Mala conciencia


Yo no sé si es mala conciencia lo del Gobierno, pero me da que algo debe haber. De otra forma no se explica esa orden no escrita que parece haberse dado desde el Gobierno para que los españolitos tuviéramos «moción por la mañana, moción por la tarde, moción por la noche». La importancia del acontecimiento, como suele ocurrir, va en dirección inversa a la atención que se le presta. Los plumillas, incluso aquellos que se supone que tienen una cierta altura para distinguir lo que es importante de lo que no, han seguido como un solo hombre la orden de Soraya (o de María González Pico, tanto monta) de dar el coñazo con la famosa moción de censura como si fuera un partido de fúrbo: la pre-moción, la moción y la post-moción.

Esta moción de censura, en realidad, a los españolitos no nos ha servido para nada. No ha sido en modo alguno constructiva. A los señorías sí, por supuesto: ellos son los que tienen algo que celebrar cada 15 de junio. De paso, les ha servido también para decir a sus presuntos representados que «ellos también trabajan». Y el pueblo, hoy LaGente™, se ha aprestado (o la han aprestado desde las redes sociales) a ver un espectáculo digno de las luchas de gladiadores romanas, como las que se recrean en la serie australiana Espartaco. Al decir de los que lo han seguido no ha defraudado: unos se han metido con los pelos de la barba de Rajoy y otros han criticado la coleta de Pablemos, la bisoñez de su first lady y muchos han alabado el «momento heroico» de Ana Oramas, que en realidad dijo lo que pudo haber dicho perfectamente Rajoy, pero que éste prefirió dejar en manos de alguien de menor fuste.

Sin embargo, todo el ruido mediático generado artificialmente no puede hacernos perder de vista la idea fundamental. La moción de censura tan cacareada por Pablemos, sus corifeos y sus groupies
no ha servido para nada práctico. Tan inútil como la que en sus tiempos presentara Hernández Mancha contra Felipe González, con 30 años de diferencia y casi coincidentes. Luego entonces, ¿qué es lo que ha tapado todo el ruido mediático? Ésa puede ser la pregunta del millón de la semana. Y les voy a dar tres opciones:

a) La escandalosa excarcelación de la terrorista etarra Idoia López Riaño, La Tigresa, con 23 asesinatos en su haber que le han salido a cadáver por año. Y por supuesto, sin arrepentirse de nada. Se sigue cumpliendo el pacto del PPSOE con la ETA de «irlos sacando poco a poco». Suponemos que, tal y como están las cosas en Euskadi o Navarra, la acabarán enchufando en una oficina o negociado de «derechos humanos».

b) La no menos escandalosa «compra» del Banco Popular por un euro. Compra que está siendo investigada debido a las irregulares y fulminantes retiradas de activos que se produjeron en un tiempo realmente breve aunque los problemas, según parece, dataran de hace por lo menos seis meses. Lo notable, con todo, no es esto, sino el propósito final: que en España queden, como mucho, cuatro bancos. Dudo que esa concentración del poder bancario en tan pocas manos sea beneficiosa para el país. Y dudo también de que eso se lo cuenten en detalle en el mainstream.

c) Finalmente, nos queda el sempiterno prusés. A los dirigentes indepens les sale un sarpullido si no son portada en los medios de Madrit los lunes por la mañana. Nadie entiende que se siga dando dinero a una comunidad que está quebrada y que debe 70.000 millones de euros a estas alturas por su gestión de la Sanidad y la Educación. Ahora están que no botan por el hecho de que tienen «data i pregunta» para su segundo refotèndum; y el Gobierno sigue negociando con ellos. Cualquier día se nos descuelga Rajoy hablando en catalán, a este paso. Era conveniente poner sordina a toda esta historia, para lo cual la moción de censura ha servido admirablemente.

Lo más gracioso —si es que puede decirse que tiene alguna gracia—: que Pablemos hable, hable y hable de «corrupción» mientras obliga a gastar tiempo y dinero públicos en una moción de censura en la que, además de no proponerse él como candidato, Rajoy prácticamente desapareció a las 18:00 del mismo día en que respondió a Pablemos.

Por favor: no estamos para esos circos. Que ya tenemos claro que, aunque Pablemos sea peor que las siete plagas bíblicas —y Dios nos libre de que este señor tenga poder algún día—, Rajoy no es precisamente la panacea, por mucho que salgan sus trolls a sueldo y palmeros pro bono a decir que «ha ganado la moción de censura»…

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Un comentario en “Mala conciencia

Gotas que me vais dejando...

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