«.cat» versus «.ibs»

Apareció anteayer en La Razón y francamente, me quedé pensando (aparte de acordarme de mi amigo Daniel). ¿Así que los políticos desgobernantes baleares quieren formar parte de los mal llamados Païssos Catalans? Ésa es la resultante que se deduce de dicha decisión y de otras anteriores que, miradas desde el Principat, producen cuando menos cierta perplejidad.

Sin ánimo de ofender, parece que algunos diputados baleares estén cantando algo parecido a esto…

Die Negerlein in Afrika
Sie rufen all’ zugleich:
«Wir wollen deutsche Neger sein,
wir wollen heim ins Reich!»

Lo curioso es que tan alegre canto lo entonan all’ zugleich (todos a una) los diputados del Pacte dels Pobrets, bien aleccionados por Maria Antònia Munar, Sa Nina, y por el propulsor de la medida, el diputado Miquel Meli. Una buena muestra de que «los extremos se tocan» cuando conviene, puesto que UM en teoría es «izquierdoso nacionalista balear» y los otros son izquierdosos sui generis, con la notable excepción de… ERC, que es la de siempre aquí y allí. Juega allí un papel parecido al del PNV en Navarra, es decir: el de cuerpo extraño, pero no rechazado, que consigue que las iniciativas del poder local vayan por los raíles que ERC quiere, desea y necesita.

De momento volver, lo que se dice volver, ya han vuelto al Institut Ramon Llull, el regulador de la cultura catalana en el llamado «domini lingüístic català» (es decir, la institución que se ocupa de controlar que todo el que esté bajo sus amorosas alas sea adecuadamente nacionalista). Se recupera una ley de Francesc Antich de 2001, que va en la misma dirección que la nuestra de normalització lingüística: ¿se acuerdan de los 600 leuros que Carod y sus muchachos querían imponer de multa a la horchatería La Valenciana por no rotular en catalán? Pues ahora eso mismo puede ocurrir en las Baleares. Claro que, según el doble rasero nacionalista, se atreverán sólo con aquellos que rotulen en castellano, no con los demás. ¿Se imaginan a Antich imponiendo multas a todos los establecimientos que en Baleares cuelgan el rótulo «English speaking only» o «Deutsch sprechen nur»? No, ¿verdad? Pues yo tampoco.

Que el nacionalismo, en su expresión más rancia y decimonónica, es expansionista, no lo discute hoy por hoy nadie con dos dedos de frente. Porque por encima de todo está el lebensraum. Lebensraum que para el orbe nacionalista se extiende desde Perpinyà a Orihuela y desde Fraga a Mahón (por lo menos). Ése es un reconocimiento implícito de que Cataluña, sin «esclavizar» económica y culturalmente a Valencia y Baleares, no podría pensar siquiera en la independencia. Vamos, que solos no íbamos a ninguna parte.

Pero hay más. Distinguen entre buenos y malos (aunque sean «malos» como Miquel Ángel Nadal, a mi juicio un excelente embajador de su tierra y a quien desde mi humilde blog expreso mi solidaridad), sino que también expresan el derecho de los «malos» a ser conquistados, ya sea política o culturalmente. No es una actitud muy diferente respecto de la de los musulmanes de Al-Qaeda, seguidores radicales del Corán. Sonaría algo así como: «Os concedemos el derecho de uniros a la gran nación catalana. Si no os unís, iremos a por vosotros».

En público, Carod ya no dice gran cosa (para su desgracia y la de muchos comerciantes catalanes, el boicot no sólo no ha terminado, sino que toma nuevos bríos cada Navidad), salvo ir a Frankfurt a brindar por el «gran éxito de las letras catalanas» (sin Eduardo Mendoza, sin Carlos Ruiz Zafón, sin Juan Marsé…); pero en privado no es difícil imaginarle en la escena del globo de El gran dictador, delirando a más (no, no es un juego de palabras facilón) y a mejor con el asunto de la Grosskatalonien.

El caso es que ERC tiene ya metido en el bolsillo al Gobierno balear para que «se integre» en esa gran nación que son los llamados Païssos Catalans. De hecho, la diputada socialista balear Rosa Alberdi afirma que «el catalán (cursiva nuestra) es la lengua materna de la mayoría de los ciudadanos de las Islas». Es decir, para esta señora el mallorquín no existe como lengua diferenciada del catalán que hablamos en el Principat (de su variedad oriental, al menos). Lo que significa, en términos políticos, que se forma parte de una misma comunidad cultural y que por tanto, debe haber instituciones culturales comunes que van limando las «diferencias» entre unos y otros. Comunidad institucional que, de acuerdo con la ideología pancatalanista (o pangermanista, o paneslavista, etc.), acaba transformándose en política. Y en ésas estamos.

¿Y Valencia? Pues nada. Valencia resiste, fruto de una personalidad histórica de la que los valencianos sí han sido conscientes en el devenir de los siglos. Regían una legislación y unas consuetudines diferentes (entre ellas, si no me equivoco, los Furs o Fueros del Reino de Valencia) y por ello, los intentos que desde Barcelona se han dado para «colonizar culturalmente» la región valenciana han fracasado estrepitosamente (el último fracaso, el definitivo desmantelamiento de las antenas de TV3 en la región). Y no sólo eso: la región valenciana en su conjunto aventaja a Cataluña tanto en lo económico, como en lo cultural, como en lo social. No es de extrañar que en «el norte» se coman los codos de envidia y proclamen a voz en cuello que Valencia «también» forma parte de los Païssos Catalans. También es cierto que en Valencia, gracias a Dios, no están hechos de la materia blanda de que está hecho políticamente Jaume Matas (lo cual es palpable incluso en el hecho de pegar la espantá y decirle a su segunda: «Estarás en la oposición», en vez de dejar las cosas bien arregladas).

En fin, para no alargarme más y pasarle el testigo a mi amigo Daniel, que siendo de allí tendrá un conocimiento de las cosas más sobre el terreno que este humilde servidor, decir que poco a poco, ante la impotencia, inactividad o indiferencia de la oposición (o las tres cosas: prefiero pensar que no hay nada de connivencia), allí acabarán cantando lo que poníamos al principio. Lo traduzco, aunque seguramente para muchos de ses Illes no necesitará de traducción…

En África los negritos
gritan todos a una voz:
«¡Queremos ser alemanes negros,
queremos volver al Reich!».

Adiós al Bachillerato

Por su interés, reproducimos aquí un artículo de José García Domínguez aparecido en Libertad Digital con fecha de hoy.

A lo mejor deberíamos felicitar a la Cabrera por su valentía. A fin de cuentas, se ha atrevido a tomar la única medida eficaz con tal de acabar de una vez con las tasas ecuatoguineanas de abandono en el Bachillerato: suprimir por ley el propio Bachillerato. No obstante, podría haberlo reconocido abiertamente, sin ambages. ¿Para qué esa burda coartada de los cuatro suspensos? ¿Para engañar a los padres? Quizás. Aunque sólo a ellos. Porque todos los que hemos sido profesores alguna vez conocemos de antiguo la broma.

Hace muchos años que los presuntos bachilleres españoles saltan de curso con cuatro –o más– asignaturas suspendidas, sin traba alguna. Quien sienta curiosidad por descubrir cómo funciona un mercado persa, debería colarse en cualquier junta de evaluación final, de ésas que se concelebran en los institutos públicos todos los finales de julio. Y es que en la aritmética deontológica del probo docente LOGSE, dos ya solía significar cinco; por lo que el enternecedor cuatro de la Cabrera equivaldrá, ningún profano lo dude, a ocho, nueve o todo y más.

Ahora mismo, mientras me contemplo emborronando otra vez la pizarra, también vuelve a mi memoria la pobre R. ¿Qué habrá sido de ella? Catedrática de Geografía, definitivamente era un personaje de otra época; uno de aquellos profesores que imponían respeto sin necesidad siquiera pronunciar una palabra, sólo con la autoridad que desprendían sus formas. La pobre R. todavía se tomaba en serio su trabajo. Era de prever, pues, que entre un título oficial rubricado por el Rey de España y aquella docena de cafres acabaría interponiéndose su anacrónico sentido del deber.

Los suspendió. Y es que R. se negaba en redondo a mercadear en la junta. Atónitos, protestaron ante la Dirección. Alegaron, airados, que no sólo había rehusado evaluarlos a través de exámenes de los de poner crucecitas, sino que incluso se les prohibió consultar los apuntes durante la prueba. El director, inquieto por si el asunto llegaba a oídos del APA y a través de ella a la Inspección, optó por reunirnos a los demás profesores del grupo. Seríamos nosotros, mediante sufragio universal, libre, directo y secreto, es decir de un modo inatacable desde el punto de vista democrático, los llamados a pronosticar si los cafres sabrían de Geografía Universal o no. Triunfó el «sí» por aplastante mayoría absoluta, y a los cafres, igual que al resto, se les regaló su flamante título de Bachiller.

Me acerqué a estrecharle la mano cuando, sola, recogía sus cosas en el departamento. Después, se dirigió a la puerta de la calle. Nunca más la he vuelto a ver.

Comentario de uno de los cafres.- Be-e-e-e-e-e-e-h! – Viscacatalunya – Be-e-e-e-e-e-e-h -Mortalsespanyols – Be-e-e-e-e-e-e-e-e-h – PPtraïdoracatalunya – Be-e-e-e-e-e-e-e-e-e-h!

Comentario nuestro.- Transformación en catborrego completada con éxito.

Esto NO se puede consentir


Ya se sabe que los españoles (incluyendo a Marc Palacios Manuel) hablamos muy alto, muy fuerte y muy duro. Es algo que en nuestra cultura se admite. Porque, ¿cuántas veces hemos oído a una madre decirle a su hijo «¡Te voy a matar!» cuando se enfada con él y no pasa nada? Ahora bien, las imágenes hablan por sí solas. No se puede consentir, no se puede dejar impune a un «señor» que amenaza de muerte a otro simplemente porque sus ideas políticas difieren. Ahí se ve el crédito que entre los independentistas tiene la democracia. Para ellos, la democracia sólo existe para socavarla desde dentro.

Y lo siento por mi amigo Daniel, que me decía no hace muchas fechas que no tenía que avergonzarme yo de sentirme catalán. Ante estos hechos, todavía me avergüenzo más de serlo. Los políticos han dejado el seny en casa, maniatado y amordazado. Veinte años de dictadura nacionalista han servido para que la gente «no se meta en política» y asista indiferente a este espectáculo denigrante cuyo protagonista es un inmigrante de primera o segunda generación que tiene que hacerse perdonar su «origen impuro».

Dudo mucho que lo expulsen de su partido, pero por esta vez, concederé a ERC el beneficio de la duda. Si lo expulsan, quizá todavía crean en la democracia, aunque sea un poco, que pueden hacernos pensar que son independentistas pero no salvajes. Y si no lo expulsan quedará demostrado bien a las claras el respeto que tienen por las ideas de los demás. Como ocurría en la RDA. O en Polonia (la de verdad). O en Rusia.

Infraestructuras «de primera»

Pues en Cataluña estamos de enhorabuena. Zapo allá que se ha ido cual raudo corcel, y aparte de entonar un falso mea culpa, ha prometido infraestructuras «de primera» a los catalanes. Qué bien. Los catalanes saldremos adelante «al paso alegre del progreso», con unos trenes que nunca descarrilarán, que siempre llegarán a su hora, cuyos maquinistas nunca harán huelga. Tendremos un país en el que por siempre brillará la luz (eléctrica), donde nunca se pondrá el sol (eléctrico también, no faltaba más). Los catalanes vamos a ser la perla de la corona (huy no, que a Juanito el día menos pensado le van a dar la patada), y aquí se atarán los perros con longaniza y…

A ver, espera un momento. Empiezas a padecer una alarmante falta de contacto con la realidad. En primer lugar, de todas las cosas que dice Zapo tener la culpa, son verdad. Recuerda al pobre John Kerry, dedicado a tiempo completo a crear nuevas mayonesas y que no quiere saber nada de Zapo. Luego lo que él hace o dice tiene influencia en los Estados Unidos. En segundo lugar, si no hubiese mencionado a la selección española de baloncesto en su «alocución», probablemente ahora estaríamos disfrutando del oro y no de la plata. La de voleibol, mira tú por dónde, sí se alzó con el oro, porque Zapo se olvidó piadosamente de ella.

Está fuera del entendimiento humano cómo una selección española en la que militan Gasol, Navarro o Calderón se ha de contentar con la plata al enfrentarse a una selección rusa que no incluye en sus filas a los temibles Sabonis, Homicius o Kurtinaitis (de hecho, al viejo Gomelski le hubiese dado un soponcio al comprobar que en las filas rusas juega un estadounidense, Holden). Si, como es de ley, los nuestros se han dejado la piel en la cancha, el desastre sólo puede explicarse por la presencia de Zapo apoyando (palabra clave) a la selección. Apoyando como apoyó a Ségo. A Schröder. A Sebastián. A Puras. A Maragall. Al Barça. Hombre, hubiese sido un feo apoyar en público a la selección rusa; pero a los efectos prácticos seguro que nos hubiese ido mucho mejor. Espero que ahora no se le ocurra decir que «va a promocionar el deporte», porque seguro que eso es lo primero que se irá al garete. O mejor aún: pedirle que no esté presente cuando las selecciones españolas jueguen un partido importante.

Pero volvamos a Catalunya. Zapo promete infraestructuras «de primera». Lo malo es que él parece ignorar que sabemos dos cosas: la primera, que se le agota el tiempo; la segunda, que se le agotan los conejos en la chistera. Ya pueden tronar las marmolejas de turno que esto es «propaganda facha pepera». Pero lo cierto es que se le acaba. Ya puede desgañitarse Chaves prometiendo pisos gratis (el súmmum de la demagogia: desde lo de los «800.000 puestos de trabajo» de Felipe no habíamos oído una tontería semejante).

Ahora bien: lo peor no es eso. Lo peor es que la gente de la calle está empezando a notar los efectos del desgobierno zapateril. Las hipotecas son más caras y eso que Zapo dijo que el Euribor no iba a afectar. Pero claro, cuando quien te corrige a las pocas horas es Trichet y tú has presumido de unos conocimientos en economía que no tienes, hay que callarse. También la bolsa de la compra es más cara: algunos productos suben de forma estratosférica. Y para colmo de males, Argelia nos cierra el gas y se lo da… a Francia. No debe de ser por nuestra «peligrosa amistad» con Marruecos, puesto que hasta el tato sabe hoy que Marruecos siempre pudo acudir al cher ami français cuando tuvo problemas. Algo más ha tenido que haber para que esto ocurriese, aunque no nos enteraremos enseguida, claro.

Mientras tanto, Zapo sigue vociferando a diestro y siniestro que «jugamos en la Champions League de las naciones». Si fuera eso cierto, estaríamos en el G-13 (la ampliación del G-8), codeándonos efectivamente con la élite mundial y nuestro inefable tendría alfombra roja allá donde fuese. Pero da la casualidad de que no estamos en ese selecto club. No sólo no tenemos alfombra roja, sino que hasta se le nota a Condoleezza Rice que cuando viene a Madrid preferiría estar en una sala de conciertos interpretando a Brahms que aguantar impertérrita las bobadas solemnes de nuestro inefable. Lo que indica bien a las claras que no estamos en la Champions de las naciones sino jugando, tal vez, en Tercera Regional…

En fin, con este panorama, ¿cómo quieres que Zapo no prometa «infraestructuras de primera»? Tiene que hacernos olvidar el desastre del básquet, la subida de la cesta de la compra (eso es difícil, pero seguro que lo intenta), la subida estratosférica de las hipotecas, lo del gas (que ahora, como probablemente vendrá de Rusia, será bastante más caro y también eso será difícil de ocultar)… Pero fíjate: en realidad, no hace falta que prometa eso. Bastaría que las infraestructuras fuesen «decentitas» y que funcionasen medio bien. Bastaría que no fueran unas infraestructuras de-primentes. Incluso diré más: no estaría mal que la mediación de Zapo sirviese para cancelar el contrato de ACESA que permite a esta empresa cobrar por transitar en autopistas catalanas… Que total: eso lo podría prometer. Para llenarse la boca de palabras y después no cumplir lo que dice, según su costumbre, no le cuesta nada.

A nosotros sí, pero eso a él le da igual. Y lo que nos queda hasta marzo… y lo que te rondaré, morena…

Sin comentarios


Debo a mi amiga Martha Colmenares estas imágenes. Las imágenes hablan por sí solas. Esto es lo que algunos jóvenes descerebrados entienden por democracia, bien aleccionados por gente que nunca aparecerá en un vídeo de éstos, que nunca se manchará las manos. Todavía no han entendido que así es como llegamos a la dictadura franquista. Y luego pasarán otros cuarenta años lloriqueando. Eso sí, desde México o Venezuela… Frente a estas imágenes, uno se avergüenza de sentirse catalán y no se siente representado por estos energúmenos. No menos lamentable es la pasividad de la policía, aunque eso sería merecedor de otro post.

De Diadas y otros menesteres pequeños

Anteayer se celebró la Diada Nacional de Catalunya. Siempre es agradecido hablar de un acto institucional de esta envergadura, porque todos los años se producen incidentes a cuenta de los exaltados. La «novedad» es que este año les ha tocado también recibir a los de CDC, reconocimiento implícito de que unos y otros no viajan en el mismo barco. Pero lo lamentable no ha ocurrido donde estaban los políticos, aunque el hecho de que el PPC se personara ante el monumento a Rafael de Casanova para la ofrenda floral ya era motivo suficiente para soliviantar a los exaltados. Lo lamentable ha ocurrido de la mano de ese agitador vocacional y actor a ratos perdidos Joel Joan, que se ha sentido obligado a tomar el testigo de mossèn Xirinacs y se ha declarado «amigo de ETA», motivo de sobra para aplicarle la legislación antiterrorista. Continuar leyendo «De Diadas y otros menesteres pequeños»

Tibetanos

Qué manía, pero qué manía de identificarse con alguien tienen estos nacionalistas de vía estrecha. Los nacionalistas vascos, en el siglo pasado —yo creo que todavía hay quien lo cree— cogieron la perra de identificarse con Irlanda. A pesar de que existieron pocos o ningún punto de contacto entre las situaciones de partida de ambos territorios, los nacionalistas vascos se sentían unidos a los sinnfeiners, en los que reconocían a una especie de «hermanos liberados», mientras ellos seguían soportando la «esclavitud española». Razonamiento incomprensible, porque gracias a la explotación de las minas de Somorrostro, el país vasco llegó a ser una de las regiones más ricas y pujantes de España.

Algo parecido (mutatis mutandis) se puede decir que ocurrió en Cataluña. El mito nacionalista catalán, deudor como el vasco de las ensoñaciones literarias románticas, del romanticismo filosófico de Herder, nace durante la Renaixença, y es más o menos coetáneo de la desamortización eclesiástica de Pascual Madoz. Se construye, como el vasco, a partir de una falsedad histórica (la actuación de Rafael Casanova durante la Guerra de Sucesión: que, por cierto, se murió de viejo y cobrando una pensión que le otorgó Felipe V) y también parte de una situación de riqueza de la región. De algún modo, el nacionalismo en este momento es una «ensoñación burguesa». A diferencia, no obstante, de los vascos, el nacionalismo catalán parte con una ventaja respecto de éste: la lengua catalana es hablada por muchísima más gente que el euskera en Vascongadas por la misma época y la recuperación cultural avanza más rápido.

Plantémonos ahora en la época actual. Pujol, tratando de identificar(se) con alguna nación sin estado, vuelve los ojos hacia el Quebec, la región francófona del Canadá. Se puede decir que hay una cierta semejanza. Sin embargo, los referéndums por la independencia han fracasado estrepitosamente: por muy hartos que estén de Ottawa, los quebequeses quieren mayoritariamente seguir siendo canadienses. Lo curioso era ver aquí a Pujol, como en uno de esos anuncios de «Antes y después»: antes del referéndum, se desgañitaba afirmando que Cataluña se parecía mucho a Quebec; después, cuando el referéndum se estrellaba, Pujol rectificaba: «bueno, no se parece tanto».

Y ahora, Carod, a quien sus propios acaban de llamarle espanyol —manda huevos: llamar «español» a uno de los políticos más independentistas que hemos tenido que soportar—, como lo de Quebec no ha funcionado (diríase que los propios quebequeses pidieron al Govern que no los volviesen a mencionar), ha vuelto sus ojos al Tíbet, nada menos. No se puede concebir una situación política más alejada de la nuestra. Claro que Carod, con la manía de identificación que padecen los nacionalistas, tenía que ir más a la izquierda que Pujol. O simplemente, que ha aprovechado la visita del Dalai Lama para soltar esa memez, que sólo a él se le podría haber ocurrido. Porque en el Tíbet, como sabe cualquier persona medianamente informada, se persigue y se mata a los budistas tibetanos (los comunistas chinos no se andan por las ramas). Algo que, por suerte para Carod, no ocurre con los independentistas catalanes.

Y como Carod ha dicho que el 2014 es un buen año para plantear el referéndum sobre la independencia, vamos a aguantar siete años de coñazo identitario. Pero esta vez, además, aderezados con mantras y plegarias del Bardo Thôdol (el libro tibetano de los muertos). Eso sí, traducidas a un correcto y exquisito catalán estándar (o séase y para que nos entendamos, catalán de Barcelona). Me imagino que el Dalai Lama, además de aconsejarle sobre la paz —ése es el mensaje que al parecer traía—, le indicaría sobre cómo practicar los mantras. Algo parecido a esto…

ommmmmmmmmmmmm

d’aquí a set anys seré president de la República Catalana

ommmmmmmmmmmmm

Y bueno, que el día que lo sea no solamente impondrá la lengua catalana como ahora, sino que impondrá también la túnica naranja y la cabeza pelada al rape y… (hay que joderse lo tozudos que son estos maños…)

La mort del Xirinacs

A veces, espigar en el pasado y reubicarlo en el presente puede traer sorpresas. Tal es el caso de esta vieja canción de La Trinca, que en origen se llamaba La mort del pagès. Lo único que hemos hecho es cambiar la palabra pagès (campesino) por mossèn (cura)… y el resultado es muy adecuado para el funeral del Xirinacs. Y si no, vean, vean…

– Ai! quina pena més grossa.
– Qui ho havia de dir …
– Tan bo que era.
– Tot ho donava, … si semblava que fos ahir ..
– Mi-te’l, pobret, sembla que rigui …

Se’ns ha mort el mossèn,
ves quin trist final.
Ara no respira, com és natural.

El pobret s’ha mort un dia d’estiu.
Ha estirat la pota, sense dir ni piu.
Jeu a la masia, mort en un racó.
Si no l’enterrem, demà farà pudor.

Però burro per què et mories,
si ja ho sabies.
I aquí descansen els ossos,
d’un que els tenia molt grossos … els ossos.

Al davant els frares canten les exhortes
i al darrera resen quatre poca-soltes,
I els hereus també resen amb molta insistència
Requiescat in pacem i a cobrar l’herència.

També van a l’enterro, resant oracions,
vaques i maulets, cabres i ca … rods.
Ai, pobre mossèn, oh ! oh ! oh !
Veus com no som res, oh ! oh ! oh ! …

-¡Ay, qué pena más grande!
-¿Quién lo iba a decir?
-Era tan bueno…
-Lo daba todo… si parece que fue ayer…
-Míralo, pobrecillo, parece que ría…

Se nos ha ido el cura,
Qué triste final,
Ahora no respira, como es natural.

Pobrecillo, ha muerto en un día de estío,
sin decir ni pío se ha quedado frito.
Yace en la masía muerto en un rincón
Si no lo enterramos, lo impedirá el hedor

Pero burro, ¿por qué te morías
Si ya lo sabías?
Y aquí descansan los huesos
De uno que los tenía bien grandes… los huesos.

Por delante frailes cantan los responsos
Y detrás les siguen pícaros y tontos
Y los deudos rezan con mucha insistencia
Requiescat in pacem y a cobrar la herencia.

Al entierro van rezando oraciones
Vacas y terneros, cabras y ca… rodes,
Ay, pobre mosén, oh-oh-oh-oh
Cómo te has de ver, oh-oh-oh-oh

¿Quién teme a Manuel Pizarro?

Va a ser que don Manuel Pizarro se va a convertir en el «Ruiz Mateos» de esta legislatura. A don Manuel le han espiado, han tratado de quitarle de en medio (jurídicamente, se entiende), le han cubierto de… mierda, le han calumniado… Y él ahí sigue. Defendiendo lo suyo y lo de sus accionistas frente a un Gobierno al que ya se le hace incómodo y que no le puede expropiar porque Joan Clos no es Miguel Boyer y no estamos en 1983 (además, Boyer ha acabado desembarcando en la FAES: ¡quién le ha visto y quién le ve!).

La sinvergoncería de este Gobierno no tiene límites, pero don Manuel Pizarro se defiende, como dice el amigo Decentes, «como gato panza arriba». Y no solamente se defiende. Frente al infundio de que la culpa de los apagones barceloneses la tiene Endesa, la empresa que él preside, ha pedido don Manuel comparecer en el Parlament para explicarse largo y tendido (tendido eléctrico, suponemos).

Y nuevamente, el dato que llama la atención son las reacciones ante dicha petición. Todos los grupos del arco parlamentario catalán han aceptado que entre a explicarse, menos el PSC en un primer momento, que ahora parece que, tímidamente y por vergüenza ajena, acepta la comparecencia. Se conoce que no le gusta quedarse en solitario y en minoría, como le ocurre al PP en Madrid.

Yo creo que al grupo parlamentario socialista le fastidia que le partan las vacaciones y sólo por tocar las narices al Govern han aceptado la comparecencia de don Manuel.

La comparecencia tiene visos de parecerse mucho a la de un tocayo: Manuel Conthe, ex-vicepresidente de la CNMV. También se parece en el hecho de que los socialistas han intentado por todos los medios impedir que comparezca para explicar, cuando menos, su versión y argumentar su defensa. El caso es que, si finalmente comparece, los catalanes nos vamos a enterar de unos cuantos entresijos que nos lleven a decir «de aquellos polvos, estos lodos». Claro que también queda otra posibilidad: que como el único que sirve imágenes del Parlament es el propio Parlament (o a lo sumo TV3, aunque de eso no puedo estar muy seguro), nos quedemos sin enterarnos realmente del asunto.

En cualquier caso, Zapo ya ha tascado el freno a Clos en lo de la subida del 15% del recibo de la luz. Que ya estamos en campaña, oiga, y éste es un cosa que no se hase. A Maleni, menestra del Fermento, le han jodido las vacaciones también. Pero es que llueve sobre mojado. Y es más: estoy casi seguro a los desorientados viajeros que pululaban ayer en la estación de Barcelona-Sants les hubiese gustado ver a la menestra «colgada de una catenaria». Valiente regalito que le hizo Chaves a Zapo mediante el socorrido recurso de la patada hacia arriba. Y aún nos quedan ocho meses de legislatura…

¿Quién teme a Manuel Pizarro? Quien tenga algo que ocultar en relación a la OPA, ya sea por sí mismo o en relación a información clasificada. De todos modos, ya lo decía la canción, ya…

Manué
no te arrime a la paré
que te vá a llenar
de cá, de cá, de cá…

Complots

Media Barcelona lleva ya varios días sin luz y los barceloneses están ya más que soliviantados. No se pueden duchar, no pueden comer caliente ni beber frío (o a la inversa). La causa física parece ser el incendio de dos transformadores de la empresa suministradora, avería que al parecer tardará algunos días más en solucionarse. Las pérdidas en establecimientos de comestibles y similares Ante esta perspectiva los barceloneses, cacerola en mano, se han sublevado y salen por las noches a protestar.

El diario Avui —criatura mantenida con respiración artificial, angelico mío– y El Periódico, que de estas cosas parecen saber mucho, ya han apuntado la causa final del mega-apagón: ha sido un complot de Madrit, naturalmente. Y dentro de Madrit, pues han de ser los de la FAES, Aznar y Pizarro los muñidores del tal complot. Lo explica bien José García Domínguez en su artículo de hoy en LD. Que al final resulta que sí, que la culpa es de Madrit, pero del Ministerio del señor Cerrado, no de los mesetarios de turno. Más valiera que esos rotativos dejaran de lado su victimismo de pa sucat amb oli y se dedicaran a otros menesteres más edificantes.

Pero ya puestos a imaginar complots (como si no tuviésemos nada mejor que hacer: ociosos los señores del Avui y de El Periódico), situémonos ahora en la meseta castellana, presuntamente culpable del apagón barcelonés. Están luchando contra una plaga de nada menos que 500 millones de topos (a estas fechas). Los agricultores están desesperados, porque los miserables roedores (ciegos, pero no tontos) se reproducen a una velocidad supersónica y se lo comen absolutamente todo. De momento la Consejería de Agricultura no ha tomado medidas «radicales» contra la plaga, evidentemente superada por la rapidez de los acontecimientos. Lo que ya intuimos algunos es que la cosecha de este año, de lo que sea que produzca Castilla-León, se va «concretamente a la mierda», que diría nuestro Boadella.

La pregunta es tanto o más acuciante que en Barcelona: ¿quién ha sido? Puestos a malpensar, imaginemos que el Norte de Castilla, el diario más leído de la región, presentara un editorial incendiario culpándonos a los catalanes. «¡Han sido esos cabrones de catalanes! No les gustó lo del boicot a su cava y a otros productos y ahora se vengan», vociferaría el presunto editorial. Tal vez corriese la afirmación como un reguero de pólvora entre los agricultores desesperados, empobrecidos y cabreados por la plaga. Cualquiera que resulte ser «el culpable» de la plaga, va a verse condenado al fuego eterno por los perjudicados.

Quizá a través de la investigación se pueda rastrear el origen, aunque ya me figuro que eso es dificilísimo. Un hecho es cierto: una pareja de topos no aparece en un lugar como Castilla si nadie la pone allí.

Y quienquiera que lo hizo, ya sea ecologista, moro, etarra o independentista catalán arrendado por Giscard, quedó bien lucido y entiendo que merece cualquier calificativo menos el de inocente. Si lo que quería era empobrecer Castilla (y de rebote España), desde luego que ha conseguido lo que pretendía. El trigo que se produce en Castilla habrá que buscarlo en otros lares (no en Cataluña, por supuesto: aquí se predica mucho y no se da un grano de trigo) a precio de oro. La cosecha de vino de Rueda, creo que también se irá «concretamente allí» si Dios y la Consejería competente no lo remedian. Y así todo. Un buen ejemplo de terrorismo sin bombas, vaya que sí.

Más vale que a quien (o a quienes) se le(s) ocurrió esta genialidad no lo(s) encuentren o ponga(n) tierra de por medio. Porque si no…

Actualización 29 julio 2007.- Parece que los ecologistas se opusieron en noviembre pasado a que la Consejería de Agricultura tomara las medidas necesarias para erradicar lo que se veía venir como una plaga. «Pobres topillos», decían. ¿Dónde están ahora esos «ecologistas de vía estrecha»?

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Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

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"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

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