A regañadientes, Solbes ha reconocido que «bueno, sí, hay un poco de crisis, pero no es preocupante, vamos». La situación es desesperada, pero no grave. Y así el alicantino vicepresidente ha decidido que no merecemos enterarnos del alcance real de la crisis. Uno ve que las inmobiliarias van cerrando como si de un dominó se tratase y, claro, no tiene motivos para creer al alicantino vicepresidente. El caso es que ahí la consultora internacional Morgan Stanley (¿qué habrá sido de Dean y de Witter?) ha sido más honesta y ha avisado (en una especie de boca a boca) de que el estallido de la la burbuja inmobiliaria y la desaceleración del sector de la construcción son una lamentable realidad ambos dos. Y que vamos a quedar todos empapados hasta los huesos.
También la menestra Narbona se ha cubierto de… gloria eludiendo facilitar los datos de las emisiones de CO2. Después de tanto cacarear acerca de las políticas medioambientales, de las bondades de las desaladoras y de lo malísimo que era el PHN, si la menestra los oculta es porque nos alejan todo lo posible de Kyoto, del compromiso que firmamos allá lejos. Se puede criticar a los USA que no lo firmaran; pero dentro de lo malo, es más «honolable» no firmar que firmar y no cumplir.
Finalmente, no podía faltar en esta lista el liante mayor del Reino, que atiende por Alfredo Pérez Rubalcaba. El antedicho se niega a facilitar los datos relativos al incremento de la delincuencia o incluso los relativos a hechos delictivos puntuales. Probablemente y en combinación con Calderilla; porque es de todos conocido que la relación entre inmigración y delincuencia es una relación non sancta y no conviene confirmar lo que el pueblo sospecha porque lo ve todos los días.
Así, pues, ¿la verdad? Para el 10 de marzo como mínimo. Si quien consigue formar gobierno es Rajoy, nos enteraremos de la magnitud de la tragedia de forma más o menos inmediata. Si es ZP… hummmmm… bueno… podría ser para el 2010… si es que para entonces queda todavía algo por machacar.



