La verdad…

Estamos de enhorabuena. Este desgobierno que algunos esperamos que esté dando las últimas boqueadas, ha decidido que los españoles «no nos merecemos que nos digan la verdad». Que ya se sabe que el que calla no necesariamente otorga, sino que además ni peca ni miente. Otra cosa es que calle cuando deba hablar, que es el caso del Gobierno y de sus ministros. Pero vamos por partes…


Al parecer, el desgobierno zapateril ha decidido que los españoles no nos merecemos enterarnos de cuál sea la tasa real de paro (que no es la que dice Calderilla). Claro que lo hace por nuestro bien: o sea, para que el conocimiento de las cifras no nos produzca un patatús y retrotraiga de una patada a 1995, en que España soportaba dos millones y medio de parados (aproximadamente un 10% de la población activa total de entonces). Claro que ahora somos más; pero el paro también habrá crecido proporcionalmente. Como también ha crecido la incuria respecto del ministro Griñán, que dejó esa hermosa cifra de paro como herencia obligadamente universal a Javier Arenas, su sucesor en dicha cartera.

A regañadientes, Solbes ha reconocido que «bueno, sí, hay un poco de crisis, pero no es preocupante, vamos». La situación es desesperada, pero no grave. Y así el alicantino vicepresidente ha decidido que no merecemos enterarnos del alcance real de la crisis. Uno ve que las inmobiliarias van cerrando como si de un dominó se tratase y, claro, no tiene motivos para creer al alicantino vicepresidente. El caso es que ahí la consultora internacional Morgan Stanley (¿qué habrá sido de Dean y de Witter?) ha sido más honesta y ha avisado (en una especie de boca a boca) de que el estallido de la la burbuja inmobiliaria y la desaceleración del sector de la construcción son una lamentable realidad ambos dos. Y que vamos a quedar todos empapados hasta los huesos.

También la menestra Narbona se ha cubierto de… gloria eludiendo facilitar los datos de las emisiones de CO2. Después de tanto cacarear acerca de las políticas medioambientales, de las bondades de las desaladoras y de lo malísimo que era el PHN, si la menestra los oculta es porque nos alejan todo lo posible de Kyoto, del compromiso que firmamos allá lejos. Se puede criticar a los USA que no lo firmaran; pero dentro de lo malo, es más «honolable» no firmar que firmar y no cumplir.

Finalmente, no podía faltar en esta lista el liante mayor del Reino, que atiende por Alfredo Pérez Rubalcaba. El antedicho se niega a facilitar los datos relativos al incremento de la delincuencia o incluso los relativos a hechos delictivos puntuales. Probablemente y en combinación con Calderilla; porque es de todos conocido que la relación entre inmigración y delincuencia es una relación non sancta y no conviene confirmar lo que el pueblo sospecha porque lo ve todos los días.

Así, pues, ¿la verdad? Para el 10 de marzo como mínimo. Si quien consigue formar gobierno es Rajoy, nos enteraremos de la magnitud de la tragedia de forma más o menos inmediata. Si es ZP… hummmmm… bueno… podría ser para el 2010… si es que para entonces queda todavía algo por machacar.

Se acabó el talante

Eso. Que se acabó lo que se daba. El presidente por accidente se quitó hace una semana la careta, cuando creyendo que no le grababan le dijo en confianza a Lameondo lo de «nos interesa la tensión. Y detrás de él, toda su troupe. A los titiriteros no les gustó pero nada que Rajoy les comparase a «los artistas del madrugón de las 7 de la mañana» o de antes, a los artistas que no reciben subvención alguna por su trabajo. Y han preparado vídeos varios en favor del presidente que les mantiene la canonjía, prebenda, gabela o bufanda, según el caso.

Se acabó el talante y lo hemos visto en la calle. Políticos significadamente contrarios al ¿ideario? zapateril, son agredidos verbal y físicamente por supuestos «antisistema» o «radicales» (que al final se descubre que tienen carnet de partido, es decir, que no son «incontrolados» o «exaltados», ni mucho menos «casos aislados»). Son agredidos físicamente sindicalistas que, sin pretender reventar actos políticos, hacen en ellos acto de presencia y son recibidos con buenas dosis de talante pugilístico. Es agredido Mariano Rajoy por Felipe González, personajillo siniestro que tiene mucho que callar y que por eso mismo no debería de haber tildado a Rajoy de «imbécil».

Lo cual me confirma la idea de que los mítines (transposición del inglés meeting, «encuentro») son para que el líder se someta a la adoración de la masa de convencidos (al estilo de Nürnberg 1934), en vez de servir para que el líder o candidato se someta a las preguntas directas y sin preparar (qué penita lo de Tengo una morcilla para usted) del pueblo, que, cuando le dejan, es más sabio que sus capitostes. Esto se aplica todavía más al pueblo español.

Se acabó el talante. La UGT, a la que Redondo padre quiso libre y que hoy ha vuelto al redil a golpe de subvención gubernamental, ha decidido hacer saber al respetable madrileño que existe con dos huelgas: la de los autobuses, en la que se manifiestan con violencia extrema (incumpliendo servicios mínimos e increpando a compañeros que han querido trabajar, así como tratando de reventar actos oficiales como el de Gallardón por Madrid 2016) y otra prevista, de los servicios de limpieza.

Se acabó el talante también en el ámbito virtual. Blogueros a los que simplemente no nos gusta Z ni su política hemos de aguantar vernos tratados como fascistas por quienes no tienen zorra idea de lo que es la democracia. Gentes que no respetan las ideas de los demás y entran en nuestros blogs sólo para insultar, cuando nosotros apenas entramos en los suyos. Algunos dan grima por lo que hay que leer; pero el mantenimiento de la democracia exige que todos podamos expresar nuestra opinión aunque pensemos que las de algun@s no valen más allá de una boñiga, porque no cabe deducir argumento sensato alguno de sus palabras.

Los presuntos demócratas hackean los blogs contrarios a la ¿ideología? zapateril para impedir su libertad de expresión. Con lo cual, muchos que no sabemos de estas cosas de los hackers nos quedamos indefensos ante estos ataques, que no lo son solamente a una persona concreta, sino a su derecho constitucional de expresar libremente sus opiniones. O sea, de una de las formas de «libertad», esa palabra que está siempre en boca de ellos pero que niegan a los demás.

Para terminar con la entrada de hoy, dejo aquí una cita —casi un recordatorio, porque la he citado varias veces— del maestro D. Fernando Díaz Plaja:

«De cómo muchos españoles entienden la discusión política da idea la historia que ocurrió en un discurso de propaganda electoral durante la República. Un orador estaba exponiendo sus puntos de vista y era interrumpido continuamente desde la galería: «¿Quieres controversia?». A la quinta interrupción, el orador se encaró con el espectador y dijo:

—Sí, acepto la controversia. No me da miedo la discusión y estoy dispuesto a escuchar los argumentos de ese señor.

Hubo un silencio. Todos estaban pendientes de lo que iba a alegar el interruptor. Y éste soltó, de pronto:

—… ¡Mamón!

Es lo que muchos españoles entienden por controversia.» (F. Díaz-Plaja, El español y los siete pecados capitales, 2ª ed., pp. 80-81. Alianza, 1992).

Así es como actúan los progres zapaterinos. Adiós al talante.

El presunto argumentario del P(SOE)

Recogido y editado de un comentario al columnista José Vilas Nogueira en El Correo Gallego. Muy interesante e moi axustado na realidade

Nada, hombre. Nada de tensión-presión-dramatización. Nada: este Rodríguez es modelo de talante, fortaleza y templanza. Cuatro años de zapateridaZ han contagiado a los españoles de BUENISMO y CORRECCION POLITICA, de INOPIA Y TRIVIALIDAZ hasta extremos surrealistas.

Si demandas libertad de expresión frente a los fanáticos/linchadores naZionalistas te llaman facha.

Si pides una justicia independiente, ágil y ejemplarizante, te llaman ultramontano.

Si exiges un plan europeo para la inmigración, y medidas normalizadoras no el cachondeo actual, te llaman xenófobo y racista.

Si reclamas aplicación de la ley del aborto rigurosa y no más infanticidios, te llaman meapilas.

Si protestas porque el Gobierno controla la casi totalidad de televisiones y radios, y las utiliza con desvergüenza, te llaman inquisidor.

Si llamas «inteleZtuales» y no intelectuales a los titiriteros, faranduleros y cómicos de la legua, te llaman analfabeto.

Si pides mano dura para los vándalos que nos joden monumentos y ciudades enteras, con mamarrachadas, detritus, conducción en estado de embriaguez, etc. (y no digamos los que trapichean y venden droga a los chavales), te llaman intransigente y antiguo.

Si dices que lo de la «cuota» feminista o la patria potestad invariable para la madre es una kagada, te llaman machista.

Si te niegas a que tus hijos sean adoZtrinados con la FormaZion del Espíritu AlianZista y del Talante Zapateril, te dicen que ajo y agua.

Si reclamas libertad de lengua en las comunidades con gusano, te dicen txakurra, charnego y cosas peores. O te ponen una bomba debajo del coche.

Si clamas libertad y derechos para las musulmanas o para los cubanos, te llaman intervencionista.

Si anuncias que el paro, la recesión, y el disparadero económico no lo va a arreglar Solbes, que ya dejó hacer a Felipe y ahora deja al Iluminado que corre tras Moby Dick como el loco Ahab, te dicen catastrofista.

Si proclamas que no es que se haya acabado el talante, sino que jamás existió, porque Jetapé ha sido EL GRAN CRISPADOR guerracivilista y de las dos Españas, te dicen marrullero.

Si denuncias el escueto bagaje inteleZtual y personal de ZZZZZ, leZturas, vivenZias, viajes, lenguas extranjeras, economía, historia, geografía…te llaman envidioso, y que más importante es salir guapo en las fotos y caer bien a los votantes.

Si prevés que ETA calla porque el proceso sigue abierto y que el futuro zapaterista de Expaña pasa por fragmentación/ balcanización/ cantonalismo y república, te llaman fedeguico.

Así las cosas, amigos, ¿qué esperar de los universitarios, de los estudiantes y jóvenes en general? La sociedad buenista y enrollada de ZZZZ los ha hecho como los quieren. Banales, desinformados, pasivos y dóciles (salvando siempre las excepciones). Algunos, incluso VUELVEN A ATACAR LAS SEDES DE LA OPOSICION DEMOCRÁTICA, COMO HACE CUATRO AÑOS, A REVENTAR ACTOS Y CONFERENCIAS, A REIRSE INCLUSO DE LOS LEVES DEFECTOS FÍSICOS… ¿Oísteis a Felipe González, el capo del GAL, la corrupción y la cal viva, decir que «a Rajoy no se le entiende mientras no se saque los fideos de la boca»? Qué divertido el multimillonario burgués, jubilado por la vía del pelotazo, el convoluto y el chanchullo solchaguiano y ruGALcabeño. Y el Guerra, mienmano, diciendo que «Rajoy va a llevar a los inmigrantes drogados y atados»… ¡Qué gracia descojonante la suya, que tenía al hermano con sueldo y despacho propio a cargo del presupuesto…!

De estos ejemplares sociatas, éticos y demócratas, líbrenos Dios.

Comentario nuestro.- Esperemos que ya, por lo que le queda a Rajoy antes del 9-M, aleccione a los suyos para no dejarse llevar y acollonarse por este presunto y escaso argumentario del P(SOE). Si no es ahora cuando se han de quitar de encima los complejos de toda la vida, uno ya no sabe cuándo será el momento.

Artistas

Empecemos por el principio y vamos al Diccionario de la RAE.

Artista.

1. adj. Se dice de quien estudiaba el curso de artes. Colegial artista.

2. com. Persona que ejercita alguna arte bella.

3. com. Persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes.

4. com. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc., interpretando ante el público.

5. com. artesano. (persona que ejerce un oficio)

6. com. Persona que hace algo con suma perfección.

De las seis acepciones del vocablo, particularmente interesantes son la cuarta y la sexta. La cuarta es la de toda la vida. Por mi mente pasa la imagen del carromato con el decorado a medias, acompañado, cómo no, por la troupe de cómicos de la legua que iban de pueblo en pueblo divirtiendo o intentando divertir al respetable. Todavía hoy, en el gremio del teatro se hacen temporadas «en Madrid» y «en provincias» (teniendo la segunda expresión un deje muy, pero que muy despectivo).

Ser actor, hace años, era estar en lo más bajo de la escala social. Que el mayorazgo o primogénito de una familia bien declarara su intención de dedicarse a la escena era una tragedia comparable al Diluvio universal. Poco importaba que el muchacho o muchacha tuvieran capacidades dramáticas (que de hecho quien tenía capacidades dramáticas era la familia: la escena que le montaban era de tal calibre que al pobre joven no le quedaba otra que rendirse o dar el portazo). Había que reconducir al muchacho o muchacha al buen camino.

Ser actor era, en suma, mezclarse con «personas de vida disipada y de mal vivir». No se trata de describir la dura vida del actor de antes; como botón de muestra les recomiendo las memorias de Groucho Marx, leyendo las cuales, además de reírse un buen rato, entenderán cómo era la vida de aquellos que empezaban en el noble arte de la escena.

Bien, las cosas han cambiado muchísimo, sobre todo desde que aparecieron el cine, la fábrica de sueños y, sobre todo, la caja tonta. Hoy en día, ser actor de cine (no tanto de teatro) es acercarse a esa cosa indefinible que se llama glamour y que se traduce habitualmente en cantidades muy respetables de dinero. Los grandes actores del cine como Gregory Peck (inolvidable su interpretación de Atticus Finch) o Marlon Brando (no menos inolvidable su interpretación de Don Vito Corleone) ya no tienen nada que ver con los cómicos de la legua o los actores del teatro de variedades.

Hoy y en España ni siquiera se necesita ser un gran actor como los citados (o, por hacer patria, citemos a los grandes José María Rodero, José Bódalo o a esa gran dinastía de actores y actrices que es la de los Gutiérrez Caba, entre tantos otros): basta que des bien en la pantalla (y que tu look incluso sea un poquito canalla, que eso siempre enloquece a las mujeres y perdón por el pareado) y que tengas tu miaja de talento.

Hoy, simplemente, el arte hay que tenerlo para vivir del cuento. Como Albertito San Juan, por ejemplo (vaya apellido… como para ponerse a rajar de la Conferencia Episcopal): da bien en la pantalla, su look es bastante canalla (recordémosle en Airbag, 1997, como uno de los amigos pijogamberros de Karra Elejalde). Con musho arte se pone uno al servicio del Régimen, como ya antes lo hicieran José Sacristán o Concha Velasco, a quien se le desconocían veleidades progres pero que últimamente hizo el camino de Damasco, al parecer. Con musho arte se raja de «la derechona», de la cual se vive a manos llenas y se come a tres carrillos.

Y aquí es donde viene al pelo la sexta definición: que vivir del cuento es algo que los titiriteros «hacen con suma perfección». Y los llamo titiriteros y cómicos de la legua porque no tienen ni jamás tendrán la talla interpretativa de los citados José María Rodero, José Bódalo, María Fernanda Ladrón de Guevara o la propia Concha Velasco, antes de meterse en un jardín que decididamente no es el suyo. De todas maneras, y en descargo y reconocimiento, me quedo con la excelente interpretación que hizo en su momento de Santa Teresa de Jesús, a la que ha intentado remedar Paz Vega y el personaje le quedaba demasiado grande a la sevillana, por cierto.

Pues eso: que «artistas» para vivir del cuento. Para otra cosa… como diría Z, «es discutible y discutido».

Tensión dramática

Por su interés, reproducimos aquí el contenido de un artículo de César Vidal aparecido en La Razón de hoy domingo.

Utilizar la tensión como arma política es una herencia del bolchevismo. Ya afirmó Lenin que «la mentira es un arma revolucionaria» y, desde luego, la usó con profusión para crear el primer estado totalitario de la Historia, el primero, dicho sea de paso, que creó una red de campos de concentración y que asesinó en masa utilizando el gas.

Durante los años veinte, otro socialista, en este caso un italiano llamado Mussolini, se destacó en el uso de esa misma estrategia. Lenin había dicho del vigoroso latino que era el único hombre capaz de llevar a cabo la revolución en Italia y no se equivocó. El único matiz era que el socialismo de Mussolini tenía un fuerte ingrediente nacionalista y recibió el nombre de fascismo. Los que vinieron después ya no fueron innovadores sino meros aprendices. Stalin interpretó una estrategia de la tensión escrita por Lenin que le permitió asesinar a sus antiguos compañeros de partidoy atestar el Gulag con decenas de millones de desgraciados; por lo que a Hitler se refiere, basta leer «Mein Kampf» para percatarse de que su socialismo nacionalista había captado a la perfección las lecciones bolcheviques. En buena medida, la Historia del s. XX ha sido la de los canallas que creaban una tensión ficticia para justificar luego el exterminio de aquellos que, presuntamente, eran culpables. En Rusia, se trató de los enemigos de clase; en Alemania, de los judíos y en la España del Frente Popular, de los contrarios a la revolución.

Por detenernos en este último caso, resulta ilustrativo recordar que desde 1933 hasta 1936 –pasando por el alzamiento armado de octubre de 1934– la izquierda y los nacionalistas practicaron una tensión en la que no faltaron los crímenes ni la violencia de todo tipo, tensión de la que culpaban al fascismo y que esgrimieron como excusa para practicar el asesinato del adversario político incluso antes del estallido de la guerra. En todos y cada uno de los casos, ver al adversario político –real o imaginario– les crispaba y, al final, tras un largo proceso de satanización, la salida era la cárcel o el tiro en la nuca.

Y mira tú por donde en apenas unas horas hemos descubierto que en esa galería de la estrategia de la tensión en la que reluce con brillo propio la hipocresía tiene también su papelito ZP. Cuando nadie lo veía, pero alguien lo grababa, ZP confesó a Iñaki Gabilondo que la tensión le convenía al PSOE. ¿Y qué hizo Gabilondo? Pues de la misma manera que difundió por sus micrófonos la horrible mentira de que en los trenes del 11-M había terroristas suicidas, en esta ocasión, dio la razón a ZP. «A mí me parece que os conviene muchísimo», sentenció el periodista que, al cabo de los años, ha afirmado que fue una redactora la que tuvo la culpa de la falsa noticia sobre los terroristas que nunca existieron. ZP remató la jugada señalando que iba a empezar a «dramatizar». En una nación como Estados Unidos, si uno habría sido expulsado con deshonor de la profesión periodística, el otro jamás podría desempeñar un cargo político. En España, esperemos que la estrategia de tensión que caracteriza desde hace años a ZP y al grupo mediático que lo respalda no se eleve esta vez sobre cerca de doscientos cadáveres.

La entrevista (II)

Veamos otra posible situación…

Interior día. Despacho de la productora XYZ, S.A. Ambiente acogedor. Foto de ZP bien visible. El gerente, cómodamente recostado en su sillón de cuero repujado. El candidato, sentado frente a él, esperando a que le inviten a empezar a hablar.

PRODUCTOR
Así que tú eres actor.
ACTOR 2
Sí, señor.
PRODUCTOR
(observa un momento al candidato)
El currículum.
ACTOR 2
(le alarga una hoja de papel y el carnet del PSOE)
Mis referencias son inmejorables, como verá, pues…
PRODUCTOR
(cortándole con un gesto de la mano)
Sí, ya veo. Has estado en la Escuela de Arte Dramático de Mata de Romerales, has hecho algunos bolos en fiestas infantiles de cumpleaños… Ah, y aquí el carnet. (Mirándole)
Bueno, ¿y quién te manda?
ACTOR 2
Pues verá, vengo de parte Fulano Pérez Díez, que su hermano está casado con el hermano del secretario del PSOE de mi pueblo.
PRODUCTOR
Bien, tienes la recomendación. Pero tu currículum es más bien pobre. (Le mira de través) ¿Hay algo más que sepas hacer?
ACTOR 2
(con una sonrisa de oreja a oreja y profusión de gestos)
Sí, señor. Yo participé en la manifestación ésa de Don Federico Luppi y el cordón sanitario o como se llame. Y estuve también con los compañeros del «No a la guerra» y del «Prestige». Y cuando Doña Pilar llamó «fíus de la pinga» a los de LD, pues también estuve, sí. A punto estuve de hacerme la foto con ella.
PRODUCTOR
¿De veras?
ACTOR 2
(animándose por momentos)
Incluso quise hacer un montaje de esa gran obra que llaman «Me cagu’n Dios», en versión para el mio pueblu; pero la mi tía, que es una beata y vota al PP, que lo sé yo, se lo dijo al cura. Y el cura y el alcalde viniéronme a ver y me dijeron que como la montara ya nun faia falla que volviese al pueblu, que me iban a limar les costilles. Si al Venancio, que yera Conceyal de Cultura, lo echaron porque votó a favor de representar la obra. El pobre ye más babiecu que yo y…
PRODUCTOR
(cortando, pero visiblemente impresionado)
Bueno, bueno… O sea, que eres un actor comprometido, con conciencia social y que ya se ha enfrentado a uno de los enemigos del pueblo.
ACTOR 2
Sí, señor, muy comprometido. Lo de la conciencia social no sé muy bien lo que ye, pero dígole que sí. Y lo de enemigo del pueblu, pues más bien parezco ser yo, porque me han declarado persona no ácrata n’el mio pueblu.
PRODUCTOR
(Comprensivo) Se dice persona non grata, hombre. (Decidido) Bueno, pues no se hable más. ¿Puedes empezar mañana?
ACTOR 2
Sí, señor. Mañana, como una flecha, a donde usted me diga.
PRODUCTOR
En la calle del Pavo tenemos el set. Allá te esperamos mañana a las 8. ¿De acuerdo?
ACTOR 2
Como usted mande, señor.
PRODUCTOR
Tú, a mi vera, que harás carrera.
ACTOR 2
Sí, señor. Muchas gracias, señor.

La entrevista (I)

Menudo se está poniendo el patio. Estamos alcanzando (si no hemos llegado ya), los dos millones y medio de parados. Es decir, la misma y aterradora cifra de parados que legó Felipe González a José María Aznar. Por supuesto, los progres le informarán a uno de que «la población ha crecido» y que por tanto, el porcentaje en relación a la población activa «es menor». Lo malo es que la cifra sigue apuntando aproximadamente a un 10% de la población activa, un conceto que en esta entrada vamos a desbaratar.

La lógica nos dice que «población activa» es la que trabaja y percibe una contraprestación (a veces muy menguada) por trabajar. Pero eso no es lo que dice la ley. La ley suele incluir de forma ya habitual la idea que «población activa» no es solamente la que está trabajando y cobrando por trabajar, sino también la que «está en disposición de hacerlo», o sea, quienes están inscritos en el INEM como demandantes de empleo. Ese conceto permite al Ministro de turno darse un respiro y tranquilizar al respetable pudiéndole anunciar, con toda razón, que «la situación es desesperada, pero no grave». Quiere decirse con ello que si en la noción de población activa incluimos solamente aquellos que trabajan y no aquellos que «están en disposición de hacerlo», la tasa de paro podría ser muy, pero que muy preocupante. Pero el buen ministro de Trabajo es el que sabiendo la verdad, maneja las otras cifras con cintura y desparpajo. Que eso es lo que hace el mudo de Béjar y olé.

Así, pues, tal como se está poniendo el patio laboral (no hay trabajo decente para los propios, menos aún para los extranjeros), uno tiene que apuntarse a anuncios como éste que ha colgado mi amigo Daniel en su blog. Ciertamente, para acceder a la carrera por un trabajo digno ya se sabe que es inútil contar con las propias fuerzas. Tiene que haber un padrino, alguien que te presente. No tiene por qué parecerse a Marlon Brando y arrastrar las palabras cuando habla; o a Al Pacino y hacer que te vayas por las patas abajo sólo con mirarte. Basta con que te ponga en el camino. La recomendación es importante. Es una corruptela, ciertamente, y viola el artículo 14 de nuestra Constitución, a la que algunas señoras le tienen una inmensa envidia por esa razón. Pero lo hemos visto todos los días.

Pero así es la vida: el que tiene padrinos se bautiza y el que no, se queda moro (curioso dicho, ahora que empezamos a oler el peligro de acabar convertidos todos en moros). Veamos un ejemplo referido a la profesión de actor. Que la de actor, bien llevada, es una profesión muy dura, ¿eh? Hoy tienes éxito, mañana no y pasado quién sabe. Hay que ser muy proactivo, que se dice ahora. Vamos, que te tienes que mover mucho, aunque se trate de metamorfosearte de chica ye-yé en criatura de universo progre. Que lo de ser actor y de derechas no está muy de moda, que digamos…

Interior día. Despacho de la productora XYZ, S.A. Ambiente acogedor. Foto de ZP bien visible. El gerente, cómodamente recostado en su sillón de cuero repujado. El candidato, sentado frente a él, esperando a que le inviten a empezar a hablar.

PRODUCTOR

Así que tú eres actor.

ACTOR 1

Sí, señor.

PRODUCTOR

(observa un momento al candidato)

El currículum.

ACTOR 1

(le alarga dos hojas de papel)

Mis referencias son inmejorables, como verá, pues…

PRODUCTOR

(cortándole con un gesto de la mano)

Sí, ya veo. Has estudiado en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid, en el Institut del Teatre, has sido becado para estudiar en el Actor’s Studio, en la Royal School of Dramatic Arts de Londres… Caramba, está bastante bien.

(mirándole fijamente)

Y ésta será tu primera película.

ACTOR 1

Sí, señor. Me enteré del casting porque me muevo algo por el mundillo de los actores.

PRODUCTOR

Bueno, bueno. ¿Y quién te manda?

ACTOR 1

(sorprendido)

¿Cómo dice?

PRODUCTOR

(impacientándose)

Que sí, que quién te manda, quién te recomienda.

ACTOR 1

Ah, es que no sabía que para trabajar en el cine te tenía que recomendar alguien.

PRODUCTOR

Así es como va el negocio. Que sí, que tu currículum es bueno, pero te tiene que recomendar alguien. (Se fija en la cara de desencanto del joven). Bueno, no te preocupes. Hay que empezar desde abajo, como yo. Te mandaré a Fulano, que es director de cortos y por ahí ya empezarás con la recomendación, que como ves, es muy importante.

ACTOR 1

(mosca)

Sí, claro, ya me estoy dando cuenta. Muchas gracias por su recomendación y buenos días.

PRODUCTOR

De nada, muchacho. Estamos para ayudar a los talentos jóvenes.

(continuará…)

El caldito


Después de 39 días de ataques prácticamente ininterrumpidos a la Iglesia (la jerarquía sociata comprobó con horror que «la secta de la cruz» tiene más pegada y más poder de convocatoria que el «clan de la rosa»), Z ha invitado al Nuncio Apostólico a «un caldito».

Según tengo entendido, existen varias clases de caldo: de gallina, de pollo, de verduras… Se corren apuestas acerca de la variedad de caldo que Z va a servir a Su Eminencia. O tal vez sea un caldo «especial», quién sabe.

De lo que sí estamos seguros es que la Iglesia ya le ha dado dos tazas de caldo a Z y a su gobierno. Los propagandistas se esfuerzan en presentar a la Iglesia como «heredera de Torquemada» (también lo es de Fray Bartolomé de las Casas, de Francisco de Vitoria, de Teresa de Jesús o de Ignacio de Loyola, por citar solamente a los españoles; pero está claro que esto no interesa resaltarlo). La primera la recibió el 30-D, que valió a los monseñores Rouco Varela y García Gasco el apelativo de «fascistas» y de «brazo eclesiástico del PP» y algunas otras barbaridades más. La segunda, con motivo de las «orientaciones electorales», tildadas de «interferencia intolerable» y de «petición velada de voto para el PP». Sobre éstas ya hemos hablado, así que sólo recordaremos un detalle. En 2004 la Iglesia se posicionó en contra de la guerra de Irak. ¿Por qué entonces no tacharon ese posicionamiento de «intromisión intolerable»? Ningún miembro del Gobierno o del PP se rasgó públicamente las vestiduras, porque entendieron que la Iglesia, como parte de la sociedad española, tenía derecho a opinar en ese momento trascendente. Y el P(SOE), que pasa por «laico», se calló. Qué muestra de talante, oiga.

Interesante también el cabreo que han pillado los ultras rojos al ver que la selección española ganaba (en un amistoso claro, que a España los amistosos se le dan de miedo) a la francesa con los colores del Vaticano…

Nos preguntamos si el resto de esa tercera taza de caldo se la dará la Iglesia al P(SOE) el 9-M…

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