En estas últimas semanas algo se está moviendo en el Magreb. Una especie de siroco sopla fuerte por tierras egipcias y tunecinas: el «pueblo» se levanta contra sus opresores. Qué bonito, qué revolucionario. Uno evoca rápidamente el cuadro de Delacroix: el pueblo, guiado por Marianne (¡pechos fuera!), lucha por «su libertad». Incluso se han visto camisetas del Che, hecho que no podemos sino relacionar con el famoso glamour rojo. Continuar leyendo ««Vientos de libertad»»
Categoría: Media luna
Y un jamón

No sé ustedes, pero yo cada vez estoy más convencido de que estamos ante una estrategia de distracción y de soltar vapor para que cuando lleguen las cosas importantes las aceptemos con la resignación propia de lo inevitable. Continuar leyendo «Y un jamón»
¿Religión de la paz?

¿Cómo puede llamarse «religión de la paz» una religión que permite que sus niños sean atacados de esta manera, pero sin posibilidad, como ocurre en Occidente, de poder implementar medida alguna de protección porque no hay estadísticas ni circula la información? ¿Dónde están los progres? ¿Dónde están los oenejetas, cuya mayor habilidad es la de cazar subvenciones al vuelo? ¿Dónde las feminazis, a las que se les llena la boca del «desprecio a lo masculino» y callan como lo que no voy a decir ante casos como éstos? Añado más: ¿dónde están ahora los que criticaban con dureza la pedofilia dentro de la Iglesia Católica?
Por favor, señores progres, oenejetas, feminazis y anticlericales de todos los tamaños y pelajes. Sean un poco menos hipócritas y digan conmigo:
No al abuso sexual infantil
De otro modo, veo a los pedófilos pasarse en masa al Islam, porque por lo visto entre los islamistas ésta no es una práctica condenable. Claro que, si bien se mira, el primer pedófilo islámico fue el mismísimo Profeta, quien «tomó por esposa» a una niña de seis años. Así, pues, si Mahoma se permitió ese «placer», ¿cómo no se lo iban a permitir sus fieles? Entre los cristianos es algo que desgraciadamente ocurre, pero por lo menos está específicamente prohibido:
«Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.
Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.
Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.
Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar» (Mt 18, 3-6).
¿Se dice algo parecido en el Corán?
¿O se trata, como siempre, de que «a los moros más vale no cabrearlos»?
¿República Islámica de Cataluña?
¿Reciproci… qué?
Así deben quedarse, queridos lectores, los musulmanes, cuando se les dice que tendrán su mezquita si nosotros podemos construir una sinagoga o una ermita en su tierra. No lo entienden, naturalmente. Es más: según su Corán, quien convenza a alguien de que una religión distinta es tan buena o más que el Islam resulta ser reo de proselitismo y condenado a una buena manta de palos y a la expulsión. Continuar leyendo «¿Reciproci… qué?»
Sh’ma Israel
Cabe calificar la operación Mavi Marmara de «rotundo éxito» para las facciones progres y pro-musulmanas. Y de error mayúsculo para el Estado israelí. Ahora que el griterío progre antisemita va decreciendo, es más fácil analizar lo que ocurrió (parece mentira que con tanta facilidad traguemos lo que las vendidas televisiones nos han querido contar). Para ello seguiré el hilo argumental de la entrada de mi amigo Daniel, que pueden ustedes leer aquí. Continuar leyendo «Sh’ma Israel»
Mafias del pinchito moruno: el CAIR investigado en los USA
(Aquí el original. Se ruega encarecidamente a los lectores que comuniquen cualquier fallo de traducción. Muchas gracias).
El Consejo para las Relaciones con los Musulmanes Americanos (CAIR en sus siglas inglesas), desde hace mucho tiempo aliado del FBI en los esfuerzos de éste por tender la mano a los musulmanes americanos, es objeto de una investigación criminal por el propio FBI. Es un esperanzador avance del sentido común en la estrategia contra el terrorismo doméstico, tras salir a la luz justo cuando parecía que el CAIR iba a obtener otra victoria en su campaña de acoso e intimidación contra cualquiera que se atreva a llamar la atención sobre la actividad yihadista en los Estados Unidos.
El CAIR –Consejo para las Relaciones con los Musulmanes Americanos–, no está acusado formalmente por un caso de financiación de terrorismo de Hamás (así lo ha denominado el Departamento de Justicia). Los representantes de CAIR se han negado repetidas veces a considerar a Hamás y a Hizbolá como grupos terroristas. Algunos antiguos funcionarios de CAIR han sido condenados por delitos relacionados con el terror yihadista. El cofundador de CAIR y durante mucho tiempo Presidente de su Consejo de Dirección (Omar Ahmad), así como su primer portavoz (Ibrahim Hooper, Ibe el Honesto), han afirmado la supremacía del Islam. A pesar de tantos indicios de que el CAIR no era precisamente un dechado de patriotismo y lealtad a los valores constitucionales, el FBI trabajó estrechamente con ellos durante años (hasta que su condición de virtual impunidad fue demasiado incluso para los políticamente correctos agentes del FBI y éste dejó de trabajar con el CAIR a finales de 2008).
Ni siquiera entonces hubo indicio alguno de que el CAIR estuviese siendo investigado. Este hecho salió a la luz a través de una serie de hechos injustificables. Un joven llamado Chris Gaubatz, haciéndose pasar por un converso al Islam con el nombre de David «Dawud» Marshall, fue contratado como interino en el CAIR en 2008, se llevó 12.000 páginas de documentos del cuartel general del CAIR e incluso cintas magnetofónicas de los funcionarios de éste.
Este material constituye la base documental del explosivo libro Muslim Mafia: Infitrados en los secretos de los bajos fondos que conspiran para islamizar América, por Chris, padre de David Gaubatz y Paul Sperry. Este libro contiene numerosas revelaciones acerca de los oscuros pactos internos del CAIR y confirma lo que los veteranos observadores del CAIR sospechaban: el CAIR es parte integrante del aparato de la Hermandad Musulmana de los USA.
Dicha Hermandad es un una organización islámica internacional, matriz tanto de Hamás como de Al-Qaeda, que se dedica, según sus propias palabras, a «una especie de gigantesca Jihad consistente en eliminar y destruir la civilización occidental desde dentro y a sabotear su miserable hogar». El libro contiene detallada información acerca de cómo el CAIR ha intentado bloquear las investigaciones antiterroristas, al tiempo que insinúa que éste se ha infiltrado en las más altas instancias de poder en Washington.
Como resultado de las revelaciones del libro, los congresistas Sue Myrick (Carolina del Norte), Trent Franks (Arizona), Paul Broun (Georgia) y John Shadegg (Arizona) han enviado una misiva al Fiscal General Eric Holder solicitando que «proporcione a todos los miembros del Congreso un resumen de las pruebas y hallazgos del Departamento de Justicia y del FBI que les llevaron a definir el CAIR como conspirador no acusado de delito de terrorismo». Holder no ha respondido públicamente, pero eso no significa de ninguna manera que el CAIR esté a salvo.
Tras el bombazo en las librerías del libro, el CAIR no negó ninguna de las acusaciones. En vez de eso, utilizó la siempre eficaz táctica de «matar al mensajero», intentando difamar a los Gaubatz y a Sperry: les acusó de «instigar al odio» y les demandó para tratar de recuperar los documentos, llegando a afirmar que el material de que disponían fue robado e incluso que Chris Gaubatz allanó su propiedad.
Un tribunal falló a favor del CAIR; pero justo cuando el CAIR iba a recuperar el control de dichos documentos, el FBI intervino en la causa a través de una orden judicial y retuvo los documentos para incorporarlos a la –hasta entonces– desconocida investigación sobre el CAIR.
Dicha investigación estaba en marcha hace ya mucho. La reputación y accesibilidad de que ha disfrutado el CAIR tanto por parte del gobierno y los organismos de orden público como por parte de los principales medios de comunicación han estado en abierta contradicción con la firme oposición del CAIR a casi cualquier medida antiterrorista adoptada después del 11-S, con la ayuda a quienes quisieron denunciar a pasajeros de líneas aéreas por informar de actividades sospechosas de musulmanes en aeropuertos y con la constante demonización de cualquiera que hable sin tapujos sobre la amenaza yihadista en los USA.
El CAIR debe ser clausurado y sus funcionarios procesados respecto de aquellas actividades que lo justifiquen. A partir de que eso ocurra, los americanos podremos convencernos de que la resistencia a la actividad yihadista en los USA está en marcha.
Caballo de Troya
Caballero ZP: Hay que saber con quién nos la jugamos: moros de la morería.
Caballero ZP: Hay que saber con quién nos la jugamos: moros de la morería.
Aunque la entrada en realdiad ha salido de la pluma y magín de Caco Reguera (sí, ése que todavía está «Salvando a los Martínez»), si hay que aguantar palos de los perroflautas y otras especies volantes, picantes y malolientes, un servidor se apunta, porque suscribe palabra por palabra del susodicho post.
Y otra de turbantes
Gracias a mi amiga Nora me hago eco de las declaraciones de un clérigo musulmán (Mohamed al Munajid), que alerta sobre la libertad de expresión. Según él, «la libertad de expresión es muy peligrosa porque puede llevar a la libertad de pensamiento». Pero veamos al completo el extracto de dichas declaraciones que ha realizado Jihad Watch (traducimos libremente):
«El problema es que se quiere abrir un debate sobre si el islam es verdadero o no, o si el cristianismo o judaísmo son falsos o no. En otras palabras, quieren extender el debate a cualquier tema. Ahora quieren abrir el debate para todos los temas. Eso es todo. Se empieza por la libertad de pensamiento, se sigue por la libertad de expresión y se acaba en la libertad de creencia. Así, pues, ¿dónde está la conspiración? Ellos dicen: «Vamos a dejar que la gente opine libremente del islam». Bien, ¿qué es lo que quieren? Ellos dicen: «Pienso, luego quiero expresar mis pensamientos. Quiero hablar y decir, por ejemplo, que el islam tiene lagunas, o que el cristianismo es la verdad absoluta y eterna». Entonces hablarán sobre la libertad de creencias y dirán que cada cual puede creer en lo que quiera… Si quieres ser un apóstata, adelante. ¿Te atrae el budismo? Genial. Deja el islam y hazte budista. En esto consiste la libertad de creencias. Quieren libertad para todo. Lo que ellos quieren es peligrosísimo.»
El jeque, después de haberse despachado a gusto sobre la tolerancia islámica, sigue:
«La libertad de pensamiento, dentro de ciertos límites, es algo positivo. El islam exige reflexión, interpretación y el uso de la cabeza. Pero la libertad de herejía, que permite a cualquiera criticar lo que quiera en el Islam al decir, por ejemplo, que no le gusta el castigo por apostasía, o por beber alcohol, o por lapidar adúlteras, es una barbaridad. Se pregunta: ¿Por qué a un ladrón se le tiene que cortar la mano? Algunos dicen que «eso es una exageración». Y una #@@##&&!!. Si suprimes el castigo, verás cómo aumentan los robos. Por otro lado, la gente siente segura su propiedad gracias a este castigo».
Como apostilla Nora, según las palabras del jeque la lapidación de la adúltera es un buen castigo, porque mantiene a buen seguro la propiedad del marido.
Pero otra cuestión que a mí se me plantea es que esto ya suena a conocido. ¿Dónde hemos visto eso antes? Ah, sí… en los países comunistas. Sólo que en esos países no es Alá el dios, sino el Partido. El Partido controla tu vida (como en Arabia lo hace el Corán). Quizá no te corten una mano por robar, pero… atrévete a protestar por algo que el Partido no haga bien. Atrévete, si tienes narices. Consecuencias: muerte, deportación, exilio… La única manera de mantener a todo el mundo en el Paraíso es lavarles el cerebro y cerrar todas las demás vías de información.
Una última cuestión. Hace ya algunos años la Iglesia Católica —a mi parecer, equivocadamente— mantuvo que no se debían usar condones en las relaciones íntimas. La polvareda que levantó esa afirmación fue fenomenal. Todo el mundo se echó encima del Papa y los chistes y las chirigotas varias florecieron por doquier. Se hablaba de «los carcas de la Iglesia» y se sacó a pasear toda la parafernalia anticlerical de siempre. Y no pasó nada más.
Cambiemos el supuesto y pongamos que esa afirmación la hubiese realizado un mullah o un ayatollah. Supongo que se pueden correr apuestas; pero creo yo que, al igual que muchos de ustedes, no habría chirigota alguna. En Holanda, seguro que no. Ni en Dinamarca. Y en España, no digamos. Y de haber habido alguna, al pecador se le hubiese acusado de racista, de xenófobo, de fascista, de poco respetuoso con la religión… y algo más: cualquier «buen musulmán» tendría el perdón de Alá, el grande, el misericordioso, por enviarlo sin billete de vuelta al otro barrio
Lo cual me sugiere otra pregunta: ¿qué oscuros negocios tendrán esos gobernantes con los islamistas para que éstos consigan cerrarles la boca? Porque al final, por mucho que se hable de política o religión, se acaba hablando de dinero.
Supongo también que habrá quien diga que las palabras de este hombre sólo le pertenecen a él. Pero da la casualidad de que allí donde pensar por cuenta propia puede suponer la muerte, lo que dice un señor de éstos puede valer por lo que piensan y no se atreven a decir miles o millones de personas.
