Gaza (II)


Oímos hablar mucho a los países árabes de la «amenaza israelí». Dudo mucho que sea una amenaza a nivel militar, sino que lo es más bien a nivel político y de ejemplo. Como decíamos antes, Israel es una democracia al modo occidental, en la que los israelíes, hombres y mujeres, tienen básicamente los mismos derechos y su nivel de vida se corresponde aproximadamente con el trabajo que desarrollan.

En cambio, los estados islámicos no pasan de ser una teocracia (modo de gobierno medieval y ya superado por Occidente), que apenas encubre un terrorífico feudalismo. Feudalismo en el que sólo unos pocos viven muy bien, mientras el resto del pueblo es condenado «por Alá» a la miseria y al silencio. La única posibilidad que tienen de «redimirse» es la de dejarse matar por Alá (y mejor, claro, si se llevan por delante a unos cuantos judíos).

La verdadera amenaza israelí, pues, está en que como democracia y sistema político eficiente amenaza el statu quo musulmán, ineficiente económicamente y desigual políticamente. El establishment musulmán tiene miedo de que sus súbditos sientan la tentación democrática, porque sus privilegios basados en la religión se esfumarían. Es el mismo proceso que ocurrió en Occidente: la democracia acabó con las monarquías a divini iuris; proceso al que el orbe musulmán no ha llegado. Y al que no llegará mientras haya mullahs y jeques que crean que es mejor que uno (uno de ellos, claro) piense por todos los demás.

Contra esa «amenaza» luchan los terroristas de Hamás y sus valedores iraníes.

¿Y cuál es la posición española? ZP ha «exigido» a Israel el «alto el fuego» (sólo falta que invite también a los israelíes a la Alianza de Felaciones). La izquierda caviar, como hemos dicho, se manifiesta en contra de la «salvajada israelí». Sin embargo, unos y otros olvidan que los 8.000 misiles Qasam lanzados por los terroristas de Hamás en los 8 años anteriores han causado una buena cantidad muertes inocentes, tan inocentes como las de palestinos no terroristas en Gaza.

Pero los progres niegan el derecho a defenderse de quienes consideran sus enemigos. Igual que niegan el derecho que tuvo media España a defenderse en 1936 de una República deslegitimada. Al igual que los católicos, según los progres, los israelíes tienen que dejarse matar. ¿Pero por qué esta inquina progre contra Israel? La respuesta la da, muy claramente, Inocencio Arias, en un excelente artículo (El Mundo, 19 de marzo de 2008):

«Bueno, el pacifismo español es encomiable, pero totalmente selectivo. Millones de personas se echan a la calle si el atropello puede ser atribuido a EEUU. Pocos se mueven, permanecemos totalmente indiferentes, ante otras tragedias internacionales con un número espantoso de muertos si no se ve la mano directa de Washington. ¿Cuánta gente se ha echado a la calle para protestar por el actual drama de Darfur? Aquí no hay manifestaciones. ¿Cuánta protestó cuando trascendió que en Ruanda habían sido asesinadas 800.000 personas en 100 días? Muy pacifistas, sí, pero a la carta

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2 comentarios en “Gaza (II)

  1. Es que no dan para más. Son incapaces de comprometerse con nada tras lo que no haya una consigna dada. Sólo ven a través de los ojos de su pastor :-Psaludos

Gotas que me vais dejando...

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