Le petit Nicolas fait ses devoirs


Miren que a mí nunca me han gustado los franceses. Quizá me ocurre lo que a míster Churchill: que no los conozco a todos. Que me incomodaba yo cuando algunos especímenes del país, sobrados de grandeur e hinchados hasta el ridículo proclamaban aquello de «L’Afrique commence aux Pyrénées». Y fue verdad durante bastante tiempo, porque cuando los moros pasaron por primera vez el Estrecho (sin patera), no pararon hasta Poitiers, donde un tal Carlos Martel les hizo dar vergonzosamente la vuelta. Era —es— descorazonador ver cómo tus propios socios te siguen tratando como alguien de segunda. Y que según me ha contado alguno que se ha tropezado con algún voisin, que las cosas han ido de «chulo, egoísta y prepotente» para arriba.

Ahora le petit Nicolas está en las páginas de papel couché de medio mundo. Parece ser que tiene su petit coeur y que se le ha visto derretirse por Carla Bruni. Lo menos que se puede decir es que Monsieur le Président tiene un goût excellent, puesto que esta mujer no solamente es un cuerpo bonito, sino un cuerpo bonito con cerebro y sentimientos (sus dos discos han sido ambos éxitos de ventas y no son, en conjunto, las canciones que se pueden oír en cualquier disco de Operación Tufo). O sea, alguien con quien se puede hablar de algo más que de haute couture o de haute cuisine. Y me alegro por él, pero no es éste espacio para hablar del affaire.

Voyons, pues, o sea, allons-y à la question. Y la question es que Monsieur le Président hace sus deberes (que es a lo que hace referencia el título). Es él quien libera a los rehenes franceses en el Chad (no nuestro inefable ZP). Es él quien negocia la liberación de las enfermeras búlgaras en Libia. Es él quien se enfrenta a los funcionarios egoístas que se resisten a perder privilegios injustos ganados, cómo no, durante la etapa Mitterrand y sostenidos durante la etapa Chirac. Es él quien no duda en tratar como canaille a aquellos que, excediendo del ámbito reivindicativo, la toman con el mobiliario urbano, con las lunetas de los escaparates o los miembros de la Policía. Es él quien consigue contratos para un grupo de empresarios franceses por un montante de 30.000 millones de euros. Que eso ya sería otro debate, porque los hace con China, valedora (y/o metrópoli colonial, que no me queda demasiado claro aún) del asesino régimen birmano. Y que también (al menos eso era seguro en la época de Chirac), Francia sigue ejerciendo de metrópoli oficiosa para sus antiguas colonias africanas. Si bien ése es un punto que afecta más a Francia como nación que al Presidente, puesto que ese tipo de negocios se hace con independencia de quién ocupe el palais de Matignon.

Según vamos contando, la figura de ZP a su lado se va empequeñeciendo, hasta el punto de convertirse en la del increíble hombre menguante. ZP mandó a su subordinada (¿?) a calmar los ánimos en Guadalajara (¿se acuerdan ustedes? ZP no fue hasta que todo estaba como una balsa de aceite). ZP es refractario a los abucheos. Lo pasó mal el 12 de octubre, cuando el pueblo de Madrid que se congregó para saludar a nuestras Fuerzas Armadas y honrar todos a la bandera nacional, porque no tenía donde esconderse ni detrás de quién. Y cuando el entierro de los guardias civiles Trapero y Centeno, de quienes hoy sin ninguna duda podemos decir que mandaron al matadero, ZP ya tenía la lección bien aprendida e impidió el paso a los medios de comunicación y al pueblo en general, para que no se viera en toda España cómo le abucheaban.

Yo creo que los españoles queremos y nos merecemos, además de un Presidente «que no mienta, que diga siempre la verdad», uno que no se esconda y que asuma las responsabilidades propias de su cargo. Claro que lo uno va casi con lo otro, porque quien no miente y dice siempre la verdad no tiene motivo alguno para esconderse, amén de asumir las responsabilidades propias de su cargo, en este caso el de Presidente de la nación, nada menos. Un cargo que debiera ser un honor y sin embargo lo están convirtiendo en piedra de escarnio.

Por eso mismo, Monsieur Sarkozy, aunque yo no sea más que un español de a pie, je vous félicite. Y aunque sé que algunos franceses progres me pondrían en la diana porque hubiesen preferido a Ségo, animo al pueblo francés a que se felicite de tener un presidente que hable claro y que ponga por encima de todo los intereses de su país. Porque aunque sólo sea para su país —lástima que eso no valga también para sus relaciones con Europa—, tiene el valor de hablar claro sobre temas que aquí nadie se atreve a tocar.

Ojalá tuviésemos a alguien así en España, tanto en el gobierno como en la oposición.

6 comentarios en “Le petit Nicolas fait ses devoirs

  1. Lástima que los emigrantes húngaros (papás de Sarko) eligieran Francia como país de acogida.Y qué lástima también que la familia de ZP no emigrara en su día a Venezuela.Ahora todos seríamos más felices.Un saludo y gracias por combatir al troll en mi blog. Voy a tener que empezar a echar ambientador.

  2. #Amigo Fin de los Tiempos:Estoy seguro de que en España hay gente tan capacitada como Sarkozy y mucho más que el liante de Rubalcaba para ser Ministro del Interior. Sin ir más lejos, Jaime Mayor Oreja, a quien los progres sólo le han podido encontrar… “que no condena el régimen de Franco” xDDDDDDD#Amigo Daniel:Cada uno aterriza donde tiene que aterrizar. Lo malo es que en España, desde que echamos a los franceses en 1812, llevamos siglos de gobierno mediocre o malo y de conformismo con ser comparsas de Francia.Y sí, también es lástima que la familia de ZP no diera en su día un caracazo, lejos de la madre patria. Claro que allí también se hubiese podido encontrar con Anasagasti… y no veas la que hubiesen armado allí de haberse encontrado los dos. Ni siquiera nuestra amiga Martha Colmenares hubiese podido con ellos xDDDDDDD#Amigo Lobeznox:Muchísimas gracias e igualmente. Prometo (de verdad que sí) responder al meme (que no se diga que los catalanes no somos gente cumplidaaaaaaaaaaaa… xD).Saludos,Aguador

  3. Mi padre decía que, a lo largo de la historia, Francia siempre tenía gobernando al hombre adecuado para el momento histórico adecuado.Y que eso, en España, desde los Reyes católicos, jamás se dió… Imagináos a fernando el Católico junto a Zapatero. Pues como Sarko y Z… no hay color.

  4. Amiga Schwan:Pues no tengo sino que darle la razón a tu padre.Cuando Francia tenía a Richelieu, estadista antes que cardenal, ¿a quién teníamos nosotros? A Felipe III y a su valido el Duque de Lerma.Cuando Francia tenía a Luis XIV y al cardenal Mazarino, ¿a quién teníamos nosotros? A Felipe IV y al Conde-Duque de Olivares.Se podría seguir… pero es Navidad y no vamos a hacer ahora leña del maltrecho orgullo español.xDDDDDDSaludos y Feliz NavidadAguadorP.D.- Por cierto, preciosa la felicitación. ¡GRACIAS!

Gotas que me vais dejando...

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