecas, con una minoría vergonzante —le importa poco, con tal de ser él quien vaya al frente del desfile—. Nos hemos ido enterando de lo que tramaban mientras nosotros estábamos mirando hacia otro lado. Para lo que nos importa ahora, hay unos cuantos cambios remarcables. Veamos…

Cambio número uno: en Exteriores han puesto a un señor (Alfonso Dastis) que es diplomático de carrera. Parece lógico que el Ministro entienda de su parcela y que no sea como en aquel diálogo de la película De camisa vieja a chaqueta nueva (inencontrable hoy porque retrata demasiado bien a unos cuantos prohombres de la cosa pública que han sido y algunos aún son. Ríanse de la censura franquista): «Te han nombrado Director General para Orense de la cosa forestal». «¿Y eso de qué va?». «Ya te irás enterando». Pero es de agradecer que al frente del Ministerio haya un señor que haga poco ruido, tras el pirómano que le ha precedido. Aunque en Barcelona estuvieran encantados con él.

Cambio número dos: En Defensa han cambiado de titular. Morenés sale como embajador. Si fuera por los servicios prestados a la Nación en general y a las Fuerzas Armadas en particular, se hubiera merecido un consulado en Nueva Guinea. Pero ser amiguete de Mariano le ha valido la codiciadísima e importante Embajada en los USA. No tenemos noticia de su pericia diplomática, pero bueno: los amigos están para hacerse favores… no necesariamente mutuos, como hubiera dicho Tom Highway.

A cambio, han ganado de ministra a Mª Dolores de Cospedal. No se conoce que la flamante ministra de la cosa militar pueda exhibir tradición castrense alguna: su tradición es más bien la de cobrar mucho de muchos sitios a la vez. Por lo demás, que la hayan metido en Defensa, en estos tristes tiempos para la cosa militar, suena a castigo. Quizá por no compaginar bien la Secretaría General del Partido con la Presidencia en Castilla-La Mancha durante la legislatura de la mayoría absoluta (hubiera sido deseable sólo uno de los cargos; pero conociendo su tradición…).

Cambio número 3: Le han quitado a Montoro la parcela de «Administraciones Públicas (hoy “Territoriales”)» y se la han dado a Soraya. Se conoce que a Montoro tanta concentración de poder no le ha sentado bien y por eso a Soraya, sin quitarle la Vicepresidencia, le dan poder sobre todos los funcionarios públicos. Pero lo curioso es que Soraya, ni corta ni perezosa, se ha montado un despacho en Barcelona, cerca de la Delegación del Gobierno, en la que también hay cambios: sale Llanos de Luna, que se ha partido la cara con los revoltosos del Govern, y entra el ex-UDC Enric No-passa-res Millo. Quizá por esa condición de ex de Duran i Lleida —de quien nunca se supo del todo a qué jugaba— quiere vigilarlo más de cerca Soraya.

Ha habido otros cambios menores: así, a Álvaro Nadal le han dado Turismo y Agenda Digital, cualquier cosa que la «Agenda Digital» sea. La cosa es que a Nadal le han dado un Ministerio «porque no podían no dárselo, después de todo lo que ha trabajado en la Oficina Económica» y tal. Ah, y también porque al ser el único de todo el Gobierno que habla alemán, es el único también que puede entenderse, de buenas o a cara de perro con Merkel o Schäuble.

Y finalmente, el gran triunfo de los LGTBI: Dolors Montserrat, menestra de Sanitat i Consum, que lo es porque los LGTBI le han dado el visto bueno. En Sanidad no tiene que hacer nada, porque prácticamente todo está transferido (gracias, Ernest Lluch); y otro tanto se diga de Consumo. Se preguntarán ustedes: «Y si está todo transferido, ¿para qué queremos un Ministerio de Sanidad?». Pues porque desde los tiempos de la Bibiana queda el chiringuito de la Igualdad a nivel nacional. Y para facilitar el cambio de sexo en toda España, y la «visibilización» de los sesenta géneros presuntamente existentes y otras locuras de la agenda LGTBI (eso es una «agenda» y no esa chorrada de la «Agenda Digital»).

Me concederán ustedes que para esto hacía falta todo este tiempo. Pero no queda aquí la cosa, que va. En la próxima entrada seguimos.

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2 comentarios en “Lo que el ruido esconde (II)

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Gotas que me vais dejando...

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