Plagas egipcias


Quiero recordar a ustedes que ya hace algún tiempo comentábamos los aires huracanados y uranianos que soplan salvajemente a lo largo y a lo ancho del mundo musulmán. Creíamos que ese mundo estaba sólidamente aferrado a la tradición; tanto, que no parecía moverse más allá de nuestro siglo XV. Que, de hecho, es el año en que ellos están si restamos los 622 años que separan el nacimiento de Cristo (punto de referencia para los occidentales) de la Hégira o viaje que Mahoma realizó de Medina a La Meca, si no voy equivocado. Así, pues, para ellos estaríamos hoy en el año 1391, lo que significa que ellos todavía están en la Edad Media, no sólo cronológicamente sino literalmente. De hecho, no falta quien dice que a los Estados musulmanes solamente les interesa la tecnología, no el progreso humano y científico que llevó a Occidente a crearla. Y creen además que se puede desligar una cosa de la otra.

Si tomamos el caso de Occidente, 1391 resultó ser la antesala de una revolución. Se empezaron a traducir los clásicos grecolatinos y muchos empezaron a vislumbrar que había inteligencia más allá de lo que propugnaba la Iglesia de entonces, guardiana y preservadora de la cultura occidental tras los años bárbaros (demasiado guardiana y demasiado preservadora, al final). Y se enviaron exploradores, y no solamente geográficos: se abrieron las fronteras del mundo y resultó que más allá de Europa no existía el caos, sino otro continente. Que pese a lo que algunos pedorros dicen de los «500 años de vergüenza», estimulados por los que aplauden con las orejas nuestra leyenda negra, aquello fue un magno descubrimiento (o redescubrimiento, si hemos de creer a los vikingos).

No les alargo más el cuento y vuelvo a la Umma. Quizá eso es lo que se está preparando en el mundo musulmán. Que el progreso técnico y científico conlleva una cierta (o mucha) dosis de libertad y ésta está aporreando las puertas de las mezquitas. Pero los capitostes se parapetan tras la religión (o una interpretación rigorista de ella) que justifica sus privilegios absolutos. Que sí, que eso también ocurrió con la Iglesia. Pero es lamentable ver cómo otros (llámense musulmanes, masones o lo que sea) conociendo el error, lo repiten e incluso magnifican. Y olvidan tal vez que la chispa que encendió la Revolución Francesa (entre otras razones más serias que no vamos a detallar por falta de espacio) fue que el pueblo vio que los nobles tomaban baños de asiento y también quiso tomarlos. Nadie pudo prever que esa etapa revolucionaria quedaría ahogada en sangre pocos años después, pero eso no pareció importar tampoco a nadie.

Total, que el Magreb está incendiado de parte a parte, salvo Marruecos. Y en Egipto las cosas se ponen feas. Tras los años de dictadura más o menos encubierta de Hosni Mubarak, que terminó en revolución, se ha intentado un régimen islámico, razón por la cual se habló de invierno islámico tras la famosa primavera árabe. Régimen que ha sido derrocado por la intervención militar. Ahora parece que es el Ejército el que tiene el poder allí y los egipcios no ganan para sobresaltos. ¿Pero saben lo más divertido (aunque para los egipcios no tenga puñetera gracia)? Que si un egipcio preguntara a un progre patrio, se encontraría con la desagradable sorpresa de que éste preferiría un régimen teocrático (totalitario) islámico a una dictadura militar laica (¡oh, contradicción! Ellos, que todos los días dan la matraca con el “laicismo”, prefieren un régimen “religioso”… fuera de sus fronteras, claro) por el solo y lamentable motivo de que «ha sido votado en las urnas». Observación: el progre confunde siempre «democracia» con «democratismo» inconsciente o interesadamente. «Democratismo» que viene a decir que «es bueno todo lo que ha sido votado por mayoría». Se olvidan de Hitler, un socialista con perifollos nacionales (no les conviene nombrarlo, desde luego).

Mientras tanto, el pueblo egipcio sigue esperando que para él soplen los vientos de libertad que todo el mundo dice que soplan. La esfinge de Gizeh les contempla desde lo alto.

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Un comentario en “Plagas egipcias

  1. Pingback: Comentario a Arcadi Espada | El cántaro del Aguador

Gotas que me vais dejando...

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