El otro Congreso

Pues nada. Ha terminado el Congreso del P(SOE), que por cierto, ha pasado con mucho menos ruido que el del PP. No ha habido dimes y diretes, candidaturas alternativas, etc. Está clarísimo que eso de los congresos a la búlgara le sale mucho mejor al P(SOE) que a la derecha (mayor experiencia, por supuesto). Como dice la canción…

Y créanme, gente, que aunque hubo ruido nadie salió.
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró.

Sin embargo, a pesar de las diferencias de forma, uno encuentra similitudes de fondo. El congreso del PP se montó para escenificar la glorificación de Rajoy (uno se imagina a Cospedal, Soraya y Mato vestidas de blanco, en plan chorus angelicus, entonando extáticamente Te, Rajoie, laudamus…) y la liquidación del pasado ganador de Aznar, que como todo el mundo sabe rima con no estar (y aún así, todavía le hizo arder las orejas). El del P(SOE), en cambio, se ha montado simplemente para la reelección de ZP. Lo de menos han sido las temáticas externas; pero de eso hablaremos más abajo.

Contrasta, pues, la diaria y ruidosa atención mediática que concitó el congreso del PP (si Rajoy hubiese llevado en el congreso un calcetín de cada color, los medios lo hubiesen repetido veinte mil veces) con el tratamiento recibido por el congreso socialista. ZP (al que cualquier día tendremos que llamar Zetapov por lo peligroso que es aunque parezca inofensivo), ha utilizado su Congreso para hacerse el partido a medida, sin rémoras de viejas guardias. El único que se mantiene es Manoliyo Chaves; pero es que, claro: al Gran Despensero Electoral y virrey eterno (mucho nos tememos que a Arenas le pasará como a Moisés, todo lo más) de la tercera parte de España no se le puede mandar a casa así como así.

En cuanto a las temáticas del Congreso, la verdad: a los españoles nos preocupan más bien poco en estos momentos. No creo yo que «el aborto» sea un asunto de interés nacional. Además, ya conocen ustedes mi opinión sobre ese asunto: es un asesinato y hay maneras de evitar tener que llegar a él. Pero por lo visto, en el P(SOE) han determinado que favorecer el aborto es progre y eliminado el feto se elimina el problema. Además, hay que incentivar el turismo adoptivo a Pekín para quedar bien con el poderoso oso panda (¿quién sabe si alguna vez haremos buenos negocios con él?).

Lo de la eutanasia ya empieza a ser preocupante. Nada objetaríamos si coincidiese con el ars bene moriendi de toda la vida: los enfermos terminales son acompañados humana y filosóficamente (digo filosóficamente por no decir «cristianamente», por si algún lector es indiferente o contrario al hecho religioso) hacia esa puerta que es la muerte, con cariño y sensibilidad, haciendo todo lo posible por paliar su sufrimiento corporal. Pero hay algo más: la muerte es un asunto privado. Puesto en manos del Estado, éste puede acabar decidiendo cuándo, cómo y por qué debemos morir, nos guste o no. No sería la primera vez que ocurre.

El laicismo… ése aún es más preocupante, porque se dirige a los vivos. De entrada, chocaría frontalmente con la Constitución, que configura nuestro Estado como aconfesional sin más (16.3 CE). Supongo que aquí jugarán con el diccionario, como siempre; pero a los efectos prácticos que estamos manejando, véase la diferencia:

  • aconfesional: el Estado no tiene religión oficial, aunque se permiten todos los cultos.
  • laico: el Estado no sólo no tiene religión oficial, sino que prohíbe toda manifestación religiosa.

Para poner el ejemplo de una república decididamente laica, tomemos a Francia. El artículo 1 de su Constitución reza como sigue:

La France est une République indivisible, laïque, démocratique et sociale. Elle assure l’égalité devant la loi de tous les citoyens sans distinction d’origine, de race ou de religion. Elle respecte toutes les croyances. Son organisation est décentralisée.

Para lo que nos interesa, Francia es una república laica, pero que respeta todas las creencias. En Francia, pues, lo mismo se puede no creer en nada como ser adepto al culto de Akher-Beltz o ser católico. En España no estoy tan seguro, después de lo que están diciendo, que siga siendo así.

Finalmente, la inmigración. Está claro que a ZP le preocupa que los que van llegando huidos de sus países de origen le voten. E igualmente por eso Calderilla gritaba a pleno pulmón «¡Papeles para todos! ¡Vente pa’ España, amigo!». ¿Que los nacionales se tienen que joder? Bueno, eso se arregla con una buena programación televisiva y todos contentos. Y se seleccionan cuidadosamente las noticias para que en el pueblo «no arraigue la xenofobia». Y se coloca siempre al inmigrante en posición de víctima para evitar que crezca el enfado ante la discriminación positiva de que son objeto los inmigrantes frente a los nacionales.

De la cri… digoooooooooo… intensa desaceleración, parece que no hay mucho que decir. Solamente, que se están tomando serias medidas (por ejemplo, ¿las que no se tomaron antes del 9 de marzo porque no convenía que el ciudadano visualizara la crisis?).

Finalmente y a los efectos organizativos, un dato que me llama la atención. El nombramiento de Leire Lerele Pajín como Secretaria de Organización y el correlativo ascenso de Pepiño a Vicesecretario General, un cargo que sólo había ocupado en los tiempos gloriosos del P(SOE) Alfonso Guerra. Lo que creo que significa: que o pasmo de Palas do Rei es atado más en corto por ZP y que la que a partir de ahora va a llevar el cotarro es Pajín. Que si ZP la ha elegido es porque es como él: aparentemente inofensiva, pero con las garras muy afiladas. Y aparte, mujer, que eso hoy vende mucho. Y si no, que se lo digan a la Bibiana, que de cuello para abajo está más que bien, pero de cuello para arriba sospechamos que tiene el fistro un tanto averiao

Cerrar la boca

En esta España querida, esta España mía, esta España nuestra… ¡qué peligro tiene abrir la boca, aunque sea para contar la verdad! Es la España «de la libertaZ, de la igualdaZ», etecé, etecé; pero claro, no todo el mundo es igual. Que ya lo decía Orwell: «Todos los cerdos son iguales, pero algunos son más iguales que otros». La historia ya no es lo que era, ni probablemente lo que será. Y al igual que los gerifaltes comunistas borraron a Trotski de las fotos oficiales de la lucha «del pueblo» por traidor, ZP quiere borrar a Franco de las escuelas y —sobre todo— de las mentes, los llamados cuarenta años. Quiere que olvidemos que sus conmilitones vivieron cojonudamente contra él y que los que más se quejan de él son los que más le deben.

Antes se decía que la libertad de expresión estaba en los periódicos y en los medios de comunicación. Los socialistas, conscientes de ello, se apoderaron prácticamente de todos los medios importantes (obviamente no de El Alcázar) y estrangularon económicamente a los que se resistieron, como Ya, Diario 16 o Antena 3 de Radio. Hoy en día es difícil que en las Cartas al Director se pueda hablar de ciertos temas con demasiada claridad y había que esperar aleatoriamente a que alguien de la redacción te diera voz, pero sin mencionarte, que para eso él era el profesional aunque tú le hicieras el trabajo con tu carta. Eso, cuando no te la publicaban porque podría molestar al Gobierno de turno.

Visto que la libertaZ campaba por todos sus respetos, aparece el fenómeno blog. No dejaré de mencionar la deposición snob de Carmen Rigalt en El Mundo criticando a los blogs, diciendo algo así como que en ellos «se agazapaba lo más neocon de la política española». En realidad fue la rabieta de una niña bien al comprobar que cualquiera podía contar la realidad o hablar de lo que le pareciese incluso mejor que ella (Pedrojota sabrá lo que hace cuando la tiene en su ejército de columnistas, al igual que tiene a mi admirada Isabel San Sebastián. Pero Pedrojota es lo que tiene: una de cal y otra de arena para que nadie se cabree y para facturar, facturar, facturar).

Gran problema, ¡horror!: la blogosfera es de derechas. Se discute, se plantean cosas, la blogosfera «facha» efervesce de ideas. La blogosfera roja es inexistente o búlgara mayormente. Hay que animar el cotarro. ¿Solución? Hay que entrar en los blogs de derechas para dar la brasa, aunque sea para llamar «facha» al propietario del blog o cubrirlo de florecitas (léase «insultos»). Hay que machacar las consignas progres una y otra vez, desde distintos ángulos, pero siempre la misma idea, como recomendaba Goebbels.

Ah, pero la libertaZ no triunfa, porque en los blogs existe algo que se llama moderación de comentarios. Y así, a los simplemente insultadores y a los tenaces propagadores de consignas progres se les borran los comentarios. De poco les vale berrear «has borrado mi comentario, eres un facha de mierda», porque a fin de cuentas eso lo hace Pepiño en su blog y nadie se atreve a llamarle «fascista» y «antidemocrático».

La blogosfera de derechas sigue su marcha, no obstante, un poco menos tranquila «gracias» a los trolls. Superado ese problema y como el ejército de cyberprogrevoluntarios no es suficiente para acallar a la blogosfera «facha», hay que tomar serias medidas. Gracias a que la justicia ha contraído la enfermedad zapatera (es decir, que se aplica según a quién, según cómo y según cuándo) con carácter ya epidémico, a un etarra que publica un escrito lleno de injurias y amenazas «se le puede hacer de más y de menos».

En cambio, que Dios y todos los santos del calendario protejan a usted, Juan Español, si se le ocurre criticar, por ejemplo, la beatificación progre-izquierdista de Carlos Javier Palomino, alias el Pollo, o los bailes africanos de la Fashionaria Voguemomia. Ahora ya no se limitarán a llamarle «fascista de mierda». Ahora, además de eso, le pondrán una querella y tal vez, al final, no le quedará más remedio —como efecto secundario y «para evitarse problemas»— que cerrar su blog, que es a fin de cuentas lo que se pretende: que usted, Juan Español, deje de joder contando la verdad de las cosas y desmitificando los mitos oficiales progres. Ése es el triunfo de la libertaZ. El propio Orwell lo describe así:

«Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano.»

Y tal como van las cosas en el otro lado, mucho nos tememos que el PP se va convirtiendo lentamente al credo de la libertaZ. Como dice mi amigo Daniel, «estamos solos».

Ministerio de la Verdad (Miniver)

Después de unas semanas de respiro al partido que ha ganado las elecciones, y que se ha nombrado a los ministros y menestras de cada ramo, la palestra mediática ha sido inmediatamente ocupada por el PP y sus desventuras y meteduras de pata. Llevamos una buena porción de días con el tema, que a muchos sorprendió primero, enfadó después y a estas alturas comienza a haber una sensación muy definida de hartazgo.

A estas alturas de la película nos hemos dado cuenta de una cosa: que aunque ZP no tenga ni la más remota idea de qué cosa sea gobernar, es un ser malvado. Sabe deshacerse de sus enemigos, virtud nada desdeñable en política, pero insuficiente como único capital cuando se lleva la nave del Estado.

También hasta ahora creíamos que su especialidad era el ridículo (al menos en escenarios internacionales), pero qué va. Su especialidad es el embuste y la semántica (por más que a Toño, su amigo del alma, no le guste). Por eso, en vez de «sumisión a ETA» hemos oído proceso de paz; en vez de «atentado» hemos oído accidente; en vez de «trasvase» hemos oído conducción temporal de agua. Y por eso también sus colegas de nuestra área cultural le han dado de lado, por considerarle un aliado poco de fiar.

Ésa es la ventaja de conocer la semántica. Ha ocurrido en todas las dictaduras (especialmente en las del siglo pasado). A partir de aquí, hay que ver si realmente nos estamos deslizando hacia un régimen dictatorial. Claro: no una dictadura al uso, sino una especie de democracia orgánica, con una diversidad de instituciones (legislativas, ejecutivas y judiciales) que dan la impresión de ser independientes pero que en realidad funcionan al dictado del jefe.

Para ello, el primer paso importante es neutralizar a la oposición. Y es lo que está consiguiendo ZP, contra todo pronóstico. Ha conseguido que los capitostes del PP estén entretenidos acuchillándose unos a otros y discutiendo sobre las esencias de su partido. Lo que significa que sus votantes se sorprendan, se cabreen y, sobre todo, estén inermes y faltos de representación ante el programa político de ZP (que lo tiene y no es el que está publicado en su página web, precisamente).

La hegemonía cultural de la que hablaba Gramsci hace tiempo que está conseguida. No importa quién esté en el gobierno: la televisión (la que se ve sin pagar, por lo menos), buena parte de los diarios y de las emisoras de radio son zetaperas (me resisto a llamarlas «socialistas» porque a fin de cuentas, Rosa Díez y Gotzone Mora son socialistas también y están fuera del partido zetapero; por otro lado, la expresión «rojos», aunque ZP se ha definido a sí mismo como tal, es un tanto guerracivilista) y el mensaje que se enviará a millones de personas será zetapero también. La Universidad pública está prácticamente colonizada por los zetaperos (y en las comunidades correspondientes, por el nacionalismo cavernícola). El mundo de los espectáculos, con toda su caterva de titiriteros, es zetapero. Puede que existan actores o productores de derechas; pero les es negado sistemáticamente el acceso al gran público.

Finalmente, para comprobar que estamos en una democracia de muy baja intensidad (o una dictablanda), tomemos los famosos 11 principios de Goebbels y veamos cómo se han aplicado a rajatabla para desactivar al PP (que es el único partido de la oposición con posibilidades de gobernar; los demás son acreedores de ZP por un motivo u otro y Rosa Díez todavía no tiene entidad suficiente como para ser una molestia para ZP):

  1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

  2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

  3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan».

  4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

  5. Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

  6. Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».

  7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

  8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

  9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

  10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

  11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.

Quien diga que esto no lo ha hecho el partido zetapero (y/o el nacionalismo en su radio de acción, pero que ayuda a ZP por sus propios motivos y para la consecución de sus fines) o miente, o no se entera. ¡Larga vida al Miniver! (San George Orwell, ten piedad de nosotros). A este paso, pronto llegaremos a ver el Ministerio del Amor

Silencio, se rueda… hacia la España asimétrica

Por su interés, reproducimos este artículo de Pedro de Tena en Libertad Digital de hoy.

El silencio es la abstención de hablar. Menciona Cicerón en una de sus obras las fiestas de las abacias, fiestas en honor de Baco instituidas por Dionisio de Capua, en el Asia Menor, en las que estaba prohibido hablar. En Andalucía, algunos desean instalar lo que llamaremos las «abacias» del Sur, una feria sin precedentes por su extensión y población invitada cuya característica esencial es que en ella se puede hacer de todo menos hablar, sobre todo de política, de lo que pasa, de la realidad. Podemos estar de fiesta todo lo que queramos, pero tenemos prohibido hablar, sobre todo, si es hablar de lo importante.

La libertad de expresión, manifestación y esas zarandajas democráticas están muy bien cuando se está en la oposición y como armas de combate, pero cuando se llega al poder, lo mejor es predicar el silencio, incluso el administrativo. El silencio es la expresión verbal de aquel icónico-dinámico: «El que se mueve no sale en la foto». Cuando se dice mover, también se refiere a los labios, claro. Una palabra tuya bastará para arruinarte. «No te va a ir bien», te dicen los amigos del poder. Por eso, el silencio es lo mejor en tiempos de régimen. Lo supo Franco con pericia suprema. En su tiempo, hablar de política era casi pecado. Pero, claro, los que hablamos entonces y pagamos por ello, ¿haremos caso de estos mindundis por más que con el dedo avisen o amenacen?

Cuando en una sociedad supuestamente democrática, la gente te dice al oído «Es que no puedo hablar porque me puede perjudicar», «Es que si te contrato no me contratan a mí», «Oye, compréndeme, es que si digo lo que pienso no volveré a ganar un concurso» o incluso «Es que la beca de investigación depende de que me quede calladito» es que algo suena a podrido y no en Dinamarca. Es decir, por hablar claro, que la losa del silencio del régimen se extiende como el miedo entre quienes pudiendo hablar, no es conveniente que lo hagan. Decía Aristóteles en su Ética que el silencio deshace muchas amistades. Pero podemos añadir que el silencio, además, deshace muchas libertades.

Ah, ya. Los que hablamos, los que señalamos, los que denunciamos, los que subrayamos, los que informamos somos unos radicales que no entienden que el secreto de la vida política está en el centro. O sea, las cosas no son verdad o mentira, infames o nobles. Las cosas, ahora, son centradas o no centradas, centristas o no centristas, moderadas y no radicales o insoportables y fuera del tiesto. Cuando decimos que puede estarse preparando la operación «balanceo» para dar en el morro a andaluces, extremeños y demás pobres de España con los datos del PIB o del IRPF, ¿somos extremistas, locos o fanáticos? Cuando Maragall diseño la asimetría nacional traicionando al socialismo y abrazando el nacionalismo, muchos socialistas, entre ellos Chaves, rieron y callaron. No, señor Chaves, no. Usted se inviste, otra vez, presidente de la Junta de Andalucía la semana que viene. Diga algo. ¿Qué hará usted? ¿Ser cómplice de la dirección de su partido en la desigualación de España o irá de mano con Javier Arenas recuperando el valor constitucional de la cohesión nacional y la igualdad de oportunidades?

¿Dónde están los intelectuales andaluces, esos que dicen que usan el «intelecto» (que eso será lo que quiere decir ese palabro infecto heredado de la Revolución Francesa según el cual parece que los demás mortales no disponen de tal órgano, función o capacidad intelectual), ante la reforma del Estatuto de Cataluña, ante el golpe de mano en el Tribunal Constitucional, ante la divulgación de supuestas balanzas fiscales, ante el monopolio del poder de comunicación público de la Junta de Andalucía? A ver, Clavero, Catedrático. A ver, Rafael Escuredo, que estás en el Consejo Consultivo de Andalucía y en otro, paralelo, vinculado al señor Chaves. A ver, Manolo Pimentel, tú que tanto pecho echaste cuando Aznar. A ver, Alejandro Pacheco. A ver, todos. ¿O esto no es un cachondeo? A ver, economistas que sabéis hacer las cuentas de lo que perdería Andalucía si se impone el método de cálculo de la financiación autonómica propiciado por el nacionalismo catalán. A ver, juristas. A ver, profesores de historia. A ver, hombres y mujeres de esta tierra. ¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora? ¿Dónde, dónde los hombres y las mujeres? (Lo decía el viejo Alberti, ¿Recordáis?) Ah, ya. La cosa va de Chiqui Chiqui. En época de Franco, al menos, se iba de porrompompero que musicalmente era mejor.

Fumata blanca (y II)

Y ahora las nuevas. ZP se está distinguiendo especialmente por la creación de Ministerios inútiles. Como por ejemplo, éste de la Igualdad. Se supone que tenemos un artículo 14 en la Constitución que garantiza de forma general la igualdad. Más específicamente, tenemos los arts. 138 y 139, que nos dicen:

Artículo 138.

1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.


Artículo 139.

1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.

2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.

¿Defenderá la ministra Aído estos principios? Mucho nos tememos que la ministra no pueda hacer nada con el tema de la imposición lingüística, que de hecho es un freno indirecto a la libertad de circulación y establecimiento de personas en todo el territorio nacional. No digamos en el ámbito judicial: parece que el TC (con mayoría progre en estos momentos) está decidiendo si es constitucional o no doblar la pena por un acto de violencia familiar cuando el autor es un hombre. ¿Qué hará el flamante nuevo Ministerio de la Igualdad? Probablemente, bloguear sobre la injusticia de la decisión del Alto Tribunal y nada más. Y si eso es así, bien podremos decir que la igualdad se ha-ído a hacer puñetas…

Cristina Garmendia es el pago al apoyo o concesión al PNV y la nueva titular del Ministerio de Ciencia e Innovación (para diferenciarlo del ministerio pepero, que lo era «de Tecnología»). Vamos a ver si realmente hay innovación, y vamos a ver también cómo defiende los intereses de los consumidores de nuevas tecnologías (hoy tal vez no tan «nuevas», sino más bien un elemento imprescindible en la vida cotidiana) frente a los intereses de las timofónicas, siempre prestas a beneficiarse a costa del consumidor con el silencio cómplice del ministerio.

Finalmente, nos queda el inútil Ministerio de la Vivienda, regentado esta vez por la nueva Beatriz Corredor. Ni hecho a propósito parece que la nueva Ministra del ramo sea una corredora de fincas urbanas, así que algo ha de entender más que sus predecesoras Trujillo y Chacón. Está por verse que ese Ministerio justifique su nombre en vez de ser —como nosotros creemos— una Secretaría de Estado dentro del de Fomento.

Con estos mimbres se forma la acción de Gobierno de los próximos cuatro años. Hay mucha tela que cortar. Pero si el PP no se pone las pilas en estos cuatro años, merecerá que ZP nombre a su presidente Ministro de la Oposición. Y mi voto, que en las últimas elecciones fue para el PP, podría decidir irse a la urna de Rosa Díez, que al parecer se toma con menos calma y más en serio lo de hacer oposición.

Fumata blanca

Habemus Gobierno. Al igual que el primer ejecutivo zapateril, presenta un perfil igualitario (tantas mujeres como hombres). En eso, nada que objetar. Los problemas surgen cuando estudiamos con más atención los nombres y la distribución de las áreas.

En primer lugar, ¿qué hace todavía en el Gobierno esa menestra nefasta conocida por el universo mundo como Maleni, la antes partía que doblá? Chulería e ineptitud vestidas con bata de cola… y ZP, quién sabe atendiendo a qué arcana lógica, la mantiene en el ministerio del Fermento. Debe ser que le ha perdonado la vida porque ni la gestión de los apagones barceloneses ni las obras del AVE han pasado factura al P(S)C en Cataluña (amén de que el P(S)C hizo una campaña mucho más efectiva que la del PP, apelando simplemente al voto del miedo). O también que Manoliyo Chaves no la quiso como regalo de vuelta y está «en expectativa de destino» mientras sigue amargando la vida a todo el que se cruza con ella.

Otro de quien nos maravillamos de su permanencia es Mariano Fernández Bermejo. Después del escándalo del pisito y de enfrentarse a una huelga que ha puesto en jaque el funcionamiento de la Justicia durante dos meses —y que veremos cuánto se tarda en volver a la situación anterior—, el Mariano malo es mantenido en su poltrona. ¿Qué grandes designios, qué insignes decretos esperará ZP del último de su clase? Otro misterio sin resolver.

El tercero en discordia es, naturalmente, Currito Desatinos. ZP le necesita porque en inglés sólo sabe decir «every time, bonsáis». Gracias a este ministro, el mundo nos percibe como la primera potencia africana. ¿Que ZP no se relaciona con la fracasada Angela Merkel, ni con le petit Nicolas y sólo intercambia tres palabras con el malísimo Bush? No importa; siempre nos quedará el lingala para relacionarnos con nuestros amigos de Senegal, Mali o Guinea. Y por supuesto, la AlianZZZísima de Civilizaciones, que no sirve para nada y nos cuesta una pasta muy gansa a los españoles.

Pero lo mejor son las reorganizaciones y las recién llegadas. La cuestión no es tanto cómo organizar las áreas de acción de Gobierno en la forma más lógica posible para que no exista fricción entre los diferentes departamentos ministeriales. Lo importante es cómo dar cabida a las cuotas de género y de federación. ¿Que el organigrama lógico-administrativo se va a la mierda y hay que elevar secretarías de Estado a la categoría de Ministerios? No importa: el caso es tenerlos a todos contentos, además de redistribuir de forma adecuadamente progre las áreas de la acción de Gobierno.

Sale Calderilla y entra Corbacho, flamante nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, al que ni siquiera hay que tocarle una letra del apellido para sacarle apodo. De acuerdo con el Diccionario de la RAE, corbacho es el «vergajo con el que el cómitre castigaba a los forzados». Por su parte y derivadamente, cómitre era «la persona que en las galeras vigilaba y dirigía la boga y otras maniobras y a cuyo cargo estaba el castigo de remeros y forzados». Así que cabe suponer que el nuevo ministro será el azote de la inmigración ilegal, que es verdaderamente una lacra de nuestra sociedad.

Parece que una de las premiadas por sus arduos esfuerzos en su departamento ha sido Mercedes Cabrera. Además de la Educación, debe regir los destinos del área de Asuntos Sociales y Familia, desgajada la una del Ministerio de Trabajo standard y la otra de nueva creación (progre, por supuesto). No es difícil imaginar que ahora la señora Cabrera tendrá más recursos a su disposición para perseguir a aquellos que se atrevan a objetar a la EpC, pese a que ésta naufraga una y otra vez en los Tribunales de Justicia. Por sus actos la conocerán: «Cabrera, el terror de la pradera».

Otra igualmente «premiada» es Elena Espinosa. Manda carallo. Su mérito ha sido en que ha conseguido agrupar en una sola mano lo que antes era Medio Ambiente, Medio Marino y Agricultura. Al parecer, éste será el orden de importancia con el que se tratarán los asuntos: las pretensiones ecologistas primero, las de los agricultores después. Conseguirá a corto plazo la unidad del sector agrícola… en contra de ella. Si no, al tiempo. Tras la gestión desastrosa de Narbona —sobre todo por desmentir al jefe: después de que éste dijo que «se ocupaba del problema del agua» no se puede salir dos días después diciendo «ésta es la peor sequía que hemos padecido en cincuenta años»— y del fracaso de las desaladoras, hay que encontrar alguna manera de hacer los trasvases correspondientes sin que parezca que se retoman las ideas del PP en materia hidrológica.

Un tercer premiado es Miguel Sebastián, que desplaza a Joan Clos (el ministro més ben pentinat) al frente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. ZP premia así que Sebastián se dejara partir la cara en las elecciones municipales de mayo pasado (el de Madrid fue un batacazo mayúsculo, desde luego). Lo malo es que Sebastián no es ingeniero, que sería lo propio, sino economista. Y por eso ya ha tenido los primeros roces con el Profesor Siesta, que ha venido en decir: «Aquí el jefe soy yo». Veremos también cómo se conduce el tema de las fusiones en el sector eléctrico.

Finalmente, la ya ministra Carme Chacón, que deja el inútil Ministerio de la Vivienda (de resonancia franquista) y se va nada menos que a Defensa. No podría haber un perfil más inadecuado que el suyo para dirigir ese Ministerio: es inexperta, no tiene conocimiento alguno de los asuntos militares (ya hemos criticado que, desde que estamos en democracia, todo el mundo vale para ser ministro de Defensa menos los militares) y, por si fuera poco, es ecopacifista, es decir, que no cree para nada en la utilidad del Ejército, como no sea en plan «Soldados Sin Fronteras». Además, como está embarazadísima, es muy probable que se tome la baja maternal por cuatro meses, así que durante ese tiempo el Ministerio estará dirigido por una Secretaria de Estado. Si el conjunto de todas estas circunstancias no es una humillación para nuestras Fuerzas Armadas, que baje Dios y lo vea…

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Navarra en venta

Leo en El Mundo, entre asombrado y asustado, que «el Gobierno ofreció a ETA un órgano común vasco-navarro con poderes ejecutivo y legislativo» después del atentado de la T-4. Se amplía, pues, el agujero de la mentira. Porque, recordemos: se nos dijo, repitió y machacó hasta la saciedad que el proceso estaba roto, etc., etc., durante un año. A los que no nos fiábamos de las palabras de ZP y de Rubalcaba se nos llamó fachas, peperos, agoreros, catastrofistas… y algunas otras cosas «menos lindas».

Luego, ZP no tuvo empacho alguno en reconocer ante PedroJota que «no había dicho la verdad de aquello», es decir: que mintió. A los que señalamos la gravedad del hecho, prácticamente se nos contestó con un «¿Y qué?», cuando no con el silencio absoluto, como si el hecho de que todo un Presidente del Gobierno mintiese al pueblo y a sus representantes en un asunto como el terrorismo no tuviera la más mínima importancia. Cuando quisimos saber de qué habrían hablado los representantes del Gobierno con ETA, se nos dio la callada por respuesta. La burla, también: «Mira a éstos que pretenden saber de qué hablamos con los etarras, ji-jí, ja-já». La risa floja, vamos. Es decir: no teníamos derecho a saber lo que una banda asesina y mafiosa, que tiene como objetivos a todos los españoles, negociaba (sí, con todas las letras) en esos momentos con el Gobierno.

Pues bien, ahora ya nos empezamos a enterar: el Gobierno ofreció a ETA ese llamado órgano común vasco-navarro para, digámosle así, «entrar fuerte en la negociación». Obviamente, allí todos son vascos y no hay ningún navarro en la negociación. Patxi Nadie, José Antonio Pastor, Jesús Egiguren, Arnaldo Otegi, Josu Ternera… A no ser que se haya colado Uxue Barkos en dicha negociación (la única política navarra que a mi parecer podría estar en una tal negociación), con lo cual se presupone incluido el sentir de una parte de los navarros.

La oferta, no obstante, presenta un problema de legalidad constitucional: significa pasarse por el forro del arco de triunfo la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución. Dicha disposición establece la necesidad de un referéndum entre los navarros (no los vascos) para ratificar la decisión del Órgano Foral en el sentido de querer unirse a los vascos. Por lo tanto y de acuerdo con esa oferta, a los navarros que les den.

Y sin embargo, a pesar de ofrecerle las dos terceras partes del pastel (competencias legislativas y ejecutivas en ambos territorios), ETA ha dicho no. Ellos piden lo de siempre, desde hace 40 años: independencia de España y anexión de Navarra, un trocito de Santander, el trocito llamado País Vasco-Francés (que a Monsieur Le Président no le hará ninguna gracia), el trocito hoy llamado La Rioja, y un trocico de Aragón. Que viene a ser lo mismo que pide el PNV adaptándose al paripé democrático, no lo olvidemos.

El P(SOE) se lo daría de mil amores si eso no supusiera que iba a ser visualizado —palabra clave— como una traición a la Constitución y específicamente a los navarros, a los que se vendería como vendieron Chamberlain y Daladier Checoslovaquia a Hitler en 1938. Vamos, que no importaría si no se viese tan claro o se pudiese vender como algo parecido a «un éxito resonante del federalismo asimétrico», por poner un ejemplo. Y todos contentos como Chamberlain y Daladier: «Se ha preservado la paz». La historia de los siete años siguientes demostró cuán equivocados estaban.

Y lo que es muy lamentable de este asunto es que haya sido ese «no» de ETA lo que haya salvado la honrilla del presidente que va a ser embestido pasado mañana. O sea, que no prosperó la negociación porque los etarras se ciñeron exclusivamente a sus inasumibles pretensiones. De haber dado su visto bueno los etarras se hubiera dado el primer paso para el Anschluss euskalerríaco: anexión de un territorio hermano, ayudada desde dentro y sin disparar un solo tiro.

Y ahora, ¿dónde están los que nos llamaban agoreros por decir que «con ZP España se rompe»?

Teologías

Vaya con los progres. Ahora resulta que porque un obispo se permite una cierta licencia (tal vez no demasiado afortunada), los progres se creen con derecho a lanzársele a la yugular y a hacerse los ofendidos.

Monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona dijo, durante el sermón de las siete palabras de Valladolid, que «Cristo murió sin cuidados paliativos, lo cual no empaña para nada la nobleza de su muerte» (no fueron ésas sus palabras exactas, pero sí la idea). Desconozco el contexto completo de la frase. Conocer el contexto completo de la frase ayudaría a evitar la utilización torticera de las palabras de Monseñor. En cualquier caso, si nos atenemos a lo publicado, quizá la referencia no fue muy afortunada en sus palabras y dio pie a la «gracia» de la señora Valenciano.

Qué duda cabe que los cuidados paliativos son una parte importante y necesaria del tratamiento para los enfermos terminales. Es deber humanitario y cristiano procurar que aquellas personas que están sufriendo una cruel enfermedad sufran lo menos posible, que puedan tener aquellos cuidados que la ciencia médica, en su estado actual, puede ofrecer. Nadie duda eso.

Ahora bien, sea como sea, el uso por Elena Valenciano de esas palabras para atacar con uno de los tópicos de siempre de la izquierda cuando se pone anticatólica es totalmente inadecuado. Pero seguramente ahora que hay baile de ministrables, eso de atacar gratuitamente a la Iglesia dará puntos. Quién sabe: a lo mejor la señora Valenciano aspira a un mayor poder que el que tiene desde su Secretariado de (R)elaciones Internacionales del P(SOE). Le recomendamos encarecidamente que, así como ella y sus conmilitones exigen a la Iglesia «que se calle y no se meta en política», se dedique a lo suyo y no se meta ella en teologías de las que no entiende y sólo usa para atacar a quien se ha posicionado en contra de las ansias espiritualmente totalitarias de su partido.

Por cierto, que esa señora, «luchadora de la libertad» (que es como se autodenominan los progres para admiración de indocumentados y escarnio de la verdadera libertad), me censuró un comentario en su blog, a pesar de que no era éste un comentario obsceno o lleno de palabras insultantes.

Con lo cual me queda claro, diáfano y demostrado que a los progres la libertad (de pensamiento, palabra u obra) verdadera les sienta como una patada en el bajo vientre. Y ya que estamos, tanto «respeto» que piden los anticatólicos, podrían empezar por respetar ellos y no meterse en camisa de once varas. Y digo bien: anticatólicos, porque mi amigo Daniel es laico (que es lo que dicen los progres que son) y jamás le he leído burlarse de la religión católica (y estoy seguro de que, de hacerlo, lo haría con más gracia que la señora Valenciano). Podrían algun@s tomar ejemplo de ese detalle, para variar…

Una amenaza… y un atentado

Vaya final de campaña. Creíamos que iba a ser tranquilito, pero no.

Empecemos por lo más leve. Me entero, a través de los blogs de los amigos Elentir y Lady Vorzheva, de que Ignacio Arsuaga, de HazteOir.org ha sido amenazado. En el blog de Ignacio tenéis el texto de la amenaza. Ignacio se felicitaba en un post de la sentencia del TSJA favorable a los intereses de la objeción contra la EpC. Pues bien, un tal sinsentido (le cae como anillo al dedo el apodo), le dice esto:

sinsentido. Jueves 6 de Marzo de 2008 | 12:21 h

No controléis vosotros indeseables las mentes de los niños en vuestros colegios del OPUS. El tiempo os pondrá en vuestro sitio y sino (sic) un tiro de gracia en la nuca.

Es de alabar la diligencia de Caja de Navarra (pues a ella señalaba en un principio la IP capturada de ese sujeto) en ponerse a disposición de Ignacio para todo lo necesario y en facilitar datos a las FCSE para la localización del bastardo que ha osado amenazar a Ignacio. Esperamos que sobre él caiga todo el peso de la Ley. Con estas cosas no se juega, «no se hacen bromas». Y si «se va en serio», habrá que atenerse a las consecuencias. Espero que a ese mozalbete (no se me ocurre que esa persona pueda tener más de 25 años) se le quiten las ganas de gastar ese tipo de bromas. Entre tanto, todo nuestro apoyo para Ignacio Arsuaga, un verdadero «luchador por la libertad» (otros que presumen de ello no lo son).

* * *

Y un atentado. Todos tenemos derecho a «decir la nuestra» y ETA, cómo no, ha hablado con su lenguaje de toda la vida: la bomba y el tiro en la nuca. Esta vez le tocó la lotería (¿dónde estás, Sorrocloco? ¿De éste también te vas a burlar?) a Isaías Carrasco, vecino de Mondragón, de 42 años de edad, padre de tres hijos. El asesino le esperó a la salida de su casa y le descerrajó cinco tiros. Más allá de las cuestiones personales y humanas, toca reflexionar sobre los hechos.

Lo primero que salta a la vista es que el asesinato era un mensaje para el P(SOE), puesto que el asesinado pertenecía a ese partido y había ejercido de concejal en su localidad. Como si Josu Ternera le mandara recado a Z: «Recuerda lo que nos debes». De lo cual deducimos también que para ETA es preferible que gane el P(SOE) y no el PP. Pero no solamente por los compromisos contraídos, de los cuales conocemos algo por la boca de los terroristas, no de Z. Z se ha callado como un muerto y aunque ha reconocido que mintió cuando dijo que «el proceso estaba roto», no ha dicho aún de qué hablaron los representantes del gobierno y de ETA cuando se reunieron. Y, por otro lado, la «autorización para negociar» que se concedió a Z en 2005 sigue vigente. Nada se ha derogado, con lo cual, pese a lo que diga Z, «el proceso sigue en pie».

No hace muchas fechas, en el re-bate, Z se ufanaba ante Rajoy de los «pocos muertos» que ETA ha causado en esta legislatura. Normal. Si se consigue lo que se quiere sin disparar un solo tiro, las armas y los muertos sobre la mesa ya no son necesarios. Volvemos a la pregunta de Rajoy de la que Z se escabulló como pudo: ¿A qué Z hay que creer: al que zascandileó tres años y medio con ETA o al que, ante la proximidad de las elecciones y viendo que la cosa va mal, enchirona etarras a carretadas para dar una imagen de firmeza?

Por si fuera poco, la cadena SER vuelve a enredar con el tema. Pero no le saldrá bien.

No es de extrañar que el PSE sufra una sangría de capital-prestigio. Se han ido Rosa Díez, Rubén Múgica, no dudo que Gotzone Mora también dará un paso adelante… Se van los que tenían un poco de honradez. Se quedan los Patxis, los Elorzas y otros a quienes con tal de tocar algo de poder no les importa hacerle el juego al PNV.

Volverán a escucharse las consabidas frases («El Gobierno enfrentará el problema con serenidad y firmeza» y otras chorradas semejantes, sinónimas en los tiempos actuales de no hacer nada). Volverán a verse las lágrimas y la solidaridad sincera del PP, las lágrimas de cocodrilo y la contemporización del PNV (que no es parte de la solución, como se cree, sino del problema) y del P(SOE), así como el coro de lloronas de los demás partidos, que han de simular que les interesa cuando en realidad están pendientes de la fecha del domingo, en la que se juegan sus suculentos sueldos futuros en caso de salir elegidos. Pero el alma de Isaías Carrasco, vasco honrado y valiente (se necesita ser valiente en Euskadi para ser concejal de un partido constitucionalista), ésa, como decía Bécquer, no volverá.

Y a ver qué correligionario explica a las hijas de Isaías que el partido del que era militante su padre permitió que ETA volviera a los ayuntamientos, que volviera a tener voz y voto y, sobre todo, a manejar millones de euros con los que se ha financiado y entrenado a los asesinos de su padre.

Para destensionar…

Para olvidarnos de que los que no votaremos a Zejatero somos una «turba iletrada» y no sé cántas cosas más, lo mejor es destensionar, qué duda cabe…

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