El retorno de lo idéntico (I)


Volviendo nuestra mirada a Ferraz, ¿qué es lo que pasa? What’s up? Pues bastante cosa, a tenor del tiempo que ha pasado desde nuestra última entrada. Tras la salida a escape de Brevis Maximus —y de otro ministro por motivos no muy bien aclarados— nos encontramos con que este Gobierno elegido por los enemigos de España y no por su pueblo —gracias, Mariano— ha centrado su actividad en las cuatro Íes:

a) Inmigración. Aquí se han lucido con ganas. Debe ser que la Vicepixi quiere trocar en Madre Teresa de Europa y Sánchez en… bueno, en una mezcla de Fray Bartolomé de las Casas y de Mandela redivivos. Aunque no tanto como Merkel, que de golpe hizo entrar en Alemania a un millón de refuchis y que ya sabe que eso le ha costado dos cosas: el pacto con los socialcristianos bávaros y luego el poder presentarse a unas próximas elecciones. Aquí no estamos en esa onda: los Gobiernos han querido colaborar con la industria de la patera (vulgo tráfico de personas) bien pagando directamente a los traficantes, bien aceptando pequeños cupos de inmigrantes porque de todos modos la orden viene de Bruselas y hay que cumplirla, aunque sea de a poquitos. Y el resto a tragar y callar. Ah, y que se olviden del «truco informativo» de llamar «extrema derecha» a aquellas formaciones que se oponen al Gobierno en este punto. Está ya muy visto y es contrario a la libertad de opinión que tanto predican (pero sólo para ellos, claro).

b) Ideología. Este apartado debe ser desglosado en varios temas. En primer lugar, hablamos de franquismo: es sintomático que al Gobierno actual le preocupe más el traslado de los restos de un «dictador» que murió hace más de cuarenta años —bien es verdad que el propio interesado no quería ser enterrado allí— que los problemas de la sociedad actual. Mucho más peligrosa es la llamada Comisión de la Verdad que Sánchez ¿quiere? establecer. Es una Comisión orwelliana, en la medida en que no es tanto una Comisión «de la Verdad» como de la imposición de la mentira en sustitución de la verdad (multas y cárcel incluidas para los recalcitrantes, categoría en la que, si todo eso sigue adelante, se incluirá a un servidor de ustedes). Los comunistas bordan este tipo de cosas, así que habrá que preguntar quién quiere esa Comisión de verdad.

El segundo punto es el de la ideología LGTBI. A cuenta de profesar esa ideología totalitaria sin pertenecer a ninguna de esas letras (con alguna excepción, como el ministro Marlasca y el ya citado Brevis Maximus), el Gobierno deja desprotegida a esa mayoría social que todavía piensa que la familia, aun con todos sus defectos, sigue siendo la base de la sociedad. Y no me refiero sólo a los católicos. Seguramente, hay personas que sin ser católicas tienen esa misma convicción. Volvemos en este punto a los tiempos zapaterinos, en los que se pretendió vaciar de contenido el art. 27 CE. Claro que cuando el nivel de idiotez ministerial es éste, para qué queremos más. Sin olvidar la proposicon de ley podemita LGTBI (paree que aún no es Ley), de la que Stalin o Mao hubieran estado más que orgullosos. Más éste último, en tanto que Podemos resulta ser, según vamos viendo un eczema de maoísmo extemporáneo.

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Gotas que me vais dejando...

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