In memoriam Dietrich Fischer-Dieskau


Via Noatodo me entero de que ha fallecido uno de los grandísimos nombres del canto: Dietrich Fischer-Dieskau. Prácticamente en todas las áreas que cultivó dejó muestras de su estupenda voz y genuina interpretación, así se tratara de lieder, concierto u ópera. Era mi barítono favorito, de siempre, en ese panteón en que todos los melómanos tenemos a algún cantante favorito, así como otros puedan tener a Hermann Prey, otro de los grandes. Creo que deja un discípulo, Matthias Goerne, aunque para llegar al nivel de su maestro… ufff…

Dice en su nota Noatodo que «no sabía qué vídeo poner porque en todo fue un diez». Comparto la apreciación de Noatodo; pero en cambio, no se me ocurre mejor homenaje que este Herr, lehre doch mich del Requiem alemán, bajo la batuta de Don Otto, que diría mi compadre, y su Philarmonia Orchestra. Nota. En esta interpretación Klemperer merece un cambio de apodo: aquí más bien sería Herr Schneller, porque el tempo es más rápido incluso que el escogido por Das Wunder.

Aquí el texto y su traducción al español (en Kareol está el texto de la obra completa):

Herr, lehre doch mich,
daß ein Ende mit mir haben muß
und mein Leben ein Ziel hat
und ich davon muß.
Siehe, meine Tage
sind einer Hand breit vor Dir,
und mein Leben
ist wie nichts vor Dir.
Ach, wie gar nichts sind alle Menschen,
die doch so sicher leben!
Sie gehen daher wie ein Schemen
und machen ihnen viel
vergebliche Unruhe;
sie sammeln und wissen nicht,
wer es kriegen wird.
Nun Herr,
wess soll ich mich trösten?
Ich hoffe auf Dich.
(Psalm 39, 5-8)

Der Gerechten Seelen
sind in Gottes Hand
und keine Qual rühret sie an.
(Weisheit Salomos 3, 1)

Revélame, por tanto, Señor,
que mis días deben tener un final,
que mi vida tiene un destino
y que me debo a él.
¡Mira!, en tu presencia,
mis días son como la palma de tu mano,
y mi vida,
ante ti, no es nada.
¡Ah! Todos los hombres son apenas nada y, sin embargo,
viven tan seguros.
Desaparecen como una sombra
y en vano se agitan;
Acumulan riquezas sin saber
a quién aprovecharán.
Y ahora Señor,
¿qué podrá consolarme?
En Ti deposito mi esperanza.
(Salmo 38, 5-8)

Las almas de los justos
están en las manos del Señor
y ninguna pena podrá perturbarlas.
(Sabiduría 3, 1)

Para quienes quieran la obra completa (conjuntamente con Elisabeth Schwarzkopf, otra de las grandísimas voces del siglo XX), aquí el enlace:

http://www.youtube.com/view_play_list?p=1945F4CC19D6AFE4

Descanse en paz, Herr Fischer-Dieskau.

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5 comentarios en “In memoriam Dietrich Fischer-Dieskau

  1. Por una vez vamos a coincidir: también es mi barítono favorito. Aunque confieso sentir una pequeña gran debilidad por E. Wächter.

    No sé si alguna vez lo hemos comentado, pero me encantó su libro Hablan los sonidos, suenan las palabras.

    Se nos van apagando todos los grandes, amigo Aguador.

    • Ya lo puedes decir. No hace tantas fechas era Gustav Leonhardt. Ahora, DFD. Casi tengo miedo de nombrar al siguiente… :S Hubiese puesto de homenaje Des Antonius von Padua Fischpredigt (una canción muy de actualidad, por cierto), pero la he puesto tantas veces que el pescado huele de tantas veces que lo he sacado del agua 😛

      En cuanto al libro, sí lo habíamos comentado alguna vez en tu blog.

  2. Pingback: Dietrich Fischer-Dieskau « NO A TODO

Gotas que me vais dejando...

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