Comisiones


«Bueno, este… yo me tengo que ausentar porque he de seguir defendiendo
a esta gran nación en otro campo de batalla…»

Me hacen mucha gracia las noticias que salen en los medios de comunicación acerca de las comisiones de investigación. Se anuncian con todo bombo y platillo por parte del partido en la correspondiente oposición (nacional o autonómica). «¡Esto es una inmoralidad! ¡Vamos a pedir una comisión de investigación que se va a cagar la perra!», vocean algunos. Luego, claro, si el partido gobernante tiene mayoría absoluta, no necesita a nadie más para negar su constitución.

En lo que a mí respecta, las comisiones de investigación son (o las han convertido en) una atracción más del circo mococrático que padecemos desde hace 35 años. Y por varias razones: la primera, porque son únicamente un instrumento del partido en la oposición para desgastar al del gobierno (mínimo interés por la verdad). La segunda, porque en aquellas comisiones que han sido y nos han dejado enterarnos, los llamados a declarar han mentido como bellacos (mínimo respeto por la verdad). Y tercero y más importante, porque de acuerdo con los Reglamentos de las Cámaras, las comisiones de investigación no vinculan en modo alguno a un juez que esté investigando la misma cuestión (Art. 76.1 RCD):

El Congreso y el Senado, y, en su caso, ambas Cámaras conjuntamente, podrán nombrar Comisiones de investigación sobre cualquier asunto de interés público. Sus conclusiones no serán vinculantes para los Tribunales, ni afectarán a las resoluciones judiciales, sin perjuicio de que el resultado de la investigación sea comunicado al Ministerio Fiscal para el ejercicio, cuando proceda, de las acciones oportunas.

El sin perjuicio es una manera de guardarse las espaldas. Por supuesto que el Ministerio Fiscal deberá ejercitar, cuando proceda, «las acciones oportunas». ¿Pero cuándo procede eso? Casi nunca, por lo que llevamos visto. Antes el «turno de partidos» y ahora «el consenso» impiden que procedan las acciones legales por unos «milloncejos» de más o de menos que se ha llevado crudos el partido con el que se sientan a pactar un día sí y otro también.

Por lo tanto, y nuevamente en lo que a mí respecta, dejen de tomarnos el pelo con este paripé de las comisiones. Hagan que los responsables parlamentarios de un delito declaren ante un juez y que sea éste el que tome las medidas correspondientes y no mareen la perdiz. Que ya lo dijo Napoleón: «Si quieres que un asunto se arregle, nombra un responsable. Si quieres que no se arregle, nombra una comisión». Ya sé que me repito, pero es que la frase está de actualidad y, además, parece que no quieren que deje de estarlo.

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2 comentarios en “Comisiones

Gotas que me vais dejando...

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