Lo que el ruido esconde (III)


Sigue la relación. Ya tenemos formado el Gobierno, el Gobierno «del diálogo y del talante», así que ahora se disponen a ¿gobernar? La rueda de las noticias, importantes o intrascendentes, no se para y lo primero que ha hecho el nuevo Gobierno es subirnos los impuestos schon wieder. Claro que no lo hace por fiestas, sino con efectos del mes que viene, para cuadrarlo con el debate de presupuestos que tendrá lugar en febrero. Montoro se frota las manos, además, con las percepciones por la derogación de la cláusula-suelo, que ha tenido que venir de Europa porque aquí nadie se atreve a toser al sistema bancario. Nota para los que dicen que no hubo rescate: es verdad, no hubo rescate. Pero para los bancos sí lo hubo. Se dejó caer a las familias, pero a los bancos, ¡Dios nos libre de que un banco quiebre! Con el agravante de las indemnizaciones que algunos banqueros se otorgaron a sí mismos antes de largarse a su casa y que después nadie les ha reclamado. Y tocan, prácticamente, todos los impuestos.

Otra más. Ayer tocó el Gordo y no sólo al Partido Comunista. Ya sé que no ocurrirá —el soviet dominante allí lo va a impedir—, pero estaría bien que TVE o bien emitiera o bien repusiera la película o capítulo de serie de Don Camillo, el socarrón personaje de Giovanni Guareschi, para recordarnos qué le pasó a Peppone, el alcalde comunista, cuando le tocó la lotería. Donde también tocó la lotería es en Barcelona y a los indepens. Más dinero para Cataluña en la lotería del FLA. Los indepens, revoltosos, y el Gobierno, que quiere la fiesta en paz. Más estructures d’Estat para Cataluña, mientras el Gobierno, con el dinero de todos los españoles, paga simplemente para que se vayan el año que viene, no éste, que no les viene bien. Un servidor se imagina que en algún momento la fiesta del dinero habrá de terminar, bien porque no haya más dinero, bien porque no quede más paciencia. Pero, por lo visto y mientras tanto, ¡viva la Nicolasa!, que nos permite vivir tan de puta madre del país veí y sin consecuencia alguna. Supongo que Llanos de Luna se habrá quedado bien descansada después de estar partiéndose la cara con los indepens sin haber recibido apoyo alguno del Gobierno, ni expreso, ni tácito, ni presunto porque éste aplicaba la doctrina Bermejo: cuando la jugada lo aconseje, que en el caso de los indepens es nunca. Lo dicho: ¡viva la Nicolasa!

Y la última, que no es ninguna bomba sino algo más o menos esperado. José María Aznar, que fundó el PP de las cenizas de AP, echa el cierre. Deja de ser Presidente de Deshonor del partido que antes se llamó PP y ahora se llama «PMR» (Partido de Mariano Rajoy). De Mariano Rajoy abajo, muchos le deben todo lo que son; pero en política las lealtades son volátiles y ahora lo que toca es seguir a otro líder. La transformación del PP en un partido socialdemócrata (hoy uno puede votar al PMR o al PSOE indistintamente y sin despeinarse) tras echar a la base conservadora católica y a los liberales anunciada en Alcoy en 2008 y cuya unión consiguió Aznar en 1996, es hoy completa. No hay más que ver a especímenes como Cifuentes, Andrea Levy o Maroto el de la moto. Suena como aquello de: «En el día de hoy, cautiva y desarmada la oposición liberal-conservadora, han alcanzado las huestes marianescas sus últimos objetivos políticos. La oposición a Mariano Rajoy ha terminado».

Feliz Año Nuevo a todos… y que Dios y Montoro nos cojan confesados.

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2 comentarios en “Lo que el ruido esconde (III)

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Gotas que me vais dejando...

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