I can’t breathe – Black Lives Matter

Original aquí. Edición y traducción nuestra.


No voy entrar en detalles de cómo por y qué murió George Floyd, el negro muerto en USA que ha desatado toda esta violencia primero en USA y después en Europa, ni tan siquiera en la proporción mayor de asesinatos entre negros en USA.
Sigue leyendo

El fin de la América blanca está asegurado

Original aquí.

Este artículo es continuación de Genocidio blanco por diseño: la destrucción de los blancos de Europa y USA. Una serie de tres artículos estando el tercero aún por publicar; Europa y el futuro de la migración.

El fin de la América del Norte ahora está asegurada. La falta de respuesta de los estadounidenses blancos a su demonización a medida que disminuyen el porcentaje. Parecería que el Occidente blanco está muerto en todos sus sentidos.

El Estado de Derecho está muerto en todo Occidente. La democracia es una estafa. Hay un gobierno oligárquico. Todo se hace para grupos de interés organizados. Nada se hace por la gente. Putin acaba de declarar: “El papel principal de Occidente está terminando“. Qué razón tiene.

Por primera vez, los residentes blancos no hispanos ahora representan menos de la mitad (49.9%) de la población de menores de 15 años de la nación, según estimaciones recientemente publicadas por la Oficina del Censo de los EE. UU., de 2018. Los nuevos datos destacan la creciente diversidad racial de la población general de la nación, para la cual los blancos no hispanos ahora comprenden solo un poco más de las tres quintas partes (60.4%) de todos los residentes. Pero el hecho de que los niños blancos menores de 15 años ya se hayan convertido en una minoría en su grupo de edad pone un signo de exclamación sobre el hecho de que la diversidad de la nación se está filtrando de abajo hacia arriba a medida que la población blanca envejece. Este fenómeno, que se prevé continúe, enfatiza la necesidad de instituciones que se centren en los niños y las familias jóvenes para acomodar de manera proactiva los intereses de las poblaciones con mayor diversidad racial, ya que estos últimos serán actores clave en el futuro demográfico y económico del país.

Los cambios en la composición racial/étnica de la nación para todos los residentes, así como para los niños menores de 15 años, se muestran en la tabla adjunta. Ambas poblaciones muestran proporciones más pequeñas de blancos desde 1980, cuando los afroamericanos eran el grupo no blanco más dominante. Desde entonces, fueron creciendo especialmente grandes en la población hispana, y luego en la población asiática.


Esta población menor de 15 años es parte de la población de la Generación Z, de 21 años o menos en 2018, y ayuda a hacer que esta generación (que es 50.9% blanca) sea más diversa racialmente que los millennials (55.1% blanca) y gen xers (59.7% blanca). La generación Z también es bastante distinta, en términos de su perfil étnico racial, de los babyboomers y las generaciones anteriores, que superan el 70% de blancos. Además de estas disparidades en sus proporciones de población blanca, las generaciones también difieren en su representación de otros grupos no blancos. Mientras que los hispanos son el grupo no blanco dominante para los millennials y gen zers, los negros aún superan en número a los grupos no blancos entre los babyboomers y sus mayores.


Entre los 3.141 condados del país, 672 son minorías blancas de la población menor de 15 años y, en 321 más, otros grupos raciales y étnicos comprenden al menos el 40%. Como se muestra en el siguiente mapa, estos condados prevalecen en grandes partes del sur, suroeste y oeste, ambas costas, y en partes urbanas del interior de la nación. La diversidad juvenil también se está dispersando hacia adentro. Entre las 381 áreas metropolitanas de todos los tamaños, 376 mostraron una disminución desde 2010 en la proporción de blancos en sus poblaciones menores de 15 años, como fue el caso de 2.838 condados.

Hace unos días, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) anunció la asignación de este año: 10 millones de dólares a docenas de organizaciones que preparan a los residentes para la naturalización y “promueven la asimilación de los posibles ciudadanos en la vida cívica estadounidense”. Eso aporta la financiación total para los distintos programas a 92 millones de dólares, según cifras del gobierno. El dinero se ha destinado a “organizaciones que sirven a inmigrantes” en 39 estados y el Distrito de Columbia. La mayoría de los 41 beneficiarios de la subvención de este año recibieron 250.000 dólares, aunque algunos obtuvieron varios miles de dólares menos. Los grupos se extienden por todo el país e incluyen organizaciones sin fines de lucro como Progreso Latino en Central Falls, Rhode Island (subvención de 250.000 dólares), Instituto del Progreso Latino (225.000 dólares) en Chicago, Illinois y Mujeres para mujeres afganas (250.000 dólares) en Fresh Meadows, Nueva York. “Nuestro país da la bienvenida a los inmigrantes legales de todo el mundo que vienen a los Estados Unidos, contribuyen positivamente a nuestra sociedad y participan en la vida cívica estadounidense”, dijo el director de USCIS, Ken Cuccinelli, en un comunicado de la agencia. “Los inmigrantes que se adaptan, adoptan nuestra Constitución, entienden nuestra historia y acatan nuestras leyes aumentan la vitalidad y la fuerza de esta gran nación. A través de este programa de subvenciones, el USCIS continúa apoyando los esfuerzos para preparar a los inmigrantes para convertirse en ciudadanos estadounidenses totalmente concienciados”.

Pero esta disminución en la juventud blanca refleja menores tasas de natalidad blanca. Pero lo más importante a largo plazo, refleja un envejecimiento de la población blanca es que menos mujeres se han reproducido en sus años fértiles. Las proyecciones del censo muestran pérdidas de niños blancos en las próximas décadas, con más jóvenes blancos mayores de 15 años que nacidos o emigrando a los EE. UU.

Es interesante observar cómo el Lobby de Israel puede gestionar y contener los comentarios de grupos en Estados Unidos que normalmente podrían ser críticos de las políticas israelíes con respecto a los Estados Unidos. Un artículo reciente del profesor Andrew Bacevich titulado “Presidente Trump, por favor, ponga fin a la era estadounidense en el Medio Oriente” es un buen ejemplo de cómo funciona la autocensura de los autores.

Y los colegios y universidades no han sido inmunes a la presión para ajustarse a la narrativa pro-Israel. La Casa Blanca, que actúa a través del Departamento de Educación, funciona como una Policía del Pensamiento en nombre del Estado judío. Actualmente está planeando retener algunos fondos federales de la Universidad de Carolina del Norte y Duke porque su programa conjunto de estudios del Medio Oriente no cumple con los supuestos estándares del Gobierno.

En Virginia, por ejemplo, un grupo en la sombra llamado Institute for Curriculum Services (ICS), que en realidad es un “grupo partidista con el respaldo de las organizaciones estatales y locales de defensa de Israel”, está buscando cambiar la información transmitida por la historia y los estudios sociales.

Estas tendencias demográficas dejan en claro que, a medida que las generaciones jóvenes racialmente diversas se vuelvan parte de la fuerza laboral, la base impositiva y la base de consumidores, la nación necesitará equilibrar los distintos intereses y necesidades de estos grupos en áreas como educación, servicios familiares y asequibles, vivienda con los requisitos de salud y apoyo social de una población mayor grande y de rápido crecimiento que entrará en sus años posteriores a la jubilación. De hecho, debe tenerse debidamente en cuenta el punto de inflexión juvenil “blanco minoritario” que se muestra en las nuevas estadísticas del censo. Tiene implicaciones importantes para el futuro de Estados Unidos.

Todas las sociedades y civilizaciones decaen al sucumbir el sustrato biológico que asegura su existencia. Una sociedad puede sobrevivir a una guerra, una hambruna, una peste, una sequía o una catástrofe natural, pero no puede sobrevivir a la modificación de su código genético, a la proliferación de los tipos humanos menos valiosos o a la molicie inducida por un confort demasiado prolongado. Si un sistema económico entra en crisis, si una catástrofe destruye una ciudad o si cae un régimen político, todo eso se puede solucionar. Lo que no tiene solución es la disolución de un pueblo, su mentalidad, su espíritu, su carácter, su identidad y su sangre. En otras palabras, los pueblos no sobreviven a la deformación de sus rasgos originarios o al agotamiento de su pozo genético.

Décadas de flujos masivos ininterrumpidos de inmigrantes del tercer mundo han destruido el crisol y producido en su lugar una Torre de Babel . Las poblaciones multiculturales carecen de un interés común. Son la antítesis de una nación. En todas partes del mundo occidental las naciones están expirando. A Europa no le va mejor, como expondré en el próximo artículo. Y tampoco podemos obviar la influencia israelí.

Genocidio blanco por diseño: la destrucción de los blancos de Europa y USA

Original aquí. Hemos modificado alguna cosilla por razón del estilo, pero el contenido y significado siguen intactos.

Los países europeos nunca fueron destinados a ser países de inmigración, y los países de inmigración tradicionales como los EE. UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Argentina también, hasta hace poco, sólo aceptaban inmigrantes europeos. Esto ha cambiado dramáticamente desde mediados de la década de 1960 y muchos países blancos reciben ahora más inmigrantes no blancos que blancos. Se espera que se conviertan en una mayoría no blanca en unas pocas décadas. El nombre «Muhammad» es ahora el nombre más popular para los niños recién nacidos en muchas grandes ciudades de Europa occidental. Se puede demostrar que en todos los casos el cabildeo judío estuvo detrás de este cambio en las políticas de inmigración.

El hombre del futuro lejano será de raza mixta. Las razas y castas de hoy serán víctimas de la creciente superación del espacio, el tiempo y los prejuicios. La futura raza euroasiática-negra, exteriormente similar a los antiguos egipcios, reemplazará la diversidad de los pueblos con una diversidad de individuos.

El feminismo es el mayor contribuyente adicional a la baja tasa de natalidad de los europeos y los judíos son desproporcionadamente dominantes en este movimiento (ver Lista de feministas judías).

Este genocidio suave básicamente consiste en criar a la raza blanca fuera de existencia al promover el multiculturalismo y la inmigración masiva del Tercer Mundo a nuestras tierras blancas. Inevitablemente, a lo largo del tiempo, esto conduciría al mestizaje de los blancos a través del mestizaje con las razas más oscuras de África, Asia y el pueblo islámico de Oriente Medio, tal como la imaginó alegremente el fundador de la Unión Paneuropea, el conde Coudenhove-Kalergi.

El plan Kalergi se moderniza, se adapta a los tiempos. Y así lo podemos constatar en las imposiciones de Kalergi y Soros, o cuando el Papa viajó a los Emiratos Árabes, o el Pacto de Marrakech, o la vergonzosa sentencia de TEDH, o las imposiciones de la Organización de cooperación islámica, son demasiadas evidencias pruebas ante la que los ciudadanos occidentales de educación cristiana estamos indefensos, neutralizados, sin poder hacer nada, los medios y las redes sociales están a favor de ello, sólo destruyendo, encarcelando y embargando todos sus bienes a los instigadores se podría hacer, ¿y quién le pone el cascabel al gato? ¿O no nos queda otra que rendirnos? O tal vez una guerra final en Oriente medio de repercusiones impredecibles hasta una guerra mundial que destruyera para siempre el Estado de Israel, ¿Quiénes ganarían? ¿Cómo sería ese nuevo mundo?

La reciente crisis de “refugiados”, como se está volviendo cada vez más clara para muchos que antes no se daban cuenta de este hecho, también es de creación judía. La destrucción de Libia y el intento de destruir Siria sucedieron de acuerdo con el Plan Oded Yinon, un plan israelí para debilitar a todos los países musulmanes desde Marruecos hasta Pakistán, con el fin de facilitar la hegemonía regional de Israel. Todos esos “refugiados sirios” (el 80% de los cuales no son ni sirios ni refugiados) están dirigidos, no a los ricos estados del Golfo Arábigo, y mucho menos a Israel, sino a Europa y otros países blancos. Las organizaciones judías, el omnipresente George Soros e incluso una organización “humanitaria” israelí llamada IsraAid
están muy involucradas.

Berlín ha superado a Malmö (Suecia) como la capital antisemitismo de Europa, con una amplia variedad de actitudes anti-judías y anti-Israel, cientos de casos de agresión física contra judíos, incluidos rabinos. Los alumnos judíos han tenido que abandonar las escuelas públicas. El treinta y cinco por ciento de los berlineses ven a los israelíes como análogos a los nazis. Anualmente se lleva a cabo una marcha del Día de Al-Quds que llama a la destrucción de Israel. Tanto el municipio como el gobierno federal tienen dos caras sobre el problema del antisemitismo.

Dado que el plan judío de inundar a todos los países blancos con inmigrantes no blancos ha sido un éxito rotundo, los judíos y sus lacayos deben evitar que los blancos indígenas se resistan a su despojo demográfico agudo y recurren a varios medios para neutralizar a la oposición.

Los siguientes argumentos de los medios que utilizan: (1) argumentación, (2) prohibición, (3) discriminación, (4) denigración, (5) desnormativación racial.

(1) Argumentación: Los argumentos a favor de la inmigración masiva no blanca son de tipo económico, cultural y moral. Supuestamente, la inmigración del Tercer Mundo es necesaria para el trabajo que los trabajadores indígenas se niegan a hacer, para el pago de pensiones, para el cuidado de los ancianos o para llenar los vacíos de una economía en crecimiento. Estos argumentos son todos falsos. Pero encontrarás multitud (miles) de “fuentes” que lo desmentirán. Cualquier sociedad desarrolla una economía acorde con su propio tamaño; por lo tanto, por definición, puede proporcionar una fuerza laboral suficiente para sus necesidades. Se alega que la inmigración del Tercer Mundo también sería culturalmente enriquecedora. En realidad, la mayoría de los inmigrantes tienen poca educación, son hostiles a su nuevo país y se concentran en guetos sin integrarse.

Si los argumentos “positivos” fallan, entonces los objetores a la inmigración siempre pueden ser acusados de “racismo”, como si no todos los grupos étnicos tuvieran derechos étnicos legítimos, entre los cuales está el derecho a seguir siendo la mayoría en su propio territorio. La acusación de “racismo” es el arma más fuerte en esta batalla.

(2) Prohibición: las “Comisiones de Derechos Humanos”, “Comisiones de Igualdad Racial”, “Comisiones de Lucha contra la Discriminación”, etc., que sólo existen para cortar de raíz cualquier crítica a la presencia o (mal) comportamiento de los inmigrantes. Resistencia a la agenda de reemplazo racial. En Suecia, incluso las críticas a la política de inmigración del gobierno ahora son punibles.

(3) Discriminación: los inmigrantes y las minorías se ven favorecidos sobre los blancos en lo que respecta a la vivienda y el empleo. Obtienen beneficios que los blancos no obtienen (porque ya son “privilegiados”). Dado que el dinero para estos beneficios debe provenir de algún lugar, los blancos están más sujetos a impuestos que los no blancos, lo que hace que la formación de una familia sea más difícil para ellos, mientras que los no blancos pueden pagar familias más grandes. Por lo tanto, los blancos tienen que esforzarse por su existencia y, en el proceso, trabajar por su propio despojo.

(4) Denigración: para desmoralizar a la población indígena, se niega su historia, se denigra a sus héroes y se declara su cultura como sin valor. Los símbolos nacionales como las banderas están prohibidos porque serían “ofensivos” para los inmigrantes. Los símbolos cristianos no están permitidos porque serían “ofensivos” para los musulmanes.

(5) Desnormativación racial: no encontrará la palabra “desnormativación” en un diccionario. Este término en combinación con el adjetivo “racial” para denotar la política de reemplazar a las personas que son “normativas” para un pueblo de una determinada raza con personas de una raza diferente, lo que provoca una sensación de alienación. En los países blancos, las personas que son normativas, como presentadores de televisión, faltas en concursos de belleza, etc., son reemplazadas por personas de color, de preferencia negras.

La influencia política blanca disminuirá más rápidamente que el porcentaje blanco de la población a medida que los políticos complacen a la creciente mayoría. Uno se pregunta si la minoría blanca tendrá preferencias minoritarias.

Influencia judía en la configuración de la política de inmigración

# Para los EE.UU, ver: Kevin MacDonald: Jewish Participation in Shaping American Immigration Policy, 1881-1965: A Historical Review.

#Para Canadá, ver: YouTube: El lobby judío en Canadá: Movimiento de Inmigración, Comunismo y Derechos Civiles.

#Para Australia, ver: The Occidental Observer, Brenton Sanderson: The War on White Australia: a Case Study in the Culture of Critique.(Partes 1-5).

#Para el Reino Unido, ver: [1] The Occidental Observer, 12 de julio de 2015, Andrew Joyce, The SS Empire Windrush: The Jewish Origins of Muliticultural Britain, y [2]:un informe concluyente sobre el judío innegable y evidente promoción de políticas genocidas maliciosas anti-europeas de inmigración masiva a través del cabildeo a nivel gubernamental. englishnews.org/.

#Para Suecia, ver: Kevin MacDonald, The Occidental Observer, 14 de enero de 2013, The Jewish Origins of Multicultural Sweden.

#Para Irlanda, ver: The Occidental Observer, 2 de marzo de 2013, Camillus, El Ministro extraviado: Alan Shatter, de Irlanda e Israel
Para una impresión absolutamente triste de la Dublín “diversa” moderna, vea YouTube: Dublin Diversity (DIEversity).

En España no hay estos estudios y menos se habla de ello en los medios.

 

“Gente casi perfecta”

Hace unos días terminé de leer el libro Gente casi perfecta, de Michael Booth, periodista inglés afincado en Dinamarca y casado con una danesa. Da una panorámica interesante de esa región europea, pues se pasea con mayor o menor extensión por cada uno de los países cuya agrupación de forma genérica llamamos «Escandinavia». Naturalmente, habla con extensión de Dinamarca, que es donde vive, de donde su mujer es oriunda y donde ha escolarizado a su hijo. Y luego también habla con extensión de Suecia, que al parecer concita las rencillas de todas las demás hermanas por ser la hermana mayor.

No me queda claro que sean gente tan perfecta. Quizá yo, por haber nacido en el Mediterráneo, lo vea de forma muy distinta. Para empezar, la asquerosa climatología, que en mi opinión sí que influye en eso que han dado en llamar «determinismo geográfico» (la configuración del medio influye en la idiosincrasia de las personas), hace que uno no desee vivir mucho tiempo por allí, a menos que los avatares de la vida le lleven a ello. Les falta sin duda ninguna el sol y la joie de vivre de la que gozamos con más frecuencia por estos pagos.

Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención es algo que el autor revela, pero dándole la vuelta: la hygge danesa (que tiene su reflejo en el lagom sueco). Es decir, esa forma de conducirse en sociedad que evita los problemas a cualquier precio, determinando, por ejemplo, que hay cosas de las que «no se puede hablar» si se quiere mantener la paz de las reuniones familiares y de otro tipo. Así, aunque exista un elefante blanco en el salón hay que ignorarlo para no arruinar la reunión. En Alemania lo llaman Gemütlichkeit y tiene el mismo significado y función.

Luego hay otros problemas. Es verdad que gozan del mayor poder adquisitivo de Europa. Tienen un sistema de protección social que los españoles, por ejemplo, podríamos envidiar. Y digo bien, podríamos, porque mirado más de cerca ya no parece tan estupendo. Para empezar, porque para sostenerlo hacen falta unos impuestos draconianos. Segundo, por el poder que se le ha concedido de entrometerse en la vida de las personas (en Alemania es parecido y lo que asusta es que ése sea el modelo a exportar al resto de la UE). Y luego el llamado totalitarismo socialdemócrata, que es propio de Suecia, pero que en mayor o menor medida se puede predicar de toda la zona escandinava. Las personas se censuran unas a otras, mientras su vínculo más fuerte no es entre sí, sino con el Estado, generoso proveedor a cambio de que uno se mantenga en el rebaño.

Sin olvidarnos de dos cosas: su elevado nivel adquisitivo, al parecer, es inversamente proporcional al de su fe religiosa. Tienen iglesias hermosas pero vacías. Eso, para mí, representa un choque cultural. Y es un punto flaco que les pasará factura, por más que ahora crean que «Papá Estado lo resuelve todo».

Y, en segundo lugar, el nivel adquisitivo elevado es para los profesionales cualificados: es decir, si vas de doctor o incluso doctorando. Para trabajos bajos, la historia es distinta y la diferencia salarial abismal. Una persona que llegara a esos países con poca cualificación profesional lo tendría crudo. La estratificación social existe, a pesar de que ellos afirman de sí mismos que son los países más igualitarios de la tierra y suelen ocupar puestos elevados en el ranking de la felicidad. Claro: si felicidad es igual a dinero, evidentemente tienen muchos puntos ganados.

Finalmente y para no estropear la lectura, decir que la descripción que hace el autor de cómo el consenso lo cruje a uno individualmente (Suecia, nuevamente, pero posiblemente aplicable al resto) me parece terrorífica. Uno prácticamente no piensa nada sin el permiso de los demás. Eso en España es inconcebible –aún–, si bien con el carajote de la corrección política se «progresa adecuadamente» por ese camino.

Mi conclusión: no, no es gente «perfecta». Es gente que encara las cosas de forma distinta a nosotros, debido seguramente a la geografía y la historia. Si yo tuviera una cualificación suficiente y ansias de hacer dinero, sin que me importara nada más, seguramente liaría el petate y me largaría allí, aunque mi trabajo consistiera en hacer gallardas a los osos polares para analizar su semen. Pero no es el caso. Y no les envidio. De hecho, son ellos los que lían el petate cuando se jubilan y se vienen aquí, cuando no a Francia o a Italia, así que resulta que el refranero es sabio: quien ríe el último, ríe mejor.

Notre-Dame en feu

Terminaba ayer el día con la terrible noticia del incendio de la Catedral de Notre-Dame en París, uno de esos edificios emblemáticos de cualquier ciudad. Como podría serlo la Sagrada Familia en Barcelona, la Catedral de Santiago o la Almudena en Madrid.


No han aparecido culpables aún; pero, como dijo alguien a quien leí en un foro, sí sé quiénes se van a alegrar de la desgracia. Públicamente no, claro: son cobardes y no quieren que se les arranque la careta de un tirón, exponiéndose así a las iras del respetable. Porque, católicos o no, en Francia respetan la Catedral de Notre-Dame: unos, como expresión de su fe; y los otros, como parte importante de su patrimonio nacional y de la Humanidad. Pero quisiera decir dos cosas:

Extraño será que no salga algún cenutrio, radiofónico o no, en los próximos días que empiece a decir que «la culpa última de este incendio es del Papacisco, por “montonero”, por “comunista”, por “protector de la mafia lavanda”, etc.», porque “se niega a ponerse los zapatos rojos”». Y que un autoatribuido (nadie le ha concedido tal título) «sagristà major de las iglesias de España» le haga los coros. Oigan, ¿pero ustedes qué quieren? ¿Un Papa o Caperucita Roja?

<em>Es el Cardenal Cañizares, pero vamos… podría ser el Papa también</em>

Pocas cosas me revientan más que los católicos estéticos: ésos a los que les gustan las procesiones, los vestidos, la liturgia, el boato y la misa en latín… pero que, en realidad, fuera de esas cuatro cosas superficiales no son practicantes. Y que no les gustaría que el cura les tocara las narices interpelándoles acerca de cómo practican.

Y la segunda cosa que quisiera decir es que defendiendo nuestra tradición católica defendemos el ser de Europa (no «de la UE», que es cosa muy distinta), tanto el ser «en sí» y «para sí» como su lugar en el mundo. Con la información que ya comienza a circular, cada vez va quedando más claro que una Europa unida es un engorro y una Europa que respeta sus tradiciones, entre ellas la católica (que es la primera que concibió Europa como un todo, para los produtos LOGSE), es un grano en salva sea la parte. Como siempre, no está de más parafrasear a Martin Niemöller

Primero cayeron los judíos. Pero como yo no era judío, no me importó.

Luego cayeron los ortodoxos. Pero como yo no era ortodoxo, no me importó.

Luego cayeron los católicos. Pero como yo no era católico, ni iba a misa, no me importó.


Luego vinieron a por mí. Pero para entonces ya no quedaba nadie que me pudiera defender.

Coda:

Y los comunistas, masones y liberales que ayudaron al enemigo creyendo con ello que salvarían el pellejo, cayeron también.

Mi solidaridad, en fin, con los franceses de bien y con los católicos del mundo. Que no porque nuestros dirigentes estén vendidos Cristo dejará de triunfar. Recordemos sólo este detalle. Stalin se reía de los católicos cuando preguntaba, con sorna: «¿Dónde están las legiones del Papa?». Y resultó al final que el orbe comunista cayó por sí solo, con unos cuantos empujones de Reagan, de Thatcher y de un Papa polaco. La URSS estaba tan corrompida que se derrumbó prácticamente sin ejercer fuerza alguna sobre ella. No hicieron falta legiones para vencerla.

 

Adiós, Maduro… ¿Hola, democracia? (II)

La larga introducción anterior nos ha de servir para poner las cosas en su justo término. Lo primero de todo es que lo que Venezuela sufre es una dictadura comunista. Si no lo fuera, simplemente no recibiría apoyo de Cuba. Y tampoco, desde luego, de los podemitas que mueven el rabo aquí –cada vez menos, gracias a Dios–, que también son comunistas. En Venezuela no hay gulag; pero como saben muy bien los venezolanos, hay Ramo Verde, que ni es ramo ni mucho menos es verde.

Sin embargo, la cuestión en la que me quiero centrar en esta entrada no es tanto lo que ocurre dentro de Venezuela. Ya hay suficiente información acerca de la dinámica interna de un régimen comunista –suficientemente explícitos son los libros de Stéphane Curtois y colaboradores excomunistas, o, para lectores de habla hispana, la Memoria del comunismo, escrita por el también excomunista Jiménez Losantos, que está en el mismo caso que Pío Moa: la izquierda le odia a muerte porque fue uno de ellos, los conoce bien y puede desmontar todas y cada una de sus mentiras.

Me quiero centrar en el caso de lo que ocurrió fuera del país, aunque ambas esferas van camino de encontrarse a cuenta de la negación de entrada de la ayuda humanitaria por parte del régimen chavista. En el lamentable papel que interpretaron todos, desde la cacareada, pomposa e inoperante «comunidad internacional», la UE (que no «Europa») y España, que si su vínculo transatlántico se pareciera al que mantienen Estados Unidos y Gran Bretaña, otro gallo nos cantara. Aquí hay una explicación suficientemente plausible de cómo han ido las cosas.

Para empezar, la «comunidad internacional» se resume en intereses geopolíticos y económicos. Hablamos, pues, de petróleo e influencia política. Como un Risk, pero a lo grande. Aquí enredan todos los grandes, los del Consejo de Seguridad de la ONU, o por lo menos tres de ellos: Estados Unidos, Rusia y China, a la que a pesar de ser una dictadura comunista no se la puede ignorar porque se trata de un mercado potencial de 1.500 millones de personas. Al parecer a Putin y a Xi Jinping no les importa ensuciarse en Venezuela, porque no hay nadie dentro de sus países del suficiente fuste como para que su protesta valga algo.

En cuanto a la Unión Europea, que se cae a cachos y el asunto venezolano es una prueba de su irrelevancia, recuerdan demasiado a esto:


Tendría gracia si no fuera porque lo que ocurre en Venezuela no es una película, sino una pavorosa realidad.

Y, por fin, en cuanto a España… La verdad es que me duele en el alma reconocerlo: tenemos un Gobierno de payasos. No parece sino que le han dicho a Sánchezstein «Tú no te metas, que esto es para mayores». Le hemos visto retorcerse como una lombriz para no reconocer a Juan Guaidó, «presidente interino» de Venezuela. Sánchez ha ignorado las presiones de la oposición, siquiera para establecer una posición moral de apoyo a la democracia. Pero es claro: cuando quien te apoya para que tengas Gobierno son comunistas, proetarras y separatistas, es lógico que te retuerzas y retrases todo lo posible reconocer a alguien que es contrario a la dictadura chavista de Maduro. Hemos quedado fatal ante todo el mundo por ser casi los últimos –de entre quienes pueden tener algo que decir– en reconocer a Guaidó (hasta la inoperante UE, por boca de Romano Prodi, le reconoció antes que nosotros). Aunque sea adelantar acontecimientos, espero que Errejón tres-comidas-al-día se pegue un buen batacazo en las próximas elecciones.

Para terminar –y no porque no haya nada más que decir, sino todo lo contrario–, sólo quiero hacer referencia a un dato: se está empezando a correr la especie, que no sabemos cierta o no, de que Guaidó es un hijo de la logia. Eso tal vez explicaría la presencia de nuestro inefable ZP en los alrededores de Miraflores. Aunque yo estoy empezando a pensar que ZP es el «arma secreta» de España para la caída de Maduro: desde que está allí, las cosas no han hecho más que empeorar para Maduro –aunque, también y sobre todo, para el país–. También podría explicar los parabienes de la UE, cuya cuna mece también una mano masónica. Incluso para algún pitufo gruñón mañanero, explicaría los parabienes del Papa, que por supuesto «se sienta en la silla de Pedro gracias a los manejos de la logia lavanda».

Si así fuera, los venezolanos no lo sé… pero los venezolanos católicos están jodidos. Y repito la advertencia que se me ocurrió en otra entrada: sería lamentable que, tras la negra etapa chavista, volvieran al poder aquellos cuya ineptitud, corrupción, despreocupación y desprecio por la nación facilitaron que el pueblo venezolano se echara en manos de un salvapatrias intrigante que accedió finalmente al poder prometiendo una leche y una miel que al final nunca llegó.

Adiós, Maduro… ¿Hola, democracia? (I)

Admitamos una cosa de buen principio: si Venezuela, ese bello país hermano, fuera un secajo y no hubiera más que arena, como ocurre, un suponer, en Palestina, no estaríamos hablando de ella. Nada importarían las «violaciones de derechos humanos» y todos esos «valores» que desde la UE se afanan en poner en valor, como dicen los pedantes. Ah, pero es que Venezuela tiene petróleo. Ah, pero es que en Venezuela hay oro y otros diversos recursos naturales. Eso cambia mucho las cosas.

Resulta que eso de la posesión de recursos naturales, en nuestro industrializado mundo, no es una bendición, sino todo lo contrario: una verdadera maldición, sobre todo si esos recursos naturales recaen en los que se llama, sin tapujos, «países pobres» y, con tapujos, «países en vías de desarrollo». La última vez que hemos visto algo parecido ha ocurrido en Ruanda, en pleno siglo XXI. Nadie sabía mucho acerca de ese país: los que más, que estaba repartido entre dos tribus, hutus y tutsis.

Y a Ruanda le cayó encima una gran desgracia: resulta que en su subsuelo encontraron un mineral llamado coltán, que al parecer es superconductor eléctrico y tiene aplicación natural en la industria de componentes informáticos. Ya la tenemos liada. Las grandes compañías, de ésas cuyo presupuesto supera con creces al de un país de tamaño pequeño-medio, dan un paso al frente. Esas grandes compañías, entre otras, tienen dos formas de operar: si hay una casta dirigente, se aprovechan del vínculo colonial y la corrompen; y si no la hay, provocan una guerra civil.

Así, pues, ¿cómo extraer ese mineral sin ser molestados? Muy sencillo: se adoptó la segunda solución. Hagamos que las dos tribus que rigen el país se maten entre ellas, y así nadie nos molestará. Primero porque «son salvajes» y segundo, porque no hay «ruandeses», sino hutus y tutsis, que es un matiz importante. Luego, los periodistas tienen su parte del melón, que es enseñar los pueblos arrasados, los asesinados, las violadas, los supervivientes… todas esas imágenes que suelen ganar los «premios fotoperiodísticos del año», para que los occidentales tengamos nuestra pizca de mala conciencia y tal, suspirando con resignación: «Pobre gente…».

En el trasfondo, los intereses no solamente de las compañías, sino también de los países. Es decir: cuando hablamos de Elf en realidad estamos hablando de Francia, que defiende de paso los intereses de Elf; o si hablamos de Exxon, en realidad estamos hablando de Estados Unidos. Ésa es la nueva forma de guerra: conseguir que una parte de los lugareños pelee por tus intereses; porque si peleara por los suyos, echaría a todos los que no fueran del país. Lo hemos visto también en la guerra de Siria-Irak. Allí no sólo se enfrentan los que dicen que se enfrentan: Estados Unidos tiene sus intereses en la zona, que son menos los de «traer la democracia» –ilusos– que aprovecharse del petróleo. Rusia, con su apoyo a Siria, otro tanto.

Y en medio, los desventurados civiles, que son masacrados por una u otra facción y castigados con pena de telediario un día sí e outro tamén. Quizá los periodistas, los que aún se consideren como tales, en vez de mostrar imágenes de las víctimas, que bastante tienen con serlo y hallarse en la desgraciada situación en la que se hallan, deberían investigar más y mostrarnos imágenes de los culpables y, en su caso, de quienes están detrás de ellos.

Venezuela, una vez más (y III)

Finalmente, en esta última entrada de la serie quería hablarles de un par de cuestiones que me preocupan en relación a Venezuela.

Lo primero de todo, que sería lamentable —y corríjanme si me equivoco— que las mismas fuerzas «unidas contra Maduro» hoy, hubieran sido las que con su desidia y su «ocuparse de sus asuntos» hubieran propiciado la llegada al poder de Chávez, ese Tirano Banderas de cuarta. No conozco muy bien la historia de Venezuela; pero sí sé que antes de Chávez la corrupción galopante hacía de las suyas. De hecho, ahí está la amistad entre Felipe González y Carlos Andrés Pérez para demostrarlo. Chávez, que ya tenía experiencia como golpista cuando volvió a intentarlo, esta vez dejó que fuera el pueblo el que le hiciera el trabajo. Y con el par que llevan, Venezuela ha pasado de ser un país corrupto a ser un país corrupto y miserable. No sería, por tanto, menos lamentable que las fuerzas hoy unidas contra Maduro «volvieran por donde solían». Venezuela puede volver a ser un país próspero y amante de la libertad, pero a condición de que sus gobernantes tengan la mira puesta en el bienestar del pueblo en su conjunto en vez de sólo las clases dirigentes.

Y lo mismo que digo para Venezuela cabe para España, la «madre patria». No sirve de nada la estrategia del pudridero de Mariano. La teoría dice que Podemos existe porque el PP lo necesita para afirmarse como «partido de orden» (en realidad, como el menos malo de toda la patrulla). Pero déjenme decirles algo en materia de bien y mal: tan malo es el que hace mal como el que, debiendo hacer bien, no lo hace. Quizá Mariano y Soraya crean que tienen controlado al bicho. Pero yo digo que esa clase de bichos tienden a conseguir por las malas lo que no consiguen por las buenas, es decir, a crecer y a desbordar a quienes creían tenerlo controlado. Por de pronto, ya han propuesto una ley mordaza LGTBI, que probablemente saldrá adelante con la complicidad de PP y C’s. Y más cosas que vamos a ver.

Ya los amigos venezolanos nos avisan de que si no vamos con cuidado tendremos el mismo problema que ellos en algún tiempo y más pronto que tarde. Pero quiá: es vacaciones. Nadie hace guarreridas españolas después de la comida. O así piensan en Moncloa. Y así les va a ir a ellos, y a nosotros por ende.