Alta traición

¿Quién dijo que la guerra fría había terminado? Volvemos a los ochenta. Creíamos que espías como los que habíamos conocido sólo quedaban en el ámbito empresarial, espiándose las patentes o metiéndose virus unas a otras (el pato, como siempre, lo pagamos los demás).

Pero esto es diferente. Un señor espía de verdad, que espía para una potencia extranjera y que además, lo hace como agente doble. Hollywood podría sacar una suculenta tajada del asunto y a mí me haría mucha gracia si no fuera porque la víctima es… España. O sea, nosotros, aunque Zapo está empeñado en que nosotros no seamos nosotros. Hay más: el topo que teníamos en el CNI espiaba para Rusia.

Eso es precisamente lo sorprendente. Por más que uno se estruja la neurona, no entiende qué interés estratégico podríamos tener para Rusia. Si ese interés estaba justificado, fue en los tiempos de la República y guerra civil. De haber ganado la contienda el bando «rojo» sí hubiésemos caído en las garras de Rusia, aunque hubiera sido por 6 meses (en marzo de 1939 terminaba nuestra guerra civil y en septiembre del mismo año comenzaba la guerra mundial).

Quizá por las rémoras del pasado, uno asocia «Rusia» y «espías» con «Estados Unidos», «las dos Alemanias» y otros mitos de la guerra fría. Uno se imagina al FSB (sucesor del KGB, que cualquier día recupera este nombre, visto lo visto) espiando a los importantes de la UE y dándose de tortazos con el MI-5, el Quai d’Orsay, la CIA, y los sucesores del SD y el Abwehr. El panorama es conocido, sí… ¿pero qué pintamos nosotros en él? Sólo me cabe una explicación: la necesidad de Putin, antiguo espía, de saberlo todo de todo el mundo.

En cuanto al espía, es digno de estudio. Dicen que lo hizo por dinero. No sé por qué, pero a mí esa excusa no me cuadra. La antigua URSS se valió, por lo general, de espías idealistas que nunca cobraron por su innoble trabajo. Ahí están los casos de Richard Sorge o Klaus Fuchs (también está el caso a contrario de Kim Philby). Ahora bien, el espía en cuestión es miembro de la Guardia Civil. A él habría que preguntarle en qué momento se le olvidó esto:

«El honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recupera jamás».

(Duque de Ahumada)

El viejo Duque se revolvería en su tumba si tuviera noticia de lo que ha hecho este señor: no solamente ha manchado su honor (si es que éste le importó alguna vez), sino el del Cuerpo en el que formaba y que tantos y tantos méritos tiene a sus espaldas.

Parece que existen otras razones secundarias. Por sus propios motivos, Rusia se opuso a la guerra de Irak y por tanto, se convirtió en «país enemigo». El señor Flórez, a sueldo de los rusos, levantó el velo del CNI para ellos. No sabemos si los rusos se guardaron esa información o se la vendieron al mejor postor. Pero lo cierto es que en 2003 seis agentes del CNI fallecieron en un atentado terrorista y que él pudo haber facilitado información que directa o indirectamente ayudase a quien los asesinó a preparar el atentado.

Y ahora estamos esperando la respuesta española. Que muy probablemente, como en el caso del Yemen, será la callada oficial. Sería verdaderamente novedoso que Zapo levantara la voz a Putin por este acto de deslealtad entre «amigos». ¿Imaginan la escena?

ZAPO (tembloroso): O-o-o-ye… este… Vladimir… que lo que has hecho de… este… e-e-espiarme no está bien, ¿s-s-abes?

PUTIN (Mostrando una media sonrisa y sin mover un músculo de su rostro): Da.

ZAPO (no sabiendo si enfadarse o no pero poniéndose más nervioso): ¿C-c-cómo que «da»? ¿No te han dado ya bastante información? ¿Qué más quieres que te dé? (Zapo resopla, para calmarse). Mira, vamos a arreglar esto tranquilamente, ¿vale?

PUTIN (sin inmutarse): Da. (Le ofrece un vaso de vodka). Vodka?

ZAPO: Spassibo (es lo único que sabe decir en ruso y lo aprendió en el avión. Se bebe el vaso de un trago. Le sienta. Lanza un rugido de gusto. Putin sigue sonriendo. Zapo, exaltado, levanta el puño izquierdo). ¡Viva la Revolución! ¡Viva Stalin! ¡Larga, larga vida al proletariado! ¡Muerte a los fascistas! (Empieza a cantar la Internacional) ¡Arriba, parias de la…! (Cae, como fulminado por un rayo. Al rato se le oye roncar).

Putin se levanta tranquilamente y da indicaciones de que le dejen dormir la mona. Mueve la cabeza y entre dientes dice algo más. Su secretario cree que es algo así como Job tvojemad, pero no dice nada por si acaso el FSB lo despacha al infierno vía Siberia.

Cualquier parecido con la reacción de Gran Bretaña ante las actuaciones de Putin es pura coincidencia.

Complots

Media Barcelona lleva ya varios días sin luz y los barceloneses están ya más que soliviantados. No se pueden duchar, no pueden comer caliente ni beber frío (o a la inversa). La causa física parece ser el incendio de dos transformadores de la empresa suministradora, avería que al parecer tardará algunos días más en solucionarse. Las pérdidas en establecimientos de comestibles y similares Ante esta perspectiva los barceloneses, cacerola en mano, se han sublevado y salen por las noches a protestar.

El diario Avui —criatura mantenida con respiración artificial, angelico mío– y El Periódico, que de estas cosas parecen saber mucho, ya han apuntado la causa final del mega-apagón: ha sido un complot de Madrit, naturalmente. Y dentro de Madrit, pues han de ser los de la FAES, Aznar y Pizarro los muñidores del tal complot. Lo explica bien José García Domínguez en su artículo de hoy en LD. Que al final resulta que sí, que la culpa es de Madrit, pero del Ministerio del señor Cerrado, no de los mesetarios de turno. Más valiera que esos rotativos dejaran de lado su victimismo de pa sucat amb oli y se dedicaran a otros menesteres más edificantes.

Pero ya puestos a imaginar complots (como si no tuviésemos nada mejor que hacer: ociosos los señores del Avui y de El Periódico), situémonos ahora en la meseta castellana, presuntamente culpable del apagón barcelonés. Están luchando contra una plaga de nada menos que 500 millones de topos (a estas fechas). Los agricultores están desesperados, porque los miserables roedores (ciegos, pero no tontos) se reproducen a una velocidad supersónica y se lo comen absolutamente todo. De momento la Consejería de Agricultura no ha tomado medidas «radicales» contra la plaga, evidentemente superada por la rapidez de los acontecimientos. Lo que ya intuimos algunos es que la cosecha de este año, de lo que sea que produzca Castilla-León, se va «concretamente a la mierda», que diría nuestro Boadella.

La pregunta es tanto o más acuciante que en Barcelona: ¿quién ha sido? Puestos a malpensar, imaginemos que el Norte de Castilla, el diario más leído de la región, presentara un editorial incendiario culpándonos a los catalanes. «¡Han sido esos cabrones de catalanes! No les gustó lo del boicot a su cava y a otros productos y ahora se vengan», vociferaría el presunto editorial. Tal vez corriese la afirmación como un reguero de pólvora entre los agricultores desesperados, empobrecidos y cabreados por la plaga. Cualquiera que resulte ser «el culpable» de la plaga, va a verse condenado al fuego eterno por los perjudicados.

Quizá a través de la investigación se pueda rastrear el origen, aunque ya me figuro que eso es dificilísimo. Un hecho es cierto: una pareja de topos no aparece en un lugar como Castilla si nadie la pone allí.

Y quienquiera que lo hizo, ya sea ecologista, moro, etarra o independentista catalán arrendado por Giscard, quedó bien lucido y entiendo que merece cualquier calificativo menos el de inocente. Si lo que quería era empobrecer Castilla (y de rebote España), desde luego que ha conseguido lo que pretendía. El trigo que se produce en Castilla habrá que buscarlo en otros lares (no en Cataluña, por supuesto: aquí se predica mucho y no se da un grano de trigo) a precio de oro. La cosecha de vino de Rueda, creo que también se irá «concretamente allí» si Dios y la Consejería competente no lo remedian. Y así todo. Un buen ejemplo de terrorismo sin bombas, vaya que sí.

Más vale que a quien (o a quienes) se le(s) ocurrió esta genialidad no lo(s) encuentren o ponga(n) tierra de por medio. Porque si no…

Actualización 29 julio 2007.- Parece que los ecologistas se opusieron en noviembre pasado a que la Consejería de Agricultura tomara las medidas necesarias para erradicar lo que se veía venir como una plaga. «Pobres topillos», decían. ¿Dónde están ahora esos «ecologistas de vía estrecha»?

Memoria histórica (de la buena)

A mis manos llega hoy un escrito de un señor llamado Pedro Frisnian (que firma un artículo en el suplemento catalán de la revista «Milicias», de las Milicias Universitarias) aportando datos a la memoria histórica de la fetén, que dirían los castizos. Son datos que raramente se publicitan y el socio-nacionalismo que nos gobierna tampoco se esfuerza por mostrarlos al común de las gentes porque eso, como bien dice el señor Frisnian, desmontaría el argumentario machacado por algunos políticos y tomado por la grey de éstos como «verdad revelada». Concretamente, los datos se refieren a nuestra contienda civil. A riesgo de «crispar» y de aparecer como «guerracivilistas», vamos a los datos:

  1. Las mejores y más condecoradas unidades combatientes durante la última guerra civil fueron las catalanas:

    1. Del famoso Tercio de Montserrat hay que contar lo siguiente: 368 muertos, 85 mutilados y 922 heridos. 60 oficiales provisionales y Laureada colectiva.
    2. 4ª Brigada de Navarra (reconstituida por catalanes después de ser diezmada): 227 catalanes muertos en el Ebro y Medalla Militar colectiva.
    3. IV Bandera de la Legión: 60 soldados catalanes muertos. La mayor parte de la oficialidad era catalana.
    4. 1ª Bandera Catalana de Falange: 45 Oficiales provisionales catalanes.
  2. Los enlaces del Cuartel General de Franco eran prácticamente todos catalanes, que aportaron a título particular su motocicleta. En el Ejército «nacional», en suma, formaban 80.000 catalanes (en particular, catalán era el 30% del Ejército del Aire). De esta manera Cataluña se convierte, junto a Navarra, en la región que más soldados aporta al Ejército nacional.

El señor Frisnian aporta algunos más, pero como muestra valen éstos. El mito de la «Cataluña roja» se desluce un poco a la luz de estos datos. No es de extrañar que los nacionalistas catalanes (incluyo en ese rubro a los nacionalistas verdaderos y a los de conveniencia, o sea, socialistas) se afanasen tanto en presionar a la menestra Calvo por lo de los papeles de Salamanca. Algún día hablaremos con más detenimiento de eso. De momento, sirvan estos datos fidedignos para desmontar las falsedades sobre la Cataluña roja que nos quieren vender algunos.