Solidaritet med Norge


Yo no sé qué les pasará a ustedes por la cabeza si les dicen la palabra «Noruega». Posiblemente recuerden ustedes que es la patria de los vikingos y de los berserkkers. Luego, tal vez se acuerden de que forma parte de lo que siempre se ha llamado la Europa civilizada, algo que desde las Batuecas nos parece poco menos que «inalcanzable». Finalmente, la tercera imagen que les puede venir a la mente es la de los fiordos (y de lo carísimo que resulta, para un español, emprender tal periplo, dado que su renta per cápita es varias veces la nuestra).

Parecía una tierra idílica, de ésas en que, aparte del frío glacial y de los chismes que pueda proporcionar la familia real de allá (que hace tiempo que ninguno), nunca pasa nada, salvo el tiempo y éste de forma apacible. Sin embargo, parece que le ha tocado el turno a Noruega de empezar a revolverse. No hace mucho tiempo, hubo una manifestación de musulmanes en el centro de Oslo que provocó unos considerables disturbios. Y ahora nos encontramos con que uno del país decidió colocar un explosivo en un edificio oficial, que entre muertos y heridos ha causado casi 100 víctimas (contabilizadas hasta ahora).

La gestión del atentado por parte del Gobierno noruego es la correcta y da envidia desde aquí. Han encontrado al culpable y, cuando lo crean conveniente, darán datos acerca de la motivación de ese hombre, un tal Anders B. Breivik, para cometer semejante barbaridad. De lo que sabemos, lo curioso es que no era un marginado, sino todo lo contrario: un ejecutivo de nivel medio-alto en una buena empresa, nivel de vida por encima del estándar noruego (que ya es decir), una vida aparentemente normal como la de tantos compatriotas (y posiblemente, como la de muchos que fallecieron en el atentado). La pregunta que yo me hago es la siguiente: en un Estado que como pocos representa el Estado del Bienestar junto al resto de países escandinavos, ¿cómo puede un individuo perfectamente integrado (o por lo menos «funcional») en la sociedad perder el norte de esa manera?

Seguimiento de la noticia en España

No menos sorprendente es el trata-miento que algunos medios de izquierda patrios han dado a la noticia. Primero, como nos cuenta Elentir, Público recorta la imagen que aquí se ofrece completa y oculta el mandil masónico del personaje. ¿Por qué? ¿Qué interés tendría el rotativo del millonario de izquierdas Jaume Roures en ocultar semejante detalle? En segundo lugar, otros medios de izquierdas, sin llegar a lo sangrante de Púiblico, nos dicen que es un señor «ultraderechista, fudamentalista cristiano y anti-musulmán».

Ni qué decir tiene que a estos medios lo que les interesaba era meter cuña contra la Iglesia, y para ello no les ha importado agarrarse a un clavo ardiendo. Sin embargo, como los lectores avisados sabrán, ésta es una doble mentira:

a) Es difícil, por no decir imposible, compaginar la condición de cristiano y masón. Desde el punto de vista católico, desde luego, aunque en 1983 se eliminaron las referencias en el nuevo Codex Iuris Canonici, sigue siendo contrario a la doctrina de la Iglesia combinar ambas condiciones. Desde el punto de vista protestante, que también son cristianos, lo cierto es que tampoco ambas condiciones combinan muy bien (hasta donde sabe un servidor de ustedes, en los USA ha habido una tensión muy importante entre sectores rígidamente protestantes y la masonería regular, así que presumo que en Noruega la situación podría no ser muy distinta).

b) Siendo así desde el punto doctrinal, desde el punto de vista moral ninguna persona que decida poner una bomba en un edificio público y causar casi 100 víctimas puede seguir llamándose «cristiana». Argumento que, además, es trasladable a los terroristas del IRA y también a los primeros etarras (todos también muy devotos de San Ignacio, aparte su manía de «matar maketos»).

Los calificativos de «ultraderechista» y «conservador» que esa misma prensa de izquierdas le dedica son claramente de consumo interno. La idea como agit-prop es muy buena: criminalizar a la «ultraderecha» en la que previamente se ha colocado al PP, ese «partido facha lleno de cagacruces nostálgicos del franquismo», para así poderse presentar como «el adalid de la renovación y el progreso». La jugada habría sido redonda si el candidato hubiera sido, por ejemplo, Eduardo Madina, un diputado junior con cierto nombre y prestigio además de ser víctima de atentado etarra. Pero siendo como es Alfredo P., la memoria da un salto (hacia atrás, nada de progreso) y nos lo conecta con la LOGSE, con el GAL y con los últimos años de corrupción felipista. No puede salir bien.

En cualquier caso, vayan nuestras condolencias hacia las familias de los fallecidos y una oración por las almas de éstos. También pediríamos (esperamos que no sea mucho pedir) que ciertos candidatos mantengan la boca cerrada en vez de intentar aprovechar el hecho terrible para su campaña electoral

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3 comentarios en “Solidaritet med Norge

  1. El tratamiento de los medios ha sido el mismo en todos los sitios, no sólo en España. Desgraciadamente, hay mucho mentecato que considera que “ama a tu enemigo” es exactamente igual que “haz la guerra santa contra el infiel“.

    Especialmente, en Noruega, según Bruce Bawer, mientras había dudas de si era un atentado islamista, todo el mundo era muy reacio a decir que eran los musulmanes. Pero cuando se descubrió que había sido el pirado este, ahora no se cortan un pelo a la hora de hablar sobre lo cristiano y lo de extrema derecha que es. Todo ello aderezado con un perfil falso de facebook, en el que mientras Brehvik estaba detenido se añadieron las características “Christian” y “Conservative” y en el que no tenía ningún amigo

  2. El problema es que, en medio del dolor, se quiera buscar una “etiqueta” que sirva de chivo expiatorio: “¡Es musulmán!”, “¡Es cristiano!”, “¡Es neocon!”. A ver si se avanza en las investigaciones policiales y pueden darnos un por qué. Si este señor seguía siendo masón en el momento del atentado, cuesta creer que fuese total y absolutamente por libre, sabiendo cómo los hermanos apoyan todo lo que hacen los demás de la logia. Veremos. Todo esto huele muy pero que muy raro…

  3. Pingback: Viernes negro (I) | El cántaro del Aguador

Gotas que me vais dejando...

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