Respuesta a nocheluna

Ante la necesidad de extenderme más de lo conveniente en la respuesta a un comentario de la usuaria nocheluna abro este post.

Aunque a mi entender te vas un poco por los cerros de Úbeda… intentaré ir por partes «troceando» un poco tu último comentario.

a) Sobre el tema de los valores evangélicos, nos estamos refiriendo a su aplicación y transmisión en la familia, no en general. Eso es lo que hace que una familia pueda ser definida como cristiana. Y la familia que no transmite esos valores, no lo es. Por otro lado, partimos desde el punto de vista de que el matrimonio es un sacramento, no un contrato, para definir a la familia cristiana.

b) En cuanto a «poner las mejillas», dos cosas. La primera es que sólo tengo dos, así que si me dan más de dos veces me defenderé siempre que me haga falta y con todo lo que tenga a mi alcance. Y lo segundo es que Jesucristo dijo que fuésemos «hermanos», pero no primos. Rechazo el «buenismo zapateril» en ese punto (buenismo que, encima, sólo enseña los dientes a la derechona).

c) «Cabemos todos». Muy bien. Es lo que dice Jesusito Caldera y lo que berrea el progrerío cantor. Pues yo opino lo contrario. Opino que cabemos los que cabemos… y que si quieren entrar más, que lo hagan con sus papeles en regla, con un orden. Lo que no se puede hacer es gritar alegremente «¡Eaaaaa! ¡Papeleh pa tó er mundo!». Que también eso es una fuente de problemas, del estilo «el que venga detrás, que se j…». Que de la relación entre inmigración y delincuencia también se podría hablar largo y tendido, e incluso de las instrucciones que se dan desde el Gobierno para minimizar el impacto de las noticias ante la opinión pública…

d) Si te hablo de la deriva totalitaria de este gobierno que se dice «socialista», es porque tengo motivos para pensarlo. Te puede bastar como muestra un botón: el intento de censurar blogs «desafectos al régimen» o el pago del canon digital. Para lo primero, puedes preguntar al amigo Caballero ZP. Para lo segundo, los berridos de Pepiño, López Garrido y Chaves intentando quitar importancia a la manifestación convocada el pasado 30, que les ha escocido y mucho. Hablan de libertad, sí… pero para ellos y para nadie más. Te añado una tercera: si son tan «defensores de la libertad», ¿por qué intentan acallar por todos los medios a Pío Moa? Aunque fuese mentira lo que dice, que no lo es, ¿no es más democrático dejarle decir lo que tenga que decir, aunque sea la verdad? Y en cambio, le han intentado agredir, desacreditar e incluso llevarlo ante la Justicia por no se sabe qué horrendo crimen que ha cometido (como no sea el de contar la verdad…)

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e) «Cristianos chalaos». ¿Conoces a alguien que lo sea, en la actualidad? ¿Hay algún cristiano en la actualidad que se plantee extender su fe a bombazo limpio? Porque de los otros, sabemos que Al-Qaeda tiene «franquicias» repartidas por todo el territorio árabe y que han atentado incluso contra españoles. Y ésos, además de locos, son muy peligrosos. De los cristianos, que se sepa, no hay equivalente. Y lo demás (y perdona que te lo diga así) es anticlericalismo barato y rancio, de ése que saca ahora el PSOE a pasear a falta de argumentos mejores para defender su gestión.

f) «España no es mi cortijo particular». Asumo, por las referencias que haces a una respuesta anterior mía, que eres militante socialista. Corrijamos en todo caso la afirmación: «la casta socialista dirigente se ha comportado desde 1982 como si España fuese su cortijo particular», para que tú no te veas incluida en el paquete. Sólo un partido que quisiera convertirse en un remedo del PRI mexicano y haber aguantado hasta el 2000 podía haber manejado con tanta «liviandad» (por no decirlo de una forma más dura) la cosa pública. De hecho, algunos asuntos de aquel entonces colean todavía en la Justicia.

g) «Estamos en el siglo XXI, hoy solo conquista y coloniza Estados Unidos, bueno y alguno de sus secuaces (entre los que afortunadamente España, por ahora no está). El musulmán, como el tío del saco, no nos va a hacer pupa». Éste es el antiamericanismo barato que toda la vida ha vendido la izquierda. ¿Habremos de recordar que en 1981 la izquierda toda gritaba «OTAN NO, BASES FUERA»? ¿Habremos de recordar a renglón seguido lo que pasó en 1986 o mejor no te hablo del famoso referéndum? Eso sin contar la porrada de millones que los USA dejaron en Europa gracias al Plan Marshall. Por otro lado, nadie te ha hablado, al parecer, de un país no muy grande, cuya población nos dobla y que se llama Birmania, ¿verdad? Es una colonia china (en sentido económico y político, porque su dictadura militar está sostenida desde Pekín). Ah, pero es que China es comunista y además, un mercado acojonante. Mejor no la mencionamos, ¿no? Pues vale.

h) Finalmente, lo de ser «ciudadana del mundo» es muy «progre» y muy «solidario». Pero yo a eso opongo dos cosas: la primera, que la caridad bien entendida comienza por uno mismo (por decir eso mismo, trataron a Le Pen en Francia como a un hijo putativo). Si nosotros ya tenemos problemas, ¿no será más lógico que arreglemos nuestros problemas antes de ofrecer solidariamente nuestra casa? ¿No es lógico que, por ejemplo, si vas a recibir a personas que van a quedarse en tu casa, la limpies, la asees y la abrillantes? Lo demás es alergia progre al uso del nombre de ESPAÑA.

La casta progre desgobernante ha decidido, con el aplauso y beneplácito de los nacionalistas de todo tamaño y pelaje, que el sentimiento patriótico español es facha y franquista y no sé cuántas cosas más (malas todas, supongo). Yo me fijo en otros países de nuestra área cultural y en ninguno de ellos se da ese «odio a la nación» como se da aquí. Ingleses, finlandeses, alemanes, italianos… todos ellos escuchan y cantan su himno con la emoción propia de los hijos agradecidos a su madre patria. Aquí parece más bien que España es la madre soltera de todos nosotros, incluidos aquellos que desde sus minúsculas patrias atizan el fuego de la discordia y la disensión acusando a los demás de lo que ellos hacen.

i) Y del 11-M… puede que a pesar de haber recaído sentencia no se haya dicho la última palabra. Así que, por esta vez, no hablaremos de ese tema.

Con todo cariño,

Aguador

Quien se pica…

Ya nos maliciábamos que el pepiñazo era el pistoletazo de salida para unas malas relaciones entre P(SOE) e Iglesia. Y efectivamente, así ha sido. Los trolls que en «apostólica misión» ha mandando Pepiño del uno al otro confín de la blogosfera están de enhorabuena y machacan «alegremente» lo «cavernaria y antidemocrática» que es la Iglesia. El P(SOE), muy escocido por la multitudinaria manifestación del 30 de diciembre, publica un documento en el cual viene a decir a la Iglesia que «si no va a estar con el Gobierno, que se calle» (por lo tanto, que sólo puede hablar en favor del Gobierno).

La manifestación del 30 de diciembre tuvo un marcado carácter eclesial, por más que muchos quisieran ver en ella un carácter político. Fue una reivindicación de la familia cristiana, una institución atacada especialmente desde este desgobierno zapateril. Que se sepa —y yo particularmente, grabé la retransmisión que se hizo del acto desde Popular TV—, nadie gritó consignas contra el Gobierno. Porque no fue una manifestación contra el Gobierno. Lo que le escuece a este Gobierno anticlerical es que la Iglesia tiene mayor poder de convocatoria que el P(SOE). Ahí es donde creo que se ha de buscar la razón última de los exabruptos del pasmo de Palas do Rei, del felón Garrido y del señorito Chaves.

La desgracia de todo lo que ocurra hasta el 9 de marzo es que habrá que leer los pronunciamientos y decisiones del gobierno y del P(SOE) en clave electoral, que siempre tuerce y pervierte las palabras y las intenciones. Prometer a unos e ignorar a todos los demás. Aunque sean dos millones de personas. O aunque sólo hubiera sido un millón. Iban de fiesta, no a gritar consignas. Eso es lo que no dicen. Tampoco dicen que buena parte de la Iglesia tuvo mucho que ver en la restauración democrática, empezando por el gran papel ejercido por el Cardenal Vicente Enrique y Tarancón. Y del papel que está llevando a cabo el conjunto de los misioneros por el mundo. Y el papel de Cáritas aquí, ocupándose de personas a las que, por la causa que sea, la «ayuda» del gobierno no llegará jamás.

¿Y cuál es la situación hoy por hoy? Desde el punto de vista general, las encuestas más serias predicen un empate técnico entre los dos grandes partidos. Asusta pensar que después de tres años de destrozos importantes en el edificio constitucional todavía haya tanta gente que prefiera votar PSOE. Y fíjese el lector que no añado «en vez del PP», porque tras el nivel de comprobación que llevamos, hasta Rosa Díez sería capaz de gobernar mejor que Z.

Sorprende más en Cataluña que el PSC se mantenga como fuerza más votada después del desastre del apagón veraniego y del AVE que «tenía que llegar el 21 de diciembre» y no sólo no llegó en esa fecha sino que ahora Z elude fijar una fecha determinada cuando se le pregunta. También habría mucho que hablar sobre el mantenimiento del oasi. Pero, sobre todo, en Cataluña el fet diferencial ha conseguido que el PP sea visto poco menos que como «el demonio», coadyuvado, cómo no, por el férreo control que ERC ejerce sobre los medios de comunicación «de la casa» (de ahí que desprendan ese pestazo progre-nacional-independentista que echa para atrás). Tal vez ese argumento explica por qué en Cataluña las cosas son diferentes.

Volviendo al pepiñazo y sus repeticiones, da risa que Pepiño acuse a la Iglesia de «antidemocrática» cuando sabemos que él, especialmente, se ha dedicado a intentar acallar las voces discrepantes con este régimen totalitario disfrazado de «demócrata». Y él, precisamente él, debería recordar que Palas do Rei está más cerca del Ferrol que Madrid o Valencia. Así le luce a Pepiño el plumero totalitario, mientras se desgañita contra la Iglesia, sólo porque es capaz de reunir más personas que el PSOE. Porque para Pepiño eso es una provocación. Como también lo es que la convocatoria lo fuera para apoyar una de las instituciones más atacadas de esta legislatura: la familia cristiana.

El Prestige queda ya muy lejos y además, un informe de una institución ajena (es decir, imparcial) a la Xunta dijo que la gestión de la crisis había sido perfecta por parte del gobierno del PP (un informe que la Xunta trató vergonzosamente de ocultar). Del 11-M ya no se puede sacar más jugo, porque ya ha recaído sentencia (no ha dejado contentos ni a tirios ni a troyanos, pero en fin, es la justicia que mandan hacer) y es impensable sacar a la gente otra vez en el mismo número que salió a la calle por aquellos entonces. ¿Qué le queda al PSOE? La Iglesia, naturalmente. Como en el año 1931. Claro que ahora no pueden incendiar iglesias, saquear conventos, violar a las monjas y asesinar a los seminaristas, porque son muy progres y muy modernitos y ya han entendido que eso quedaría muy feo… pero sí tratan de borrarla del horizonte intelectual del país. Encima, coquetean con los musulmanes, que ya sabemos es una amistad muy peligrosa. No solamente porque eso nos aleja de la Europa civilizada (centro del poder mundial), sino porque… bueno, no hay que ir muy lejos para saber qué ocurre allí donde el islam domina…

En fin. Que quien se pica, ajos come.

Mártires

No es ninguna verdad oculta que el aparato mediático de la izquierda ha intentado por todos los medios ningunear, rebajar el significado, quitarle importancia a la beatificación de 498 novicios y sacerdotes asesinados durante la guerra civil, en representación de un total de 5.000 religiosos en la persecución religiosa más sangrienta de los tiempos modernos en España. Se ha llegado a decir que son «los mártires del odio», o que «no están todos los que son». Incluso he llegado a leer que «si los mataron, no sería por ser católicos, sino por ser malas personas».

Pero el hecho es que quinientas personas son muchas personas (como lo son cinco mil). Y si añadimos los testimonios de algunos «anarquistas puros» (lo de «puros» es por lo de «revolucionarios»), como el testimonio que aparece en La Razón del jueves 27-10-2007, nos daremos cuenta de que mienten desvergonzadamente quienes afirman que la República fue esa arcadia feliz contra la que «se levantaron unos militarotes malos malosos». Sostenemos, al igual que Pío Moa —y lo sentimos si hay alguien que desprecie a Pío Moa sin detenerse en rebatir o argumentar— que en 1936 ya no había «legalidad» contra la que sublevarse, sino la barbarie frentepopulista y anarquista.

La izquierda española actual procede, con cincuenta años de retraso, como la intelligentsia inglesa. La misma que ninguneó —lo siento por don Fernando Lázaro Carreter, que crucificó este neologismo en sus Dardos en la palabra— nada menos que a George Orwell después de escribir su Rebelión en la granja. El hoy reconocido «gran escritor» (los muertos, por suerte para algunos, ya no muerden) tuvo que editar ese libro en «editorial de pobre». Orwell deja escrito lo siguiente:

El servilismo con el que la mayor parte de la intelligentsia británica se ha tragado y repetido los tópicos de la propaganda rusa desde 1941 sería sorprendente, si no fuera porque el hecho no es nuevo y ha ocurrido ya en otras ocasiones. Publicación tras publicación, sin controversia alguna, se han ido aceptando y divulgando los puntos de vista soviéticos con un desprecio absoluto hacia la verdad histórica y hacia la seriedad intelectual.

Palabras, como decimos, que siguen estando de actualidad. A algún sector de la izquierda le molestan algunas verdades de este jaez y se enfada, rabia, patalea e insulta. La izquierda «civilizada», no obstante, no hace esas cosas. La izquierda «civilizada» promueve y da dinero para que se filmen películas basadas en medias verdades —o en mentiras completas, como la horrorosa versión española de En brazos de la mujer madura, que hubiese ganado más de haberse atenido más al texto—, pensando que el (falso) revuelo mediático provocado por la pluribeatificación favorecerá el visionado de una película que va «a contracorriente».

Si la izquierda de este país fuera simplemente laica, no le escocería tanto la pluribeatificación. Como le escuece, hay que concluir, lisa y llanamente, que es anticatólica. Y finalmente, un ruego: dejen que la Iglesia haga su ceremonia por aquellos que verdaderamente dieron su vida por su fe. Criticar a la Iglesia desde una posición antagónica y negarle legitimidad como sujeto histórico es lo fácil y lo que ha hecho siempre la izquierda. Lo difícil es asumir responsabilidades. Algo que desde luego, ni la izquierda de este país (ni de ningún otro) ha hecho.

Actualización.- Después de leer un comentario de mi amiga Lady Vorzheva, creo que será bueno copiar en toda su extensión el comentario de un usuario de Vieiros.com de donde extraje esa frase tan incalificable (por decirlo suavemente). Está en gallego, pero se entiende tan clarito que lo puedo traducir hasta yo. El comentario dice así (no tiene desperdicio):

«Estou case seguro que unha boa parte de estar persoas non morreron por ser uns bos cristiáns senón máis ben por ser unhas malas persoas.

En todo caso é absurdo beatificar aos que morren por motivos relixiosos, pois teriamos a 6 millóns de santos, aínda que sexan xudeus.

Que sexan miles ou ata millóns de católicos non quere dicir que teñan razón. Tamén hai miles de mouros que che cortarían o pescozo».

Traducción aproximada (servidor no es gallego e fai o que pode :P):

«Estoy casi seguro de que una buena parte de estas personas no murieron por ser unos buenos cristianos, sino más bien por ser unas malas personas.

En todo caso, es absurdo beatificar a los que mueren por motivos religiosos, pues tendríamos a 6 millones de santos, aunque serían judíos.

Que sean miles o incluso millones de católicos no quiere decir que tengan razón. También hay miles de moros que te cortarían el pescuezo.»

Todo un produto LOGSE y buen discípulo de Pepiño, o pasmo de Palas do Rei.

Alianza… ¿de qué, dice usted?

A través del blog de Lady Vorzheva acuso recibo de una noticia que viene a dar la razón a los muchos que o nos burlamos de la Alianza de So-Mamones de nuestro inefable o la rechazamos sin paliativos (o ambas, como es mi caso).

Resumidamente (ella lo hace mejor que yo, sin duda), se trata de lo siguiente: aplicación de la shari-a a un matrimonio cristiano residente en Teherán. ¿Su delito? Haber participado en un servicio cristiano (una misa, por ejemplo). ¿La pena impuesta? Nada de «trabajos en favor de la comunidad» o «días multa». No, señor. 20 latigazos como 20 soles recibió esa criminal pareja. Doy paso a la propia Lady…

Una pareja de cristianos recibieron latigazos en Irán por participar en una «Iglesia de las catacumbas», según un grupo cristiano iraní ha publicado en su página web esta misma semana.

La pareja, a la que no se identifica, fue arrestada el 21 de septiembre de 2005, según el reportaje, y un «tribunal revolucionario» revisó su caso en julio del 2007.

Incluso aunque la pareja decidió casarse hace siete años, las leyes del país sobre el matrimonio -que prohíben la unión de ex-musulmanes y miembros de otras religiones minoritarias- les impidieron la obtención del certificado de matrimonio.

El reportaje dice que la mujer nació en una familia cristiana asiria-iraní y el hombre era musulmán antes de convertirse al cristianismo para casarse.

El tribunal sentenció que tanto la mujer como el hombre eran mortad, la descripción que corresponde a los que cometen apostasía por dejar el Islam.

Después de unos días, en septiembre de 2007, dos mujeres y 4 hombres, todos agentes, llegaron a la casa de la pareja y, después de enseñarles una carta oficial del tribunal, ejecutaron los latigazos allí mismo en su casa.

Según las últimas noticias están sufriendo una presión mental importante.

… ¿Y éstos son los so-mamones que exigen (nada de pedir o solicitar: eso es rebajarse) «el uso de la mezquita-Catedral de Córdoba como lugar de culto musulmán¡VENGA YA! La noticia es de hace varios días, pero en todo este tiempo no he oído a ningún mansurescudero condenar el hecho. Y es que cumplir la voluntad de Alá, el grande, el misericordioso, es un placer, sobre todo si se puede interpretar dicha voluntad como a uno le dé la gana…

¿Es posible otro Islam?

Valdría la pena preguntarse qué sensación nos produce la palabra Islam. Por lo poco que yo sé, «Islam» viene a significar «sumisión». Nada de malo tendría esa sumisión si lo fuese únicamente a Alá, como para los judíos la sumisión a Iahvé o para los cristianos la sumisión a Dios o Jesucristo. El problema de la religión es, desde hace mucho, el mismo: cómo compaginar la experiencia religiosa individual con aquello que se considera aceptable para el colectivo.

Desde mi perspectiva católica (que es la que conozco mejor), entiendo que el devenir histórico se ha desarrollado a través de la tensión entre el individuo y la institución. La Iglesia se consideró intérprete única de la divina voluntas y se arrogó el correlativo derecho de eliminar a quien discrepase poco o mucho. De ahí que los místicos nunca tuviesen buena prensa entre los católicos: recordemos especialmente a Santa Teresa de Jesús o a San Juan de la Cruz, quienes tenían una relación más o menos directa con la divinidad sin necesidad de pasar mucho por el confesionario. Eso les puso en el punto de mira de la Inquisición, aunque a Dios gracias (nunca mejor dicho) nunca llegaron a oler a chamuscado.

Hoy la Iglesia está sometida a un importante proceso de cambio. Ha perdido puntos de confesionalidad en términos globales, lo que en mi modesto juicio la beneficia: no se es cristiano por decreto o por imposición del poder público (ni mucho menos bajo amenaza de infierno), sino por convencimiento interior y plena conciencia de que la religión que se profesa es la forma más adecuada para uno de relacionarse con la divinidad y la trascendencia. El Estado debe velar por el bien de los ciudadanos, pero debe dejar que los ciudadanos elijan libremente cuál sea su forma de relacionarse con la divinidad si no quiere convertirse en una dictadura ética, como en mi opinión fue el comunismo.

Para llegar a este punto que podemos considerar uno de los pilares básicos de Occidente, de su cultura y su filosofía, han tenido que pasar aproximadamente 1382 años (los que nos separan del Concilio Niceno, del año 325), una colección bastante considerable de guerras (las dos últimas, las peores, por cierto, y en especial la Segunda Guerra Mundial) y muchas, muchas muertes injustificables siquiera desde el punto de vista cristiano (muchísimas de las víctimas de la Inquisición).

Todo este largo exordio me sirve para introducir adecuadamente el tema del artículo. Si, a pesar de todo, ha sido posible que con el tiempo floreciera en Occidente un humanismo cristiano no fundamentalista, basado en una interpretación más objetiva de las Escrituras y al mismo tiempo, más centrada en el hombre que en la estructura religiosa, ¿cabe ésa posibilidad en el contexto islámico?

Desconozco las posibilidades interpretativas del Corán; pero por las noticias que voy oyendo de vez en cuando, existe esa posibilidad. Puede haber una interpretación coránica que sea al mismo tiempo respetuosa con el espíritu del libro sagrado y con los Derechos Humanos. Es posible avanzar en una interpretación coránica que deje atrás los prejuicios interesados en contra de las mujeres y los «infieles» (es decir, el resto del mundo y especialmente cristianos y judíos).

Nosotros, como cristianos (católicos o protestantes, me es lo mismo), hemos visto ya cómo se han utilizado las Escrituras para justificar el poder temporal tanto de los reyes como de los Papas. Hemos visto cómo se ha usado la religión como un medio de control social por parte de las clases pudientes. Hemos visto cómo, incluso, se ha quitado y añadido al Nuevo Testamento para apuntalar más dicho poder y las prerrogativas que éste conlleva.

El Islam está, tanto por calendario como por espíritu, anclado en la Edad Media. Van 622 años retrasados respecto de nosotros. Todavía hoy, allí donde se aplica la shari-a lapidan a las mujeres adúlteras o cortan la mano a los ladrones. Poco importa que nuestros gobernantes y empresarios miren hacia otro lado porque se trata de petróleo, que es el combustible actual de nuestra sociedad (igual que miran hacia otro lado en China porque sencillamente es un mercado inmenso). No importa que en los países islámicos existan unos pocos que posean todas las riquezas del país, mientras el resto se debate como puede para salir de la pobreza de solemnidad y quedar en un status de «pobres, pero decentes».

Entiendo que el Islam debe hacer esa transición que a nosotros nos costó tantos años, tantas guerras y tantas vidas. Y sería lógico que, teniendo el previo ejemplo cristiano, dicha transición se saldara con un coste menor.

Volviendo ahora a lo que nos interesa, repetimos la pregunta: ¿cabe otro Islam, aparte del fundamentalista que profesan Al-Qaeda y el que parece salir de las madrasas pakistaníes? Entendemos que es posible un Islam más humanista, que mire a los ojos a la persona y no ponga el acento en la verticalidad, sino en la horizontalidad. Quizá haya una forma de trasladar la enseñanza cristiana que dice «no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre».

Aferrarse a la letra del libro sagrado no conduce más que a la aberración. Los cristianos lo sabemos bien, en la persona de Galileo. Sacerdotes emperrados en que era la Tierra el centro del Universo frente a Galileo, cuya observación empírica le condujo a lo contrario. En ese momento la ciencia tuvo que ceder frente a la hoguera. En el medio islámico tenemos el ejemplo bien actual de Salman Rushdie, cuyos versos satánicos han sido anatematizados de tal manera que el hombre tuvo que salir por piernas de su tierra y afincarse en Londres.

El cristianismo hizo ya buena parte del camino hacia la tolerancia. Al Islam todavía le falta bastante, según se echa de ver. Pero no hay que perder la esperanza.

A Dios rogando y con las pistolas matando

Así se titula uno de los capítulos del libro ETA, el saqueo de Euskadi, de José Díaz Herrera e Isabel Durán. Tomo prestado este título para hablar hoy de algo que siempre me causó extrañeza, cuando no vergüenza y enfado, a saber: la existencia de un clero netamente nacionalista que ha colaborado y colabora con los terroristas.

De entrada, me cuesta entender qué se le había perdido al clero vasco con el nacionalismo. Quizá tendríamos que empezar por decir que la influencia jesuítica de Sabino Arana fue lo bastante fuerte como para no excluir a la Iglesia de su Arcadia feliz, sin maquetos y con los jauntxus como él dirigiendo el cotarro. Y el cura, naturalmente, echando la bendición sobre ese orden natural de las cosas. Pero esto fue así mientras el nacionalismo fue un proyecto «de derechas». Los nacionalistas vascos —como ahora— pedían la independencia de Euskadi rogando a Jaungoikoa en vez de a Dios. Y aunque hubiese curas que bendijeran esa petición, nada hacía presagiar que iban a dedicarse a otra cosa que a conservar el euskera.

Quizá el punto de inflexión (y tal vez de no retorno) cabe situarlo en los años del llamado tardofranquismo por la historiografía de izquierdas. ETA aparece en escena y los opositores al régimen franquista los consideran «compañeros» (algo que hoy algunos insisten en no recordar), porque «todos luchan por el mismo fin, aunque sea con medios diferentes». La Iglesia vasca, uno de cuyos mandamientos más importantes dice «No matarás», bendice los asesinatos de ETA, ayuda a ocultar a los terroristas y les da cobertura moral ante el pueblo por la iusta causa de derrocar al franquismo cuanto antes.

Con estos antecedentes, ¿debería sorprender que años después el obispo Setién hiciera públicamente declaraciones en el sentido de «comprender» el terrorismo etarra? ¿Debería sorprender que ante un documento de la Conferencia Episcopal Española condenando el terrorismo, el clero vasco complaciente con ETA publicase otro asumiendo punto por punto la terminología terrorista? Más bien no. Al igual que tampoco debería sorprender a estas alturas que ese clero se considere solamente «clero de los vascos». Es decir: a los maquetos, ni agua. Por eso duele pero no sorprende que curas vascos se nieguen a enterrar en su camposanto a una víctima de ETA (es sabido que las víctimas de ETA son «enemigos de la tierra y la patria vasca»: o bien representantes del «Estado español opresor y torturador», o bien empresarios que se han negado a pagar el impuesto revolucionario, eufemismo con el que se disfraza la extorsión a que son sometidos). Duele, pero no sorprende que Jaime Larrínaga tuviese que salir por piernas de su propio curato, de Maruri. Y todo por replicar al obispo Setién y a los nacionalistas en general (lo que de muestra lo mucho que éstos saben de democracia).

En Cataluña, aunque en menor medida, también existe un clero nacionalista. Un clero que bendice la fábula nacionalista (¿sacará algún beneficio de ello?). Pero a diferencia del claro vasco, todavía recuerdan que hay mandamientos que les impiden bendecir actos terroristas. Sin embargo, me sigue sorprendiendo. Gracias al Concilio Vaticano II se puede decir la misa en la lengua vernácula. Esto debería bastar para que el clero catalán y el vasco extendieran su bendición a todos, a los maquetos y a los «de dentro», a los «emigrantes» y a los catalanes de soca-rel. Con todo, lo más extraño es que Roma, que se afana en dar latigazos a teólogos díscolos como Leonardo Boff o Jon Sobrino, no haya tomado absolutamente ninguna medida respecto de este asunto.

Se supone que católico significa «universal». Pero está claro que con estos localismos, que en algún caso adquieren un tinte asesino, parece que la definición de «católico» se deconstruye en el mismo momento en que se enuncia. Y si hay alguien que me aclare el misterio que conllevan las líneas anteriores, le quedaré muy reconocido.

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