Lo que el ruido esconde (I)


Sepan ustedes en esta democracia de baja intensidad que padecemos hay algo que es de muchísima utilidad. Se llama ruido mediático y sirve a los Gobiernos, como el nuestro, que controlan el flujo de información que discurre por los canales del país. Ahora mismo acabamos de tener una demostración excelsa del uso de ese ruido mediático. Llevamos desde la debacle socialista y las elecciones USA con ese ruido: Trump-Trump-Trump en una sola dirección (qué malo es, es el demonio, nos va a meter en la tercera guerra mundial): diarios, tertulias televisivas, radiofónicas… Un empacho, vamos. Ya dijimos en su momento que donde más importa Trump es en los USA, no aquí; pero quiá: vox clamans.

Luego, se ha muerto Fidel Castro. Otra vez el chumba-chumba mediático, igualmente unidireccional: se nos ha muerto el líder, la revolución, las plañideras… Más ruido mediático. Si a usted, señor, no le gusta la política siempre le quedara el fúrbo con la última ventosidad genialidad de algún astro del mundillo. Y si a usted, señora, no le gusta ni la política ni el fúrbo, podrá disfrutar de las noticias sobre la Pantoja, que por fin ha salido de la trena: el concierto, el disco, la polémica… O de los problemas de algún famosillo de medio pelo con algún exnovio o exnovia. Vamos, que han tenido ustedes dónde elegir.

El caso es que en este tiempo nuestros politicuchos no han perdido el tiempo, valga la redundancia. Les ha ido muy bien que la prensa (a la que en buena parte tienen comprada o acojonada) no les echara un ojo. Mientras todos miraban a otra parte, Mariano se las ha arreglado para ser presidente de nuevo, aunque con una minoría vergonzante. Por eso repetían tanto lo de «Esh la legishlatura del diálogo». A juzgar por cómo van a ir las cosas, «del diálogo y del talante», porque gobernar en minoría sólo para no ir a unas terceras elecciones es lo que tiene: no llevas a cabo tu programa político —en el caso de que tengas uno y le concedas algún valor—, sino el de tu socio, que puede vetar todo lo que no le guste. Pero de eso hablaremos en la entrada siguiente.

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2 comentarios en “Lo que el ruido esconde (I)

  1. En esta ocasión, señor Aguador, he de comparar la situación española con la de otros países del entorno, y debemos “felicitarnos” entre comillas y la nariz tapada, por supuesto.

    Rajoy vuelve a ser presidente después de casi un año sin gobierno, dos elecciones y recuerde que a un tris de serlo P. Sánchez, con el apoyo del vicepresidente P. Iglesias (aquí me tapo la nariz por lo insoportable.

    Le decía antes lo de otros países, a cuento del brexit ingles y la brabuconada de Renzi en Italia, que ha puesto el gobierno a huevo para un payaso populista. Lo de Francia es menos grave, creo, y considero a los franceses mas inteligentes que sus vecinos trasalpinos. Y Trump? No se a usted, pero a mi me da que correrán ríos de tinta. Veremos si acaban arrepintiendose los votantes USA.

    Por lo anterior creo que, dentro de lo malo, Rajoy, es lo mejor que nos ha pasado a los españoles a los que, abducidos por el pan y el circo, nos permite permanecer en la moderación de un gobierno moderado.

    Un cordial saludo

  2. Pingback: Lo que el ruido esconde (I-II-III). -El cántaro del aguador- | Neuronaliberal

Gotas que me vais dejando...

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