Fúrbo


Al hilo de una entrada de mi amigo Daniel, me gustaría comentar algo que está, al parecer, en todos los diarios deportivos. Y es el nombre de la periodista Sara Carbonero, a quien se ha responsabilizado de nuestro glorioso debut, en que los suizos se nos comieron como una tableta de chocolate. ¿Y por qué? Bien, según algunas autorizadas voces, parece que la guapa periodista a pie de campo «distraía a nuestro cancerbero de su tarea».

Ustedes estarán conmigo en que eso es una solemne gilipollez, al nivel de las que dice ZP cuando va a regañadientes al Congreso y se enfrenta a Caracol Rajoy. Sin embargo, parece ser que en el citado encuentro nosotros éramos los favoritos y por tanto, debimos ganar. Ni se nos pasó por la imaginación la posibilidad de perder ante los suizos. Y sin embargo, perdimos. ¿Cómo era posible que Suiza nos bajara los humos de esa manera? Recuerda mucho a un lance que contaba Díaz-Plaja en su libro, de lectura siempre recomendable: El español y los siete pecados capitales. Un señor propinó a otro un tortazo y un testigo presencial dijo: «¡Te ha pegado!», a lo cual el agredido contestó: «¡Cómo! ¡A mí nadie me pone la mano encima!».

Sin necesidad de acudir al contubernio judeo-masónico internacional, hay que reconocer que los españoles poseemos una fértil imaginación a la hora de encontrar culpables. Y lo mismo que le podríamos haber echado la culpa al viento (el amo, según ZP), sale un señor que se dice cacique de los periodistas y dictamina que la culpa es de Sara Carbonero, porque sus encantos (que al parecer son muchos y variados) impidieron que Casillas se fijara en la bola importante, la del campo. A nadie se le ocurrió que pudiera ser que los suizos simplemente usaron una estrategia mejor que la nuestra y que, al menos en esa ocasión, les salió bien.

Dejando aparte el machismo subyacente en esas declaraciones (más bien deposiciones) del señor Urbaneja (¿dónde coño están las feministas prestas a defender a Carbonero? Ah, ya sé: están ocupadas contando el dinero de las subvenciones a fondo perdido que les da ZP…), parece ser que Carbonero es una profesional que trata de hacer su trabajo lo mejor posible, aunque no provenga del ramo. Parece como si en este país no hayan existido periodistas deportivas como la histórica Mari Carmen Izquierdo y María Escario, por la cual no está de más recordar que unos cuantos ciudadanos salieron a la calle pidiendo que no se la despidiera de su puesto de trabajo en TVE. Y buenas profesionales tanto la una como la otra.

Y aunque no sigo con el suficiente interés el caso, tengo entendido que Carbonero no pregunta las habituales gilipolleces que preguntan los periodistas a los jugadores, sino que eleva bastante el nivel y deja en evidencia a los que sí son del ramo, acostumbrados a preguntas y respuestas tipo Cruyff (y más si el preguntado es extranjero):

–Bueno, Fulano, ¿qué tal ves el próximo partido?

– Eeeeeeh… buenoooooo… este es un gran partida y si hasemos buen táctico, en un momento dado ganaremos… Este es uno.

Si el jugador es nacional, no crean ustedes que la cosa mejora mucho más.

–Fulano, ¿qué tal se presenta el partido?

–Bueno… eehhhh… yo creo que… –empieza el jugador–.

–Entonces, tenéis claro que vais a ganar, ¿verdad? –interrumpe el periodista deportivo.

–Sí, claro, nosotros… –sigue intentando decir el jugador–.

–Ya se ve que tenéis la moral muy alta –interrumpe un segundo periodista–.

–Sí, sí, nosotros tenemos la moral muy alta y…

–… Y el míster va a presentar un 4-2-4, ¿no? Como Brasil en 1958…

–Ehhhhh… bueno, de eso el míster no nos ha dicho ni media…

Ahí ya la hemos jodido. El jugador no sabe lo que es un 4-2-4, ni sabe que en el Campeonato del Mundo de 1958, con O Rei de capitán, la canarinha brasileña presentó esa táctica ganadora y de paso inauguró o jogo bonito. Por no hablar de lo lejos que le queda 1958 (ni siquiera había nacido, por supuesto). El periodista hubiese tenido más suerte si hubiese preguntado a Jorge Valdano, que es un señor muy leído; pero por lo general nuestros jugadores no tienen tanto nivel.

El jugador, que ya no tenía muchas ideas cuando iba a responder al primer periodista, se acaba de aturullar y acaba diciendo a todo que sí. Que es lo que quieren los periodistas deportivos, que parecen más bien peponas del corazón esperando pillar al astro en un renuncio. Y es lo que quieren los hinchas: «¡qué equipo más cojonudo tenemos, que está tan convencido de ganar el partido y de borrar del campo al contrario!». Y el periodista tan contento, aunque el jugador no haya dicho realmente nada. Y los hinchas más aún, que creen que lo que ha dicho el futbolista es poco menos que la palabra revelada por San Balón.

Así que, lo quieran o no algunos dinosaurios, que más valdría que ocuparan su tiempo en algo más productivo, el fútbol ya no es solamente cosa de hombres. Y si por ser «cosa de hombres» hay que aguantar gilipolleces como la del señor Urbaneja, me borro. O mejor, dejo de oír al señor Urbaneja. La democracia es lo que tiene: si bien no puedes partir la cara a alguien por el solo hecho de que no te guste, sí puedes ignorarlo. Sara Carbonero es una profesional. El resto –y en especial la vida privada de Carbonero y Casillas, que tanto ha dado que hablar–, me suda la p… por delante y por detrás, como dijo aquél. Me basta con que sean buenos profesionales en lo suyo. El resto sobra. Y las gilipolleces también.

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5 comentarios en “Fúrbo

  1. Es vergonzoso hacer este tipo de comentarios, ¿como va a tener Sara Carbonero la culpa de que España pierda un partido? venga hombre… a ver quién dice la chaladura más gorda, la cuestión es, como siempre, arrinconar a la mujer, cosificarla. Como mujer estoy harta de este tipo de conduca y de estos comentarios machistas y estúpidos. Lo peor, es que este “comentario” lo haga un periodista, alquien que se supone que tiene estudios y educación. ¿Qué ha aprendido usted en la vida, señor Urbaneja? puede que haya estudiado usted una carrera, pero le falta aprobar la asignatura más importante: EL RESPETO.

    • Totalmente de acuerdo… Y vuelvo a preguntar: ¿has oído que alguna de esas feministas rampantes se haya quejado públicamente del comentario? Yo no…

  2. ¡Totalmente de acuerdo en que no tiene nada que ver que la Carbonero sea más o menos monina para que sea buena Reportera! En su vida privada que haga lo que quiera, pueda o le dejen. El jugador, lo mismo. ¡Que juegue, que para eso se le paga un montón de pasta! Luego ya lo que haga es cosa suya.

  3. Como mujer, desde luego me hacen sencillamente gracia esas excusas para no reconocer el mundo del fútbol, su macherío absurdo, aunque, eso sí, millonario. Si reconocen que han perdido, están reconociendo que hay otros mejores. Por una puñetera vez, que el mundo profesional reconozca que han sido como bailarinas dentro del campo frente a Suiza, echarle la culpa a las mujeres, en este caso a una “mujer jamón”, es como para que le quiten los euros extras que cobrarán si ganamos. Y en este caso, si lo hacemos, será a causa de la señorita Carbonero, ¿a que sí?

    Besos de colores. Tirolina.
    Carpe diem

    • No, mujer… Si ganamos, para el señor Urbaneja y otros que piensan como él pero se callan, será que Iker Casillas es la caña de España. Y, en cambio, si nos mandan a casa volverá a ser culpa de Sara Carbonero, que para esos señores “nunca debió ponerse a retransmitir partidos de fúrbo“…
      Unos cerdos machistas, en suma.

      (por cierto… sigo sin oír a las feministas, Aído and company…)

      Saludos,
      Aguador.

Gotas que me vais dejando...

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