Cinismo



Créanme ustedes si les digo que hace tiempo que no veía una mayor demostración de cinismo por parte de nuestros desgobernantes. Salió en portada del ABC a todo color (no le faltan más que el sensurround y el león de la Metro rugiendo). En la foto, los ministros de Interior de España y Francia, el senyor ministre y Manuel Valls, que, vayan ustedes a saber, igual se entienden en catalán sin necesidad de traductor (qué gustazo le iba a dar a Junqueras).

Me parece perfecto que el senyor ministre y Monsieur Valls se entiendan en catalán, en francés o en swahili. Pero lo que un servidor quiere remarcar es la afirmación del senyor ministre: «El Gobierno no contribuirá al teatro de ETA». No me cabe duda de que el senyor ministre nos toma por personas desmemoriadas –por decir lo menos–. Verán.

El señor Fernández Díaz pretende que creamos que no se han comido con patatas la hoja de ruta de los hijos de puta, que es la madre del cordero de todo lo que está pasando. Pero es mentira, naturalmente. Como buena parte de lo que nos llevan diciendo desde 2012. No llego a otra conclusión: nos toman por tontos.

El PP lleva colaborando en el teatrillo etarra desde antes de llegar al poder. Aquí tienen ustedes la muestra de que ello es así, junto con el mantra de «ETA está derrotada». Debería caérseles la cara de vergüenza, sobre todo cuando hablan del «total desmantelamiento de ETA», sabiendo como sabemos que ETA no se disolverá voluntariamente nunca. Lo dijo alguien que sabe mucho de ETA (Teo Uriarte), así que no hay razón para creer que pudiera ocurrir algo distinto. Que el PP crea que por invitarles al festín político van a olvidarse de todo lo demás entra dentro de la más estricta ingenuidad. La misma ingenuidad criminal que llevó a las potencias europeas a sacrificar Checoslovaquia en Múnich, 1938, creyendo que con ello Hitler se apaciguaría.

Pero hay más. Aparte de emprender reformas legales que nadie había pedido o que no tenían prioridad (aborto, Registros), el ministerio que en 2012 pasó a dirigir el Faraón no se acordó de reformar la legislación penal, procesal y penitenciaria para incorporar las novedades de la doctrina Parot, una simple aunque efectiva construcción jurisprudencial, al ordenamiento jurídico. Dejemos aparte que, como opinión personal, los etarras encarcelados deberían cumplir la condena completa y sin beneficios penitenciarios, pues nunca mostraron arrepentimiento que justificara la limitación de la primera y el acceso a los segundos.

Item más, si ustedes toman en consideración que fue el TC quien extendió la alfombra roja a Bildu y Amaiur, tendrán una prueba más de la colaboración en el «teatrillo» proetarra. A estas alturas de la película hasta el más ignorante sabe que el TC es un tribunal político. Y que, por tanto, recibe más directamente órdenes de políticos, precisamente porque no está servido por jueces de carrera. Recordemos que para que Bildu y Amaiur quedaran legalizados por cojones el TC se tuvo que colocar de «superior del Supremo», abandonando así su posición de «mero intérprete de la Constitución». Cacicada que apludieron con las orejas tanto en Ferraz como en Génova. No olvidemos tampoco que la derogación simple de la doctrina Parot tenía una incansable defensora en Adela Asúa, jueza nombrada a instancias del PNV.

Una pieza más del puzzle: la derogación de la doctrina Parot por el TEDH de Estrasburgo. El Gobierno PP pudo haber recusado a López Guerra y no lo hizo, por cuanto éste era un «jurista de reconocida proximidad ideológica» al PSOE y de conocida animadversión respecto de la doctrina Parot. Cuando al fin el TEDH dictó resolución, la judicatura se dio una prisa inaudita (decimos inverosímil porque en lo ordinario va más lenta que un reguero de caracoles cojos, como en el caso Marta del Castillo) en hacerla cumplir. Y no sólo para la etarra Inés del Río, sino para otros gudaris y, sobre todo, otros criminales, señaladamente violadores en serie, con la alarma social que eso causó y causa. Precisamente se están investigando ahora las otras liberaciones, que sirvieron a Grande Marlaska para ascender, pero que podrían ser constitutivas de delito de prevaricación si la investigación lo demuestra. Lo que también demuestra las pocas ganas del Gobierno de tomar en consideración a las víctimas.

En fin, que viendo el proceso con cierta perspectiva y distancia, uno no puede dejar de acordarse de esta frase:

«Y no digas que eres inocente. Es un insulto a mi inteligencia. Y eso no me divierte».

Michael Corleone

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Gotas que me vais dejando...

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